jueves, mayo 28, 2009

Premio de belleza

Carla Royo Villanova, autora del mejor tónico para piel sensible del mercado, me ha concedido el premio Butterfly award. Es uno de esos premios que me gustan, porque si te nominan debes nominar tú a tus beauty blogs preferidos, y es un poco como "jugar a las casitas"...
Bien, primero debo dejar aquí la imagen del premio:

Y, ahora, puedo elegir mis blogs de belleza favoritos. Con el permiso de Carla, no van a ser diez sino sólo tres, así puedo explicar por qué me gustan tanto:
1. Make up by Maryland: me encanta lo profesional que es y al mismo tiempo su creatividad, lo claras y llenas de buena información que son sus reviews, ¡y la música tan chula que acompaña siempre a sus tutoriales!
2. Señorita Peppis Millenium: es tan variada, con tantos trucos, tantas direcciones que nunca te aburres de leerla. Es una profesional como la copa de un pino, y no se le cae ningún anillo por hablarnos de su bebé o de sus amigas treintañeras. A veces, leyéndola, me parece estar inmersa en una versión española y de buen gusto de la columna de Carrie Bradshaw... ¡Y miren qué buenos reportajes ha realizado este mes para Estarguapa.com!
3. El blog de Sponjita: esta chica tiene manos de artista, y mezcla los colores con precisión quirúrgica y don de pintora. Sus looks son "la prueba evidentísima" (expresión de mi abuelo) de que el maquillaje es arte, una llamarada, un grito de alegría.

lunes, mayo 25, 2009

Adonáis

El pasado viernes recitaron en la Fundación de Cultura Andaluza los dos accesits del premio Adonáis 2008: María Eugenia Reyes Lindo y Alfredo Félix-Díaz.
Acabaron entonces las ansias poéticas que me habían sacudido en los últimos tiempos, algo amortiguadas ya al comienzo de la Feria del Libro sevillana, con su mágico cajón de Renacimiento y la presentación de la última antología de Carmelo Guillén Acosta. Me dispuse a disfrutar como una cría de la poesía sin más, sin aditivos ni pompas, que esperaba descubrir en la voz del poeta mejicano y que estaba segura de encontrar en la voz de Merl, que como saben casi todos es mi mejor amiga.
Arropados ambos por Carmelo y por Cabanillas (qué envidia de acompañantes), comenzó la fiesta. Pura juerga con ritmo endecasílabo.

Cabanillas habló del tiempo, de las ruinas, de cómo un poeta encuentra su propia voz... Y comenzamos a escuchar dos voces diferentes, complementarias, como uno de esos giros a dos tempos en una pieza barroca. La música sonaba desde dentro de las palabras, como debe ser. La voz de Alfredo era toda dulzura latina y nervio poético, un contraste que nos hizo perder pie y romper en un gran aplauso al terminar su poema 1928.
Ya había apuntado Jose Julio la influencia mesanziana en este poeta, pero me impresionó ver unidos el impulso épico y la garra del Nuevo Mundo, como si estuviera oyendo algo muy querido y conocido por primera vez con acordes recién creados.
Luego vino Merl, risueña y nerviosa al principio. Eligió uno de los poemas más hermosos del libro para comenzar, lo que fue un acierto ya que le ayudó a crecerse. Camino de Algeciras:

Girasoles cabizbajos al atardecer,
colinas amarillas al poniente:
Un charco de hermosura
en un yermo que se tiñe de morado.


Así fueron sucediéndose las imágenes caóticas, tiernas o preciosistas de una poeta pintora, hasta terminar en uno de los poemas que más gustan a Cabanillas y que más me gustan a mí: El anillo.

P.S.: La foto es de Alejandro Lindo.

jueves, mayo 21, 2009

Calor

el calor me lleva de la mano a las calurosas meriendas de mi niñez. En la guardería, nos daban una chocolatina del tamaño de tres onzas Nestlé, envueltas en papel de celofán azul o rojo. A lo largo del mes de mayo las chocolatinas se iban poniendo blanditas, pero no nos importaba. No teníamos prisa: nos demorábamos en la merienda, en el chocolate deshaciéndose, manchándonos los dedos, los labios, el vestido. Nos gustaba el olor a chocolate caliente y barro fresco en la piel, hacíamos pelotillas dulces.
El calor me lleva también al aroma del cloro en las piscinas. El agua era azul, y apetecible como la manzana primera. Y olía a cloro. "No pegues tragos clandestinos, que tiene cloro", decía mi madre. "Mejor, más rica", bromeaba mi padre. A mí la palabra cloro me sonaba a marciano, hola, te presento a mi amigo el marciano cloro. Y luego supe que un romano se llamaba así, Constancio cloro. No había que abrir los ojos en el agua, porque picaba el cloro. Más tarde, en clase de química, acabó de sonarme la palabra a una mezcla de alquimia y exámenes suspensos.

martes, mayo 19, 2009

Tres años

Era diecinueve de mayo, hacía calor e iban a estrenar el infausto Código Da Vinci en el cine, por lo que supongo que era viernes. Yo trabajaba en mi tesis y en el Centro Norteamericano, Calle Harinas, Sevilla. Aún no había cumplido los treinta, ni me había vuelto tan sugestivamente mayor. No es cuestión de edad, a cada uno le entra el ataque de abuelismo en tiempos distintos. Así me siento yo ahora: distinta.
Pero en cambio no os conocía. Ni a Carlos Rodríguez Morales, ARP o Batiscafo, los que llegaron al principio y permanecen; ni a Dulci, Nodisparenalpianista o María, que vinieron y se fueron, ni a Néstor y Atiza que aún se asoman a veces por aquí, ni a las chicas del foro: Adegea, Camarona, Koizumi, Sponjita, Hiss, Blanca... ni a Cantaloupe, que ni ella misma sabía que se llamaba Cantaloupe; ni a Yeste Lima, que fue un misterio para mí; ni a Máster en Nubes, Mr Peñalba, el Coco y Chocolate con trocitos; ni a Kitty que acaba de llegar ni a Benita, con la que comparto un blog dormido. Ni a los tropecientos anónimos que me han divertido o enfadado, según su grado de mordacidad.
Tampoco sabía que me gustara tanto el maquillaje. Ni las piruletas, ni las chimeneas, ni la fanta de naranja. Son palabras que componen este blog, que hoy cumple tres años.
Tengo que agradecer a Enrique García Máiquez que me animara a abrir el garito, a Don Enrique Monesterio que me urgiera a escribir, a secas, a Beades que retara en duelo a un desconocido por defenderme de la injuria, a su mujer que siempre haya estado allí,aquí. A Lord Scutum que me llevase a los acantilados y a Toi que se inventara mi nombre, corazón de ámbar. A Ale Martín Navarro le agradezco su entusiasmo filosófico y a merl, su entusiasmo de nina pekena y sabia. Y a las dos Evas, mi tía Eva y Eva B, les agradezco su condición de relámpago d´Orsiano, ya que aparecen y desaparecen. A Trancos le pido que vuelva a aparecer, con ese nombre será bienvenido.
Y, por último, a los que me han premiado y a los que me han llamado cursi para que no cayera en el peligro de serlo. Muchas, muchas gracias.
Detrás de estos tres años veo treinta y tres y trescientos treinta y tres, por algo llamamos a esta red la blogo esfera, y qué mayor esfera que la del cielo. ¡Que se escribe con el alma, y el alma nunca se muere!

sábado, mayo 16, 2009

Review del Madly y el Mediterranée con fotos hechas por la dueña del blog

Dedico esta entrada a Cantaloupe, Koizumi y Miss Sir

Review: qué gran palabra. Sabia, serena, amiga de la verdad. En el fervor que produce la fiebre cosmética, picos de adrenalina en sangre incluidos, todo se ve de color rosa, y si escribimos sobre nuestras compras recientes el post se puede convertir en un catálogo de maravillas que mañana se calificarán de baratijas sin pudor alguno. En este mundo de tocador barroco el desencanto es más rápido aún que el enamoramiento, por eso hay que poner tiempo, distancia, probar varias veces y con la pátina de al menos siete usos, sentarse a describir el último grito en nuestro neceser.
Todas necesitamos un bonito happy end cosmético para vivir, y tal vez por eso mismo Cantaloupe me haya pedido reportaje detallado sobre el Madly y el Mediterranée de Nars. No fueron fruto del azar ni de una tarde loca, sino de meses y meses cavilando, ¿me quedará bien, merecerá la pena...? Y así di comienzo a las pesquisas, que empezaron en encargos telefónicos a una perfumería de provincias y en negocios virtuales para, por fin, convertirse en besos callados a la caja registradora del Corte Inglés, estirando la tarjeta Secretos de Belleza. Y puedo decir que no me he equivocado.
Los errores en materia de maquillaje escuecen más o menos según el dinero desembolsado en cada ocasión: no es lo mismo llevarse un chasco por una sombra mineral negra con vetas doradas de Kiko que emborrona la mirada, que detestar con toda el alma los escasos nueve gramos de maquillaje compacto y oil free de Bobbi Brown, tras descubrir que confluyen con el clima subtropical sevillano y se derriten en la piel.

Sin embargo, abundan los hallazgos que perduran más allá de las primeras setenta y dos horas. Estrené oficialmente el dúo Mediterranée en la Comunión de mi primo Manu, aplicando la sombra naranja vitamina por todo el párpado y la banana con mano generosa, iluminando el arco de la ceja con la sombra vainilla y delineando a ras de pestañas superiores con la sombra marrón humo del Cordura. El resultado fue un ojo alegre y primaveral que equilibré con un nude en los labios y un melocotón suave y alegre en las mejillas, el Fun & Games de la colección Mac Hello Kitty que se está convirtiendo en mi favorito.
El colorete Madly... Lo definen a veces como un rosa nude y otras como mezcla de pigmentos rosados y marrones. En mi piel recrea un perfecto rubor de verano: un moreno de subtono rosa que da mucha vida a las mejillas sin cargarlas: si no lo trabajas bien, el Madly puede quedar algo oscuro, pero extendiéndolo a toquecitos con una brocha de pelo corto y suave como la de Laukrom que aparece en la foto, consigue ese efecto tan buscado en el que el leve bronceado parece surgir desde el interior de la piel.
En la fotografía, que por cierto es 100% casera, aparece también una esquina de "la barra de labios fantasma": es el rojo más alegre del universo, perlado y con un toque cobrizo: Copper frost de Revlon. Le encargué a mi tía Carmen que me comprara una en la perfumería Idoia de Logroño, donde aún quedaban existencias.
Me temo que la han descatalogado, y eso me llena de insatisfacción. Pero, al mismo tiempo, me da ese toque chic de las revistas, cuando la entrevistada habla de su producto fetiche y acaba con la mítica frase: me entra el pánico cuando se termina.
Yo también puedo decirlo, y no será ninguna hipérbole.

martes, mayo 12, 2009

Piruletas y faltas de ortografía

Es una delicia volver del trabajo en un autobús repleto de niños chillones. Churretes, patadas y piruletas, todo se amontona en una cara pecosa y un par de coletas rubias. Sol tiene cuatro años y ya es mayor. Y yo, en cambio, al escuchar sus cuentos chinos me hago cada vez más niña, tanto que parece que el rubor nace realmente de mi piel y no del diálogo detenido con la luz en el espejo, y que el brillo de mis labios es fruto de haber saboreado lentamente un puñado de caramelos rojos...
Piruletas y faltas de ortografía llenan mi vida de nueve a cinco, y habeces llego a enfadarme cuando mis alumnas utilizan los lavios para ablar en plena clase porquesinocuentanasuamiga lo que icieron aller, rebientan.
Sin embargo, muchas otras veces me hacen reír de pura alegría, como cuando les digo que para describir bien a una persona hay que usar buenos adjetivos, y en la descripción me presentan unos labios finos y sentimentales. O cuando llenan de imágenes una página, tras aguantar estoicamente mi discurso sobre la importancia de las metáforas. Entonces, resulta que la mejor amiga de C. es morena como el carbón y delgada como una avestruz, o que el padre de P. tiene los labios lan finos como el rabillo de una pera y las orejas, blanditas como las nubes en el cielo. Una de mis alumnas me define así a su amor: es un príncipe azul, está como un queso. Y otra, completamente quevedesca, rompe así la maldición del folio en blanco: Era de tez blanquecina cual gota de nieve infectada por el acné.
Aquí hay madera, esto es la guerra.

lunes, mayo 04, 2009

Chuches de luxe

Hace unos días quedé con Sponjita para asaltar el Mercadona.
La firma Deliplús me provoca sentimientos encontrados, ya lo sabéis, y ha llegado la hora de entonar el mea culpa y retractarme de lo dicho. Sí, es verdad, sus cremas me siguen pareciendo untuosas y sus envases feos, pero como el millonario de Con faldas y a lo loco puedo decir: nadie es perfecto. Y, sin embargo, ¿a qué tienda de cremas y pinturillas pues ir con 35 euros, repito treinta y cinco, y llevarte dos sombras minerales waterproof, una sombra normal (que luego deseas tirar a la basura, pero bueno, eso no cuenta casi ya que fue el único error), una barra de labios roja para regalar, otra naranja caramelo para ti, un desmaquillador de ojos que no pica, una brocha de colorete retráctil, un desodorante sin aluminio y una colonia fresquita para diario? Esas fueron mis compras, y la cuenta: 34 euros mondos y lirondos.
La joya de la tarde fue las sombra verde en lápiz. Os pongo chuache* de Galaxy girl.

100% mineral no sé si es, pero 100% larga duración, eso puedo jurarlo sin violar el segundo mandamiento. Dura toooooodo el día. Resiste incluso la primera embestida del fantástico aceite desmaquillante de Mac. Y tiene un color verde musgo con destellos dorados absolutamente inefable. Existe en rosa, gris, dorado y bronce, al precio de dos euros: dejad de leerme y corred al Mercadona más próximo.
El desmaquillador de ojos de veras no pica, y mira que yo tengo los ojitos sensiblones. El desodorante floral es suave y medianamente efectivo, y huele a musk y a bergamota... La barra de labios me ha sorprendido por su textura, sabor a piruleta y color de bastoncillo de caramelo naranja. Es la número 31. La brocha retráctil es suavísima, y retráctil. No tiene nada que envidiar a las brochas de Mac, si hacemos excepción de la mofeta y el pincel en forma de lápiz, que a pesar del precio elevado todas necesitáis para vivir.
La colonia Memima es lo más rico que he probado en colonias de diario, superada sólo por Dulces sueños de Johnson´s baby. Tiene notas cítricas y empolvadas, pero lo que predomina de fondo es el muguet, un aroma fresco pero muy intenso.

(*) Chuaches: adaptación cariñosa al castellano del inglés swatches, "muestras". Adoro esta palabra porque me recuerda a las inolvidables chuches de mi niñez. A veces pienso que, efectivamente, eso son los potingues para las frikis del maquillaje: chuches de luxe.