miércoles, noviembre 08, 2006

Calles


Los sueños se me llenan de casas, de calles, nubes de hace tiempo: caminos imposibles, sendas frías de invierno, placitas con sol y bancos, periferias.
Se cruzan las calles invasoras, como las flores con herrumbe de la Avenida Dato, donde crecen naranjos salvajes en medio del olvido. Así son las calles que uno recuerda: provocan poemas, libros enteros. Cada uno tiene sus dioses profundos: estrechas, polvorientas, con nombres en azulejos. De la niñez o de ahora.
Contando así, al pronto, yo tengo cinco. La primera que se me ocurre es la Rue Côtenet en París, pequeña y destartalada, ¡qué frío tan chic soportábamos mi madre y yo camino del autobús! Luego está la Calle Mayor en Maestu, con su fuente y su olor a sol de campo. Íñigo Arista en Pampaluna, la calle que ya nunca será mía. La Avenida Dato en Sevilla, con sauces a medio llover, y la Calle de la Vega en Haro, con fondo de parque, de orquestina, de campanas. Una calle de domingo.
A lo último se me ha metido en la cabeza la calle de la foto, en La Palma, con nombre de uno de mis antepasados. La cruzábamos en furgoneta, con mi abuela como fiero estandarte, de aquí no nos vamos sin ver la calle del tío Pedro. Y una tarde entramos en la Cosmológica, había olor de papeles, libros de mi bisabuelo, y una escalera antigua que subimos mi madre y yo, mirando por las ventanitas la plaza y la iglesia, ya estamos más cerca de la luna, ya estamos más cerca del Sagrario.

3 comentarios:

Carlos RM dijo...

Arana poeta en prosa.
Arana callejea.
Arana vuelve a La Palma.
Arana en furgoneta.
Arana en Pampaluna.
Arana en París.
Arana genovesa.
Arana flamenca.
Arana sevillana.
Arana entre naranjos
Arana entre palmeras.
Arana en la Isla.

LLir dijo...

Arana dice ¡uau!

Jesús Beades dijo...

Es Eduardo Dato, ¿no? ¿O te refieres a otra calle?