viernes, diciembre 09, 2011
Quiero ser surrealista
Ojalá todos pudiéramos pintar nuestros sueños. Los relojes derretidos del cuadro de Dalí me han recordado hoy a las pizzas de casa tarradellas. Surrealista, ¿no?
Y cuando decimos que una persona tiene salidas surrealistas, en realidad lo que queremos decir es que brilla por encima de lo cotidiano, con un fulgor de sorpresa, de relámpago azul.
El amor es siempre surrealista. Duele con destellos, como una joya de puntas afiladas.
Quiero ser surrealista.
jueves, diciembre 01, 2011
La Felicidad...
Una felicidad a mi medida, una felicidad que no perdura... y que regresa siempre.
Enciendo el ordenador. La chica de audiovisuales está allí, con su sonrisa que no acaba y su melena rubia. Y me va a ayudar a ajustar el altavoz, subir el documento y mantener la conexión. Esas cosas tontas que yo no sé hacer.
Se ilumina la pantalla con el power point, mi imagen y la casilla donde ellos, mis alumnos, chatean. Ya comienzan a saludar, buenos días, y yo escribo algo completamente estúpido: en dos minutos empezamos. Aún no pueden verme.
Tengo que hablar de la fantasía. O de los géneros literarios. Tengo que hablar de lo que más me apasiona en este mundo y transmitir por medio de ondas magnéticas esta misma pasión. Una llama se enciende, mi deber es no apagarla.
La clase fluye, minuto a minuto. Preguntan, contesto, sugiero, responden, se ríen, me río. Muerta de risa delante de la pantalla, ante la avalancha de jajajajajas en mayúsculas que se me viene encima pienso, "esto no es serio". Pero es lo más serio del mundo.
Hoy hablábamos del Mito. El paso del mito al logos. Decía yo que la filosofía nace del asombro, y recordé a Jostein Gaarder, que decía lo mismo. La poesía también nace del asombro, al final el mito y el logos se parecen. Solo que el poeta se asombra ante la belleza, y el filósofo, ante el conocimiento, supongo.
De pronto, en el chat, alguien comenta que todo esto le recuerda a El mundo de Sofía.
Y otra alumna dice que lleva todas estas semanas viendo las clases en diferido y que sentía envida "¡qué bien lo pasáis!".
Es la felicidad... silenciosa y cotidiana.
sábado, noviembre 26, 2011
Alcohol, Tomás de Aquino y eye liner
La semana pasada, desayunando en el bar Génesis, tuvo que tomarse uno de esos diabólicos sobrecitos de Frenadol y descubrió entre sus ingredientes un colorante llamado... ¡amarillo ocaso! Comenzamos el lento yermo de la mañana laboral hablando de poesía farmacéutica.
Este viernes yo tenía que impartir una sesión sobre maquillaje en una asociación cultural. Y me habían pedido que, antes de la práctica, fundamentara la necesidad de afeites cosméticos con argumentos filosóficos. En mi vida me he visto en tal aprieto.
Decidí recurrir a Santo Tomás, todo un clásico. Uno de sus famosos remedios contra la tristeza es un baño de burbujas.
...Bueno, recogí velas ante sus ojos atónitos, el santo habla de un baño, las burbujas, sales e incluso velitas las pongo yo.
De pronto, mi amiga se acuerda de un poema renacentista en el que el trovador alaba a su dama, que entra en cierta iglesia de sevilla y los monaguillos y hasta el cura se confunden y
decían amor, amor"
Es interesante, apunta, porque al describir a su señora habla de que en su boca había dulzor, en sus mejillas arrebol y en sus ojos... alcohol, o sea, una sustancia cosmética.
Estuvimos buscando la cita exacta en Google durante un buen rato, porque, decía ella entre risas, si juntas las palabras "Poema" y "Alcohol" en el buscador famoso, te dirige directamente a...¡Joaquín Sabina!
sábado, noviembre 19, 2011
Votar o no votar
Enciendo la radio y escucho alternativamente: súmate al cambio, pelea por lo que quieres... si puedes, añado yo en voz baja.
Noventa mil personas se van a quedar sin votar por correo, y yo estoy entre ellas.
LLegó un sobre grande y resultó ser de HO, plataforma que me revienta, aunque "pelea por lo que quiero". No me gustan sus métodos, pero por una vez estuvieron muy acertados editando una especie de folleto en el que dicen qué dicen de los temas candentes (aborto, educación, libertad religiosa...) los grandes padres patrios que nos quieren desgobernar. De lo leído saco en conclusión que no quiero empadronarme en Logroño ni en Sevilla sino en pampaluna, para votar a UPN. Pero eso es imposible. No puedo votar a UPN... ni a ningún otro partido.
Ayer dije en el trabajo: si lo llego a saber, me meto el sábado en un autobús y amanezco el domingo en mi ciudad natal, para acudir al colegio de mi barrio y "complir con la democracia"... Grandes risotadas, ¿de verdad lo harías?
Pues sí. Y es que soy una politiquera. Y una ingenua.
lunes, octubre 31, 2011
Aurora
Azul brillante, con burbujas de charol en el fondo. Así era el día esta mañana, muy de mañana.
He visto amanecer.
La aurora no era rosa, ni cursi, ni lenta: era rápida y azul. Vertiginosa. soleada. Y la tierra parecía exhalar humo. Crecía el humo blanco en espiral, formando una interrogación sobre el campo azul.
Lo veíamos desde el coche gris, camino del trabajo. Un grito de alegría iba inundando silenciosamente la tierra: una alegría que, como todas, tenía también su secreto escondido, su pregunta repleta de veneno, su pequeña sombra. Una alegría misteriosa.
Y decidí llenar del todo mi vaso: si me das esta mañana tan azul y este lunes en el que nada quiero sino llegar a la oficina... ¿qué otra cosa puedo temer?
miércoles, octubre 26, 2011
Irse de casa (I) La Radio
Ya no vivo en Sevilla, con mis padres. Tampoco vivo en Logroño, en casa de mi abuela. Vivo en Logroño, sola. En una casa que he amueblado yo, con ayuda de toda mi familia.
Mi padre arregló el tema de la electricidad: al fin y al cabo las mujeres, o ciertas mujeres, seguimos siendo machistas. Los enchufes y bombillas... ¡¡¡ellos!!!
Mi madre me hizo unos visillos preciosos y me acompañó a comprar muebles. la base de la cama se llama "tapiflex". Las sillas de madera son muy caras, si quieres que sean buenas.
Me fascina mi casa: tiene una mecedora y un tocador vintage. Está situada en medio de todo, en el epicentro de la ciudad, en una calle repleta de farolas y gente paseando. Volver a casa a las diez de la noche es como organizar un camping en una tarde de verano... con luna en el cielo.
Y no tengo televisor. No estoy en contra, conste... es que supuse que con el ordenador encendido, los libros por leer y las visitas me bastaría.
-Pero, pero, pero... ¡¡¡si vives sola!!!
Sí, es cierto: se agradece escuchar un run run acogedor cuando llegue a casa, un gato que me pregunte con bigotes y cabriolas: ¿cómo te fue?
Y, precisamente por eso... me he comprado una radio, y la enciendo nada más llegar a casa, tras dejar las llaves en una bandejita de vidrio azul en forma de botella que me regaló Merl.
No es una radio cualquiera... Es radio despertador. Me despierta a las ocho de la mañana de lunes a viernes, con música o noticias, lo elijo dependiendo de mi estado de ánimo en la noche anterior.
Y claro, tengo que escoger cadena.
Por ahora, mi casa es una mezcla de Onda Cero, Kiss FM, Los Cuarenta, Radio Clásica y... ¡Cadena Cien!
Esta última es la que suele endulzar mis primeros minutos: levantarme con Javi Nieves por la mañana es encontrar, entre las sábanas aún revueltas, una llamarada de alegría.
sábado, octubre 15, 2011
Feria del Libro Antiguo en Logroño
En el parque de El Espolón han colocado una hilera de casetas y lo llaman Feria del Libro Antiguo..., y como mi voraz pasión por el maquillaje sólo se ve eclipsada por mi violento amor por la lectura, he acudido, en la dorada mañana del día del Pilar.
En casi todas las casetas había un revoltijo de cosas nuevas y viejas, mucho esoterismo, muchos ejemplares del Principito y de Juan Salvador Gaviota y mucho libro de cocina. Había un stand repleto de libros de los Hollister, Ester y Torres de Mallory, lecturas juveniles de mi infancia, y tebeos amarillos ya del capitán Trueno.
En cambio, en el puesto de la librería Al Tossal, encontré por solo diez euros nada menos que los Diálogos de Platón, encuadernados en dorado y rojo. Tenían muchísimos libros encuadernados así, o con los lomos en verde esmeralda y plata, y tras la combinación de pasta, cartón y papel rancio se vislumbraba un amor inquebrantable. Me llevé también un fascímil de barajas antiguas, inglesas del año 1689. Y un compendio de cuentos de hadas de la Condesa de Segur (qué buenos ratos pasé, con trece y catorce años, leyendo Juan el alegre y Juan el gruñón...)
Un poco después encontré la caseta de la librería Prim, de Valencia. Tenía apilados en grandes montones cenicientos un sinfín de cuadernillos de La Novela Teatral, y me entretuve buscando por más de media hora algo de mis adorados y perdidos Álvarez Quintero... No encontré nada. No están de moda. En lo que llevo de vida en Logroño (un semestre largo) he tenido ocasión de ver dos comedias de Jardiel Poncela en el teatro, pero Serafín y Joaquín... no aparecen por ningún lado.
Por puro consuelo me llevé dos folletos de carlos Arniches, uno del año 1917 y otro de 1922. Se me rompen entre las manos de puro amarillo y antiguo, ¡qué gran emoción!
( P.S.: La primera imagen la he sacado del blog de la Librería Praga, y la segunda, de la página web Todocolección. Hubiera querido ilustrar el post con fotos mías, pero mi móvil se ha declarado en huelga y no envía por email las imágenes que disparo...)
miércoles, septiembre 28, 2011
La edad dorada
Mis piernas eran cortas, y las piernas cortas siempre fueron un obstáculo. Porque la falda que en otras vecinitas era una monada a medio muslo, en mí quedaba tan minifaldísima que no se podía permitir.
El pelo de mi prima era liso y no se enredaba jamás. Yo hubiera dado mi brazo izquierdo porque mi cabellera se volviese castaña pero tranquila, sin esos enredos que jugaban al escondite con el peine y parecían carcajearse de mi pobre ser ante el espejo. Estaba mal visto gritar de dolor, para algo tenía ya doce años, por lo que la única vía de escape era enfurecerse recónditamente, con una ira tan concentrada que pareciera una taza de café negro del que bebían los adultos.
Los doce años son una edad mágica, lástima que una no lo sepa entonces y no lo pueda apreciar en su justo valor.
Eres todavía un niño, pero ya te enteras de casi todo, ya sabes cómo son en realidad las cosas pero aún percibes ese halo de maravilla que las rodea, y que durante tu adolescencia se eclipsará.
Quieres ser mayor, por supuesto, pero no sabes a ciencia exacta en qué consiste eso que tanto deseas, y por lo tanto no sientes miedo sino un delicioso vértigo, el veneno de la libertad recién saboreada, en monodosis, como debe ser.
Te empiezan a inquietar los chicos, pero aún no sabes sufrir por amor. Sólo sientes el pellizco de la belleza en el estómago. Y eres tan de verdad que te crees a pies juntillas que los Trascendentales van unidos siempre, siempre siempre, y que si un niño es guapo con avaricia también será soberbiamente bueno y verdadero.
Luego llegan los catorce años con su saco de malicia a cuestas: has aprendido a no estudiar, a mentir a tus padres y a saberte el patito feo que nunca será mirado con arrobado éxtasis por ningún miembro del sexo contrario. Has aprendido a no hacerte ilusiones, que es la peor enseñanza que la vida te puede endilgar.
Pero con doce años todo es dorado todavía, y siempre, siempre siempre que vuelves la vista atrás, será verano en Maestu, el eterno, feliz y último verano antes de que los hormonas iniciaran su baile, es decir, antes del comienzo del final.
lunes, septiembre 26, 2011
Motivos para retomar el blog
Regreso tras una larga ausencia, un periodo de descanso o de poca inspiración.
Abrí este blog hace ya cinco años, y lo hice porque me encontraba aislada del mundo, embebida en mi casa mientras redactaba una tesis doctoral que parecía no tener fin.
Ahora las razones son muy distintas. Defendí mi tesis, tuve un par de trabajos intermitentes en Sevilla, viajé a La Rioja. Ahora no estoy aislada del mundo sino disfrutando de él, en el más puro centro, un centro bullicioso y enigmático. Trabajo en un proyecto emocionante, porque ver cómo crece día a día una universidad joven lo es.
Pero poco a poco he ido dejando de escribir, y ya casi no me siento poeta.
Me siento profesora de literatura, dueña de un blog de maquillaje, dueña de un pie que se rompió y que se está forjando de nuevo, dueña de una familia de tíos y primos que juegan a naipes...
Pero no poeta.
Y por eso, vuelvo.
Hablaré de mi infancia, que por lo visto se me da bien. Repetiré temas y argumentos que dieron sus frutos antaño, si es necesario me repetiré.
Quiero volver a tener lo que antes era mío.
domingo, agosto 28, 2011
Un poema, ¡por fin!
En el monte vivimos una noche
cuando éramos niños, y vimos un fantasma.
Era un castillo verde y ojival
con ventanas abiertas y una hoja en el aire.
Volando sobre el aire, sola se mantenía
por pura magia, o eran nuestros ojos
quienes la sostenían. No había viento alguno
y un sol naranja sombras medievales
dibujaba en la tierra, ya penumbra.
De nuestros ojos un incandescente
amor mecía aquella hoja sola.
Era la prueba de que el mundo existe,
con su destello único, su fuego de Merlín:
¡No podía caer al suelo aquella hoja!
P.S.: ¡Por fin sale un poema de mi dormida musa! El último que escribí fue el de la tortilla francesa, que generó un bonito debate. Con éste espero otro tanto, y ya ha comenzado (ver P.S.3...)
P.S2.: Mi padre es el inmediato culpable de que las musas hayan vuelto a mi pobre ser: me llevó de paseo hacia el palacio de Narros, en Zarauz, me dijo que había allí un fantasma y que había una hoja suspendida en el aire (yo no la vi), y terminó diciendo: "si después de esto no escribes un poema, ¡renuncio" Luego yo se lo tuve que hacer...
P.S3.: Mi admirado E.G-M, poeta más experimentado y luminoso que yo, sugiere que elimine la primera alusión a los ojos que mantienen la hoja, porque luego se repite, y según él adquiriría más fuerza la imagen dicha una sola vez.
A mí me parece que la repetición es parte del poema, porque es elnúcleo de él, pero a lo mejor no es necesaria. ¿Qué opinan ustedes?
miércoles, agosto 24, 2011
El mismo mar, la misma lluvia
Foto tomada hoy en Zarauz: ¡se veranea!
Y mira que Zarauz es bonito: hay un mar celeste, gris plata, azul marino y azul noche, con una franja clara en el horizonte bajo la capa plomiza de nubes, y con olas enfurecidas llenando la orilla de riachuelos blancos.
Es un mar entre montañas, un azul entre verdes. Y las señoras de postín todavía recuerdan y te narran con una épica emocionante la época en que la primera línea de playa estaba señorialmente tomada por principescas villas ajardinadas y hermosísimas, en lugar de estos edificios con fachadas cubiertas de pequeños azulejos.
Y está el restaurante de Arguiñano donde, según leyenda familiar, puedes tomar un aperitivo, y el Aiteneche que sirve pequeñas croquetas deliciosas, pero siete escalones la guardan contra mi gula. Y a los calamares se les llama Rabas, que es un nombre como muy norteño, de color azul marino también.
Y aquí no hay chiringuitos sino terrazas, porque es una playa con señorío, y el paseo marítimo se llama malecón y está lleno de mujeres bien vestidas, y las terrazas tienen nombres impronunciables.
Y hay también camareros guapísimos, que sirven unas banderillas picantes y muy sabrosas que se llaman "gildas", en una cuchara de plata doblada y una nube de esquirlas de cebolla.
Y en la parroquia antigua, con rejas y piedra y verde, la liturgia es tan serena y cantan tan bien los feligreses que hasta se te olvida que la misa es en vasco y que es un funeral de córpore insepulto.
Y la casa donde vivo es blanca, con paredes blancas y visillos blancos y ventanas blancas, y esa claridad salada frente al mar me llena de una tranquilidad azul.
Y todo, todo todo tendría un brillo inaudito y vibrante de alegría... si no lloviera tanto.
domingo, agosto 07, 2011
La receta de guacamole

Preguntaréis qué tiene que ver el guacamole con una mecedora. No es una mecedora cualquiera, sino un mueble comprado con mi última nómina, y el primer mueble de la que en octubre será, D.m., mi primera casa. Colocarla en el salón vacío y lleno de luz fue como un aldabonazo, destello de mi nueva vida..., y unos minutos después llegó Ana con una vieja minipimer que ya no utiliza, "te vendrá bien".
Mi amor por los platos que no requieren fuego, aperitivos, ensaladas, canapés o cremas es conocido ya entre mis conocidos, y mi gran pasión por la Minipimer es mundialmente famosa.
El aguacate engorda, pero está lleno de energía, vitamina y grasa de la buena, que haberla hayla. Yo necesito dos, y que sean maduros. Los pelo y los troceo sobre un vaso alto y ancho de plástico blanco, y los riego con el zumo de un limón. Después pelo y troceo un tomate rojo, pequeño y también maduro, y media cebolla. Añado unas gotas de tabasco, dos puñaditos de sal gruesa, un chorretón de aceite de oliva y unas hojas de hierbabuena fresca.
Este es el toque exótico de la receta, mi toque personal, ya que tradicionalmente se adereza este plato con cilantro. Pero yo amo la hierbabuena, le da un matiz fresco al guacamole. Otro truco: al rectificar el punto de sal, si nos hemos quedado cortos ponemos más, pero si nos hemos pasado..., agregamos otro trozo de aguacate.
Pasamos por la minipimer hasta que quede una crema fina, que decoramos con otras dos gotas de tabasco. Si tenemos que añadir aguacate mucho mejor, porque lo cortaremos en dados pequeños y lo mezclaremos con la crema para que resulte algo más rústica.
Y en vez de servir con nachos, que aportan calorías vacías al plato, lo sacamos rodeados de palitos de zanahoria cruda, y lo acompañamos de Fanta zero de limón en vasos altos, a los que añadimos muchos cubitos de hielo, unas rodajas de lima fresca, unas hojas de la hierbabuena sobrante y una gota muy gota de ginebra Bombay Sapphire.
Et voilà! Listo para regar una cena, un aperitivo... o la inauguración de una nueva casa.
domingo, julio 31, 2011
Crónicas de Patachula, III
De pronto una madre joven aparca junto a mí una silleta de metal rosa y lona azulada. La aparca y se va. De la silla emerge una niña como de tres años, mejillas rojas y coletas. Que trepa por su asiento para salir o caerse o jugar al eterno balancín.
- Cuidado que te caes, le digo con angustia. Y no podré ayudarte, pienso. Ella me mira. Mira mi pierna.
- ¿Por qué no tienes un zapato?
- Porque me caí... mira, tengo una escayola.
A ella no le interesa la escayola. Gira la cabeza, mira mi silla, me sonríe gorjeando y musita:
- ... Y tienes cuatro ruedas, como yo.
Toda mi condición ontológica expresada en una sola frase, y con un clarividente dedo manchado de nocilla, señalándome.
lunes, julio 25, 2011
Crónicas de Patachula, II
Los niños y adolescentes, que no saben disimular, te miran raro. Algo hay en la silla negra y en el que va en ella, sin poder moverse, que impone respeto y temor, el temor a lo extraño y lo feo, el indecible horror a lo grotesco.
Queremos ver la calle rebosando de vida, niños jugando al sol, chicas con su rabioso piercing incitando, ojos azules y melenas rubias. Las piezas del puzzle que no encajan deberían amontonarse al otro lado de la acera, pensamos inconscientemente, sin pensar.
Del otro lado, las adorables viejecitas te saludan con una sonrisa sobre sus cuatro ruedas y un hilo de solidaridad, invisible y luminoso al mismo tiempo.
P.S.: Y a mí se me termina en unas semanas...
miércoles, julio 20, 2011
Crónicas de Patachula, I
Ahora tengo mucho tiempo para leer y jugar a las cartas. En busca del tiempo perdido, de Proust, novelas de Agatha Christie, escaleras y tríos y el Golpe del Escorial...
Y mucha, mucha paciencia...
martes, julio 05, 2011
Elogio de las Rebajas
En mi niñez, mis padres me inculcaron la sana idea de que no había ninguna obligación de salir en estampida y beberse la ciudad de un trago sólo porque todo estuviese un poco, o un mucho, más barato. No me gustan las mareas humanas ni las obligaciones, las fechas con caducidad. Hay personas que no le encuentran gusto a eso de estar felices porque sí en las navidades, lo ven como una imposición foránea. Y yo, que sigo aún soñando con los Reyes Magos... en medio del sofocante calor, me rebelo contra ese afán corporativista que nos sacude en los primeros días de julio porque... ¡comienzan las rebajas! Y hay que quemar suela y lanzarse a la calle con un letrero luminoso ardiendo en nuestra frente que grita: "lo quiero...¡todo!"
No piensen ni por un momento que soy contraria el consumismo: ojalá me ocurriera algo así. Me confieso pecadora, y como lo he querido todo durante todo el año, llego al borde del verano con los bolsillos vacíos y el alma libre.
Hasta ahora. En este año, el mes de julio me ha pillado mileurista... ¡por fin! Y si el dinero me impone respeto porque sé lo mucho que cuesta ganarlo, también me provoca una chispa de gozo invertirlo sabiamente, porque sé muy bien que no estoy gastando la paga de mis padres, ni el ocasional fruto de un trabajillo como correctora de pruebas o unas mal pagadas clases de literatura a extranjeros... No. Ya no.
Cuando compro un poemario o un tarro de crema, puedo ver plasmadas mis ocho horas de trabajo diario, mi placentera rutina, los bostezos de la primera hora y la luz que brilla en la última.
Y si es verdad que el tiempo es oro, por una mágica ecuación el tiempo se convierte en vestidos veraniegos, bolsitos de rafia, lujosas barras de labios... cuando llega el mes de julio.
martes, junio 21, 2011
Prohibido hacer "bordillito"
El verano era un túnel de sol y de agua azul. La piscina es el túnel del tiempo siempre azul. Era pisar la hierba, los efluvios del cloro que albergaban un paraíso azul, y zambullirse en olas turquesas dando saltos.
Había flotadores, burbujas, corcho rosa, pero yo era mayor. Y como era mayor, me fascinaban los chicos del bordillo. De pie sobre un poyete, con sus trajes de baño de colores y sus ojos verdosos y su voz dulce y áspera. Era una voz de estreno, oliendo a primer día. Yo quería nadar como era siempre, bucear hacia el fondo, dejar de respirar esa felicidad extraña y torpe. Y debajo del agua las voces se escuchaban como en eco.
Subidos al poyete, presumían. Querían sumergirse en la piscina como un raro delfín, desde la altura, pero estaba prohibido. A realizar el salto tan valiente lo llamaban así: "hacer un bordillito", prohibido y deseado.
Pero él conseguía realizar la proeza y mis ojos bailaban, la alegría veloz se zambullía. Pero estaba prohibido. Luego en casa, jugando con muñecas, pensaba en esos ojos: el gesto decidido, las briznas de agua azul. Mirar como miraba también era peligro: debería prohibirse, me decía.
jueves, junio 02, 2011
Lauda, por fin... ¡y yo a mil kilómetros!

A mil kilómetros..., así comenzaba una canción del cantautor Fernando Arduán. Tenía ritmo pegadizo, tenía voz rota, de susurro y luz de vela, y tenía una música inolvidable.
No supe al escucharla que algún día entonaría yo esos primeros acordes con auténtica tristeza... y con orgullo.
A mil kilómetros de mí, dentro de una hora, se presenta en la Casa del Libro de Sevilla el último libro del gran poeta Pablo Moreno, Lauda. Sólo él y yo sabemos lo mucho que he luchado por esos grandiosos poemas, cómo batallé para que no terminasen cerrados en un cajón. La Belleza sirve para celebrar el mundo, para iluminarlo.
No se hizo la luz para esconderla: yo vi esa luz en sus comienzos y la reconocí. Poco a poco, con el permiso del autor, irée desgranando aquí algunos poemas.
Por eso Pablo escribe en las dedicatorias que soy la madrina de esta nueva obra, la mejor de su trayectoria. Y yo alzo mi copa desde el Norte, con nostalgia y con orgullo... un orgullo que raya en alegría.
miércoles, mayo 25, 2011
Carta a los Reyes Magos
Al leer un poema precioso de Luis Alberto de Cuenca titulado así, Carta a los Reyes magos (en El reino blanco), he recordado una carta surrealista que escribí en estas navidades y no llegué a publicar. Es ésta:
Por todo eso y por varios puntos incógnitos que irán desvalándose vengo a pediros algunas cositas.
Os dejo alpiste. Cuidado con comerlo todo, los camellos también vendrán con hambre.
Vuestra,
Adaldrida.
sábado, mayo 21, 2011
Encontrar un tesoro
martes, mayo 17, 2011
Corina Dávalos, el Paraíso de un poeta
Todo el santo día
aporreando las teclas
y el verso que no abre
ni por educación.

Y al final, sí que abrió el verso. En poco tiempo, toda una explosión de poesía invadió el PC de esta filósofa, periodista y poeta ecuatoriana, como una esperanzada ventana al mágico mundo de las sílabas contadas.
Un hombre vale lo que valen sus amores, y del mismo modo puedo decir que un poeta primerizo vale lo que valen sus maestros. En esto, como en tantos otros detalles, Corina muestra una voz que no titubea: sus referentes tienen el peso y la talla de Miguel d´Ors, Anna Ajmatova, Enrique García-Máiquez o Wislawa Szymborska. Como bien afirma Javier de Navascués, con semejantes maestros no nos sorprende la maestría de esta nueva poeta.
Los rasgos más sobresalientes de este primer libro son la transparencia, la delicadeza, el pudor, un optimismo reflexivo y cierto colorismo local que recuerda a su tierra en poemas como “Niñez”.
Recuerdo ahora mi infancia, los días
siempre llenos
de abejas y cometas de carrizo,
la luz en estampida de mañana
y el coro discordante de pájaros indianos.
El centro del libro es un solo verso: ¿Qué es la esperanza, sino memoria del Paraíso? Lo percibimos como una vuelta de tuerca al mítico “se canta lo que se pierde” machadiano. Pérdida y esperanza se dan la mano en este poemario de recuerdos hermosos y tranquilos: se evoca un pasado feliz y se sueña con un futuro que parte del presente actual y que se augura también feliz gracias a la esperanza. Toda esta ópera prima está repleta de paraíso: un milagro cotidiano que fue y que se aguarda.
El mundo “baila” ante los ojos asombrados del poeta. Un velo mágico envuelve las palabras, ya que Corina Dávalos habla del amor con pudor.
[…] Y yo prefiero en cambio aquella esquina
concreta que dibuja mi memoria,
allí donde bien lejos de los flashes
hablaba el corazón sin defenderse.
El banco con astillas de aquel parque,
el sol de un día azul de entre semana,
las hojas primerizas de septiembre
y el rostro que de pronto se sonroja,
pues sabe que no dejo de mirarle.
Versos en endecasílabo, con una musicalidad tranquila y gran fuerza interior. A veces despunta la ironía, un humor sutil que se vislumbra sobre todo en los títulos: un pota se descubre en cómo titula sus poemas, tenemos un gran ejemplo en el llamado “Geometría descriptiva”.) Este humor se deja ver también en los haikus de la autora, imágenes condensadas con maestría:
“Cuidado, muerde”.
Junto a la casa en ruinas,
dormita el perro.
Abunda la metáfora que contrapone sombra y luz, pero una vez más trascendida: en varios poemas del libro la luz nace de la sombra. De igual modo, la auténtica fuerza de la autora se expresa en estas páginas en voz baja, y la alegría de los cuadros verdes que lucen en la portada se atempera con la hondura de muchos de sus versos.
(Publicado en Esmirna. La fotografía pertenece también a ese blog. Quiero agradecer a Javier Sánchez Menéndez que me enviara el libro, a Corina que me ´regalara otro ejemplar dedicado, y a Juan Meseguer que me invitara a la tertulia de Esmirna donde tanto disfruté.)
lunes, mayo 09, 2011
Maldita poesía
Y yo tengo que esconder mi alegría: el polen me parece hermosísimo y poético. Hubo un día de la semana pasada en que fui peculiarmente feliz, el cielo estaba recién pintado de azul y las calles parecían invadidas de pompas de jabón, o de esas diminutas flores que estallan en el aire de Sevilla...
Ni lo uno ni lo otro, respondes. Es el maldito polen.
Y yo tengo que esconder mi alegría, como si de un extraño delito se tratara.
martes, mayo 03, 2011
Historia de la anodina y el hombre cañón
Un sueño como de película, rodado en blanco y negro.
Yo vivía en París, y quería alquilar uno de esos apartamentos ultramodernos que se ocultan tras una fachada antigua de piedra gris, portón con arco de medio punto y tejado de pizarra, en pleno barrio diplomático. Iba a visitar la casa que pretendía poseer y me la enseñaba un matrimonio, conduciéndome a lo largo de pasillos blancos, con techos entelados y cortinas inmensas. Pero yo sólo tenía ojos para mis anfitriones.
Ella me cayó mal desde el principio. Se parecía a Andie McDowell y era completamente anodina. Mi opinión, de todas maneras, era muy poco objetiva, porque me gustaba él.
Era todo lo que debe ser un hombre: elegante, alto, con manos poderosas y cierto aire intelectual. Olía a tierra húmeda. Sonreía poco y muy bien, con ráfagas de luz que iluminaban lo oscuro. Su mirada era también oscura y luminosa, de lluvia con sol deshilachado.
Me encandilaba abriendo puertas con sus manos de pianista victorioso. Sus ojos ejercían sobre mí la atracción de la piedra imán.
Terminé de ver el apartamento y bajé al zaguán por las estrechas escaleras con él acompañándome, porque debía abrir la puerta con su llave dorada. Al trasluz me giré para mirarle, con la puerta ya entreabierta, y bajando los ojos le dije que sentía hacia él la atracción de la piedra imán. Él se inclinó sobre mí sonriendo y me dio las gracias. Se alejó para subir las escaleras y yo me quedé en el ángulo de sombra, en el zaguán, esperándole. Se detuvo en el rellano, con el pelo alborotado por un rayo de luz.
Volvió hacia mí para besarme. Fue lluvia, fue viento. Sus manos caminaban por mi pelo hacia su patria última.
Nos fuimos de la mano hacia un lugar que ignoro. Sonaban los acordes de jazz de un disco antiguo, pero tras un segundo, ya despierta, supe que lo que sonaba en mi cabeza era los acordes de mi despertador.
jueves, abril 28, 2011
Escritura autómata
La calle es gris y hay sombras de sol en los portales. Casi las nueve y media (la hora del trabajo), y batallan escobas y porteras cantando. Yo salgo del bar Génesis con un vaso de plástico de color Cocacola. La dueña del café ya me conoce, "lo quieres con dos hielos y un limón, en un vaso de plástico, ¿verdad?" Y sí, lo quiero así, subir las escaleras con el vaso bailando de alegría, y ser bebido a sorbos dulcemente junto al PC que truena.
Las horas de trabajo me parecen de ámbar. Calladas y con luz. Luego voces a coro y luego, más trabajo. La cocacola tiene sabor de medicina y de película, de metal de frambuesa, de cine de verano.
El trabajo es la chispa de la vida, ay no, la cocacola, ¿o no me equivoqué? Una risa cansada llena el tiempo. Cansados de la guerra hemos caído junto a tantos papeles cristalinos. Recuerdo los poemas ingenuos de mi libro, del primero. Era feliz entonces. Ahora lo soy más, con nubes encendidas. Como quien ha llegado de un desierto, doy gracias con temblor. Que dure mucho.
Me comprometo a escribir una vez por semana en este blog, con musa o sin musa.
Los pocos lectores que me queden son testigos.
jueves, abril 14, 2011
La pantera rosa, la pantera naranja
Los domingos cambiaban de color: el parque era naranja, como los toboganes y el refresco. Bailaban escarchados los vasos de cristal. Y la misa también era naranja, ardían los ladrillos y el altar cuando cerrabas los ojos y era el sol furibundo. Fuegos artificiales en los bancos solemnes,en silencio. Naranja era la cruz y el tirachinas, en un mismo bolsillo. Y podéis ir en paz.
La paz era naranja, pues salíamos al sol de piedra y musgo. Toda la claridad venía a nuestros ojos. Tras cada misa el mundo parecía más nuevo. Más naranja.
viernes, abril 01, 2011
Vuelve la Poesía
jueves, marzo 24, 2011
Encontrarás dragones
Mañana estrenan la película. Tengo amigos que la han visto en pre estrenos y pases especiales y salieron entusiasmados.
viernes, marzo 18, 2011
Árboles rosas
martes, marzo 08, 2011
Dándome un respiro
No, no voy a cerrarlo, sólo voy a dejar la puerta entrecerrada... esperando el furor poético.
Sigo en mi otro blog delirante. Allí me encontraréis siempre.
Pero no me despido, os dejo con un esperanzado "hasta luego".
Adaldrida.
jueves, febrero 24, 2011
Logroño
martes, febrero 15, 2011
Una aproximación a Baltanás
Pero no. Tras volver algunas páginas estás abriéndote a otros mundos. Gigantescos. Como una sinfonía coral que nunca cesa.
Existen muchas formas de reseñar un libro. La mía es desesperante pero funciona: me leo los poemas uno a uno, muy despacio, a sorbos, de manera cansiiiina. Y escribo con un lápiz un sinfín de anotaciones. Y flechas hacia arriba y hacia abajo. Luego leo muy rápido los poemas, y las anotaciones de los márgenes. Cotejo lo que hay de sorpresa, lo que coincide en todos ellos. Me meto en internet para ver lo que otros han dicho, pero eso más tarde.
Comencé a leer despacio el viernes, en mi último día de trabajo en Sevilla, durante una hora de guardia. Mi última hora de guardia.
El que no es ni ha sido maestro no sabe lo que es una hora de guardia en un colegio. Es el infierno en la tierra. A una colega tuya se le ha roto una uña o se le ha calado el coche, y te deja a sus deliciosos monstruos para que los cuides y les mandes callar hasta el infinito.
En esta ocasión los monstruos eran deliciosos de veras y me dejaron leer tranquilamente, con un millón de post its rodeando mi cabeza metida en el libro. Estaba escribiendo algo sobre las anáforas cuando me interrumpieron. Las anáforas, como en este poema mesanciano, son un dardo que sumerge al lector en un círculo obsesivo de belleza, pura y rotunda belleza.
Una niña que no trabajaba pero al menos guardaba silencio me estaba contemplando.
- Profesora... ¿qué lee?
- Un libro...
- ¿De poemas? ¿Suyo?
- Nooo. De un poeta profesor de la Universidad de Sevilla...
La niña me mira, muerde el extremo de su boli, se ruboriza y calla. Al ir a consultar la hora, veo de reojo mis mejillas rojas en los dorados antiguos de mi nuevo reloj. Yo también me había sonrojado. Qué secreto, recóndito, el acto de leer un poemario.
viernes, enero 21, 2011
La (Buena) Vida Literaria
El autor de dieciocho puntos incendiarios sobre la vida literaria nos ofrece un auténtico disfrute poético, recital tras recital. Antonio Rivero Taravillo aplaude, como no podía ser menos, su tarea, y se le nombra Quijote en estos tiempos de extravío. Pero él tiene una explicación más sencilla y rotunda: mientras otros gastan su dinero comiendo langosta a diario, él prefiere publicar la poesía que le gusta. Y ofrecérnosla.

Lo importante de este recital fue el público: no había sillas, sino globos. Una impresionante marea blanca de globos, piruletas y libros. Niños jugando sobre una alfombra que susutituía al tradicional patio de butacas. Cuando la poesía comenzó, abrieron mucho los ojos, se sentaron en los brazos de sus padres o en el suelo, entre globos que iban estallando. Fue un recital con música de petardos, pero sin un solo grito, sin una llantina. La poesía amansando a las fieras. Una niña de dos años miraba fijamente los gorros y sombreros de los antólogos, mientras Jose Julio Cabanillas hablaba en voz queda de su gata Jueves, o Elías Moro recitaba una espléndida lista de objetos convertidos en poesía.

Toda esta magia es posible en la fabulosa isla de Siltolá.
sábado, enero 15, 2011
Yo Ya Lo Sé Todo... Porque Soy Mayor
- ¡¡¡Papá Noel no existe!!!
Una científica voz de niña de siete años rasga el aire lleno de juegos. Don Melitón tenía tres gatos, que los hacía bailar en un plato. Y por la noche les daba turrón, que vivan los ga...
- ¡Papá Noel no existe! Papa Noel es un cuento, me lo ha dicho mi madre...
Las profesoras clavamos nuestra más intimidatoria mirada en la niña, que alza contra nosotras unos ojos clarividentes de duende verde y burlón. Los niños se han quedado mirándola, y llueve sobre ella dinamita verbal:
-¡Mentira!
-¡Sí, hombre! Y entonces, entonces... ¿quien te deja todo ese mogollón de regalos?
Arde la tensión en nuestros cuerpos... son siete segundos en los que se juega toda la magia de una docena de niños, hecha añicos por culpa de una sabihonda con gafas y descaro.
La niña exacta levanta la barbilla retadora y responde:
Pues quién va a ser... ¡Los Reyes Magos!
jueves, enero 13, 2011
La laaaarga cuesta de Enero...

Encontré esta viñeta en el blog de Morgan, "No sin mis labiales"... Ella la colgó a la vuelta del verano, pero a mí me cuesta mucho más volver de las Navidades.
Diréis que estoy muy silenciosa... y tendréis razón. Durante la primera semana de enero disfruté en silencio de mi felicidad navideña, y en la segunda semana del mismo mes estoy reponiéndome, en silencio también, del desierto emocional que supone el fin de las vacaciones... ayayay.
Sin embargo hay luces que brillan y me consuelan: el conjunto de tres relatos de Edith Wharton que compré en Castroviejo, y cuya lectura me llena de una alegría soleada. El precioso librito de Irene Nemirovsky que me regalaron los Reyes Magos, y cuya lectura me llena de una rara alegría oscura. Y este post de Enrique García-Máiquez que no puedo dejar de leer, y cuya lectura me llena de una alegría... épica.
viernes, diciembre 31, 2010
2010 (entrada llena de enlaces)
Hace exactamente diez años conocí a mis amigos poetas, bohemios de misa dominical, hedonistas y católicos. Hace diez años desayuné por vez primera en los Reales Alcázares con Lord Scutum. Comí tarta de manzana en el Trinity con Beades. Desayuné en el balcón de mi casa con Pablo. Visité un humeante puesto de castañas con Merl. Y, un poco después pero en ese mismo año conocí y comencé a leer a los que hoy son mis poetas vivos preferidos, auténticos mitos que de vez en cuando andan por mi casa... Enrique, José Julio, Carmelo Guillén Acosta, Amalia Bautista... YMiguel d´Ors. El tiempo ha sido bueno conmigo: diez años son muy pocos en una historia de admiración que camina,un paso tras otro, hacia la amistad.
Pero el tiempo no se ha detenido. Este fue el año de Mirar el fuego. De Las siete barbies solteras. De Julia, la hija de Fernando do Vale. De Carmen, la hija de Enrique. El año de los recitales en la Casa de libro, con champagne en el ático. El año de mi Renacimiento: Conocer a Marie Christine de Castillo y hablar con ella de poetas y perfumes ha sido una de las cosas más bonitas que me ha sucedido.
Ha sido el año de Siltolá: también he conocido a Javier Sánchez Menéndez, y en su editorial ha publicado mi gran amiga Corina Dávalos su primer libro.
Ha sido el año en el que he tomado en serio mi blog de maquillaje. El año de las ciento diecinueve mil visitas. Gracias a esas visitas he conocido a Kitty, a Cantaloupe, a Gadirroja, a la dulce Claudia y a Morgan, entre otras bloggeras. A Alejandra de Kenzo. A Franc Delgado, maquillador de Nars. A Olmo Longarbo, maquillador de Tous. Todos ellos me han ido inficcionando cada día un poco más con esta pasión por llenar de burbujas doradas la piel.
En definitiva, Dos Mil Diez ha sido el año de los amigos, los libros y las barras de labios. O, como dice mi madre: ¡cuánta vida en una vida!
To be continued, siempre to be continued.
jueves, diciembre 23, 2010
FELIZ NAVIDAD
¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!
domingo, diciembre 19, 2010
Crónica de una tragedia largamente anunciada
Con el tiempo yo me hice futbolera pero sólo cuando jugaba España. Aprendí a amar a Casillas como todas y, aunque nunca lo haya dicho, a Pep Guardiola como ninguna. Qué hombre, qué maneras. Qué distinción, cuánta elegancia, vaya un modo de combinar un traje con barba de tres días. Creo que me estoy desviando de mi objetivo, pero es que lo que tengo que relatar es una tragedia inconclusa en la que ando metida en estos días tan entrañables, y el final inhappy se ve llegar y claro, a nadie gusta narrar una tragedia. Pero vamos alla.
Segundo capítulo del drama: corría el año dos mil tres cuando mis amigos me convencieron para hacerme del Betis. Hay que recordar que mis amigos son poetas y tienen tremendas dotes de persuasión. Me pintaron el beticismo como una filosofía de vida, y como mi padre es filósofo no pude resistirme. La pasión por el Betis se tatuó en mi alma y desde ese mágico momento me dispuse a sufrir. Y fue precisamente mi padre quien, en son de chanza pero más pertinaz que una sequía, comenzó a motejarme de traidora. ¡Traidora, yo!
Tercer capítulo: en la Nochebuena del año dos mil nueve mi madrina me regala un magno libro: la nueva Gramática de la Lengua Española, editada en dos gruesos tomos amarillos con tapas duras por la DRAE. En un momento de exaltación afirmo, prometo y creo que hasta juro leer de cabo a rabo lo que a todas luces fue concebido sólo como libro de consulta. Pónganse en situación: acababa de apurar la tradicional copa de Oporto que bebe toda mi familia en esa noche, y como yo no bebo alcohol, sólo ginebra azul y tequila con mis amigos..., se me subió el Oporto. Ocasión aprovechada por mi padre para firmar conmigo una apuesta, por la cual si en el plazo de un año yo no había llegado a mi fin tendría que abrenunciar y abjurar de mi beticismo.
Cuarto capítulo y fatal desenlace: se ha cumplido el año. Se va acercando la fecha, y huelga decir que ni siquiera he hecho ademán de abrir alguno de los dos pesados tomos amarillos. Mi padre me recuerda mi promesa y yo lloro de rodillas pidiendo remisión. Pero él me la niega, y disfruta muchísimo. Me hallo ante el abismo de mi propia libertad, en vías de elegir entre faltar a mi palabra o cambiar de equipo. Me temo que de ambas acciones se concluye un absoluto deshonor. En el fermoso panorama que diviso veo sólo una luz: he encontrado a dos insignes sevillistas que, en el caso de que lo peor suceda, aporten fundamentos metafísicos a mi regreso al equipo del Sánchez Pizjuán. Uno es el genial filósofo José María Prieto, y otro el ingeniero Rafa Valdés.
Estoy acongojada, y por eso pido el comodín del público, o sea de todos ustedes.
lunes, diciembre 13, 2010
El ego sum empírico (la alegre tropa)
Dentro de 3 días cumpliré 33 años. Me gusta el número tres. Este post está dedicado a tres bellos personajes: Lord Scutum, Fernando do Vale y Témporis.Anoche organicé en casa una merienda recital con motivo de mi cumpleaños: un recital privado con el "núcleo duro" del grupo Númenor para declamar nuestros últimos poemas, y como estrella invitada, Lord Scutum, que desde el principio de las veladas poéticas en mi casa (marzo del 2000), ha amenizado la noche con sus aforismos geniales.
Desafortunadamente, Beades y Alejandro Martín Navarro no pudieron asistir, y Joaquín Moreno tuvo que marcharse pronto... Pero al final quedó un pequeño cenáculo: Pablo Moreno, Paco Gallardo y Lord Scutum entre ceniceros, papeles y ginebra, el verso chispeante y el tequila centelleando en las copas. Era una botella de color caramelo llamada "corazón partido", con un licor ambarino que pegaba fuerte en la garganta pero luego tenía cierta dulzura y una cogorza suavísima, melopea lírica. La sangre no llegó al río. Fluyeron los poemas: Paco y Pablo tienen sendos libros inéditos, ignotas joyas que fueron parcialmente desveladas esa noche.
Me regalaron una botella azul de Bombay Saphire que presidía la salmodia, unos bombones blancos y unos pendientes celtas, que Lord Scutum me compró en Irlanda, allá por el dos mil cuatro, luego extravió y ahora ha reencontrado. Tienen un triskell sobre dorado: son el símbolo exacto del número 33.
Pero lo mejorcito que trajo Lord Scutum consigo fue un poema de su propiedad, el único que ha escrito, en endecasílabos casi perfectos: "yo es que al leer tu libro me dije: los poemas de Rocío tiene una música, voy a seguirla". Me suelta esa frase genial con aire tímido y entrecortado. Casi me lo como.
El poema Lordescutiano dice así:
VIDA SIN MÍ
El ego sum empírico mi vida
con enamoramientos inconclusos
noctámbulos periodos sin fisuras
multívocos fragmentos irreales
de indecisiones pánicos y bríos
se rasga más completa de puntillas
mirándote de cerca con los brazos
abiertos Cristo identificatorio
por tu misericordia permanente
brillantes excepciones hoy me inician
a ser yo de verdad como yo soy
solo ante ti quizás sin los disfraces
ni los espejos que reflejan nada
sólo artificios de quien quise ser
ausente erradicado un tanto iluso
fragmento de una vida sin sentido
sin ti me anulo desenamorado
dándome igual mi lepra mi camino
mi irregular respeto de mí mismo
mi interpretar a solas este mundo
A mí me parece un poema estupendo, tal vez un tanto sobrecargado de discurso como su propio autor. Lo único que creo que necesita una nota del editor (un asterisco, diría aquí Beades el Torrente) es lo del "Cristo identificatorio". Resulta que Lord Scutum es un bohemio de penumbra litúrgica, un auténtico hedonista cristiano, y piensa que sólo Jesucristo es el que nos puede revelar a cada uno nuestra verdadera identidad. Ahí queda eso. Y el poema fue escrito y leído fervorosamente no bajo los efluvios de sacristía rancia, sino entre brindis sacros de ginebra: ¡Toma ya!
domingo, diciembre 12, 2010
No la muerte, sino los amores
Juan García, in memoriam. Dedico este post a BárbaraHace algún tiempo estuve con José Julio, tomando café. De vez en cuando quedamos para hablar de poesía y, si ha habido suerte e inspiración, para corregir poemas. Una de las alegrías de mi vida es esta, mi mayor orgullo: he sabido rodearme de gente grande a la que admiro. A través de los años, aquéllos a quienes considero mis grandes maestros se han convertido también en grandes amigos míos: José Julio Cabanillas, Amalia Bautista, Enrique García-Máiquez, Miguel d´Ors.
Aquel día José Julio me hablaba de Granada, la ciudad que guarda el paraíso de su niñez. Me hablaba de un convento escondido en el que estuvo San Juan de la Cruz, en unas olvidadas navidades del siglo XVI. Me contó que una monja vio al santo rezar ante la misteriosa luz. Creyéndose solo, en un momento el poeta tomó en brazos al Niño y repetía meciéndolo:
Mi dulce y tierno Jesús,
si amores me han de matar
agora tengan lugar.
¿Te das cuenta, Rocío?, me decía José Julio. "Agora tengan lugar". No la muerte, sino los amores.
Estas últimas palaras se me quedaron grabadas, y ahora las repito yo, como una oración para tiempos oscuros. No la muerte, sino los amores.
jueves, diciembre 09, 2010
Juan García
De fiesta en fiesta, de boda en boda familiar nos visitábamos. La vida era un carrusel de música rotunda. La vida era un tedeum encendido. Y así será su vida de verdad, ahora que llegó.
Has llegado, por fin, a la Gran Boda.
sábado, diciembre 04, 2010
Crónica Cabanillas/ García-Máiquez

sábado, noviembre 27, 2010
También la lluvia
LLueve. El jueves también llovía. LLovían llamas desde el panorámico home cinema del Aula Magna en Filología. Alberto Fijo, crítico de cine y director de FilaSiete, nos bombardeaba un año más con la belleza en bruto. Habló de la versión de Emma para la BBC, que ya está disponible (dada mi pasión por Emma sobra decir que ¡la quieroooo!), y de por lo menos treinta películas que merecen la pena porque nos dejaron o nos dejarán el alma en vilo. Muchas de ellas las había visto ya: An education, Once, Lars y una chica de verdad, 500 días juntos. Las mejores películas que desfilaron el año pasado por la cartelera. De dioses y hombres: triunfó en el festival europeo de Sevilla y yo estuve allí, dando gracias por el maravilloso don de ver lo que veía. El patio entero de butacas se vino abajo en un aplauso unánime.
Yo iba apuntando algunas joyas que vendrán en enero, y que Alberto Fijo ya ha visto. Mi forma de apuntar, totalmente antediluviana, consiste en enviarme mensajitos de móvil a mí misma. Icíar Bollaín: También la lluvia. Tenéis que verla, silabeaba Alberto en medio de su propio esplendor, en el escenario. Y, obediente, me envié el mensaje... a mí y a cuatro o cinco personas más por error.
Media hora después vuelvo a mirar mi teléfono. Aluvión de respuestas: Rocío, ¿estás bien...?
No, no estoy bien. He perdido pie, un año más.
domingo, noviembre 21, 2010
Recitaaaaal
¿Os gusta Les Luthiers?El viernes 26, a las siete y media, los geniales poetas Enrique García-Máiquez y José Julio Cabanillas recitarán en la Facultad de Filología de Sevilla.
Lugar: Aula Luis Cernuda (junto a la Conserjería.)
Hora: 19,30.
Día: Viernes, 26 de Noviembre.
Organiza: Rocío Arana.
Colabora: Decanato de Filología.
¡Os esperamos!
jueves, noviembre 18, 2010
Los cuatro estados del alma: el Buen Rollo
Pero... ¿no eran tres?A mí no me gusta la expresión buen rollo. La combinación del adjetivo buen unido al sustantivo rollo no me suele agradar, me parece una frase hecha... de vacíos. Pero es un hecho que hay estados del alma que sólo podemos denominar así: El Buen Rollo.
Esos momentos de hermandad total, de conocimiento y flechazo ético o estético... ¿qué son sino una enorme burbuja de Buen Rollo? Ocurre cuando alguien te llega por vía de un amigo común: si el amigo que compartes con ese desconocido es una persona muy querida y admirada por ti..., entonces el Buen Rollo te invade y te rindes sin condiciones ante el nuevo ser que se te presenta.
A mí me ocurre mucho. Más aún: cuando me escribe o saluda alguien que es amigo de otro alguien que es "La-leche-en-bote-y-el-pijama-a-cuadros", sólo por ser amigo de quien es ya le he vestido en mi imaginación con todos los dones y virtudes que posee nuestro estimado eslabón común. Se ha dicho y repetido aquello de "somos lo que comemos", también "somos lo que leemos"... Yo digo que somos, sobre todo, los amigos que elegimos.
El Buen Rollo también te sacude cuando, en una situación que debería ser de alto riesgo, una intuición genial te susurra poderosamente que en realidad no hay peligro alguno. Sucede por ejemplo cuando en una discoteca conoces a un chico y, tras media hora de conversación, sabes con certeza absoluta que seréis como hermanos, que no puedes tentarle ni puede tentarte él a ti... Y bailas, sonríes, te sonrojas, piropeas y hasta pones tu cabeza en su hombro con total impunidad, sin que ninguno de estos actos sean (ni sean vistos como) peldaños previos hacia ninguna parte.
El Buen Rollo no decepciona nunca. No suele fallar. No hay nada erróneo en él... salvo su propio nombre.
sábado, noviembre 13, 2010
Teletransportadores supersónicos
La cocacola en cambio tiene ritmo de vértigo: Tina Turner, su gesto de superwoman negra. Voy a comerme el mundo. Te metía en las venas la alegría del sol. Ya tengo doce años y el verano es lo más del universo: pelo frito, pijamas de Mafalda. Y cien gaviotas dónde irán.
La Cocacola light es un verano y un anuncio de fábula, con varias señoritas, un camión y un guaperas. El muchacho de brazos poderosos, bebiendo cocacola sin azúcar y derritiendo el tiempo. Y el calor cada vez más sofocante.
El negro pan de molde de Silueta, integral con semillas, me lleva a mis seis años alemanes. Lagos y chimeneas, ardillas, casas rojas. Era el pan de la tarde y la mujer de Otto con su pastel de nueces y manzanas.
El guacamole tuvo su momento también, y vuelve siempre: la Cantina del Carmen, mis primos en racimo, Vitoria soleada. Y siempre estoy allí: sólo cerrar los ojos y abrirlos en el verde plato nuevo.
P.S.: Hacía mucho tiempo que no escribía un proema de mi infancia, como cuando abrí el blog. Temo repetirme, pero no he podido evitarlo. En la próxima entrada, receta del guacamole sentimental.
jueves, noviembre 11, 2010
LLegaron libros

LLegaron a mi casa tres libros como tres caramelos: alegres y coloridos por dentro y por fuera. El de Corina Dávalos tuve el placer de ver cómo nacía, de impulsarlo y hasta de corregirlo, y ahora que lo veo ya vestido de cuadros verdes, un verde esmeralda que enamora, hallo un nuevo poemario... más sereno, más brillante, más irónico y a la vez intimista que cuando lo conocí.

El sincretismo gobiena mi escritorio en estos días, ya lo veis: a los poemarios de Siltolá se suman Perder y ganar del beato Newman (sí, de nuevo estoy leyéndolo, ¡no me canso!), el beauty book de la revista Elle (maravilloso), el suplemento de belleza del Vogue que no me ha gustado nada y terminó en "el cubo de los papeles", El cuarto de hora de Oración, de San Enrique, y Sociedad limitada de Miguel D´Ors.
Todo se superpone ante mis ojos, en una sinfonía frívola y profunda.
domingo, noviembre 07, 2010
Lujuria correcta, lujuria incorrecta
La película "iba de" un hombre y una mujer que se encuentran, se acuestan y comienzan una relación informal. Ambos han traspasado el umbral espléndido de los cuarenta: están en la edad peligrosa. Peligrosa por lo que tiene de atractiva, aclaro. A lo largo de los ciento veinte minutos de metraje, el cazador cazado va dejando su corazoncito en la relación y termina más enganchado que un mantoncillo de flecos en plena feria. Cuando se arroja al balcón de su amada dispuesto a salmodiar la serenata de "milagro, el amor por fin", descubre que ella... ¡tiene marido e hijos1 De hecho considera lo que hay entre ellos como un paréntesis en su vida cotidiana.
Cuando las llamas en color se apagan y los focos del aula se encienden, las chicas de la primera fila están en éxtasis. Esto sí que es una mujer liberada: por fin hemos aprendido. Una mujer que hace lo que quiere, o sea, lo que le pide el cuerpo. Bien, bien y muy requetebién.
Al fondo, un chico alza la mano, pide la palabra y les pide a las de la primera fila un poco de seriedad. "Si el infiel hubiera sido un hombre", comenta, "no habría perdón. Le estaríais despellejando vivo, llamándole cretino y canalla."
Bien dicho, pensé entonces: ¡acabemos con la doble moral!
martes, noviembre 02, 2010
Hojas amarillas y pompas de jabón
Y, puesto ya en el dedo, parecía una pompa de jabón irisada, de color rosa muy suave, casi malva, casi aire.
jueves, octubre 28, 2010
Rechazo político, flechazo poético
En la copa que ofrecían después, hablamos de C.S. Lewis y de las memorias de Chesterton. De ese mundo de teatrillos de cartón, el vaso de leche y el caballo dorado. Comentó que detrás de todo aquello se vislumbraba una auténtica alegría, y que despertaba en él verdadera nostalgia.
- ¿Has leído a Newman? -, le pregunté.
- No, pero me apetece leerlo ¿Qué me recomiendas?
- ¿Te gusta Oxford?
- Muchísimo.
- ¿Y las discusiones teológicas de fines del XIX?
- También.
- ¿Aunque terminen en conversión al catolicismo?
- Me da igual.
- ¿Puedo casarme contigo?
La última pregunta sólo me la imaginé. De viva voz me limité a recomendarle Perder y ganar, publicado en Encuentro. Y, en el autobús de vuelta a casa, le pedí a Dios que sembrara España de progres como él. Después dee todo, no importa tanto a quién votas: lo que de verdad interesa es a quién lees.
martes, octubre 26, 2010
Olor a tortilla francesa
Como un ciclón invade los salones,
la casa, las alcobas, el vestíbulo,
un aroma de huevos cocinándose.
Era primero el eco de la loza
contra el rojo metal del tenedor:
ruido de castañuelas y cansancio,
el pijama de pies, las gotas de Nenuco.
Los deberes que nunca se acababan,
la lámpara flotando sobre el lunes.
Luego la lumbre se encendía, y era
el amor sin cansancio del aceite: fundirse, crepitar.
Y mi madre logrando
la redondez exacta, amarilla y brillante.
Una felicidad redonda y de diario.
(* Existe también la posibilidad (que me ha silbado Pablo Moreno), de dejar caer el último verso ("Y las barbies muriéndose de envidia") y terminar con la felicidad de diario.) P.S.: Tras todos los comentarios, he decidido hacer caso a Pablo Moreno (y a Carlos RM, ¡gracias!), y dejar caer a las barbies. Os agradezco mucho a todos vuestra ayuda en este cyber taller poético.
sábado, octubre 23, 2010
La piedra de la fertilidad
jueves, octubre 21, 2010
Nube de humo poético: primeras ráfagas
By Candelight: a la luz de la vela. Nombre romántico, inspirador y muy invernal. Lo veis en la foto: se trata de un tono marfil dorado, cálido y con un importante subtono melocotón suave. Aporta un halo de luz dorada y pálida al mismo tiempo. Te regala el look de mejillas navideñas. parece que acabas de abrir los regalos que había bajo el abeto, al lado de la chimenea.
Pocos minutos después, una comentarista me dice: "Que peligro tiene esto de que un poti te lo describa una poetisa. Suena todo tan requetebonito que te dan ganas de correr al stand!" Y, tan sólo porque ella me ha llamado poeta, vuelvo a sentirme poeta otra vez, por encima de la pertinaz sequía.
Estoy en la calle Sierpes. Voy sorteando escaparates llenos de luz, al encuentro de la Belleza. La librería abierta, la gente merodeando impaciente, esperando el comienzo del recital. De repente me envuelve una bruma de casi invierno, promesa de diciembre: el primer puesto de castañas se vislumbra como un fogonazo, una nube blanca de carbón negro. Y, de fondo, suenan violines: una polaca con mejillas rojas hace sonar con fuerza una delicada música. Y va a comenzar la presentación de La memoria frágil, de José María Jurado.
Entramos, y suena la poesía. Esa que, según el autor, es a la vez "el enigma y la llave del enigma".
jueves, octubre 07, 2010
Los tres estados del alma (III)
“Dificilmente pudiera
conseguir, señora, el Sol
que la flor del girasol
su resplandor no siguiera:
Dificilmente quisiera
el Norte, fija luz clara,
que el imán no le mirara;
y el imán difícilmente
intentara que obediente
el acero le dejara.Si el sol es vuestro esplendor,
girasol la dicha mía;
si Norte vuestra porfía
piedra imán es mi dolor;
si es imán vuestro rigor,
acero mi ardor severo;
pues ¿cómo quedarme espero,
cuando veo que se van
mi Sol, mi Norte, mi Imán,
siendo flor, piedra y acero?”
Así comienza Calderón de la Barca una de sus comedias más enredadas y líricas, Casa con dos puertas mala es de guardar. Una mujer tapada que camina por la calle. Un hombre que la sigue. Ella se vuelve, con sonrojo y apuro, y le ruega que no la siga más. Él declama unos versos que han trascendido el tiempo con Mano de música; recita la declaración amorosa más bella del mundo, y formula el tercer estado del alma: La Atracción de la Piedra Imán.
Ese estado de obsesión por la belleza que gira en un crescendo y nunca termina de llegar al anticlímax. Ese desvelo del alma humana que es capaz de prenderse en un reflejo de luz, una vez intuido y nunca visto del todo. Basta un segundo para encender nuestro corazón e iluminarlo, para llenarlo de magia, de sueños, de obsesiones. Podemos vivir toda una vida de humo, de polvo estelar, de una ráfaga que un día nos deslumbró y regresa, siempre, agazapada en la esquina más gris y cotidiana.
Un día descubrí que a esto llama la gente "fantasías", y a veces "mito erótico". Y me parece un crimen: el pulso de una vida condenado en una gota de sudor. La Atracción de la Piedra Imán puede sucedernos con un hombre imposible, sí, pero también con cierta poesía y con cierta música. Robert Redford rodando en mi cintura, vestido de los pies a la cabeza, tiene el mismo poder que cuatro versos de Eloy Sánchez Rosillo para mí.
La Piedra Imán es un peligro, también una revelación. Nos puede deslizar por un volcán maldito, hacernos desear lo que nos hace daño, pero para un poeta es algo imprescindible. Lo mismo que te abisma puede darte la luz. Ese dardo feroz y luminoso es lo que mueve el mundo de un poeta: escribir muchas veces es desear ardientemente algo, algo que brilla al fondo inaccesible, una nostalgia que te transfigura.
Lo que se recomienda en estos casos es convertir las obsesiones en pura inspiración, como dijo uin poeta. A mí me ha sucedido: el poema que cierra mi libro "Mirar el fuego" nace de un ataque agudo de Atracción de la Piedta Imán:
VIAJES
Mi corazón doméstico y descalzo,
de andar por casa, de mirar el fuego
con su magia primera, de paisajes
interiores; ventanas y ventanas,
mi corazón que duerme por el día,
que siente la llamada de las tres
tiendas, que no se quiere levantar
y vuelve cada noche al escenario,
mirándote mirar se quedaría
toda la vida, si dijeras dónde.
martes, octubre 05, 2010
Los tres estados del alma (II)
No se trata de la típica depresión de baja intensidad que nos acomete en otoño, ni del spleen, bajón o día nublado. La Maldición de la Piedra no es sólo una sensación aguda del alma sino una certeza, una terrible certeza. Tomé el nombre de un poema de Miguel d´Ors titulado "Pues vaya con la divina Providencia":
[...] Imaginad ahora
una piedra salida
de la Mano Divina
cruzando siglos-luz por los que rotan
con música callada las esferas,
una piedra en el vasto
silencio de los mundos.
Pues yo apuesto un millón
a que adivino en qué cabeza cae.
Hay temporadas en que vivimos encogidos, sabiendo fieramente que ahí, en lo más alto, donde tanto brilla el sol, hay una piedra destinada a mí solito, aguardando el momento propicio para caerme encima. De este pensamiento maligno hay que huir por encima de todo: "enemigo a la vista, huyamos despavoridos".
Lo primero que hago es ponerle un nombre poético y ridículo a partes iguales, y de paso leer de nuevo el fantástico poema dorsiano. Y ya que hemos abierto el libro, seguir leyendo al buen tuntún poema tras poema, y cuando ya me he empapado bien de hórreos y vacas en Cotobade, una luz oscura como de lluvia del Norte, con ese brillo negro del charol, se abre paso en mi mente y, aunque resulte paradójico, tanto domingo desaprovechado y lunes lluvioso llena mi alma de una insana alegría.
Si el pérfido estado del alma me ataca en un momento poco cultural, recurro a la ecuación más dulce del mundo: Música + Azúcar = Subidón. Hay que escuchar a toda pastilla la canción Life de Des´ree, o Viva la vida de Cooldplay que también sirve, pero mientras se fatigan mis oídos debo saborear una piruleta roja de corazón, marca "Fiesta". Si no, la receta no acaba de funcionar. Antes de que las dos canciones terminen tengo que contemplar mi cara en un espejo, como la reina de Blancanieves. Veo mi lengua roja, y en claro silogismo recuerdo que para Dios soy, sigo siendo y seré siempre una niña.
Y ya sabemos todos que los niños son de goma: el poder de la Maldición de la Piedra no prevalecerá contra mí.

