He borrado de un plumazo, sin darme cuenta, todos los mensajes que atesoraba en mi móvil. Ya sé que es una tontería, pero me cuesta mucho desprenderme de ese saco de palabras digitales que, desde la pequeña pantalla, gritaba que era mío. Mío.
Tú no lo entiendes, y me dices que sueles borrar cada mensaje que lees como si fuera a autodestruirse en cuatro tres dos uno*. Pero si Bécquer pensaba que un poema era la memoria viva de lo que se ha sentido, yo creo que cada sms era un pedazo vivo de mi historia.
En uno de ellos, Pablo me daba la gran noticia: era finalista del Adonáis. Enrique me amonestaba, ¿vienes al Puerto o no vienes?, y Cris susurraba aquello de "sólo tienes que tirarte del balcón". La señora de Beades me invitaba a comer en su nueva casa. Nico me anunciaba que estaba esperando un hijo.
Sonsoles me dijo "ven al Policarpo, se me está ocurriendo una idea", y aquella noche cemanos bajo las estrellas un cuarto de libra con queso. Una muchedumbre de amigos me felicitaron por mi tesis recién defendida, alguno incluso entonó el Gaudeamus igitur. Y Merl me felicitó por mi cumpleaños a las cero cero cinco del día quince con un "quería ser la primera"...
-No sigas, no sigas, que me deprimo.
-¿Lo entiendes ahora...?
(*) Esto lo he copiado de una entrada en algún blog, pero no recuerdo cuál.
lunes, abril 28, 2008
viernes, abril 25, 2008
Creación

Dios crea cada margarita separadamente, pero nunca se cansa de crearlas. Puede ser que Él tenga el apetito eterno de la infancia. Porque nosotros hemos pecado y envejecemos, pero nuestro Padre es más joven que nosotros."
-GKC-
La vida está hecha de postales, de tazas de café y servilletas que resbalan al suelo, y en el hilo de un segundo entre la mesa y las baldosas blancas, si captas el flash de una sonrisa te puedes enamorar. Ése es el juego, y ayer decidí aceptarlo.
El protagonista de mi tarde fue un niño rubio, de dos años, que miraba una silla como si fuera la primera silla en el mundo. Tal vez para él lo era. Y luego levantó la vista y me vio.
Para un niño todo es nuevo, un niño tiene siempre un poco de filósofo y otro poco de poeta. Por eso me hace pensar y me agrada el entusiasmo que algunos de mis amigos sienten por los muñecos que exhiben en sus salones. Una espada con láser infrarrojo en manos de un poeta es un símbolo: es igual a un columpio o un vaso de fanta de naranja para mí. No sólo nos devuelven una vida primera en que fuimos felices y desconocíamos palabras como Hipoteca y Atasco. Nos lleva también al origen del misterio, al primer asombro.
He dicho algunas veces que lo peor de mi vida estuvo en mi adolescencia: de los quince a los ventidos años no fui feliz, pero antes lo había sido mucho y después lo sería aún más. Ahora pienso que a los quince encerré mis muñecas en el armario y dejé de jugar por pudor, tal vez por puro sentimiento del deber. Me perdí por un camino de persona mayor y no encontré la salida del túnel hasta que comencé a tomarme en serio mi vocación de poeta. Jugar con las palabras fue mi salvación.
P.S.: La muñeca de la foto es de La boutique de Lupita.
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miércoles, abril 23, 2008
I per Sant Jordi ell li compra una rosa...
Me gusta Serrat, pero me pone triste. Y no quiero estar triste. Sin embargo, Serrat me recuerda que hoy es el día de Sant Jordi, el día de las rosas y los libros. Me gustan las rosas amarillas y los libros de poemas, de crítica literaria, de teatro.
Hoy pensaba recomendar algunos libros; es el día. Y comienzo con la antología de Miguel D´Ors publicada en Númenor, que es un libro increíble. Aunque si alguien consigue la antología de La Veleta, Punto y aparte, ¡debe comprarla!
"Poesía la de siempre", es mi consigna, y no me canso de recomendar poemarios como Casa propia de EGM y Europa de Julio M. Mesanza, ambos de Renacimiento... Pero también os sugiero dos libros recientes, ambos de la coleción Adonais: Un poemario, de Teresa Soto, y Discurso de la Ceniza, de Pablo Moreno.
¿Qué libro estoy disfrutando últimamente? Para entender el Quijote, de Ciriaco Morón. Es una auténtica delicia, una joya científica y divulgativa al mismo tiempo.
¿Un libro para leer en un lento sábado de lluvia? Sin duda Benzelá, de Jose Julio Cabanillas, (Pre-Textos), mientras escuchamos la preciosa canción "sábado por la tarde", versionada por Sole Gimenez.
Más libros imprescindibles: Por supuesto, Perder y ganar de John Henry Newman (Encuentro.) Y Helena o el mar del verano, de Julián Ayesta (Acantilado.) Son aún más geniales sus cuentos, publicados en Pre-Textos.
"Hoy es el día del libro. - Sí, ya lo he quemado". Es un chiste ya mítico en mi familia, procedente de Eugenio o del Roto, no lo sé a ciencia cierta, pero el único libro que yo rompí (y pasé a mechero sus tapas) fue el libro de Matemáticas de tercero de BUP... Mucho tiempo después escribí un poema sobre aquel glorioso momento, tras recordarlo y tras leer los tres o cuatro primeros versos de En lugar del mundo.
Hoy pensaba recomendar algunos libros; es el día. Y comienzo con la antología de Miguel D´Ors publicada en Númenor, que es un libro increíble. Aunque si alguien consigue la antología de La Veleta, Punto y aparte, ¡debe comprarla!
"Poesía la de siempre", es mi consigna, y no me canso de recomendar poemarios como Casa propia de EGM y Europa de Julio M. Mesanza, ambos de Renacimiento... Pero también os sugiero dos libros recientes, ambos de la coleción Adonais: Un poemario, de Teresa Soto, y Discurso de la Ceniza, de Pablo Moreno.
¿Qué libro estoy disfrutando últimamente? Para entender el Quijote, de Ciriaco Morón. Es una auténtica delicia, una joya científica y divulgativa al mismo tiempo.
¿Un libro para leer en un lento sábado de lluvia? Sin duda Benzelá, de Jose Julio Cabanillas, (Pre-Textos), mientras escuchamos la preciosa canción "sábado por la tarde", versionada por Sole Gimenez.
Más libros imprescindibles: Por supuesto, Perder y ganar de John Henry Newman (Encuentro.) Y Helena o el mar del verano, de Julián Ayesta (Acantilado.) Son aún más geniales sus cuentos, publicados en Pre-Textos.
"Hoy es el día del libro. - Sí, ya lo he quemado". Es un chiste ya mítico en mi familia, procedente de Eugenio o del Roto, no lo sé a ciencia cierta, pero el único libro que yo rompí (y pasé a mechero sus tapas) fue el libro de Matemáticas de tercero de BUP... Mucho tiempo después escribí un poema sobre aquel glorioso momento, tras recordarlo y tras leer los tres o cuatro primeros versos de En lugar del mundo.
domingo, abril 20, 2008
La decepción
Si eres mujer y estás en edad comprendida entre los quince y los ochenta y cinco, te será familiar esta deprimente escena:
Te acercas a tu perfumería en busca del champú, cosmético o perfume de siempre, el que usaba tu madre, el que te recomendó tu amiga a los dieciséis años, el que descubriste viajando a Cuenca. Y de repente no está. Y de repente lo han retirado o, algo aún peor, lo han reformulado (¡cómo les gusta esta palabrita!) y no te gusta nada la nueva fórmula. Y te sientes insoportablemente frívola, pero se te rompe el corazón. Adios suaves reflejos a la camomila. Adios bronzer natural y a la vez brillante. Adios aroma sutil de madera, corazón de vetiver y salida fresca de bergamota. No se ha terminado un simple frasco, acaba una época de tu vida. Y si rondas la treintena, el adios se convierte en una pregunta inquietante sobre tu supuesta y cuestionada juventud.
A mí me ha ocurrido en tres ocasiones. Primero fue mi barra de labios favorita: Pour la vie de Bourjois, en tono Peche juteuse. Era un color melocotón luminoso, ni muy frío ni muy cálido, es decir, entre naranja y rosa. Lo llevé en las bodas de mis primas y en un millar de lunes cotidianos. De pronto retiraron esa colección, y yo me quedé huérfana de color y metida de lleno en una búsqueda del lipstick perfecto que aún no ha terminado. Y dejaron de fabricar un botecito de colonia de The Body Shop, que se llamaba Citrella y olía a pomelo y a naranja chispeante. Pero ésto último lo puedo perdonar, porque gracias a esa pérdida descubrí el perfume Aqua Allegoria Mandarin Basilic de Guerlain, el must have más glamouroso de mi neceser.
Hace unos meses Benita me hizo una pregunta sobre cremas solares, que deben ser su cosmético de cabecera. Y sin dudar dije: Avene no, ¡Isdin! Pues ahora digo que, aunque el de Avene no sea perfecto, es lo mejor que tenemos, ya que el gel extrem uva de Isdin ha pasado a mejor vida. Me encantaba ese fotoprotector solar: era realmente ligero, realmente eficaz y olía a bodega en el mes de octubre. La nueva fórmula promete "tacto ligero", pero obstruye los poros, provoca alergia, blanquea la piel y huele a zanahoria.
A lo mejor decidieron "mejorar" la fórmula el mismo día en que yo cumplía treinta años.
Te acercas a tu perfumería en busca del champú, cosmético o perfume de siempre, el que usaba tu madre, el que te recomendó tu amiga a los dieciséis años, el que descubriste viajando a Cuenca. Y de repente no está. Y de repente lo han retirado o, algo aún peor, lo han reformulado (¡cómo les gusta esta palabrita!) y no te gusta nada la nueva fórmula. Y te sientes insoportablemente frívola, pero se te rompe el corazón. Adios suaves reflejos a la camomila. Adios bronzer natural y a la vez brillante. Adios aroma sutil de madera, corazón de vetiver y salida fresca de bergamota. No se ha terminado un simple frasco, acaba una época de tu vida. Y si rondas la treintena, el adios se convierte en una pregunta inquietante sobre tu supuesta y cuestionada juventud.
A mí me ha ocurrido en tres ocasiones. Primero fue mi barra de labios favorita: Pour la vie de Bourjois, en tono Peche juteuse. Era un color melocotón luminoso, ni muy frío ni muy cálido, es decir, entre naranja y rosa. Lo llevé en las bodas de mis primas y en un millar de lunes cotidianos. De pronto retiraron esa colección, y yo me quedé huérfana de color y metida de lleno en una búsqueda del lipstick perfecto que aún no ha terminado. Y dejaron de fabricar un botecito de colonia de The Body Shop, que se llamaba Citrella y olía a pomelo y a naranja chispeante. Pero ésto último lo puedo perdonar, porque gracias a esa pérdida descubrí el perfume Aqua Allegoria Mandarin Basilic de Guerlain, el must have más glamouroso de mi neceser.
Hace unos meses Benita me hizo una pregunta sobre cremas solares, que deben ser su cosmético de cabecera. Y sin dudar dije: Avene no, ¡Isdin! Pues ahora digo que, aunque el de Avene no sea perfecto, es lo mejor que tenemos, ya que el gel extrem uva de Isdin ha pasado a mejor vida. Me encantaba ese fotoprotector solar: era realmente ligero, realmente eficaz y olía a bodega en el mes de octubre. La nueva fórmula promete "tacto ligero", pero obstruye los poros, provoca alergia, blanquea la piel y huele a zanahoria.
A lo mejor decidieron "mejorar" la fórmula el mismo día en que yo cumplía treinta años.
jueves, abril 17, 2008
Poeta en Jerez
Cris me pregunta por mi recital jerezano. Estoy entrando en una espiral de pereza en torno al blog, quizás porque tengo mucho trabajo y muchas anécdotas del trabajo a las que podría sacar partido, pero creo que debo ser un poco prudente... A mi jefa no le gustaría mucho encontrarse un diario de a bordo colgado en la red. Me conformo con decir que estoy descubriendo a mis alumnos y descubriéndome a mi misma, que no conocía mi desmedida pasión por Cervantes (yo, que soy calderoniana pura), y que me lo paso bien pringando todo el día, abriendo el mail a las once de la noche y respondiendo preguntas chispeantesde mis alumnos rubios, rubios y pelirrojos.
Hablaré de poesía. Tres cosas me sucedieron en Jerez. Me había invitado el poeta José Mateos a recitar en la Feria del libro, y fuimos en un tren antiguo mi madre y yo, viendo caer la tarde por la ventanilla. El recital era en un bar por la noche, y Jerez me pareció un laberinto de bodegas y calles en obras. Un poco antes de llegar al bar, mi madre (Marita) y yo (Rocío), vimos un par de corazones pintados en un muro, donde se podían leer cuatro nombres:
Marita y Nono. Rocío y Pikuku.
Nos entró la risa, claro. Menudos dos pájaros nos han adjudicado como amantes bandidos. Ya en el bar Bereber, Leopoldo del Puerto me sonríe y me dice "es la primera vez que recito". Le miro con un poco de ternura, pero cuando comienza me doy cuenta de que mi ternura es injustificada y que Leopoldo es un poeta como la copa de un pino, con ironía sutil y con imágenes poderosas.
Después, en la copa que nos ofrecen, gentes desconocidas me saludan y me descubro en la barra hablando de poesía y maquillaje con Carmen, y de Aragorn con Paula. Paula, la montaraz, que no puede soportar tampoco a Viggo Mortensen. Ya somos dos. Y, cinco minutos más tarde, ya somos dos mujeres gritando, valga la redundancia, porque estamos de acuerdo en todo, todo y todo. Colin Firth es nuestro Aragorn. Jude law nos gusta, pero es demasiado guapetón. La amiga, o prima, o hermana de Paula se ríe y comenta, "sois iguales". Y yo me acuerdo de algo que decía Beades de mirar un río, volverse hacia la persona que está a tu lado y preguntarle, ¿tú también?
Hablaré de poesía. Tres cosas me sucedieron en Jerez. Me había invitado el poeta José Mateos a recitar en la Feria del libro, y fuimos en un tren antiguo mi madre y yo, viendo caer la tarde por la ventanilla. El recital era en un bar por la noche, y Jerez me pareció un laberinto de bodegas y calles en obras. Un poco antes de llegar al bar, mi madre (Marita) y yo (Rocío), vimos un par de corazones pintados en un muro, donde se podían leer cuatro nombres:
Marita y Nono. Rocío y Pikuku.
Nos entró la risa, claro. Menudos dos pájaros nos han adjudicado como amantes bandidos. Ya en el bar Bereber, Leopoldo del Puerto me sonríe y me dice "es la primera vez que recito". Le miro con un poco de ternura, pero cuando comienza me doy cuenta de que mi ternura es injustificada y que Leopoldo es un poeta como la copa de un pino, con ironía sutil y con imágenes poderosas.
Después, en la copa que nos ofrecen, gentes desconocidas me saludan y me descubro en la barra hablando de poesía y maquillaje con Carmen, y de Aragorn con Paula. Paula, la montaraz, que no puede soportar tampoco a Viggo Mortensen. Ya somos dos. Y, cinco minutos más tarde, ya somos dos mujeres gritando, valga la redundancia, porque estamos de acuerdo en todo, todo y todo. Colin Firth es nuestro Aragorn. Jude law nos gusta, pero es demasiado guapetón. La amiga, o prima, o hermana de Paula se ríe y comenta, "sois iguales". Y yo me acuerdo de algo que decía Beades de mirar un río, volverse hacia la persona que está a tu lado y preguntarle, ¿tú también?
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viernes, abril 11, 2008
Aquí
Abro la portezuela y una ráfaga de lluvia medieval me da la bienvenida. El taxi nos dejó al lado de la casa, pero también al lado de la lluvia. "La lluvia hay que bebérsela", pienso mientras dejo caer mi maleta en medio de un gran charco. A cámara lenta cae, y caen también las monedas que me devuelve el taxista. Buscar monedas en un charco, mientras bebo el agua vertical, me hace pensar en un par de botas altas de plástico, y en esa vida subacuática de barro y phoskitos que vivíamos en la guardería ya derribada. Ahora hay un muro. Pero una vez mi amigo Antoñito, como un héroe, hizo dos agujeros en sus botas porque "esto necesita un desagüe". Teníamos cinco años.
La lluvia es divertida si la tomas como un refresco, botella chispeante, y si sabes que en el piso de Pampaluna está esperando el youtube, el gesto de hombros ése tan sensual que pone Neil Diamond y el danísimo de fresa y plátano que me ofrece Sons.
La lluvia es divertida si la tomas como un refresco, botella chispeante, y si sabes que en el piso de Pampaluna está esperando el youtube, el gesto de hombros ése tan sensual que pone Neil Diamond y el danísimo de fresa y plátano que me ofrece Sons.
martes, abril 08, 2008
Paraguas muertos
Hoy llueve en Sevilla de una forma tropical. La lluvia le da a Sevilla un aspecto de extrarradio, de película de posguerra, disuelve los colores en un caos de blanco y negro. Pero la lluvia copiosa, irracional, devuelve los colores a la tierra y le da un aire africano. Las calles invadidas, el fango, la ausencia de taxis. Y ese brillo de isla desértica con monzón asiático: tres continentes en uno por arte de la lluvia.
El Apocalipsis se concentra en un viento salvaje que revuelve mi pelo, recién cortado en la peluquería, (no me peinen, no...) Un viento que destroza los paraguas. Llueven junto a las papeleras esqueletos de paraguas inservibles ya, y es lo único que me recuerda a la lluvia en Pampaluna. Recuerdo entonces que mañana viajo al Norte, y la visión desolada del paraguas muerto me hace sonreír, fuera de lugar y hora, como reiría Hommer Simpson ante una cafetera rota mientras Marge gruñe y gruñe.
El Apocalipsis se concentra en un viento salvaje que revuelve mi pelo, recién cortado en la peluquería, (no me peinen, no...) Un viento que destroza los paraguas. Llueven junto a las papeleras esqueletos de paraguas inservibles ya, y es lo único que me recuerda a la lluvia en Pampaluna. Recuerdo entonces que mañana viajo al Norte, y la visión desolada del paraguas muerto me hace sonreír, fuera de lugar y hora, como reiría Hommer Simpson ante una cafetera rota mientras Marge gruñe y gruñe.
jueves, abril 03, 2008
Moratín murió en Francia
Como Machado. Y eso explica muchas cosas. Moratín murió en Francia porque era afrancesado, o era afrancesado porque murió en Francia. No me hagáis mucho caso. Son cosas de mis alumnos, los informes, el dentista, la maldita lavadora... y la tristeza.
Dicen que sólo una frase separa a una niña de una mujer: "No tengo nada que ponerme". Pero yo os digo que hay otra frase mucho más verídica que en verdad separa a una niña de una mujer: "no llego, no llego, ¡no llego!"
Dicen que sólo una frase separa a una niña de una mujer: "No tengo nada que ponerme". Pero yo os digo que hay otra frase mucho más verídica que en verdad separa a una niña de una mujer: "no llego, no llego, ¡no llego!"
sábado, marzo 29, 2008
Música y felicidad
Siempre he pensado que la música es un cóctel vitamínico que te alegra la vida, y que escuchando determinadas canciones es imposible permanecer triste por más de tres minutos, es decir, el tiempo que dura la canción. No sé cómo alguien puede caer en un estado de depresión escuchando, por ejemplo, Brown eyed girl de Van Morrison. Y todos podemos enchufarnos algún tipo de buena música en el cerebro a diario.
En realidad, la música provoca una alegría estática, íntima, por eso al escuchar a los Beatles uno puede sentirse triste y feliz al mismo tiempo, como dicen que se sintió Borges al descubrir al grupo de Liverpool. La belleza puede doler con un dolor despiadado, punzante, pero puede también resucitar de pronto todo lo que estaba muerto dentro de cada uno de nosotros. Sucede a menudo cuando hay un buen músico callejero en medio de una avenida, especialmente si toca el violín. Congrega a una muchedumbre multiforme detenida al borde mismo de su horario laboral. Niños con chándal, mujeres con gorrito, panaderos, ciegos que venden la lotería. Todos apiñados en torno a la violinista polaca. Y en todos ese gesto de cerrar los ojos, de profunda delicadeza, de gratitud, antes de seguir su camino y regalar a su madre una frase como “tía, es la leche”.
Si la música clásica amansa a las fieras, la moderna es un grito de alegría que hace el efecto de un zumo de naranja en la mañana reciente. Es verdad que nos aísla en nuestro ipod último modelo, nano ipod color verde manzana, pero a cambio nos hace descansar y tomar fuerzas en el centro neurálgico del día, en medio del huracán. El descanso así se torna creativo, porque la música es algo evocador que te teletransporta a cualquier pasado en un segundo y, a la vez, es un acelerador del pensamiento que condensa recuerdos y sensaciones de tal manera que pone en jaque a la imaginación y a la memoria en un tiempo récord. De repente respiras, y estás en la puerta gris de tu oficina con el cerebro a punto, lleno de las mejores ideas para encarar el día que comienza.
En realidad, la música provoca una alegría estática, íntima, por eso al escuchar a los Beatles uno puede sentirse triste y feliz al mismo tiempo, como dicen que se sintió Borges al descubrir al grupo de Liverpool. La belleza puede doler con un dolor despiadado, punzante, pero puede también resucitar de pronto todo lo que estaba muerto dentro de cada uno de nosotros. Sucede a menudo cuando hay un buen músico callejero en medio de una avenida, especialmente si toca el violín. Congrega a una muchedumbre multiforme detenida al borde mismo de su horario laboral. Niños con chándal, mujeres con gorrito, panaderos, ciegos que venden la lotería. Todos apiñados en torno a la violinista polaca. Y en todos ese gesto de cerrar los ojos, de profunda delicadeza, de gratitud, antes de seguir su camino y regalar a su madre una frase como “tía, es la leche”.
Si la música clásica amansa a las fieras, la moderna es un grito de alegría que hace el efecto de un zumo de naranja en la mañana reciente. Es verdad que nos aísla en nuestro ipod último modelo, nano ipod color verde manzana, pero a cambio nos hace descansar y tomar fuerzas en el centro neurálgico del día, en medio del huracán. El descanso así se torna creativo, porque la música es algo evocador que te teletransporta a cualquier pasado en un segundo y, a la vez, es un acelerador del pensamiento que condensa recuerdos y sensaciones de tal manera que pone en jaque a la imaginación y a la memoria en un tiempo récord. De repente respiras, y estás en la puerta gris de tu oficina con el cerebro a punto, lleno de las mejores ideas para encarar el día que comienza.
viernes, marzo 21, 2008
Muere la Primavera
Ayer, Jueves Santo, llovía. Hoy, veintiuno de marzo, nace la primavera.
Ayer llovía en la iglesia, tan lúgubre aún, con la luz concentrada en el Sagrario. Y hacía frío, un frío que venía de nosotros mismos. Porque todos oímos las palabras: "Uno de vosotros me entregará", y yo me pregunté si temblaban de frío los demás como yo preguntándome, preguntándole con miedo, ¿Dios mío, seré yo?
P.S.: La foto es de Merl
martes, marzo 18, 2008
Mirar el fuego
"Mirar el fuego" ha sido el primer poema que he escrito tras una larga sequía de año y medio. La tesis se comió mi vena poética, pero en navidad mi padre me dijo que ya era hora de abrir el grifo otra vez. Como si fuera tan fácil. La culpa la tuvo Buko, que en la presentación de su genial libro Oro anunció que el poeta tenía que escribir con ganas y sin ellas. O sea, lo de la inspiración y la transpiración. Que yo no creo en eso, porque el de poeta no es un oficio de oficina, de ocho a tres de la tarde, pero es verdad que a veces hay que dar un empujoncito. Tirar de la cuerda. A mí me suele funcionar la cuerda de la infancia: una nostalgia que no duele porque, por un lado, mi infancia fue feliz, pero por otra parte no regresaría a ella, me alegra haberla superado. Estábamos en diciembre y en Vitoria, me puse a pensar y salió un poema medianejo.
En enero recibí un mail de Agus Alonso: con mucha ilusión me pedía un poema inédito para publicarlo en Perkeo, su revista literaria. Y yo que no tenía más inédito que éste, contradije todas las leyes de la elemental sensatez y, como quien dice en taller, decidí mandárselo.
Arp lo ha encontrado (¡ay!) y dice que es maravilloso. Gracias, Arp. El poeta escribe porque ve la belleza escondida en un mundo que [aparentemente] no vale dos pesetas: pero más meritorio me parece a veces el lector, que ve la belleza escondida en lo que el poeta escribe.
De cualquier modo, el poema está en la revista Perkeo: http://perkeo.es
En enero recibí un mail de Agus Alonso: con mucha ilusión me pedía un poema inédito para publicarlo en Perkeo, su revista literaria. Y yo que no tenía más inédito que éste, contradije todas las leyes de la elemental sensatez y, como quien dice en taller, decidí mandárselo.
Arp lo ha encontrado (¡ay!) y dice que es maravilloso. Gracias, Arp. El poeta escribe porque ve la belleza escondida en un mundo que [aparentemente] no vale dos pesetas: pero más meritorio me parece a veces el lector, que ve la belleza escondida en lo que el poeta escribe.
De cualquier modo, el poema está en la revista Perkeo: http://perkeo.es
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jueves, marzo 13, 2008
Recovecos (I)

De noche sueño con las placitas que bordean mi calle en Pampaluna. Vuelvo a mi calle, tan amplia y tan recóndita a la vez, la calle que fue mía por dos años. Era una calle como a trozos, interrumpida por un colegio, un patio y dos carnicerías. Desde mi ventana se veían dos pedazos de césped, y desde la puerta, flores rojas. Las flores rojas de junio se asomaban en la verja negra, alegrando un poco el paisaje de edificios marrones. El portal de mi casa era marrón, de madera, y no tiene nada especial, por eso me gustaba tanto. Con un corazón pintado en el marco metálico, Nerea por Iker me parece que ponía, no lo recuerdo bien.
Y las esquinas. Era una calle con tres esquinas, por la noche solía rebasarlas con algo de vértigo. En una de las esquinas había un hombre en silla de ruedas con un dóberman negro y grande, como todos los dóbermans. No me daba miedo el hombre sino el perro, claro. Cruzaba con el corazón en la boca y de pronto ya estoy, el clin clin de las llaves, el ascensor a media luz, y lista. Sana y salva, en casa.
P.S.: He actualizado la columna "este mes toca", que ya era hora...
martes, marzo 11, 2008
Por fin, ¡un poema!
...Y de repente, ¡zas! la inspiración.
(Miguel D´Ors)
EL BOLSILLO AZUL
A Juan Arana: mi padre.
Una tarde salimos a buscar
ardillas en un bosque de Alemania.
Los patos en el lago sobre el verde
y el rojo de las casas bailaban en silencio, se mecían
dulcemente los patos en mis ojos de niña de seis años,
y ahora que los veo danzar en mi memoria,
recobro aquel silencio de castillos
verdes en Alemania.
Me dijiste
que las ardillas viven en los árboles,
detrás de cada árbol se agazapan
y corren entre árboles con gestos
delicados de ardillas cuidadosas.
Por eso es tan difícil encontrarlas,
y por eso gasté tantas tardes buscando
ardillas en lugares tan remotos
como el bolsillo azul de tu chaqueta.
(Miguel D´Ors)
EL BOLSILLO AZUL
A Juan Arana: mi padre.
Una tarde salimos a buscar
ardillas en un bosque de Alemania.
Los patos en el lago sobre el verde
y el rojo de las casas bailaban en silencio, se mecían
dulcemente los patos en mis ojos de niña de seis años,
y ahora que los veo danzar en mi memoria,
recobro aquel silencio de castillos
verdes en Alemania.
Me dijiste
que las ardillas viven en los árboles,
detrás de cada árbol se agazapan
y corren entre árboles con gestos
delicados de ardillas cuidadosas.
Por eso es tan difícil encontrarlas,
y por eso gasté tantas tardes buscando
ardillas en lugares tan remotos
como el bolsillo azul de tu chaqueta.
sábado, marzo 08, 2008
Mañana de sábado
Los sábados se hicieron para las librerías. Cruzas la calle pensando en poemarios mientras el aire te recibe con "los grados justos/ para salir sin el abrigo". ¿Tienen algo de Chesterton, por favor? ¿Seix barral, Antonio Gala? No hombre no: Joseph Pearce. Hombre y mito, escritores conversos. El hombre se sonríe de medio lado. Tú como siempre. Sí.Encuentro unos cuadernitos perfectos para el bolso, rayados y en azul marino. Moleskine, los legendarios cuadernos que usaban Hemingway y Picasso.
Últimamente me ha dado fuerte por el color azul, que ya me gustaba en sus tonalidades agua, lavanda, turquesa y noche, pero ahora prefiero en tono marinero y azul gastado, dénim lavado o navy. El turquesa es un color muy versátil, según el matiz me entusiasma o me horroriza, puede ser un brocado en un palacio francés o un collar de cuentas de plástico del bazar chino. Qué horror, tendré que tomarme la temperatura al llegar a casa, pienso cosas muy raras.
Y todo eso mientras pago el moleskine, cuatro noventa. No, yo no es por Hemingway ni mucho menos por Picasso, es que tiene el tamaño perfecto, y luego el nombre que es muy chic, tener un Moleskine me acerca un poco a Carrie Bradshaw en sus días de gloria.
En la acera hay naranjos, estamos en Sevilla. Huelen a calor sin hacer calor aún, por eso me gusta tanto el mes de marzo. Huelen a colonia de Guerlain, mandarina y albahaca, a barra de labios flash´n dance, que en la página web americana de Mac se describe como intense tangerine with pink pearl.
El naranja y el rosa fuerte se unen en mi mente como un grito de alegría, y me apetece de pronto ir al parque, comprar un par de globos y beber fanta de naranja bajo un toldo de rayas azules y blancas, mientra leo a Wislawa Szymborska.
viernes, marzo 07, 2008
Fafi: naranja suave, dénim y verde lima
Hoy tuvo lugar la anunciada sesión de maquillaje en el stand de Mac en el Corte Inglés, al terminar mi segunda semana de trabajo. He probado el colorete Hipness de la colección Fafi: bonito, pero no tanto como para tentarme, como dijo Darcy en el primer capítulo de Orgullo y prejuicio.
Luego me han manchado los labios con una barra chulísima: se llama Flash´n dance y la recomiendo vivamente. De hecho no me suelen gustar los labiales rosas, pero éste me parece maravilloso, ya que no es el típico rosita baby doll (enemigo a la vista, huyamos despavoridos...), ni tampoco un fucsia de neón de bar en Las Vegas. Tiene un color vivo, fresco, que da alegría sin resultar llamativo. Como de haber comido fresas en el campo.
En todo el párpado aplicaron el Paint Bare Canvas: una base de sombras en tubo, color champán, que consigue que las sombras queden fijas, no se cuarteen, no aparezcan rayas etc... También lo recomiendo. Utilizaron después la paleta eyes 2. Yo tenía los ojos semicerrados, e intuía cómo difuminaban sobre mí distintas sombras con varios pinceles. Parecía el juego del veo veo con misterio y sorpresa al final. Al mirarme al espejo "vi" un degradado perfecto en verde lima, naranja suave y azul: un azul desteñido, como de blue jean, borraba de mis ojos el cansancio de toda la semana.
Luego me han manchado los labios con una barra chulísima: se llama Flash´n dance y la recomiendo vivamente. De hecho no me suelen gustar los labiales rosas, pero éste me parece maravilloso, ya que no es el típico rosita baby doll (enemigo a la vista, huyamos despavoridos...), ni tampoco un fucsia de neón de bar en Las Vegas. Tiene un color vivo, fresco, que da alegría sin resultar llamativo. Como de haber comido fresas en el campo.
En todo el párpado aplicaron el Paint Bare Canvas: una base de sombras en tubo, color champán, que consigue que las sombras queden fijas, no se cuarteen, no aparezcan rayas etc... También lo recomiendo. Utilizaron después la paleta eyes 2. Yo tenía los ojos semicerrados, e intuía cómo difuminaban sobre mí distintas sombras con varios pinceles. Parecía el juego del veo veo con misterio y sorpresa al final. Al mirarme al espejo "vi" un degradado perfecto en verde lima, naranja suave y azul: un azul desteñido, como de blue jean, borraba de mis ojos el cansancio de toda la semana.
lunes, marzo 03, 2008
Shadowy lady
De verdad, de verdad, de verdad, que estoy en un túnel negro.
No; no penséis en suicidio inminente, malditos, ni en una luz al fondo del túnel (¡No, no, no te acerques a la luz! -No puedo evitarlo, es tan boniiiita... sshhprt....)
¿Veis? Sólo se me ocurren tonterías y asquerosidades. ¡Este es un blog serio! Ay, Dios mío, que llueva... en España y en mi pobre ser. Esto lo he dicho yo ya: me suena de algo. Confirmado. No es mi primera crisis. Debería saber cómo se sale de aquí.
Bueno, lo intentaré con el tema del maquillaje, que siempre ha funcionado. Primero un punto, luego una coma, un pie tras otro y aprendemos a andar. El jueves me maquillan en el stand de Mac con productos de la nueva colección, "Fafi for Mac", que tiene un colorete coral precioso. Pero ya tengo el Peaches, y el Gina de Nars, y estamos en Cuaresma, así que nooo, no, no, no no no, nooo, no, you´re not the one for me. Lo que sí he comprado es una sombra oscura llamada shadowy lady que es incroyable. En dos palabras. Mi trabajo está al ladito del corner de Mac en el C.I. del Duque, señores, qué peligro...
Ya conocéis la ecuación famosa, ¿no? Ojos pequeños = sombras oscuras. El efecto ahumado es lo que mejor me va, y por supuesto mi firma preferida es la que más sombras oscuras puede ofrecer. Ya tengo la Knight divine, un gris oscuro escarchado
con reflejos azul y plata (suena bien, ¿eh?) pero ahora he conseguido esta, que es mate, muuuy oscura y morada, pero parece gris con reflejos morados. Muy cuaresmal, digo yo. Básica.
Para arrancar tras la sequía, he cumplido. El jueves contaré cómo me han dejado.
No; no penséis en suicidio inminente, malditos, ni en una luz al fondo del túnel (¡No, no, no te acerques a la luz! -No puedo evitarlo, es tan boniiiita... sshhprt....)
¿Veis? Sólo se me ocurren tonterías y asquerosidades. ¡Este es un blog serio! Ay, Dios mío, que llueva... en España y en mi pobre ser. Esto lo he dicho yo ya: me suena de algo. Confirmado. No es mi primera crisis. Debería saber cómo se sale de aquí.
Bueno, lo intentaré con el tema del maquillaje, que siempre ha funcionado. Primero un punto, luego una coma, un pie tras otro y aprendemos a andar. El jueves me maquillan en el stand de Mac con productos de la nueva colección, "Fafi for Mac", que tiene un colorete coral precioso. Pero ya tengo el Peaches, y el Gina de Nars, y estamos en Cuaresma, así que nooo, no, no, no no no, nooo, no, you´re not the one for me. Lo que sí he comprado es una sombra oscura llamada shadowy lady que es incroyable. En dos palabras. Mi trabajo está al ladito del corner de Mac en el C.I. del Duque, señores, qué peligro...
Ya conocéis la ecuación famosa, ¿no? Ojos pequeños = sombras oscuras. El efecto ahumado es lo que mejor me va, y por supuesto mi firma preferida es la que más sombras oscuras puede ofrecer. Ya tengo la Knight divine, un gris oscuro escarchado
con reflejos azul y plata (suena bien, ¿eh?) pero ahora he conseguido esta, que es mate, muuuy oscura y morada, pero parece gris con reflejos morados. Muy cuaresmal, digo yo. Básica.
Para arrancar tras la sequía, he cumplido. El jueves contaré cómo me han dejado.
martes, febrero 26, 2008
Últimas lecturas
Ayer me enfrenté por vez primera a un grupo de doce alumnos, y yo era la profesora. Dar el salto produce un poco de vértigo, aunque estaban callados y muy formales porque eran norteamericanos: todos con mejillas rojas y piel rubia. Tienen consigna de no hablar inglés dentro del centro, pero me da pánico la sola idea de que empiecen a hablar a borbotones en un idioma que leo bastante bien pero no entiendo.
Estudiaremos los Siglos de oro, por lo que tendremos que leer el Lazarillo de Tormes, que no me gusta mucho: La picaresca y yo no somos uno. Garcilaso y San Juan, en cambio, son una alegría que destaca con letras azules en el temario, y Cervantes, y Lope... y Calderón.
En París estuve leyendo por cuarta vez Perder y ganar, de J.H. Newman, y ahora no concibo la vida sino como una larga e ininterrumpida lectura de esa maravilla de libro. Ay, Oxford. Ay las controversias y los desayunos con carne y grosellas. Ay el párrafo de Willis sobre la Misa, "¡O, sapientia, fortiter suaviterque disponens omnia, O Adonai.. . O Expectatio gentium... veni, Domine Deus noster...!"
Ahora leo Retorno a Brideshead, por vez primera. Espero que se convierta también en uno de los libros de mi vida. Y ayer, cuando llegaba a casa "radiante de cansancio", me esperaba mi padre con una última reliquia parisina: el perfume Aqua Allegoria Mandarin & Basilic de Guerlain: lo compró en el duty free y lo reservó para mi primer día de clase. Ahora puedo oler a mandarina y albahaca sin pasar a hurtadillas por los probadores del Corte Inglés.
Estudiaremos los Siglos de oro, por lo que tendremos que leer el Lazarillo de Tormes, que no me gusta mucho: La picaresca y yo no somos uno. Garcilaso y San Juan, en cambio, son una alegría que destaca con letras azules en el temario, y Cervantes, y Lope... y Calderón.
En París estuve leyendo por cuarta vez Perder y ganar, de J.H. Newman, y ahora no concibo la vida sino como una larga e ininterrumpida lectura de esa maravilla de libro. Ay, Oxford. Ay las controversias y los desayunos con carne y grosellas. Ay el párrafo de Willis sobre la Misa, "¡O, sapientia, fortiter suaviterque disponens omnia, O Adonai.. . O Expectatio gentium... veni, Domine Deus noster...!"
Ahora leo Retorno a Brideshead, por vez primera. Espero que se convierta también en uno de los libros de mi vida. Y ayer, cuando llegaba a casa "radiante de cansancio", me esperaba mi padre con una última reliquia parisina: el perfume Aqua Allegoria Mandarin & Basilic de Guerlain: lo compró en el duty free y lo reservó para mi primer día de clase. Ahora puedo oler a mandarina y albahaca sin pasar a hurtadillas por los probadores del Corte Inglés.
viernes, febrero 22, 2008
París
Ahora que ha transcurrido casi una semana desde que dejé París, quiero hacer recuento. No me subí a la Torre Eiffel ni al arco del triunfo, ni paseé en barco por el Sena. Esos son planes de turista y yo no quería viajar a París sino "volver" a París, revivir nuestra historia de rápidos encuentros en pequeñas callejas, crepes humeantes y piedras bañadas por la luz. Quería recorrer el París medieval y el más "in" de los maquillajes, de la maison Guerlain y de los anillos de plata comprados al peso como si fueran gominolas.
En Cluny volví a encandilarme ante la penumbra de La Dama del Unicornio y ante los Cristos serenos de piedra azul. El silencio me decía cosas silenciosas pero nuevas, no como cuando era niña y no sabía contemplarlo y me impacientaba. Antes una calle era sólo una calle, ahora son olores, esquinas, rostros. Supongo que eso significa crecer, algo de reposo nos dejan los años.
En el Sephora enloquecí, como predijo Nebel. Me rizaron las pestañas con el mítico rizador de Shu Uemura, que desde luego no compré (costaba 28 euros y mis pestañas son rubias: el efecto no es tan dramático como para tentarme...) Sí que me dejé tentar por el stand de Stila: compré una sombra llamada Cloud que es todo un básico para vestir los ojos a diario. Cloud significa nube y la sombra tiene ese color, entre gris y blanco, de tormenta. Por la mañana abre la mirada y la deja muy limpia, sin recargar. Mi última compra de Stila fue un nude precioso, tirando a melocotón; y, por supuesto, no salí del Sephora sin mirar los famosos coloretes de Nars: me llevé el Gina, el único tono "ponible" (los demás son muy teatrales): melocotón naranja. Valía 29 euros y mi madre se escandalizó, sin embargo en un restaurante pedían 270 por un plato de caviar, y en Le Bon Marché, 2000 euros por un vestido: ¡París es muy caro! Así acuñé la frase que se convirtió en leit motiv de la semana, "hay cosas más caras que el colorete de Nars". Cada vez que la repetía, ante un nuevo asombro, no podíamos evitar una enorme carcajada.
En Cluny volví a encandilarme ante la penumbra de La Dama del Unicornio y ante los Cristos serenos de piedra azul. El silencio me decía cosas silenciosas pero nuevas, no como cuando era niña y no sabía contemplarlo y me impacientaba. Antes una calle era sólo una calle, ahora son olores, esquinas, rostros. Supongo que eso significa crecer, algo de reposo nos dejan los años.
En el Sephora enloquecí, como predijo Nebel. Me rizaron las pestañas con el mítico rizador de Shu Uemura, que desde luego no compré (costaba 28 euros y mis pestañas son rubias: el efecto no es tan dramático como para tentarme...) Sí que me dejé tentar por el stand de Stila: compré una sombra llamada Cloud que es todo un básico para vestir los ojos a diario. Cloud significa nube y la sombra tiene ese color, entre gris y blanco, de tormenta. Por la mañana abre la mirada y la deja muy limpia, sin recargar. Mi última compra de Stila fue un nude precioso, tirando a melocotón; y, por supuesto, no salí del Sephora sin mirar los famosos coloretes de Nars: me llevé el Gina, el único tono "ponible" (los demás son muy teatrales): melocotón naranja. Valía 29 euros y mi madre se escandalizó, sin embargo en un restaurante pedían 270 por un plato de caviar, y en Le Bon Marché, 2000 euros por un vestido: ¡París es muy caro! Así acuñé la frase que se convirtió en leit motiv de la semana, "hay cosas más caras que el colorete de Nars". Cada vez que la repetía, ante un nuevo asombro, no podíamos evitar una enorme carcajada.
Etiquetas:
friki del maquillaje,
Paris je t´aime
domingo, febrero 17, 2008
Gaviotas sobre el Sena

La isla de San Luis. La torre de Saint Jaques desde lejos, alta y azul. Dibujos medievales en la piedra. El Sena por la tarde: islas y puentes y retales de sol sobre las torres. El vuelo orquestal de las gaviotas.
Palomas que se cuelan por las altas vidrieras y escuchan misa en San Eustace. La Dama del unicornio, roja y dorada, reza también en su carpa de brocado que dice: mi único deseo. Castillos góticos, tumbas de reyes. Y volviendo, mujeres negras y serenas en el metro, con el rorro a cuestas. Merci de votre comprension. Final de trayecto.
Escaparates de Cartier y Chanel. El Léon de Marseille con su menú de mejillones a dieciséis euros: mules, frites a volonté y créme caramél. Tiendas de Mac, de Origins, de L´Occitane, de Shu Uemura. Marionnaud y Sephora.
viernes, febrero 08, 2008
Benedicto XVI, también poeta

Leyendo La sal de la tierra he descubierto que Ratzinger escribió poesía en su adolescencia. Me ha ilusionado saberlo, la verdad. El entrevistador le pregunta "pero, ¿de qué hablaba en sus poemas?", y el entonces cardenal responde:
"Hacía poesía de todo lo que veía, de todo lo cotidiano, poesías dedicadas a la Navidad, a la naturaleza. Simplemente era una señal de que me gustaba exteriorizar mis sentimientos, sobre todo de que me gustaba dar algo de mí mismo a lo demás".
Dar algo de sí mismo a los demás: eso es lo que un poeta hace.
P.S.: Me voy a París, de ahí que os haya plantado esta foto que nada tiene que ver con B16, pero bastante con la poesía... El blog descansa hasta el domingo 17, pero prometo luego una detallada crónica parisina. La foto es del blog de Nebel, una chica del foro Vogue: http://nebel-allure.blogspot.com.
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