domingo, febrero 17, 2008

Gaviotas sobre el Sena


La isla de San Luis. La torre de Saint Jaques desde lejos, alta y azul. Dibujos medievales en la piedra. El Sena por la tarde: islas y puentes y retales de sol sobre las torres. El vuelo orquestal de las gaviotas.
Palomas que se cuelan por las altas vidrieras y escuchan misa en San Eustace. La Dama del unicornio, roja y dorada, reza también en su carpa de brocado que dice: mi único deseo. Castillos góticos, tumbas de reyes. Y volviendo, mujeres negras y serenas en el metro, con el rorro a cuestas. Merci de votre comprension. Final de trayecto.
Escaparates de Cartier y Chanel. El Léon de Marseille con su menú de mejillones a dieciséis euros: mules, frites a volonté y créme caramél. Tiendas de Mac, de Origins, de L´Occitane, de Shu Uemura. Marionnaud y Sephora.

viernes, febrero 08, 2008

Benedicto XVI, también poeta


Leyendo La sal de la tierra he descubierto que Ratzinger escribió poesía en su adolescencia. Me ha ilusionado saberlo, la verdad. El entrevistador le pregunta "pero, ¿de qué hablaba en sus poemas?", y el entonces cardenal responde:

"Hacía poesía de todo lo que veía, de todo lo cotidiano, poesías dedicadas a la Navidad, a la naturaleza. Simplemente era una señal de que me gustaba exteriorizar mis sentimientos, sobre todo de que me gustaba dar algo de mí mismo a lo demás".

Dar algo de sí mismo a los demás: eso es lo que un poeta hace.

P.S.: Me voy a París, de ahí que os haya plantado esta foto que nada tiene que ver con B16, pero bastante con la poesía... El blog descansa hasta el domingo 17, pero prometo luego una detallada crónica parisina. La foto es del blog de Nebel, una chica del foro Vogue: http://nebel-allure.blogspot.com.

jueves, febrero 07, 2008

Doctores tiene la Iglesia

"Ya soy doctora", le dije a Juan Montero, mi director, al salir de Río Grande. Él se sonrió con los ojos como es su costumbre antes de responderme: "como Santa Teresa". La noche anterior había dormido poco, la noche siguiente dormiría menos aún... El sol de febrero picaba y los nervios me comían la moral.

El traje elegido para la ocasión era un vestido gris oscuro de lana con talle bajo y mangas ranglán comprado en Zara (talla L, ¡milagro!), combinado con tacones sport negros, bolso hippie de piel india trenzada y chaqueta azul noche de Adolfo Domínguez, "el Ferrari de mi armario" me dije de broma al probármelo. Una mezcla de elementos bohemios y pijos que dice mucho de mí.

La voz no me llegaba a los labios, pero comencé a leer la defensa mirando de vez en cuando al tribunal, que imponía (¡eran cinco!) Me di cuenta en seguida que la defensa estaba bien escrita y que "podía hacerlo bien", lo malo es que luego me llegó el turno de callar y comenzaron a hablar ellos. No fue nada horrible, me señalaron una a una las erratas (sí, ésas que con tanto esmero corregí, y que luego un duende emborronó), y un par de cosas un poco más serias desleídas entre alabanzas y sugerencias al estilo de "siga usted por aquí". No se ensañaron conmigo, me trataron muy bien y tras los minutos de rigor en los cuales esperábamos fuera (con el corazón en la boca), me dieron la nota máxima: sobresaliente cum laude por unanimidad.

El público apalaudió, el jurado me besó, todos me felicitaron, el teléfono tronó a lo largo de la tarde, Blanca Merck me regaló una cadena dorada (cobre envejecido), y yo apliqué capas y capas de Carmex sobre mis labios resecos, y luego gloss de Nuxe color chocolate claro, y otra pasada de colorete Mac en el cuarto de baño del restaurante...

Me quedo con la sonrisa de Begoña López Bueno, presidente del tribunal, al decir "hemos decidido por unanimidar otorgarle la máxima calificación". Me quedo con la alegría de mis padres y con las lágrimas de mi abuela, y con la voz orgullosa de de mi amigo Pablo Moreno, de mi amiga Ana diciendo "María que nos lo ha contado lloraba de emoción". Ese cariño intangible, insobornable: palparlo ha sido lo mejor que podía haberme ocurrido en la vida.

jueves, enero 31, 2008

Númenor en NT


Leo Nuestro Tiempo desde que era niña: recuerdo los ejemplares en el revistero de mi salón y yo con doce años hojeándolos, sin entender gran cosa pero fascinada. Pensaba que los traía mi padre a casa, y como él es filósofo, pensaba que hablaban de filosofía. Algo muy grande y profundo. Luego me di cuenta de que más bien tenían que ver con el mundo de la comunicación: un asunto igual de importante. Ya estaba enganchada: al formato, a las firmas, a los dibujos tan originales...
En junio del 2007 llegué a Pampaluna y me presentaron a Sonsoles, la redactora- jefe. Este es un blog público y la amistad es algo público y privado al mismo tiempo, así que lo que llegó a ser ella para mí en pocas semanas lo guardo o, al menos, lo salvaguardo. Sólo diré lo que es público: que gracias a que leía mi blog me alojó en su piso, y que gracias a nuestra amistad llegué a colaborar en la revista que tando admiré en mi primera juventud.
Lo hice con un artículo sobre Númenor, y por mi culpa se coló una pequeña errata que me he adelantado a subsanar. Quien esté interesado en los libros de Númenor (los últimos son la antología de Carmelo Guillén Acosta y las ópera primas de Cerero y María Eugenia Reyes Lindo, debe dirigirse a:

ediciones@fundacionculturaandaluza.org.


Actualizo: Mañana, 6 de febrero de 2008, a las 11:30 horas de la mañana, y en el aula de grados de la Facultad de Filología, ¡¡¡Defiendo mi tesis doctoral!!!

martes, enero 29, 2008

Poesía en la calle

Esperando el autobús abro los ojos, y leo el cartel que me separa de la lluvia. En él un chico desenfadado, con vaqueros y aureola, sostiene una botella de Habana club y me invita a abrirla y perderme en la noche. Debajo puedo leer: "El culto a la vida".
Y como en una ráfaga vienen a mí esos versos de José Mateos, esa pregunta recóndita:

¿Cómo saber, en la agitada noche
de estridencia y alcohol, cuando te besan,
si es la vida o la muerte quien te besa?

miércoles, enero 23, 2008

La barbera del rey süevo lee Emma, de Jane Austen

La barbera del rey süevo lleva siglos leyendo a Jane Austen. Concretamente lleva disfrutando con sus novelas doce años, desde que en 1995 viera en el cine Sentido y sensibilidad, de Ang Lee. Jane Austen es lo suyo, dice, y se casaría sin pensarlo dos veces con Mr. Knightley o con Jeremy Northam. Sus simpatías por Gwyneth Paltrow datan de cuando actuaba en Emma, de Douglas McGrath (1996), una película deliciosa.

Mr. Knigthley compite en su corazón como mito masculino con el Aragorn de Tolkien, y han venido con el tiempo a fundirse en una sola cosa: un caballero oscuro y reñidor que de repente se muestra a nuestros ojos como alguien perfecto, radiante. "La primavera ha venido/ nadie sabe cómo ha sido."
En el caso de Aragorn, el milagro sucede cuando sonríe por vez primera, y dice aquellas palabras, "te pido una vez más que me permitas ser tu compañero", que convertirían en un Adonis a cualquier mortal sonriente, cuánto más al Heredero de Isildur. Mr. Knigthley es un galán más de andar por casa, sin esos aires de leyenda y ese porte de rey pordiosero, pero no es menos atractivo y sí mucho más accesible como ideal. Su luz va abriéndose camino entre la lluvia de sus silencios y brusquedades, como debe ser, luz oscura e incluso áspera que se va tiñendo de matices cálidos en cada página leída.

La barbera confiesa que su visión austeniana es puramente romántica y subjetiva, y no puede entresacar ningún párrafo superior a otro, porque la novela entera es un todo lleno de ironía tenue, intenso costumbrismo rural y honda introspección sicológica.

sábado, enero 19, 2008

Puerco araña


He visto con mis amigos la divertidísima película de los Simpson. La canción de Spider Cerdo (que es un símbolo de algo pero aún no sabemos de qué, dijo Pablo Moreno), en Inglés suena así:

Spider-pig, Spider-pig
Does whatever a spider can
Spins a web, any size
Catches thieves, just like flies
Look out! Here comes the Spider-pig!

He buscado en Google, y resulta que en Latinoamérica lo han traducido como "Puerco araña". "¡Miraaa! Es el puerco arañaaa". Qué mal. Lo prefiero en castellano:

Spider Cerdo, Spider Cerdo
Hace lo que un Spider Cerdo hace
Puede columpiarse en una red
Pues no puede
Es un Cerdo Atencióooooon!
Es un Spider Cerdo

Claro que sin música pierde mucho, quiero decir, sin Joaquín y Buko entonándola en el restaurante Los Monos a la hora de las brujas.
Adoro los Simpson porque me recuerdan a mis amigos. Hubo una época en mi primera juventud, (hace casi ocho años), en que tener amigos era una novedad en mi vida, y por tanto también en mi poesía. Escribir poemas era igualmente una novedad, así que mis versos hablaban casi siempre de mis amigos, con una mezcla de entusiasmo e infantilismo que era un cóctel atroz y a veces funcionaba. En aquel tiempo escribía sin apenas saberlo mi primer libro, "Magia", y abusé en él de la palabra "amigos", la más alegre y nueva para mí entonces. Y ahora. Y acuñé aquella frase: "empieza la mejor época de mi vida", "estoy en los mejores años de mi vida"...
Creo que esa etapa no se ha cerrado ni ha declinado aún. Han ocurrido cosas más o menos graves, más o menos tristes, pero eso no quiere decir casi nada. Mientras haya amigos locos que se parezcan a Hommer Simpson, habrá poesía.

miércoles, enero 16, 2008

Entrada nº201. -¿Sobre qué va a tratar? -Tictactictactictac... -And the winner is... ¡Maquillaje! -(Ufff... ésta me la salto.)

La eterna pregunta de cualquier consumidora es: ¿maquillaje barato o caro? ¿Supermercado o perfumería? Los expertos dicen: con la piel no se juega. Al menos el fond de teint tiene que ser medianamente bueno. Hay que decir que en Bodybell, Douglas y Sephora os saldrá todo un 10% más barato, como en las rebajas del Corte pero durante el año entero. De nuevo os propongo una lista, ahora no con lo mejor de cada marca, sino con la mejor marca de cada producto. Ofrezco un par de opciones en casi todo, y los precios. Si os parece bien, dentro de unos días cuelgo la lista de la cosmética.

LO MEJOR en maquillaje:

Base: Colorstay de Revlon (25 euros)/ Sense matte de Biotherm (25 euros.)
Corrector*: Concealer kit de Bobbi Brown (24 euros)/ Everfresh Concealer de Maybelline (7 euros.)
Colorete: Mac en tonos Peaches, Melba, Hushabye (20 euros)
Maquillaje en polvo: Sato, de farmacia (18 euros.)
Bronzer (Polvos de Sol): Mac (20 euros)/ Terracota de Guerlain (carísimos pero espectaculares: 27 euros.)
Iluminador: Nars y Bobbi Brown, pero son prohibitivos*. Max Factor tiene un Shimmer Panstick, clon del Copacabana de Nars por doce euros y Sephora tiene un clon del mítico Shimmerbrick de BB por unos 12 euros también.)
Pinceles: Mac (pero son muy caros.)/ Sephora Profesional (brochas profesionales, buenas y baratas o al menos ajustadas de precio: 12/15 euros.)
Barra de Labios: Kisskiss de Guerlain (22 euros.)/ Accord naturels de L´Oreal (12 euros.)/Soft Sensation Vitamin Care de Astor (lo único bueno de esta marca: 8 euros.)
Gloss: Mac (13/15 euros.)/ Biotherm (18 euros.)
Perfilador de Labios: El Spice de Mac (13 euros)
Sombra de Ojos: Mac (16 euros)/ The Body Shop (13 euros.)
Lápiz de Ojos: Mac (13/16 euros)/ Zara (4 euros.)
Rimel: Inimitable de Chanel (25 euros.)

MARCAS BARATAS: Lo que sí y lo que no.

No se os ocurra comprar ni base de maquillaje ni gloss de marcas tipo Astor y Pinaud: estropean la piel y son muy malos. En cambio salen muy bien los coloretes de Pinaud y los de Maybelline. El producto estrella de Maybelline, ya lo he dicho, es su corrector de pincel, no graso pero muy cubriente y luminoso. Prohibidas las marcas de todo a cien como Yolizul, Penumbra o Vera Valenti. Los polvos compactos de los Chinos, Deliplús y Myrurgia son azufre para la piel. En cambio, si entràis en Zara, arrasad con los làpices para la raya del ojo: cuestan cuatro euros y son buenas, buenas.

sábado, enero 12, 2008

Cumpleaños

Dedico esta entrada a Beades, a la Señora de Beades y a Joaquín, pero especialmente, como mi eterno interlocutor, a Lord Scutum.

Viernes tres y media de la madrugada, cuando la música se apaga y todo termina, y todo comienza en el pasado, que siempre nos pertenecerá.
Doblé tu carta en cuatro pliegos y besé cada pliego de tu carta, como quien besa las mejillas y la frente de un hermano. Me diste un anillo élfico, celta, con rosas labradas en plata. Todo concuerda, todo se comunica misteriosamente, hoy que cumplo treinta años y casi un mes y lo celebro con vosotros. Cumplí venticinco años en la lluvia de Pampaluna, y mis amigas de un día, de un mes, de siempre, me regalaron una caja de madera con rosas labradas. Cinco años después, frío soleado de enero y rosas, siempre rosas.
Leo tu carta en duermevela, junto al poemario de Wislawa, uisuaua dice Beades, debajo de una sencilla manta de cuadros y con una luz halógena en mis ojos que da reflejos de color ambarino pensando sólo en ti. Del frío azul al melocotón rosado, ese color de isla mediterránea que tanto te gusta. Leo tu carta y me duermo. El-tiempo-ha-comenzado.

jueves, enero 10, 2008

Paseo de miércoles por mi ciudad

El 21 llegaba en esa hora mágica en que las farolas empiezan a encenderse y la luna a dibujarse. Y el cielo está azul brillante casi malva, y luego azul oscuro casi negro como en la película, pero iluminado. El azul noche, precisamente este, es mi color favorito. Los autobuses por la noche se encienden y parecen islas. Did you ever want to cry, susurraba Mama Kass en mis oídos mientras la máquina se tragaba temporalmente mi bonobús. Pasen al fondo. Señoras con cestas antiguas, niños raperos.
Entro en la Facultad y es ya de noche, del techo penden farolillos de bajo consumo que me deprimen. Tendría que llover para que el cuadro fuera completo, recuerdo la canción aquella, "como Camarón", y el poncho raspberry de mi amiga Merl y nuestro encuentro a la altura de los juzgados, un ocho de enero. No estábamos en la hora mágica, llovía y tronaba el frío, pero desde ese día el mes de enero ya no me pareció tan desolado y desguarnecido como antes. Pronto empezarán a oler los naranjos de la avenida.

martes, enero 08, 2008

La-Vida-Normal

Retorno del lado oscuro y vuelvo a La-Vida-Normal. Y me alegro. Yo, que soy tan navideña, me alegro. La Navidad, con sus largas veladas familiares, sus mañanas plácidas y sus jornadas maratonianas de compras, me mantuvo en estado de encefalograma plano con respecto al blog. Este es un blog muy cotidiano, de lunes partidos por la mitad y prisas y retoques de make up en el espejo de la mercería de mi calle.
Hoy, martes, digo lunes, el más lunes del año, aunque no sea fiesta necesito un sorbo de esplendor... Rebusco en el bolso el Kisskiss excés de rouge, me doy cuenta que al final no lo compré por aquello de que el rojo de labios engorda, y pienso en dar una carrerita a las rebajas del Corte Inglés.
¿Qué me regalaron los Reyes? Un colgante hippie de plata, un anillo pijo de circonitas, un collar de cuentas de cerámica, pijo y artesano a la vez (me lo hizo mi madre con material de Lakú, una tienda pijísima de Logroño), un libro, una colonia, tres cedés de los Beatles y The mamas & the papas y un Ipod.

viernes, enero 04, 2008

Rasga la tela de este dulce encuentro...

Rompe el silencio, me pide Carlos. Como sus deseos son órdenes, tomo entre mis dedos la pluma cibernética.
Y sigo callada. No sé qué decir. Es horrible, ¿no? Espero que se me pase pronto. No quiero cerrar el garito. Houston, tenemos un problemaaaaa!!! Al menos el siete de enero os podré contar lo que me han regalado los Reyes. Porque lo que cuenta es eso, contar. Hablar. La lluvia que caerá sobre mi cuerpo y mojará... Lo dijo Bebe.
Hablaremos. Esto no acaba.

viernes, diciembre 28, 2007

silencio

Silencio en Navidad. Estoy muy callada últimamente: motivos no faltan. Sin embargo hoy, día de los Inocentes, he querido detenerme en un desconocido locutorio de Logroño para desearos feliz año, que las clínicas abortistas declaren huelga indefinida, que los enfermos terminales mueran en paz, que los tacs y mamografías del mundo entero den negativo en sus resultados, y que las parejas separadas o al borde del divorcio sufran un aluvión de recuerdos positivos y decidan pensarlo otra vez. Y que vuelvan las musas a mi pobre ser... Son mis deseos para esta Navidad.
El dos de enero regresaré a este blog. Gracias a todos por leerme,
Adaldrida.

miércoles, diciembre 19, 2007

La barbera del rey suevo lee Para siempre, de Rafael Juárez. (Reseña desenfadada y no remunerada.)

La barbera del rey suevo les ofrece aquí su visión particular de este libro, que tanto le costó encontrar y que tan buenos ratos le ha regalado. El título del poemario es lo primero que le gusta, dice. Para siempre. Juárez tiene títulos geniales de poemas, que es cosa que la barbera del rey suevo envidia y yo también, ya que mis dos libros los han titulado mis amigos (el uno, Beades, el otro Pablo Moreno, los dos accésit de Adonáis.) Es verdad que a partir de títulos de poemas míos, pero vamos, que lo más genial que he hecho en mi vida poética fue aquello de "La noche sobre Pampaluna", y de ahí surgio todo, escribir un libro sobre mi vida en Pamplona y por sugerencia de Pablo llamarlo así, Pampaluna.
Me he ido. Vuelvo. Juárez tiene títulos tan buenos como "Tres recuerdos del cielo". El poema llamado El sueño es buenísimo y lo trascribo entero:

COMO una llave dulce me trajo tu desnudo
el sueño, aquella casa de habitaciones claras.
Siempre hay niños que encuentran en la noche cerrada
pasadizos ocultos.


A la barbera del rey le gusta el modo que tiene Juárez de nombrar las cosas, las cosas más sencillas, con palabras sencillas también y certeras.

He vistos las naranjas
en el árbol, dorando
la mañana, las rosas
de diciembre
(...)

En este libro hay misterio y nostalgia, dos de los ingredientes de la buena poesía. Y no está todo explicado, acabado, como una mesa tan brillante por nueva que nadie se atreve a tocarla. La poesía no debe ser así, y la poesía de Juárez afortunadamente no lo es. Es minuciosa pero a la vez enigmática, como tiene que ser:

Es temprano, domingo y primavera.
Te mira alguien que cruza
la plaza, peregrino de la noche,
el sábado y la lluvia.
Y a sus ojos se asoma la nostalgia
de no haber sido nunca.

*
Hogueras en la vega,
dragones en el cielo.
(...)
*
Por las ramas doradas llega el día.
Recuerdo con piedad lo que he soñado
y no quiero decirlo.


La barbera del rey suevo es un poco caradura. Es verdad que le gusta la poesía de Rafael Juárez porque habla de cosas que a ella le gustan: Naranjas, árboles, noviembre, lluvia. No me canso de decir, lo dije también el el prólogo del libro de María Eugenia, que el oficio de un poeta es nombrar las cosas, y para nombrarlas, contemplarlas.

martes, diciembre 11, 2007

Libros

Descubrí en un recital al poeta granadino Rafael Juárez. En la copita que sigue al acto poético, José Julio Cabanillas me recomendó un poemario suyo, Para siempre, para luego decirme con un poco de sorna que no lo iba a encontrar, "está en la Veleta"... Ya veremos. Este puente me escapo a Logroño, y en Logroño me espera la librería Castroviejo...
Llego y hace frío. La parte vieja de la ciudad me enseña sus luces y sus árboles desnudos, el suelo de piedra antigua. Callejas y tiendas de caramelos: caramelerías. Y té, y especias. Y sombreros. Tiendas bajo los soportales con nombres solemnes, "ciudad de Londres", "Nueva antiqua". Portales despintados, "Tebriz". La calle San Juan y Castroviejo, con música india y gente que busca libros. Gente no, personas. Una madre con dos bebés, un campesino que tras comprarse un libro iba a acudir a la manifestación por los viñedos...
Oiga, ¿tienen un libro de Rafael Juárez que se llama Para siempre y que se publicó en La Veleta? El hombre me mira. No me mira con cara de "de dónde ha salido ésta" porque ya me conoció en verano. Con tristeza me dice qué va, qué más quisiera yo, ya sabes que la Veleta... Sí, ya sé que Andrés Trapiello no reedita. Pues si no lo encuentro aquí, en ningún sitio... Sonríe y mira, ¡por si acaso!, en el ordenador. Un minuto. Aquí dice que hay un ejemplar. Todo se ilumina. Todo menos él, que tras buscarlo y encontrarlo, con un deje de pena comenta, casi no te lo vendo, me lo quedo yo.
Por favor...
Y te lo vas a llevar por once euros, canalla.
Tu tienda es la mejor del mundo entero.
En la calle hace frío. Cruzo dos calles, he quedado con mi tía Carmen en una esquina. No viene. Decido sentarme en un banco para abrir el poemario, no tenía tanta urgencia por leer un libro desde que compré En lugar del mundo. Empieza a caer un tímido sirimiri norteño, como pidiendo perdón porque llegue diciembre. Y yo consigo cerrar el libro, antes de que "aquella casa de habitaciones claras" se diluya entre las gotas.

miércoles, diciembre 05, 2007

A day in the life

un día en Pampaluna. Vuelvo y lo miro todo con ojos de extraterreste, como desde otro mundo. Todos me felicitan por haber depositado la tesis; quedo con Raquel Lázaro, con Anacó, Inés, Teresa, con mi prima Cecilia. En casa de Sonsoles me espera la botella de ginebra azul, pero al final del día sólo soy capaz de beberme dos vasos de leche caliente con Colacao, después de leer el artículo sobre Peter en el último NT. Curioso lo de Peter: cómo se metía en mi blog en los que eran sus últrimos meses de vida, y yo sin saberlo. Le gustaban los palíndromos, inventar palíndromos. Por ejemplo, "¡agur, oruga!" o "No son sirimiris, no son"...
A última hora me hace efecto el efferalgan, bueno, el mismo efecto que dos copas de ginebra, revivo y la borrachera es de aúpa. Me invento una nueva palabra: Chupitanga. Aún no sé lo que significa... nada indecente, espero. Se admiten sugerencias honrosas. Sons y Pegamoide brillan a mi lado, y en la pantalla del PC suenan, alternativamente, all i want for Christmas is you de la peli Love actually y Allí estaba tú, del amigo Onofre (quien lo quiera escuchar, que vaya al rincón de Pacoto y pinche en la sección música, y luego en "chocante"...) Un día glorioso en Pampaluna.

miércoles, noviembre 28, 2007

Adaldrida furiosa (o el poder de la mente)

Hace algunos años venía con mucha frecuencia a mi mente la imagen de un hombre con traje impecable, manos implacables y "mirar de fuego detenido". Sus ojos tenían un poder terrible, sonreían con seriedad. Con el tiempo se convirtió en un tema literario, lo que no tuve nunca ni tengo ni tendré. La imagen palidecía.
Ahora, ese hombre es para mí una prueba evidente de que la tentación se puede superar. Con tentación no me refiero a algún trato carnal que no fue nunca posible, sino a dejar de ser dueña de mis pensamientos. Un mundo paralelo en el que él y yo... Y la imaginación deja vía libre a los puntos suspensivos, y qué dulce es la cuesta por la que rodamos sin remedio.
Ante eso sólo vale la humildad de saberse frágil, de ejercitarse en movimientos de despego, maniobras de distracción. En ocasiones la única estrategia es olvidar que hay algo que olvidar. Lo dice Mai Meneses: "Si supieras cuánto tiempo gasto al día para no pensar en ti..." Ahora, cuando alguna amiga me confiesa que "no pudo evitarlo", sin juzgar a nadie soy yo la que no puedo evitar preguntarme, "¿de veras no pudiste?"

jueves, noviembre 22, 2007

La abuela María

Ahora que llega Diciembre y el Corte Inglés se apresura a forrar sus pasillos de alfombra roja, se levantan las voces de quienes aborrecen la Navidad. Tienen todo el derecho. Hablan de hipocresía, de consumismo. Yo no reniego del consumismo, precisamente porque no soy hipócrita. Si me entusiasma regalar y que me regalen, ¿para qué entonar lamentos jeremíacos? Y comprar, con moderación, pues también.
Por lo que no paso es por el momento fúnebre de quienes dicen: "cuando se ha perdido a alguien ya no es lo mismo..." Es como si sólo ellos hubieran sufrido ese tipo de pérdidas. A mí se me murieron de niña mi abuelo y mi bisabuelo, pero la infancia suele borrar esas heridas. Recuerdo a mis tías llorando. De mis dos abuelos recuerdo que eran perfectos caballeros. Mi abuelo se convertía en niño durante el mes de Diciembre, porque le volvían loco los niños y la Navidad. A mi bisabuelo le entusiasmaban los Álvarez Quintero y los musicales de Fred Astaire, como a mí.
Lo que sí ha sido una pérdida en toda regla, y duele, es lo de mi bisabuela. Murió hace dos años, tenía cien. Era dulce y firme, tenaz y muy lista. Le gustaba la política y la Bolsa. Le gustaba Rajoy y no le gustaba Arzallus. Se santiguaba antes de encender la tele, pero no dejaba de ver el telediario. Ni de leer el ABC, "doña María, que no es la Biblia", solía decirle el cura. Le gustaba rezar. Era ecléctica rezando. Fue de las Marías de los Sagrarios y de las Conferencias de San Vicente, y asistió a los círculos que imparte el Opus Dei. Todo le servía...
Le gustaba hablar conmigo. Se le encendían los ojos. Y a mí. Y también me decía aquello de "qué bien que siendo tan jovencita vayas a Misa todos los días, qué alegría me das" Y al oírlo, si llevaba yo digamos un tiempo despistada, decidía espabilarme. Sólo por verla sonreír.

miércoles, noviembre 21, 2007

El día D

¡Acabo de depositar la tesis! He depositado mi tesis, he terminado de leer la autobiografía de Chesterton y he comprado la barra Kisskiss de Guerlain en tono Cuivre ardent, y para celebrerlo todo, os cuelgo la lista D[e cosmética] ¡¡¡Viva la frivolité!!!

Los mejores productos de La Roche Posay:

Esta marca me encanta, tienen talco líquido (“Talcofluid”), tónicos hidratantes y cremas para todo tipo de pieles. Si dais con una farmacia que lo venda todo, mirar el expositor es una fiesta. Yo me lo paso casi tan bien como con Guerlain, Mac o Bourjois, mis otras marcas favoritas.
Me entusiasman sus productos de maquillaje, sobre todo el Fond de teint Unifiance fluid “alisado óptico”, y el corrector en tarrito (Unifiance Touch pro) que lo tapa todo, todo y todo. Es mágico, se funde con la piel por lo que puedes llevarlo en zonas estratégicas sin tener que añadir más pote encima, y está probado en pieles atópiocas y acneicas.
De cremitas me gusta sobre todo la Toleriane: hidratante, calmante, rica en agua termal, sin alcohol ni aceites, y los protectores solares. El agua termal de LRP es buenísimas, y cuentan maravillas de sus desmaquillantes.

domingo, noviembre 18, 2007

Conocerse

Hoy toca teología. O filosofía de la religión, no lo sé. El caso es que he pensado de pronto en cuánta gente fue educada en la fe católica y perdió esa fe a los dieciocho, veinte años. O dejaron de ir a Misa, sin más. Este domingo no, el siguiente tampoco.
Dejaron de creer por culpa de las monjas del colegio, que daban coscorrones, o por la dictadura franquista o por la parroquia más aburrida del mundo, o por pura pereza. O se enamoraron y de repente embarazo y boda de penalti. Y ese runrún de mesa camilla en sotto voce, de sacristía rancia, con prisas y el padre diciendo "la niña tiene que casarse". Y la murmuración. Todo culpa de los demás, todo culpa nuestra. Por esas rendijas se perdieron. Pero ahora, con cuarenta o cincuenta, recuerdan sus ocho años de rezos a la Virgen y mes de mayo en el colegio.
Pienso en mi caso, que es una historia al revés. Pienso en cómo antes de los catorce la Religión no era nada para mí. Es que no tenía conciencia de mí misma, y me creía buenísima e incapaz de toda maldad. Y esa incapacidad anulaba cualquier inquietud religiosa. Dios era para mí eso que mi madre me decía al pie de la cama, jesusito de qué sueño. Era la media hora más triste del domingo, cuando todo acababa. No había razón para oponerse, ni tampoco para pensar en ello más de dos minutos seguidos.
Tuve que meterme en un lío gordo para empezar a ver la realidad. Tuve que sacar cinco cates y congelarme de miedo y falsificar la firma de mis padres para, cuando todo fue descubierto, descubrir a mi vez que yo no "era" buena, que no lo sería nunca sin Dios a mi lado. Conocerse es saber lo que no tienes, lo que Dios te puede dar.