sábado, octubre 19, 2013

Crisis: análisis y soluciones. Cerrar o no cerrar el blog, that is the question

Este blog lleva siete años rodando por la esfera virtual y, de cuando en cuando, renquea y se detiene. Cada mes y medio más o menos me entran tentaciones de cerrarlo, luego vuelvo a él y me parece que me mira con sorna (si un blog pudiera mirar) y hasta me canta aquella coplilla de Siempre así que decía "para volver a volver"...

Crisis ha habido muchas, y cada una tiene un nombre propio. Cuando vivía en Sevilla y andaba en situación de semi paro tuve un par de arranques de sequía poética. Luego vine a Logroño y conocí por vez primera el significado de las palabras "no tengo tiempo para nada". Luego me embarqué en la escritura de mi último libro y decidí concentrarme en él.
Y mientras tanto, el blog permanecía en stand by. Y siempre, ese miedo a comenzar con frivolidades, a trivializar las entradas por seguir con algo que en su época fue bonito y sirvió a los lectores, y dio material lírico para un libro, Las siete Barbies solteras, y quién sabe si para otro que puede salir a la luz en un futuro...

...Es la belleza de lo que ha sido. La terrible belleza de los árboles medio muertos, pero aún vivos. Sin embargo, hay que decidirse, y ahora era bastante definitiva la idea de cierre. Pero claro, me pongo a pensar... y pienso en personas, muchas personas.
Lo que me va a reñir mi madre, musito, y Javier el de Charo, y puede que García Máiquez y Arp, y Baltanás y..., me digo y no arranco a cerrarlo del todo, recordando lo que me ha dolido la despedida de Enrique Monasterio, que al final no ha sido despedida porque su madre le ha pedido que vuelva... Todas las madres se parecen y son un milagro.





Vale, no lo dejo, pero así no puedo seguir. Un anónimo encantador me dijo que no podía sentirme culpable por no actualizar, pero es que un blog es continuidad.
Y hoy ha venido a rescatarme Castroviejo, la librería, que se ha trasladado a la calle Portales y al entrar en el nuevo local y ver a Donelaitis en la mesa de novedades, he pensado: tengo que contarlo. Por eso prometo próxima crónica, con fotos y todo. He recordado lo que me dijo el crítico riojano Diego Marín: "tu blog parece el blog de Castroviejo, por tantas crónicas que le dedicas..."
Tenía razón Diego: Castroviejo me salva.

8 comentarios:

Javier de N dijo...

No lo cierres. Y mira que yo también estoy en crisis.

enrique baltanás dijo...

Momentos de desánimo los tenemos todos. Pero, querida Adaldrida, hay que seguir...

Anónimo dijo...

Ni-se-te-ocurra...

Nicolás dijo...

La elección es bien sencilla, déjalo en stand bi de un día para otro y cuando se te ocurra algo, escríbelo.
No hagas como Lobo, que no escribe ni loco y se dedica a copiar; menos mal que no copia de cuarquiera.
Nos vemos en Goya.

Enrique García-Máiquez dijo...

Yo nunca jamás te reñiría... en público.

Anónimo dijo...

No cierres. ¿Cuántos buenos poemas y relatos han sido hijos precisamente de la falta de inspiración? ¿Cuántos buenos poetas han sido precisamente atormentados por ella?

Adaldrida dijo...

Gracias a todos...

Ignacio Trujillo dijo...

Ni se te ocurra. Yo te he conocido, y a tú poesía, a través de tu blog y a mi me ha merecido muchísimo la pena.