jueves, octubre 28, 2010

Rechazo político, flechazo poético

Comenzaba el recital. El presentador tenía cara de saberlo todo y, a la vez, cara de guasa infinita. Así, sin anestesia, se declaró izquierdista y progre, y agnóstico creo aunque no recuerdo bien. Luego se declaró devoto de Chesterton, lector empedernido de su Ortodoxia y admirador de Gómez Dávila. Este hombre me encanta, pensé, ¡qué hombre! Disfrutaba leyendo los blogs de Enrique García-Máiquez y Aquilino Duque, y arremetió contra Juan Manuel de Prada, pero se lo perdoné: a mí tampoco me acaba de convencer del todo.
En la copa que ofrecían después, hablamos de C.S. Lewis y de las memorias de Chesterton. De ese mundo de teatrillos de cartón, el vaso de leche y el caballo dorado. Comentó que detrás de todo aquello se vislumbraba una auténtica alegría, y que despertaba en él verdadera nostalgia.

- ¿Has leído a Newman? -, le pregunté.
- No, pero me apetece leerlo ¿Qué me recomiendas?
- ¿Te gusta Oxford?
- Muchísimo.
- ¿Y las discusiones teológicas de fines del XIX?
- También.
- ¿Aunque terminen en conversión al catolicismo?
- Me da igual.
- ¿Puedo casarme contigo?

La última pregunta sólo me la imaginé. De viva voz me limité a recomendarle Perder y ganar, publicado en Encuentro. Y, en el autobús de vuelta a casa, le pedí a Dios que sembrara España de progres como él. Después dee todo, no importa tanto a quién votas: lo que de verdad interesa es a quién lees.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Maravillosa, como siempre. Gracias.

Gadirroja dijo...

jajaja Verdadero como la vida misma! Yo tengo muchos amigos a quienes admiro, independientemente de su ideología. Son PERSONAS. Besos!

marinero dijo...

No importa tanto a quién votas. Ni importa tanto a quién lees. Importa que el otro sea una persona (aunque piense de un modo muy distinto al nuestro, y lea a muy diferentes autores) con quien se pueda razonar, que admita la posibilidad de que él, piense como piense, no tiene la exclusiva de la razón y el buen sentido. Ser capaz de entenderse sólo con los afines es indicio de espíritu estrecho y limitado. A mi modesto parecer, claro está.

Adaldrida dijo...

hombre, cómo no...

Mora Fandos dijo...

Toda una lección, gracias.

Néstor dijo...

El diálogo, de libro.

Miriam dijo...

Genial¡