domingo, julio 16, 2006

Soy yo...



Para quienes no me conocen, como no he conseguido colgar mi foto en el perfil, lo hago en esta entrada, en la que recupero mi último poema en prosa a petición de Carlos, el de las islas. Me gustan las islas, los árboles y los ríos, y también me gusta el mar, pero sólo en verano, cuando podemos jugar juntos a su juego de volcanes. Así, los "poemas del mar" brotan cada mes de julio, sólo que últimamente me repetía y empezó a cansarme el rito. Mi padre sueña con publicarme algún día un poemario del mar, pero va a ser que no... Tras cinco años, a razón de una veintena de baños chispeantes, conservo algo así como quince poemas medianamente dignos. No es carrera. Sin embargo, tras mi baño primero, me lancé con este poema en prosa. Brindo por ti, Carlos.

MAR

El agua salvaje rompiendo sobre mi cuerpo como un hombre, la misma sed, el mismo orgullo. Si le sigo la corriente se humilla, si me alzo contra él se levanta enfurecido, si le pido tregua exige rendición. Cuando ya desconfío del todo, se entrega, inventa túneles blancos para mí, me trae flores blancas, islas negra, me dice su canción desaforada.

5 comentarios:

Carlos RM dijo...

Encantado de conocerte, Rocío, y gracias por hacerme caso y recuperar este poema en prosa. Yo, a pesar de vivir tan cerca del mar, también tengo mi "temporada de baños" que suelen salpicar algunos papeles... Brindemos, pues, con agua del mar.

P.S. Le falta únicamente al poema la ese que convierta negra en negras.

E. G-Máiquez dijo...

He seguido tus pasos y también he colgado una foto mía. Aunque la imagen de los poetas debe ser la metáfora y los símbolos.

Inma dijo...

Encantada, Rocío.
Me parece muy bien esto de, poco a poco, darnos a conocer, aunque una imagen estática sea insuficente, claro, pero algo es algo. Poner un rostro a una voz hace más humana esta comunicación bloggera.

el espiritu santo dijo...

que buena estas rocio estas pa comerte entera y despues rebañar

Rocio Arana dijo...

No sé si alguien pued creer que lo de arriba es un halago: yo, desde luego, no lo creo.