miércoles, octubre 01, 2008

Unas gotas de alcohol

Ayer en la sobremesa me sentí libre, con espíritu aventurero y afán explorador. Este viento un poco hippy que me había invadido, tan rápida y silenciosamente, soplaba en una única dirección: la del mueble bar. Como beber no es mi costumbre, mis familiares me miraban escépticos, pero pronto encontré la botella, al fondo y entre el ruido centelleante de cristales.
Hace siete días, mi tía Ana y yo nos deslizábamos por la calle Amor de Dios, de la que nadie me separará. Me compré un monedero al estilo de las pitilleras lady: un poco alargado, con aire retro, de boquilla metálica y estampado liberty. Amor de Dios guarda tesoros entre discos de vinilo y faldas de algodón orgánico, y guarda también mi tienda favorita de Sevilla: Isbilia, repleta de máscaras y espejos y zapatos sixties y anillos de ámbar.
Ayer acariciaba aquella tarde como una pompa de jabón: el amago de lluvia nos brindaba un aire surrealista de fin de película. También vino a mí aquel sábado en Ronda, la mezcla de lima y hierbabuena. Ese olor verde y ácido que recuerda al alma dormida, aviva el seso y despierta.
Como tenía yo en casa ambos ingredientes, quise decorar con ellos un vaso. Y esa fue la chispa, el tobogán por el que bulle, maliciosa, la imaginación. Con qué llenar el vaso, ahora que chispea la lima y me hace guiños verdes. Sobre la fruta flotaba ya un timorato refresco de limón, pero la tarde pedía unas gotas de algo un poco más fuerte. Y me cosquilleaba en la oreja la voz de un pianista que una vez me dijo: "¡Tanqueray!"

6 comentarios:

Benita Pérez-Pardo dijo...

No bebo nunca. Bueno, casi, casi y me apetece beber hasta a mi...
El monedero estampado lberty, en la honda del hippy chic?

Dulcinea dijo...

¿Y qué opina Colin Firth acerca de todo esto? ;)

Jesús Beades dijo...

Hoy me has recordado a Josep Pla y su exquisita filosofía vital de los placeres de la mesa (y el vaso). ¡Alzo mi copa!

Luisa dijo...

LE HAS PIRATEADO A D.ENRIQUE, voy a la Bulla a largarlo

Néstor Aparicio dijo...

Me encanta cuando hablas así. Me encanta cuando escribes cosas así. Sí, me gusta mucho.

Dulcinea dijo...

Bien hecho, Luisa.