domingo, septiembre 30, 2012

Ganas de Adviento

Este es mi trimestre favorito, porque comienza en verano y acaba en navidad. Quiero creer que Dios es bromista y un gran hacedor de metáforas, y ha creado este trimestre como un trasunto de esta vida, que empieza con algo bueno y termina con algo aún mejor.
Las ganas de navidad nacen aún antes de que se engalane de rojo y oro (o de azul y plata) el Corte Inglés. Cada persona tiene su termómetro, aunque por nuestra estabilidad emocional es mejor que no salten las alarmas hasta, al menos, el puente de Todos los Santos.
Hoy he sentido levantarse dentro de mí, no las ganas de navidad, es pronto aún, sino las ganas de Adviento. Con la edad provecta vas aprendiendo que la espera es casi mejor que lo esperado, y añoro esos últimos días de noviembre en los que quiero ser ya y todavía no soy. Eso que de niña despreciaba. Los últimos días antes del gran viaje.

Mientras tanto, termino un artículo, acabo un poemario, comienzo nueva asignatura, aguardo la feria del libro antiguo, preparo fin de semana en Sevilla, escucho a Javi Nieves, me enamoro un poco más de mi universidad, saco las botas grises del armario, releo a Lope de Vega  y descubro a William Blake.

4 comentarios:

Enrique García-Máiquez dijo...

Gran entrada. La explicación de por qué este trimestre es tu favorito, puro Chesterton, sin dejar de ser puro Llir.

La enumeración de tus actividades, qué lujo.

Ignacio Trujillo dijo...

Qué curioso, el otro día pensaba prácticamente lo mismo. Eso son los años, nunca comprendía a mi madre cuando decía y dice, ¡por fin acabó el verano y empiezan los colegios...! Yo, hasta hace bien poco odiaba los días cortos. Este es el primer otoño, creo, en que estoy saboreando su tono de oro difuso. Y por supuesto, estoy contigo, lo que lo hace muy deseable es que se vislumbra el adviento y el culmen de la Navidad (pese al Corte Inglés).

Anónimo dijo...

Me ha encantado este post. Y el de Sevilla: voy dentro de poco y me lo llevo de chuleta.
¡Gracias!
María.

Adaldrida dijo...

DE nada, María: me emociona que aún os paséis por aquí.