viernes, enero 22, 2010

Amo a Kenneth Branagh

No suelo hablar mucho en este sitio azul de mis clases, de mi vida en el colegio, de mis alumnas... No lo hago, porque creo que merecen discrección: no quiero que su día a día, que se entrelaza con la autora de un blog de "striptis emocional", se vea abocado al mismo striptis. Los poetas somos unos exhibicionistas pero sabemos parar... a veces.
Sin embargo no creo que sea peligroso decirlo: ¡me encanta mi trabajo! Las adolescentes son auténticas montañas rusas, laberintos en estado puro, y eso me divierte, me fascina, supone un reto y me hace permanecer en guardia...


Ahora están emocionadas porque acabamos de ver la película "Mucho ruido y pocas nueces", de Kenneth Branagh. Hemos invertido tres horas enteras, lo que ha supuesto un relax para ellas y para mí: pero había un brillo en sus ojos que iba más allá del destello holgazán de quien se ve libre de un par de lecciones. Se han dejado fascinar por Branagh, que es un actor soleado y un director vitamínico, como un buen zumo de naranjas: basta ver "En lo más crudo del crudo invierno" para caer de rodillas y adorarlo. Bueno, pues a mis alumnas también les ha gustado, y me siento orgullosa. El ¿tú también? lewisiano bullía entre nosotras cuando nos vimos entusiasmadas a la par en la misma escena, esa en la que los protagonistas "crean" el amor de Benedicto y Beatriz.


Y cuando les descubrí tarareando la preciosa música de Patrick Doyle, supe que no me había equivocado: en una semana han aprendido más sobre Shakespeare y sobre el Renacimiento que si me hubiera empeñado en "adelantar materia", ofreciéndoles una sarta de datos empíricos que se difuminan una vez aprobado el examen de rigor.

20 comentarios:

Ana dijo...

¡¡¡¡Eres un crack!!!!! (¿O una crack...?) Me encantaría ser alumna tuya, un día me paso por tu clase y me siento al fondo...
Entusiasmo contagioso, efervescente, adolescente y juvenil... Me alegro muchísimo - ya lo sabes- de que te vaya tan rebien en tu cole.

Antonio Rivero dijo...

Hay veces que no solo las clases "puras y duras" (especialmente duras) sirven para algo.

Un Saludo

Anónimo dijo...

Sin duda no es éste el sitio más apropiado para hacer el comentario que sigue; lo utilizo sólo a falta de otro. Quiero señalar mi asombro por el hecho de que una "poeta y doctora en filología" no tenga entre sus preferencias reconocidas (en el perfil) otra poesía que la "actual", ni entre los poetas concretos que dice preferir a ninguno muerto excepto Chesterton (la otra excepción sería Calderón, de quien se cita una obra). No lo digo como crítica, sino porque sinceramente me asombra. Que una "poeta y doctora en filología" pueda NO TENER entre sus preferencias a ningún poeta anterior a 1950, salvo lo ya indicado, de verdad que me parece no menos raro que ver con los propios ojos un unicornio indudable. Tengo un amigo, licenciado en Imagen y realizador de TV, que asegura que los realizadores jóvenes no suelen conocer -ni interesarse mayormente por corregir esa ignorancia- otro cine que el actual... Es algo que, si tiene razón, me causa un asombro todavía un poco menor, ya que a fin de cuentas todo el cine es moderno. Ni Homero, ni Safo, ni Garcilaso, ni San Juan, ni Dante, ni Shakespeare... En serio, sin ironía: me asombra. No lo puedo entender.

Adaldrida dijo...

Lo que no entiendo yo es por qué lees el perfil solamente y no te das cuenta de que el blog está lleno de homenajes a poetas clásicos en el más amplio sentido del término. Precisamente has citado a algunos de los que hablo en mis entradas: Shakespeare (véase "Mucho ruido y pocas nueces"...) y Dante, que lo cito en un par de ocasiones. Me fascinan San Juan (sino, ¿por qué crees que una de mis carpetas se llama "un no sé qué que quedan balbuciendo"?,Garcilaso, Lope de Vega... Ahora estoy redescubriendo a García Lorca. He citado a Machado varias veces también. Y si no nombro a Homero es porque no lo he leído y no soy hipócrita.
En esa lista de la que hablas están Oscar Wilde, Jane Austen, John Henry Newman y Tolkien, creo que muertos todos y clásicos. Y si cito a los poetas actuales es porque me interesa la poesía actual, aunque no sólo. A lo mejor habría que leer más allá del perfil.

Anónimo dijo...

Me parece advertir en la respuesta una cierta irritación. Lo siento; de veras que no era mi propósito. No trataba de colocarme en ninguna posición de superioridad; aunque yo he leído alguna poesía clásica, es infinitamente mayor la cantidad de la que no he leído. Y en novela, por ejemplo, no es que tenga lagunas, sino verdaderos océanos. Siempre (afortunadamente) habrá libros valiosísimos que no hemos leído. Dicho todo esto: no se trata de hacer ninguna lista de lo que uno lee o no -ése es un gozoso asunto privado-, y menos aún de adornarse con lecturas clásicas que uno no ha hecho (con relación a Homero, y dentro de las limitaciones siempre propias de una traducción, encuentro recomendable la de Fernando Gutiérrez publicada por Planeta; es, en particular para la Ilíada, la que suelo leer). En la lista del blog están efectivamente todos los nombres que citas; también es cierto que ninguno de ellos es, o es predominantemente, poeta. Pero de veras que eso no importa. Yo hubiera hecho el comentario privadamente (quiero decir, para no publicar), si el blog tuviera esa posibilidad -o yo supiese cómo utilizarla. Que el perfil, en ese aspecto, está -o a mí me lo parece- desequilibrado, creo que es verdad; si fuera mío, yo lo corregiría, creo. Y creo también que no me enfadaría por una observación que ni está hecha en tono agresivo (Dios me libre) ni pretende otra cosa que señalar, efectivamente, un asombro, nada más. Incluso acepto que se pueda ser un Gran Poeta -y lo pongo en mayúsculas para señalar que hablo en serio, que hablo de los grandes de verdad- sin haber leído mucha poesía; ése parece ser, según las biografías que conozco, el caso de San Juan, excelentísimo poeta y lector de poesía -cuantitativamente hablando- menos que mediano.

Adaldrida dijo...

Uy, anónimo, no estoy irritada, es que cuando se contesta un comentario en el que el lector disiente (con todo el derecho y casi siempre con mucha razón), una no sabe cómo contestar para que la respuesta no suene a "me cabrea lo que has dicho..."
No me ha cabreado, ¡pero me ha sorprendido un poco! Yo no voy de cultureta y tengo lagunas, lagos y océanos. Hoy me he montado en un taxi y le dije al taxista "lléveme a Olivar de la Reina": el hombre se vuelve y dice "¿eso dónde es?", y lo he tenido que guiar yo, ¡me da una rabia! Pero luego he pensado: y a mí, que soy "poeta y doctora" como tú dices, me preguntan por Mesonero Romanos y me quedo en blanco... Pues eso, todo profesional tiene grandes lagunas.
Pero es que justamente en el blog hablo de muchos escritores (vamos a llamarlos así por extenso) clásicos...
Tengo que admitir que las mujeres somos suceptibles, pero te doy las gracias por disentir en algo y dar vidilla al blog. Los anónimos me ponen nerviosas, me asustan un poco: he tenido experiencias bastante malas con ellos. Pero tú tienes todo el derecho del mundo a ser anónimo...

Anónimo dijo...

Me alegro de que podamos entendernos. Piensa, de todos modos, que tu prevención contra el anonimato no tiene mucha razón de ser. Acaso tú misma no te llamas -en tu DNI, digo- "Adaldrida"; y, si ése es realmente tu nombre, aquí mismo hay una "Ana" que, dada la frecuencia del suyo (de la que me alegro: es un nombre que me encanta), firma de un modo que equivale en la práctica al anonimato. ¿En qué dejaría yo de ser anónimo si firmase -digamos- Pedro? (Que no es mi nombre). Y estoy convencido de que exageras al decir que te quedarías "en blanco" si te preguntan por Mesonero; casi seguro que podrías decir al menos, aparte de -obvio- en qué lengua escribió, cuándo lo hizo, e incluso algo acerca de qué escribía... Pero en fin, es, y será siempre, muchísimo más lo que desconocemos. Borges cita por alguna parte una observación, creo que de Séneca, hablando de un contemporáneo suyo que se jactaba de poseer cien libros, lo que le parecía pura ostentación. ¿Quién puede leer cien libros? -decía. Y hay una anotación de Flaubert que siempre me ha llamado poderosamente la atención: qué sabios que seríamos -dice- si sólo conociéramos bien cinco o seis libros... Claro que ahí el énfasis está en la palabra "bien"; pero su recordatorio de que la lectura en profundidad es más importante (e incluso literariamente más rentable) que la lectura en extensión, me parece perfectamente justo. Y valga al respecto el ejemplo, ya citado, de San Juan: puede que en efecto leyera pocos libros, pero cómo los leyó. Qué indecentísima envidia.

Javier de Navascués dijo...

Hombre, Rocío, a lo mejor es que no has leído las obras principales de nuestro comentarista anónimo: el Lazarillo, el Romancero medieval,el Mío Cid... Bueno, fuera bromas y sin acritud, yo también prefiero que la gente firme dando la cara, con su nombre y apellidos. Aunque sea sólo un nombre. Y es verdad que un simple nombre es casi un anónimo, pero un simple "Ana", "Marñia " o "Pepe" permiten "ver" mejor a quién te habla. Los anónimos ponen nervioso a cualquier redactor de blogs, sobre todo si disienten aunque sea un poquito.

Kitty dijo...

Rocío:

Me he metido a comentar pensando decirte lo mucho que me gusta Shakespeare y todas sus obras. Lo mucho que me gusta K. Branagh, sus interpretaciones y adaptaciones. Me he metido con esa intención pero... leyendo los comentarios me parece que debo ir más allá.

Me alegra encontrar en un blog una "discusión" tan animada como la que acabo de leer. Puede que encienda los ánimos pero me alegra porque eleva el nivel intelectual de este nuestro país y eso es muy de agradecer. Ojalá hubiera discusiones de este tipo en la televisión y fuera de las universidades todos los días.

Yo estudié Humanidades y soy una perfecta inculta.

Gracias por animarme el día con estos comentarios.

¡Besos guapa! Sigue así.

Adaldrida dijo...

Eso hay que agradecérselo al Anónimo, Kitty.
Y, siguiendo esta discusión "en buen tono", le diré que estoy con Javier de Navascués: los nombres tienen su importancia. Si firmas siempre que entras aquí con uno, el mismo, aunque no sea el tuyo (que eso da igual), ya sabré que eres tú y podremos dialogar sin tantas complicaciones. Me hacen mucha gracia, por ejemplo, los líos que se montan en los típicos blogs con muchos comentaristas anónimos. El autor los va enumerando para responderles: "anónimo de las 2:20..."
Pero, en realidad, he aprendido a respetar los anónimos. Una chica que entraba como tal en este blog, y que yo empecé a llamar Cantaloupe porque me recomendó ese colorete de Mac, me hizo ver que estaba en su derecho de ser anónima. Pues eso.

Carmen dijo...

Recuerdo ir a ver la peli en un cine de Madrid, con mi madre y mi hermana, mis tías, mis primas, igual que cuando fuimos a ver "Frankie & Johnie". Puro entretenimiento femenino, aunque a mi marido también le guste. He estado chusmeando en iTunes en la banda sonora, que critican por cursilona pero que me encanta; en el extracto de la Obertura no sale la voz de Beatrice/Emma Thompson. Si tú la tienes, me podrías decir si sale o no?

Mil gracias,
Carmen

E. G-Máiquez dijo...

Genial la comparación del taxista.

El tema que saca a colación el anónimo orgulloso de su anonimato tiene interés. No es tan raro que Llir nombre sólo a poetas actuales, si se piensa un poco. JRJ decía que hay que leer a los poetas actuales, que esos son los que nos llevan a los clásicos; Eliot afirmó que los poetas contemporáneos nos dan un tipo de emoción que la poesía de otros tiempos ya no nos da
; y yo, humildemente, añado que nuestros poetas actuales son los que nos definen, los que nos dibujan el perfil, que es de lo que hablamos. Los sonetos morales de Quevedo le gustan a todo el mundo, creo. Pero hay quien prefiere a Gamoneda en vez de a Cabanillas, aunque cueste trabajo de creer. Yo, de Rocío, no corregía nada del perfil.

[Ahora caigo que puede entenderse mi comentario como instinto de conservación. Bueno, pues también. Si se pone a enumerar clásicos seguro que me caigo de allí, con lo que me enorgullece la nominación y en tan magnífica compañía.]

Anónimo dijo...

Gracias a "Javier de Navascués" por las atribuciones; aunque sean humorísticas, le hacen sentirse a uno como aquel "único caballero omnisciente" de que hablaba Emerson y que, según él, indudablemente había escrito todas las obras literarias de valor, "tal unidad central hay en [ellas]". Hablando más en serio, y ya que tanto desazona el anonimato, si alguna vez volviese a intervenir en este blog (cosa que bien puede no ocurrir; a pesar de las apariencias, soy más bien reservado), firmaré, como ya lo he hecho en el de EGM, como "marinero". Aunque lo siento como una lástima: aprecio de veras la libertad del anonimato.

marinero dijo...

Y para EGM, a quien leo ahora: no es "orgullo", sino gusto por la discreción. Ya que hay gentes a quienes les gusta tantísimo la fama que aceptan lo que sea a cambio del "cuarto de hora" de Warhol, bien estará, supongo, que haya a quien le ocurra lo contrario, y precisamente sean amantes de la sombra. Y no estoy del todo de acuerdo con lo que dice respecto a la poesía clásica; su suposición acerca de que "los sonetos morales de Quevedo le gustan a todo el mundo" fue seriamente discutible, por no decir más, durante siglos; la consideración de que su poesía es de lo más valioso de su obra es relativamente reciente. Dígase lo mismo, por ejemplo, de San Juan de la Cruz. Mucho habría que hablar, por otra parte, acerca de Gamoneda; es comprensible que no le guste lo que hace -eso es una cuestión de opciones estéticas-, pero lo hace bien, y hay gente nada tonta que lo aprecia de veras...

Adaldrida dijo...

Marinero, creo que deberías comentar todas las entradas de este pobre blog, ya que elevas el nivel de la discusión y haces que los comentarios suban como la espuma...

Anónimo dijo...

Gracias por el piropo (incluso si es irónico; debería), pero la verdad es que ya he contrariado más de lo razonable mis hábitos de reserva. Y he hecho demasiadas citas; es verdad que uno está podrido de literatura y se le vienen solas, pero hay que aprender discreción. Uno ya tiene sus años, y esa lección debería tenérsela sabida, pero está visto que el hombre es el único animal que tropieza infinitas veces consigo mismo... En cualquier caso, y de nuevo, gracias.

marinero dijo...

Se me ha olvidado "marinerarme" la última vez. Juro que no fue queriendo.

Adaldrida dijo...

No era ironía...

gomez de lesaca dijo...

Pues a mí me produjo entusiasmo Kenneth Branagh en Enrique V.

Cuando arengó a los suyos el día de san Crispín en los campos de Agincourt.

Y les prometió la gloria. Y que nunca volverían hombres más jubilosos a Inglaterra.

Saludos cordiales.

kitty dijo...

¡genial! Si todos los días se anima tanto el cuarto de estar, voy a dejar a mi familia sin comer... ¡¡gracias!!