lunes, marzo 04, 2013

Si no os hacéis como niños...


Todos tenemos un niño en lo más recóndito de nuestro ser: tópico, pero verdadero. Una verdad consoladora, cuando corres entre atascos, nóminas y alquileres. Aunque mi vida sea feliz es trepidante, y además en principio a mí no me gustaba vivir sola, que es justo lo que hago. Por eso tengo tres muñecos amenizando mi dormitorio y compartiendo conmigo la inmensa cama de matrimonio que ocupo durante la noche...

...Y no solo eso: en los dolientes madrugones de lunes a viernes, los dejo arropaditos, les miro con envidia y antes de marcharme les digo:
- ¡Pero qué suerte tenéis!
Eso también se lo digo yo a mi madre, cuando la veo acurrucadita y me tengo que ir a trabajar, me responde mi amiga C.
- Claro, pero no se los sueltas así, a bocajarro, a tres pedacitos de plástico...


El otro lado de mi cama...


El bebé que no es de plástico es de peluche y encima vintage, porque me lo regalaron mis tíos cuando yo tenía siete años y tuve que entrar en quirófano. Desde siempre le he llamado "el baby azul".

A su lado descansa un bebé chiquitín, que tiene el don de dormirse con la cabecita ladeada y que le gustaba muchísimo al poeta Beades... Era de mi ahijada y me rechiflaba tanto que se lo birlé, aunque luego decidió regalármelo para cubrir mi acto deshonroso.

Y el muñeco de la izquierda es un "Mi primer Nenuco", de cara, manos y pies de goma con olor a "nata" y cuerpo adorablemente mullido, de relleno, de almohadón, al que le puse el nombre de LLIR, uno de los nombres con los que suelen bautizarme mis amigos (es Lirio en valenciano y responde al verso LLir entre cards del poeta Ausias March). Lo compré hace un año y medio cuando entré a vivir en la que hoy es mi casa. No se me olvida esta anécdota:
- Papá, ¿a que no sabes qué he conseguido para no sentirme tan sola en mi inmensa cama?
-¿Quééé? - Voz de inmenso terror, entre incrédulo y sonámbulo.
Sonrisilla maligna por mi parte.
- Un bebito de trapo, hombre, no te preocupes...

Y es que tengo una niña dentro. Y un lirio en la mano.

2 comentarios:

Enrique García-Máiquez dijo...

Qué orgulloso estaría Ausias March de esta entrada...

Jesús Beades dijo...

Si ya te lo decía yo, que hay que dormir acompañado...