viernes, noviembre 28, 2008

El primer chispazo

Una noche decidí sacar un folio blanco del cajón de madera. Quería ordenar mis ideas y emociones. Tenía dieciséis años y me salió algo parecido a un poema, porque las frases eran cortas o más bien entrecortadas, e iban una debajo de la otra como dibujando un río. Se llaman versos, me dijo la voz de mi conciencia. Y son más de las dos de la mañana, me dijo el reloj fluorescente.
Mi primer poema coincidió con el primer abrazo que me dio un hombre. No fue un momento de pasión, ni siquiera de amor, sino más bien un intento de abrigarme, porque hacía frío debajo de la luna y yo sólo llevaba puesto un mínimo jersey. Me dijo, mira que salir así, en mangas de camisa... Y en lo que duran tres puntos suspensivos, me abrazó. Esos tres puntos suspensivos me alejaron definitivamente de mi niñez, de esa nostalgia rara de jugar que a veces me inundaba por las tardes. Cuando cerraba la puerta de mi cuarto y sacaba del armario mis siete barbies solteras. Y sentía luego en todo el cuerpo la vergüenza de tener dieciséis años.
Pero me abrazaron y supe que no volvería a jugar más. Al contacto con esos brazos temblé, palidecí. Se me erizó la nuca y pensé en una ducha de agua caliente, algo a lo que te entregas y que te envuelve, como el mar cuando te enciende la piel.
Al llegar a casa decidí comprarme una barra de labios roja. Me prometí que jamás volvería a verme vestida con el uniforme del colegio. Y emborroné un folio blanco con un torrente de torpes metáforas.

9 comentarios:

Maripaz Brugos dijo...

Cuanta poesia destilan tus relatos ...
Llegan muy dentro y se viven en primera persona .Importante para el lector ...

Un saludo y gracias por compartirlos

Carlos RM dijo...

Maravilloso. Y chispeante.

el coco dijo...

y... ¿qué pasó la final?

Rocío Arana dijo...

¡Qué pasó...? Dejé de jugar, comencé a maquillarme y a escribir, ¿te parece poco?
Respecto al hombre, ya sabes... "primer amor primer dolor".

Máster en Nubes dijo...

me ha gustado. Y no me interesa nadasaber qué pasó al final, es lo de menos.

Qué cosas el abrazo de un hombre, ¿verdad?, de simple amigo, es otra cosa. Las mujeres nos damos besos, pero los hombres nos abrazan.

Eva dijo...

Me gustan mucho tus relatos y este especialmente, me ha hecho sentir las emociones que describes, ese chispazo...Lo expresas muy bien.

Néstor Aparicio dijo...

He entrado de puntillas en este rincón de tu corazón y de tu memoria y salgo impresionado del torrente de sensaciones que escribes. Hasta me he sonrojado con tu sonrojo.

Rocío Arana dijo...

Gracias, Eva. Gracias, Máster en Nubes, ¡me encanta el nombre de tu blog!
Néstor, a mí me ha impresionado y emocionado tu comment.

Chocolatecontrocitos dijo...

Rocío, una preciosidad de post, de verdad, muy lindo... yo tengo un abrazo como ese en la memoria, uno como ese... tengo suerte... porque no fue el primero, fue el último... y aquí a mi lado lo tengo...

un abrazo...