lunes, septiembre 20, 2010

Ora pro nobis!

Mi alma necesitaba algo así, algo como la imagen televisada del saludo entre este Papa alemán y teólogo, al que le gustan los gatos y que pese a la que está cayendo me cae irremediablemente bien, y una reina madre con sombrerito y sonrisa, acogedora, con el ademán justo de quien invita a tomar una taza de te a un vecino estrafalario.






Me chifla el cardenal Newman. Todo comenzó en marzo del dos mil uno, en una conferencia que impartía Víctor García Ruiz en Navarra. La mano de Dios, cuánto más callada, más poderosa, recuerdo que dijo, y recuerdo muchas cosas más. Me veo bebiendo en algún rincón destartalado sus diarios publicados en Rialp, y luego sus cartas completas en Encuentro, y luego Perder y ganar: una de mis novelas favoritas. La tenéis aquí, aunque recomiendo su compra física, un buen sillón en una tarde lluviosa de domingo y escuchar el suave crujir de las páginas. Y hundirse y empaparse en el Oxford decimonónico: desayunos, debates teológicos, partidos, cotilleos, rencillas, ironías y chanzas hasta el gozo infinito del lector. Y en una página recóndita, oculta, la penumbra litúrgica, llena de poesía: tremenda luz de vela que surge de las palabras de Willis, cuando intenta describir lo que para un converso significa la Eucaristía:

"Allí hay niños pequeños y ancianos, gente ignorante y gente instruida, almas que no han pecado y almas que han pedido perdón; pero de todas esas almas distintas se alza hasta Dios un solo himno eucarístico. Y su medida y su fin son esa Acción Inefable. Y... ¡Oh, Bateman! Querido Bateman... tú me has preguntado si es una ceremonia absurda, formalista... Es... (exclamando y poniéndose en pie) ¡una maravilla! ¡una maravilla!" (Newman J. H., Perder y ganar, ed. V. García Rúiz, Madrid, Encuentro, 1994, p. 279.)

Y Arp desglosa todo el emocionante viaje del Papa aquí,y aquí deja estaa foto deliciosa de este escritor delicioso, y quería compartir mi alegría con vosotros en este lunes luminoso.

1 comentario:

Nicolás dijo...

Gracias por compartir tu alegría.
Ha sido un viaje con mucha doctrina.
Ahora nos toca estudiar los discursos y homilías para enterarnos bien de lo que ha dicho el Papa, es demasiado grande para dejarlo solo.