viernes, octubre 26, 2007

El milagro


Una vez subí al castelo de Säo Jorge. Recuerdo mi cansancio, y que pensé que Lisboa era una ciudad de piedra. Y que me gustaban los castillos, pero eso ya lo sabía antes de ir. También pensé que la lluvia fina era la mejor banda sonora del mundo. Al bajar, la lluvia había fermentado la tierra que olía a primer día de la creación, pero sentí vértigo. Y no había ninguna mano amiga a la que acogerme. En el bolsillo tenía un rosario que había comprado en Fátima: apreté el puño muy fuerte mientras decía: "Madre, voy de tu mano". Y me di cuenta de que nunca, nunca hasta entonces había rezado a la Virgen. Y supe que no me caería, porque el primer deseo siempre se cumple.

12 comentarios:

Benita Pérez-Pardo dijo...

Qué bonito Rocío!!. Nunca he estado en Lisboa...

Driver dijo...

No dejes de ver un ascensor metálico que une la parte baja y la parte alta de la ciudad. Lo construyó Eiffel en la época de la Torre parisiense.
Parece mentira, pero el metal fundido, puede tener un poquito de poesía.
Es metal fundido, enternecido por el paso del tiempo y del fado.

Atentamente.

Nodisparenalpianista dijo...

Muy bonito, Rocío. Yo si he estado en Lisboa, un par de veces y aprovecho para recomendarle a todo el mundo -especialmente a Benita- que vaya con buen calzado y ganas de disfrutar. Y si encima llevas a esa Aliada, todo bien.

toi dijo...

Bravísimo, Corazón de Ámbar.
Me suelo emocionar cuando alguien habla de la Señora, y además así de hermosamente.
La Madre nunca te va a fallar, además tiene el aliciente de ser mujer, la Mujer.

E. G-Máiquez dijo...

Muy bonita entrada, espléndida anfitriona.

ARP dijo...

Es verdad, es un comentario muy bueno.
Y ahora, a contar algo del recital de poesía de ayer, que no todo el mundo es de Sevilla.

Néstor dijo...

Plas, plas, plas...
[Me han robado todas las palabras que podía decir]

Carlos RM dijo...

¡Crónica ya! Yo también tengo ganas de ir a Lisboa.

Anónimo dijo...

Vamos a ver:¿Qué es eso de que era la primera vez que rezabas a la Virgen?¿Y eso de que el milagro se te cumplía no porque te lo concediese la Virgen,sino sólo por ser la primera vez que pedías un deseo?

Me interesa mucho tu espiritualidad mariana; tu escritura apenas deja traslucir la profundidad de tu alma.
Yo también leo los libritos de la colección "Orar".Los micrófonos...

adaldrida dijo...

Quiero decir que, por desgracia, siempre he sido un pelín fría con la Virgen. No sé, teniendo el Sagrario delante, me iba a por Ël y no se me ocurría acudir a Ella. Cosas. Pero en Fátima cambió: por incrédulo que un católico sea, llegas y "sabes" que la Virgen estuvo allí, está allí. Antes había rezado muchas Avemarías, y Acordaos (la oración de San Bernardo) pidiendo diversas cosas. Pero decirle Madre, y después lanzarme a hablar, eso nunca. Y como era la primera vez, digo yo que debió surtir más efecto...

Anónimo dijo...

Siempre nos quedarán los micrófonos...

Anónimo dijo...

Perdón, acabo de entrar por primera vez en este foro y, leyendo los acertados comentarios de los internautas, me he cuestionado al leer la reflexión "siempre nos quedarán los micrófonos".
¿Qué significa exactamente esta metáfora sinestésica?.
Me gustaría que nuestra anfitriona nos deleitase con su opinión sobre los "micrófonos" cotidianos con que la vida nos habla cada día al corazón.
Atentamente.