lunes, enero 22, 2007

El auge del hippy chic, la invasión chic lit y la generación bobó.

Ayer vi con mis padres La casa de los espíritus. A mí la Allende no me gusta: leí una vez una entrevista que le hacían y no me gustaron ni la entrevistadora ni ella. Tiene mucho más valor, sin embargo, que la tan famosa chic lit, ese género de libros de bolsillo con pastas de colores, escrito por treintañeras y para treintañeras, tipo "al fin juntos" o "loca por las compras". Ya saben, Sophie Kinsella, Marian Keyes... La casa de los espíritus es otra cosa: una buena novela y una buena película.
Una buena película que a mí me dio miedo: no por los espíritus sino por los personajes. Por un lado Clara, (magistral Meryl Streep), que es definida como "un ser sobrenatural". Más que sobrenatural a mí me pareció paranormal, al estilo de una Galadriel decimonónica y criolla, un ser anémico perturbado por visiones que se divierte tristemente con mover las cosas de su sitio. La suya es una sobrenaturaleza sin Dios, por eso da tanto miedo, supongo. Su mundo es un Nirvana azul y sereno que la hace ser risueña pero fría.
Férula (¿pero qué nombre es ése?) sí que da miedo, tan rígida y tan ambígua, vestida siempre de negro. Sobre todo cuando entra fantasgóricamente en la hacienda y se despide de Clara con un beso.
Esteban es el típico patrón explotador que viola y saquea a las mujeres y que se mete en política, of course por el partido conservador, "los malos". Con la izquierda hemos topado. Porque, por supuesto, tanto la novela como la película tienen trasfondo político, y como no quiero que este blogg lo tenga en demasía, sólo diré una cosa: ese trasfondo, en Europa siglo XX (y siglo XXI), resulta más convencional que la boda de un notario con una niña bien de provincias.
Y es que estamos en la era del Hippy chc, vaqueros desgastados pero de Dior, y en la generación bobó, bohemios que se visten en Armani, burguesas que enarbolan la bandera de la rebeldía y a continuación se van de shopping a Pedro del Hierro.

* AVISO PARA NAVEGANTES: Las opiniones que vierto aquí son sólo acerca de la película. La novela no la he leído, y si digo que es buena es porque lo dice mi madre, que es la experta.

9 comentarios:

Sweñora de Beades dijo...

Algo en lo que no coincidomos Ro:
A mi me parece una novela sorpredente La casa de los espiritus, y no por el trasfondo polítyico, que me sobra, sino por lo que tiene de ese realismo mágico(mucho mejor el de Cien años de soledad) y por la adfolescente wque fui cuando lo lei por primera vez. Me enternece pensar en esa adolescente, y el mundo que se le abrió con la casa de los espiritus, entre otras cosas porque yo tambien tengo una familia de locos maravillosos... en fin, aun así no es lo mejor de Isabel Allende, ni si quiera de las más "mejores".

Bukowski dijo...

Te veo más enfadada de lo habitual, Rocío, :P. De todos modos, me he reído mucho con las últimas líneas, muy certeras, por otra parte.

Rocio Arana dijo...

Puede, señora, que sea así, pero en todo caso en la película no se refleja, y sigo pensando que Clara da miedo, aunque menos al final: da menos miedo muerta que viva!!!
Buko, no estoy enfadada, y para demostrarlo voy a poner una cibersonrisa :)

Jesús Beades dijo...

¿Qué pasa con Pedro del Hierro ?Ayer me regaló mi madre un jersey de Pedro del Hierro tela de chulo. Aunque ella no haría shopping sino que iría de compras.

Anónimo dijo...

ole, ole y ole. que quede claro que muchas cosas de las que dices se oponen radicalmente a mi pensamiento, pero lo dices todo de una forma tan bonita. estoy cerca de los cuarenta y casada y el otro dia lloré porque creí que me estaba convirtiendo en una cínica. falsa alarma. tengo las mismas ilusiones que alos veinte. muchas gracias nena

LLir dijo...

Ay, ay, ay, no tengo nada en contra del P. d H, era un "poner"... ¡Cuantas gaitas hay que templar! Gracias a la usuaria anónima por animarme tanto...

j.m.peñalba dijo...

estoy deseando ver la peli, hace años me leí el libro y sólo recuerdo que me lo bebí en dia y medio, que para lo gordo que es....supongo que debió gustarme bastante.cierto es que coincidió con una gripe, pero fué mi descubrimiento del realismo mágico, (aunque entonces no sabía cómo llamarlo. lo que más me dió que pensar fueron los nombres de luz de las féminas y el porqué.qué cosas!, con lo que se queda uno.

Anónimo dijo...

a mí también me llamaron la atención los nombres de las chicas, sobre todo por parecerme que sus personajes no aportan nada de luz y paz sino todo lo contrario, una especie de angustia y de frio gris...ese es el poso que me queda a mi, ahora que no recuerdo los detalles en absoluto.
supongo que tienen mucho que ver esas descripciones de las que habla rocio,que a veces desasosiegan más que otra cosa.

Manuelprendes dijo...

Llevo mucho sin aparecer por este blogg, y me encuentro con este tema sobre el que a estas alturas puede que ya no valga la pena escribir, pero me ha tocado una espinita que llevo clavada en la inteligencia desde hace mucho...
Recuerdo haber visto entonces "La casa...", pero no que me haya gustado mucho. Tengo grabada en la memoria una escena, a mi entender, sumamente boba: Antonio Banderas pronuncia ante los campesinos, en improvisado mitin, un encendido discurso pro-socialista. En esto le dan la voz de alarma de que llega el amo de la hacienda (Jeremy Irons) con sus esbirros, y entonces Banderas monta su brioso corcel y se les escapa en las narices.
Y yo me quedo pasmado de haber visto aplicados los sistemas de asalto de Robin Hood o los bandoleros de Sierra Morena (o, por supuesto, el Zorro) a la propaganda partidista: se acecha a una masa proletaria de cierto volumen, se cae sobre ella a todo galope, se desmonta y se les suelta un discurso antes de que llegue la autoridad (tal vez porque alguno de los oyentes haya proferido gritos de auxilio). Lo que creo que no se vio fue a Banderas arrojando octavillas en su retirada, con arrojo de guerrero parto: hubiera sido coherente y esperable, pero asimismo prosaico e indigno del amor de Winona Ryder.

(Un beso desde North Carolina, Adaldrida, y disculpa el estilo: me he debido esforzar por evitar palabras que necesitaran tilde o llevaran esa letra que viene tras la ene).