lunes, abril 23, 2012

Poesía, prensa y kimmidolls

Mañana voy a recitar mi propia poesía en Logroño, dentro de las Jornadas Poéticas en Español que organiza el ayuntamiento y que coordina Paulino Lorenzo, un famoso poeta de esta tierra. Lo haré a las ocho en la Casa de los Periodistas, en la hermosa plaza de San Bartolomé.

La Rioja, sección Cultura, 20 de abril 2012

Y el viernes casi me da un soponcio al ver en las páginas centrales de La Rioja mi foto a todo color. Y he podido constatar de forma empírica un hecho: en Logroño, todo el mundo lee un único periódico, éste. Me han parado por la calle los que me venden el pan todos los días, las dependientas de Sephora y de Misako, mis compañeros de la Unir... El cura que casó a mis padres y miles de amistades familiares han asaltado el teléfono de mi abuela.

Y, como era un día tan especial, como todos parecían aún más emocionados que yo misma y encima el viernes cósmico que se estaba construyendo ante mis ojos iba a finalizar con un concierto para recordar, decidí concederme el capricho que me había negado durante tanto tiempo:


Ayua, "Bondad"

¡¡¡Una Kimmidoll!!!

Estas adorables figuras talladas en madera se han puesto de moda. Evocan la tradición japonesa de construir muñecas y regalarlas, en señal de amistad y amor.
A mí me tenían obnubilada desde hacía tiempo, pero gasto tanto en libros y maquillaje que no suelo permitirme ni un solo capricho que se salga de mis dos arraigados vicios...
Pero el 20 de abril me dije, ésta es una fecha para recordar, y corrí a la librería Santos Ochoa para adoptar mi muñeca japonesa.


Fotos tomadas bajo luz natural



Me conmueve este amor de los japoneses hacia los detalles bellos y aparentemente minúsculos: el haiku, la grulla de papel, las muñecas bellamente talladas y con un significado espiritual... Gracias a ese minucioso y delicado amor poseen una tradición cosmética tan sabia. Aún recuerdo cómo intentaba hace poco transmitir a Marie Christine del Castillo mi pasión por la firma Kenzoki, describiéndole los olores golosos, texturas exóticas y nombres poéticos que poseen sus productos. Ella lo captó muy bien, porque me dijo: Kenzo sería entonces el Ferrán Adriá de la cosmética...

No quise elegir una de cabello negro y me decanté por esta que simboliza la bondad, la amabilidad y el optimismo: tres virtudes que lucho día a día por alcanzar.
Además de su pelo plateado y lleno de luz, me fascina el ligero rubor, casi invisible, que tiñe sus mejillas... un rosa pálido que yo...¡atribuiría al colorete Hervana de Benefit!

martes, abril 17, 2012

Comienzo hipotético de novela (II)

TODA LA CULPA ES DE BLANCA

Hace tres días cumplí dieciséis años.
Como regalo, mis padres me llevaron a comer a Casa Moli, un asador con mantel de cuadros y olor a comida en la trastienda. Comimos en el patio, bajo la parra: hacía ya calor. Pedimos carne barata asada en fogón y una montaña enorme de patatas fritas. Mi padre bebió un licor oscuro y yo me zampé todo un litro de Cocacola. Hay que aprovechar las oportunidades.
Por la noche, mis padres me anunciaron que habían decidido separarse.  Yo alucinaba, claro. Podían haber esperado unas horas, digo yo.
Estoy segura de que Blanca ha tenido toda la culpa. Mis padres eran uña y carne hasta que ella volvió a aparecer por aquí, que nadie la había llamado, digo yo.
En mi casa nunca hubo muchas alegrías económicas, mi padre tenía un despacho de pan y mi madre, una portería en la calle Goya. Tener un padre panadero es la cima del chabolismo social: toda tu casa huele a dulce y comes pan tierno todos los días, es cierto… pero queda fatal cuando lo dices por ahí.
Afortunadamente, mamá y papá tienen también una historia de película. Y a mí me chifla contarla. A cualquiera.
Se habían conocido al final de la posguerra, pero se casaron a principio de los ochenta.
Cuando se conocieron, mi padre estaba ya casado y tenía una hija, la sin sustancia de Blanca. Se enamoraron al estilo antiguo y se veían de forma intermitente, porque mi madre no quería convertirse en  la amante estable de ningún señor casado, por muy enajenada de amor que estuviera. Había además otro hombre que la cortejaba proponiéndole un noviazgo formal. Por culpa de este otro hombre mi padre acabó riñendo con mi madre, y dejaron de verse durante una larga década.
En ese tiempo, mi madre se casó, tuvo dos hijos y enviudó.  Al poco de enterrar a su marido, fue a buscar a mi padre. En una tarde se encontraron, y decidieron marchar juntos a Alemania buscando un buen trabajo y huyendo de la mujer de mi padre.
Supongo que Blanca siempre nos odió a mi madre y a mí. Destrozamos su hogar de hija única. Yo fui concebida en esa misma tarde en que mis padres se encontraron: siempre he pensado en ellos como dos marionetas arrastradas por un amor descomunal. El amor es algo terrible, yo no me pienso enamorar nunca.
Cuando mis padres pudieron casarse, porque ya había divorcio en España, ella tenía ya los cuarenta y él sobrepasaba la cincuentena, pero se les veía jóvenes y felices aquella mañana en el ayuntamiento de Cardoñuera. Mamá vestía un traje color lavanda a juego con el mío: a mis cinco años largos me tocó el trago de ser dama de honor de mis propios padres, y supongo que aún no me he repuesto.
Y diez años después…
“A tu madre le duran los maridos una década”, me ha ladrado hoy la Melu, una vecina meticona y lenguaraz. 
Yo sé que mi padre aún nos quiere, y que toda la culpa es de Blanca.

domingo, abril 08, 2012

Domingo de Resurrección... ¡en San Mamés!

El fútbol es pasión. Y la pasión es arbolaria, furtiva, firme como roca y volátil al mismo tiempo.
Vuelvo de Sevilla, regreso a mi trabajo y a todas esas cosas pequeñas que parecen iluminadas por dentro y me hacen feliz. Y encuentro en mi escritorio, junto a un pájaro indio que perteneció a Pedro Antonio Urbina y que me entregó su albacea, el leoncito de San Mamés que me regaló María, la tarde en que le dije que el Athletic de Bilbao me caía cada vez más simpático:



El leonino león...



Así son las cosas: soy del Betis... y del Athletic. ¿Quién puede permanecer incólume ante el poderoso tacón de Toquero?
Del Betis y del Athletic... Ambos coinciden en la pasión: son mucho más que fútbol: una form a de vivir, de sufrir o gozar... una filosofía de vida. Manque pierdan... o ganen, dividiendo un corazón del Sur.

jueves, abril 05, 2012

El olor de la Semana santa... en Sevilla

Lo primero que me atrapó fue la luz. Iba a llover, había llovido..., pero entre guerra y guerra me recibió una calma de sol tímido, un ligero picor de jersey de verano. Azul de peligro, azul que pronto será gris.
Y luego el aroma. Azahar intenso que invade, que impregna, adentrándose en cada poro de la piel. Azahar que se mezcla con ráfagas de jazmín y cera derritiéndose. La cera huele a las natillas de mi niñez, dulces y ligeramente especiadas. La cera huele a calor y a silencio.
En la capilla de los Estudiantes, flores e incienso. Olor a lluvia, a tierra que se moja y lágrimas que caen.
Y en mi casa huele a sábanas limpias y a jabón, a madre, a felicidad en monosílabos.

martes, marzo 20, 2012

Sevilla, marzo... in memoriam

El aire cada vez más azul, frío por las mañanas, frío con sol en el mediodía, malva brillante al anochecer.
Sevilla en los primeros días de la primavera es un caótico reino de palmeras y azahar. El aire cada vez más azul huele al calor primero, ése que trae un viento diminuto y que despoja abrigos por primera vez. El aire saturado de aromas, jazmín en una esquina, fruta cítrica y flor casi podrida en la otra, nos revuelve el pelo. El cabello en el viento se esparece, desleído en los perfumes de la primavera.

Naranjos en mi pelo... guitarras, recitales, lo que ya no es. "Lo no me comunica sus virtudes", diría Cirlot. Lo no siempre es hermoso, pero inconstante. La Rioja me devuelve otros aromas.

domingo, marzo 04, 2012

Gustos y disgustos son no más que imaginación


Imagen tomada de Google books


Curioso y profundo título el de esta obra de Calderón de la Barca...
Me ha parecido que puede ser un buen broche para el corrillo de debate que se ha formado en los comentarios del anterior post.
La entrada no intentaba juzgar a nadie sino reflexionar en un tono ciertamente algo irónico sobre el canon de belleza masculina, las caras de sorpresa que puedes hallar al aventurarte con un no rotundo... y los gustos y disgustos, que no son más que imaginación, y nunca juicio estético.
También quiero detenerme en el concepto de "pereza infinita" aplicado a un galán. Puede sonar un poco crudo pero en ningún caso se refiere a la persona, con sus cualidades, su tesoro oculto en vaso de barro... solo a la idea abstracta de "chica busca chico... y sabe perfectamente qué clase de chico desea no encontrar". Un malo de película con barba de tres días me provoca pereza, pero también me la causa la lluvia cuando cae sobre mí. Y verla detrás de los cristales me conmueve y reconforta.

Quiero agradecer la conversación amena a todos: a Ana Agüero, Pilar, Jane, Tegemé que asintieron, a Balaverde que disintío, a Miguel con su primer comentario breve y desconcertante y su posterior comentario tan lúcido, a Lú con su filo de espada lenguaraz, al anónimo que acusó a Gatoflauta de ser mi caballero andante... y a Gatoflauta por serlo.

martes, febrero 28, 2012

Por qué no me gusta el Duque (M.A.S.: una menos en la lista de enloquecidas pretendientes)

Me disgusta profundamente el esnobismo.
Nunca he querido ser snob.
Pero hay dos circunstancias que pueden catalogarse como tales y siempre marcaron mi vida: no leo bestsellers a menos que sean im-presionantes, y no suelen gustarme los galanes que hacen delirar a la mitad del planeta que calza tacón.


Todo comenzó en la tierna edad del pavo, cuando la serie Padres forzosos me parecía la quintaesencia de la felicidad. Todavía hoy al escuchar la melodía de presentación sonrío deuna deliciosa  forma autómata. Me recuerdo en el colegio, alucinada al ver que en la carpeta y en el corazón de todas mis compañeras reinaba el Tío Jessie, es decir, John Stamos. ¿Por qué? Era verle esa cara de "mírame y te derrites", esos músculos mostrados opportune et inopportune (gimnasio bien amortizado), esa barbita que gritaba al mundo "soy un chico malo y-sin-embargo-tierno", y no podía, no podía sufrirlo.


Suspiro...

Y sin embargo, ahí estaba el padre, Danny (Bob Saget), formal pero siempre con gran sonrisa, nariz larga y vestido con traje y corbata... irresistible. No podía, no podía resistirlo.

Debí haberme dado cuenta entonces que mi negra suerte iba a ser ésa: una cósmica contradicción que me haría, invariablemente, despreciar a Richard Gere, a Brad Pitt (qué pereza), al mítico Leo (pereza elevada al cubo), a Orlando Bloom (¿lo visto como a mi doncella? preguntaría Beatrice la protagonista de Mucho ruido y pocas nueces.)  Y así hasta hoy.

Sólo George Clooney, que al principio provocó mi pereza con sus declaraciones de amor porcino... terminó por vencerme.

Pero vamos al tema que nos ocupa: el Galán por excelencia. La encarnación de los sueños de muchas mujeres de España y parte del extranjero. Aquello que a mí me provoca pereza infinita, ganas de no existir si estuviera él delante: El Duque.

M.A.S... o menos

Por algo Naoko, del blog Not so addicted to beauty, al comentar el look de Silvia Abascal en los Goya apunta que reapareció "en muy buena compañía"... y a mí esa compañía me haría salir corriendo.

Y, como alguna amiga del alma, al comunicarle mi opinión me acusó: "estás enferma, háztelo mirar", vengo a defenderme públicamente.

¿Cómo podría gustarme un hombre que pudiendo calzarse una buena corbata... se coloca una pajarita?
¿Cómo podría gustarme un hombre que alcanzó la fama en algo titulado Sin tetas no hay paraíso?
¿Cómo podrá gustarme un hombre que anuncia un perfume llamado "Hombre"? Así, sin más aderezos ni reclamos, hombre... y nosotras debemos caer rendidas.
¿Cómo podría gustarme un hombre que se viste de bonito y parece un barman?
¿Cómo podrá gustarme un hombre que se deja barba de tres días siendo moreno de piel? Cuando todas sabemos que esas barbas son para noruegos o para el impresionante Doctor House.
¿Cómo podrá gustarme un hombre que, para mostrar su atractivo, debe desenfundarse? Cuando todas sabemos que un auténtico caballero acrecienta su atractivo convenientemente vestido, cuanto más, mejor.

Y, sobre todo... ¿cómo podría gustarme un hombre que tiene toda la pinta de repetirme durante toda la tarde, como los churros de feria?

martes, febrero 21, 2012

Un año de felicidad

La frase es rematadamente cursi, pero es que a veces la realidad se empeña en teñirse de rosa, y no hay quién pueda con ella.
Hace exactamente un año comencé a trabajar en la Universidad Internacional de La Rioja, me trasladé a vivir a Logroño.

En un año he crecido, me he llenado de ilusiones... alquilé mi primer piso en solitario, dirigí trabajos de fin de carrera, volví a escribir poesía, conocí la movida riojana de la mano de cincuenta compañeros de trabajo, me compré una botella de agua mineral de diseño, asistí al carnaval del vino en Haro y la librería Castroviejo se convirtió en mi segundo hogar.

Este ha sido el año de mi crisis bloguera: en dos mil siete escribí 119 entradas; en dos mil once, 36. También a superar la sequía me ha ayudado esta tierra, ya que he inaugurado en el blog lo que un comentarista llama mis prosas sobre la Rioja.

Y en este post recopilatorio, os enlazo los que a mi parecer merecen la pena en esta último año de blog en duermevela, ¡viva la resurrección!

- En un día como hoy, es obligado enlazar dos momentos en los que describo mi fascinante trabajo y hablo de lo feliz que me hace: aquí y aquí.

- Mis desayunos vespertinos en la cafetería Génesis antes de entrar en la oficina quedaron registrados aquí.

- Por supuesto, entradas sobre la librería Castroviejo, ahora no solo en Navidad: aquí (con foto de los árboles rosas junto a la Redonda), aquí (con foto de un libro de d´Ors) y aquí, en el día de los Reyes Magos (con foto de d´Ors y Cunqueiro).

- Un poco de cultura local: La Feria del Libro Antiguo en Logroño.

-Y, si todavía seguís leyendo, os premio con una historia delirante: la anodina y el hombre cañón.

martes, febrero 14, 2012

Ligando con una vieira

Esta tarde vi llover.
Los adoquines mojados parecían caramelos. Caminaba yo por los soportales de Gran Vía, bajo mi sombrero de lluvia, cuando vi una enorme vieira de peluche que entorpecía el paso. La vieira bailoteaba. Se dirigió a mí para tomarme de la mano. De debajo del disfraz emergía una música como de gaitas, irresistible. La vieira hacía ademanes de querer que yo diera una vuelta, agarrada a su esponjoso brazo. No sé qué hubieras hecho tú: a mí la música me llama poderosamente. No sólo di la vuelta sino que me marqué un baile con ella, que en realidad era él. A su lado, unos panfletarios vestidos de paisano ofrecían publicidad de Marisgalicia, carpa ambulante de mariscos. Se reían diciendo:

-¡Mira qué marcha tiene la moza!

Y también:

-¡David, quítate la vieira!

David no se quería quitar la vieira, pero no me devolvía la mano tampoco.

- Es más cortado...

- Es que será gallego, respondí yo. Sonrisa de oreja a oreja por parte de la vieira.

-Sí, soy gallego. ¿Otro baile?

Mientras bailábamos en plena calle, debajo de la lluvia (aunque en un soportal algo arrinconado, afortunadamente-, los panfletarios iban tomando conciencia de celestina.

-Eh, que está soltero. Chica, que no es una vieira, que es un chaval muy majo...

Y lo decían tan serios.

sábado, febrero 11, 2012

El Regreso: la fiesta

Escribir, para un poeta, es vital. Vital: de vida o muerte. Fidel Villegas me dijo un día, citando a un escritor que no recuerdo, que uno es poeta cuando siente que sin escribir poemas se moriría.
Así estaba yo. Sin vocación, sin media vida. Ahora todo vuelve a encajar. El puzzle de luz se completa con sílabas nocturnas, que llueven sigilosamente. Un río es la inspiración, y un poeta no se baña dos veces en el mismo río, como ningún otro hombre lo hace.
Ha vuelto y ya no se parece a la que era antes, pero la quiero así: un poco más filosófica, con un centelleo de misterio. Que siga la fiesta, que no termine nunca.

domingo, febrero 05, 2012

La niña que hay en mí: Astérix


Cuando era pequeña, me dediqué a coleccionar aquellas figuritas de goma que daban forma y vida a nuestros héroes televisivos. Campanilla, Blancanieves, Mafalda, el capitán Haddock o el oso Yogui... Recuerdo a un príncipe arrodillado y enardecido, captado en el preciso momento de la declaración amorosa. Mafalda rodaba sobre patines, y Yogui empuñaba, entre soñador y alegre, un flamante auricular de teléfono.


Poesía e infancia...

Otra de mis grandes e incipientes pasiones eran los cómics de Astérix, una afición que mis alumnos de Literatura Infantil en la Unir conocen ya muy bien. De niña me bebía a grandes sorbos, durante tardes invernales, los álbumes de grandes portadas a todo color. Recuerdo a uno de mis primos jurar por Tutatis, como el jefe de la aldea gala... Y la mítica frase de despedida ante un viaje de aventuras, "¡sed dignos, por Tutatis!", siempre me pareció uno de los mejores consejos que se pueden regalar.

Incluso en mi primer poemario, Magia, se puede ver la influencia de Goscinny y Uderzo:

TELEOLOGÍA

Los días fueron hechos
para el café, los taxis por las calles
y las tiendas de ropa, los atascos
y el trabajo y el jefe que pide más café.

Las noches se inventaron
para que las muchachas miraran a la luna
y en los pubs tonteasen las niñas con bikini
y en mi casa fumaran mis amigos

y tus ojos cayeran en mis ojos
como el cielo plomizo sobre una aldea gala.



...¡Están locos, estos poetas!

Hace un par de navidades descubrí a los entrañables personajes aguardándome, tras los cristales de un escaparate. Era la tienda de revistas y cromos Peregrino, situada al final de la Gran Vía de Logroño. Compré un magnífico Obélix para regalarlo a mi padre, y es este verano regresé para llevarme a Astérix, al jefe de la aldea y al vendedor de pescado (no muy) fresco.

Pero se me resistía Obélix, que no apareció por ningún sitio. "Tiene que llegar", salmodiaba la vendedora, y el tiene que llegar se ha convertido, a lo largo del otoño y el invierno, en una cantinela parecida al "vuelva usted mañana" de Larra. Estaba ya casi resignada a quedarme sin Obélix, cuando en mi último viaje a Madrid lo encontré.

En la calle Guzmán el bueno, al lado de la boca de metro de Islas Filipinas, hay una tiendecilla con pinta desastrada que responde al nombre de "Bazar Bárbara", y que bajo el nombre ostenta en el cartel el honroso título de "baratijas"...

...Allí me esperaban Obélix, Panoramix y nada menos que Julio Cesar.

jueves, febrero 02, 2012

Wislawa, in memoriam

Porque eras alegría pura, irracional y, por eso mismo, la más lógica de este mundo y de cualquier otro mundo que exista. Porque convertiste la poesía en un estallido de euforia, tras tanto poeta llorón. Porque eras polaca. Porque lo sigues siendo.
Porque inspiraste a Teresa Soto un inmenso poema que se llamaba así, "Imitación de Wislawa". Porque has inspirado a Enrique García-Máiquez este fermoso diálogo.
Brindo con mi copa de agua mineral, burbujeante. El vino lo pones tú.

lunes, enero 30, 2012

Música y literatura


Dedico este post a Naiara, que me enseñó a amar la música, y a Merl, que hoy cumple años.

En Logroño hay otra librería que me gusta, y no es Castroviejo. Se llama Quevedo, y en ella compro revistas de belleza y moda.
Está situada en frente del parque del Espolón, algo que empieza ya a sumarle magia al lugar: sobre todo en invierno, con los árboles desnudos. No tiene puertas, abre al mediodía y es un espacio diáfano, sin barreras, lleno de luz.
Venden best sellers de categoría, bien escritos, como El haiku de las palabras perdidas, de Andrés Pascual, o Mientras ella sea clara, de Carlos Villar.
Estuve en la presentación de ambas novelas. A la primera, celebrada en el Riojafórum, me invitó el rector de mi universidad, y en el precioso acto repleto de reverberaciones japonesas me regalaron una grulla de papel pintado. A la segunda me invitó el propio autor: el centro cultural Ibercaja estaba repleto y las palabras flotaban en el aire hechizado.

Lo que diferencia a una librería de un supermercado de libros, al menos uno de los síntomas, es la música. Entras en Castroviejo y te envuelve el jazz. En Quevedo también hay música, un tañido de campanas renacentistas que me hace cerrar los ojos para aspirar la melodía.

Le pregunto al librero si es Radio Clásica lo que suena. Él se sorprende. No a todo el mundo le gusta, me dice. Y me recuerdo años atrás, comentando que Mozart me aburría de muerte. Y cómo domesticaste mi corazón, diciéndome que un poeta no debía ignorar la belleza de la música clásica. Y cómo brillaban tus ojos, con indecible triunfo, la primera vez que yo cerré los míos para disfrutar de Mozart.

sábado, enero 28, 2012

La pura contemplación

Recuerdo un debate que hubo en la Universidad de Sevilla hace muchos, muchos años, en mis tiempos de estudiante, sobre los amores imposibles.
Fue en clase de latín. Teníamos un magnífico profesor, inolvidable, que tras cada traducción traía un libro para leer, un tema para discutir, un poema de Catulo para recitar... Un palpitante trozo de vida con el que la lengua muerta que enseñaba se llenase de luz y de color.
Recuerdo que nos costó mucho hablar, soltarnos, decir algo aunque fuera por el simple placer de abrir la boca y sentir el sonrojo en las mejillas.
Ayer, recordando, pensaba que se puede ser feliz incluso acometida por los hervores de un amor imposible. Lo que mata toda posibilidad de dicha es la esperanza. Pero cuando cierras los ojos y sabes que no hay esperanza, es más, que ni siquiera deseas que exista, tu amor se convierte en pura contemplación de la Belleza.
Y la contemplación te hace vencerte a ti mismo. Y la comtemplación te convierte en un ser feliz, envuelto en una felicidad que nace de la fatiga diaria.

sábado, enero 21, 2012

Siguiendo a Navascués...

...enlazo (o "linkeo"), esta fantástica historia de una conversión... inaudita. La poeta atea que quiso preguntar a una monja por su vagina.

Siempre me han enamorado las historias de conversiones, en especial, de conversos ingleses o americanos. Esta pasión comenzó con el Beato Newman y ahora termina con una historia surrealista... en el mejor sentido de la palabra, aunque ya saben mis lectores que para mí este término carece de malos sentidos.

P.S.: Prometo regresar pronto.

lunes, enero 09, 2012

El Primer Regalo de Reyes

Porque un libro es un regalo...

Este año, los Reyes Magos hicieron su entrada en mi vida el cinco de enero, y no en el salón de mi casa familiar sino en una librería que, por supuesto, era la librería Castroviejo. Repleta de música clásica, madera y sol.

Entré por casualidad, después de ver a Sus Majestades bajando del helicóptero amarillo en las Gaunas. Así es La Rioja: un campo de fútbol repleto de niños agitando pañuelos, villancicos tronando por megafonía y el alcalde (hoy alcaldesa) recibiendo la embajada real. Siempre se me eriza la piel, mitad por el frío mitad por la magia. Vuelvo a creer.

Pero los Reyes magos a veces se despistan, olvidan un último regalo y tengo que acercarme a mi rincón favorito para comprar la novela Grandes esperanzas de Dickens. Y, de paso, Lo que ha llovido de Enrique García-Máiquez.
El mejor librero del mundo envuelve sus libros cuidadosamente. Se detiene. Me mira. Y musita: "espera un momento..." Con el corazón en vilo y cantando, espero.
Y regresa con un librito de los años setenta, de uno de mis poetas más queridos ¿Lo tienes? No, no lo tengo, y es uno de los pocos que me faltan.

El librero es Gaspar. Me ha engañado. Y, con una sencillez regia, me tiende el precioso cuadernillo diciendo: "pues para ti".

sábado, diciembre 24, 2011

El Niño Jesús del Microondas

El Niño del Microondas...

Hace muchos, muchos años compré esta pequeña figura de escayola con la intención de pintarla, porque en mi colegio me habían enseñado a aplicar pátinas que imitaban el marfil, la madera envejecida y hasta el bronce.
Como muchos otros propósitos, éste quedó aparcado, perdiendo su sentido con el pasar del tiempo.
Hace unos pocos años, en uno de mis intentos por ordenar mi vida y mi dormitorio, apareció la figurita al fondo de un cajón, como había aparecido antes el refulgente corazón de ámbar que mis padres me trajeron de Praga y que estuvo perdido y fue hallado.
El Niño Jesús desprendía una luz más íntima y escondida, más verdadera. El tiempo, más cuidadoso que yo, había dejado su pátina en él, y era esa suciedad que ya no podía borrarse la que lo hacía aún más adorable, comestible.
Lo pusimos al lado del Microondas, para verlo al desayunar. Él es humilde y huye de espumillones y mesas de caoba. Sólo quiere que comencemos nuestro desayuno con Él, como reza aquel poema tremendamente humano de Luis Alberto de Cuenca:

«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

martes, diciembre 20, 2011

Días de Cine

...Y no hablo de la tarde poética que disfruté en Salamanca, esa ciudad de piedra y viento (Sara Merghut lo retuitea aquí), ni a lo maravillosamente bien que me trató Elena, del servicio de actividades de la universidad, ni siquiera al divertido susto que me pegué en la bañera del hotel, que resultó ser de hidromasaje y se llenó de espuma... ¡hasta el techo!

...Tampoco hablo de la preciosa casita con chimenea y vistas al mar de mi amiga merl en Algeciras, con aquel olor a miel y leña, y el sol de diciembre dorando nuestras caras mientras ondeaba la bufanda al viento...

Los días de cine están por llegar: la cartelera se nos presenta en estas navidades de lo más golosa. Me perdí El árbol de la vida, por lo que a Dios pongo por testigo de que no me perderé el Tintín de Spielberg (aquí una magnífica reseña de navascués), el Gato con botas (una amante de los gatos no puede faltar a la cita), Jane Eyre (amo la novela inglesa y las pelis de época... Fukunawa está gritando mi nombre con letras de neón) y Un dios salvaje.

He visto, de una sentada, la serie de la BBC Daniel Deronda que me regaló mi amiga Ana Marco. Mi padre la ha encontrado infumable (por si acaso, no se retiró hasta el final.) Mi madre la califica como "un folletín de altura" (pero no despegó los ojos a lo largo de las tres horas y media, al igual que yo.)
Yo pienso que no es fácil superar la mejor, la invencible serie de la BBC Orgullo y prejuicio, pero he disfrutado de la fotografía y de la genial actuación de Romola Garai. El actor en cambio me ha parecido un niño, incapaz de despertar una pasión tan delicada y salvaje. Claro que Darcy es un rival imbatible, y Colin Firth será siempre Colin Firth.
Siempre nos quedará Colin Firth.

viernes, diciembre 09, 2011

Quiero ser surrealista

Decimos que algo es surrealista, frunciendo los labios... y, por mucho que nuestra voz quiera mostrar desprecio siempre flota al fondo un deje de envidia.
Ojalá todos pudiéramos pintar nuestros sueños. Los relojes derretidos del cuadro de Dalí me han recordado hoy a las pizzas de casa tarradellas. Surrealista, ¿no?
Y cuando decimos que una persona tiene salidas surrealistas, en realidad lo que queremos decir es que brilla por encima de lo cotidiano, con un fulgor de sorpresa, de relámpago azul.
El amor es siempre surrealista. Duele con destellos, como una joya de puntas afiladas.
Quiero ser surrealista.

jueves, diciembre 01, 2011

La Felicidad...

Una felicidad de andar por casa, con bata y zapatillas.
Una felicidad a mi medida, una felicidad que no perdura... y que regresa siempre.

Enciendo el ordenador. La chica de audiovisuales está allí, con su sonrisa que no acaba y su melena rubia. Y me va a ayudar a ajustar el altavoz, subir el documento y mantener la conexión. Esas cosas tontas que yo no sé hacer.
Se ilumina la pantalla con el power point, mi imagen y la casilla donde ellos, mis alumnos, chatean.  Ya comienzan a saludar, buenos días, y yo escribo algo completamente estúpido: en dos minutos empezamos. Aún no pueden verme.
Tengo que hablar de la fantasía. O de los géneros literarios. Tengo que hablar de lo que más me apasiona en este mundo y transmitir por medio de ondas magnéticas esta misma pasión. Una llama se enciende, mi deber es no apagarla.
La clase fluye, minuto a minuto. Preguntan, contesto, sugiero, responden, se ríen, me río. Muerta de risa delante de la pantalla, ante la avalancha de jajajajajas en mayúsculas que se me viene encima pienso, "esto no es serio". Pero es lo más serio del mundo.

Hoy hablábamos del Mito. El paso del mito al logos. Decía yo que la filosofía nace del asombro, y recordé a Jostein Gaarder, que decía lo mismo. La poesía también nace del asombro, al final el mito y el logos se parecen. Solo que el poeta se asombra ante la belleza, y el filósofo, ante el conocimiento, supongo.
De pronto, en el chat, alguien comenta que todo esto le recuerda a El mundo de Sofía.
Y otra alumna dice que lleva todas estas semanas viendo las clases en diferido y que sentía envida "¡qué bien lo pasáis!".
Es la felicidad... silenciosa y cotidiana.

sábado, noviembre 26, 2011

Alcohol, Tomás de Aquino y eye liner

Mi amiga M. es una fuente de inspiración continua. Contemplando juntas un cuadro de Zurbarán me hizo percibir el bolsito tan cool que lleva Santa Margarita por alforja en pleno siglo XVII.
La semana pasada, desayunando en el bar Génesis, tuvo que tomarse uno de esos diabólicos sobrecitos de Frenadol y descubrió entre sus ingredientes un colorante llamado... ¡amarillo ocaso! Comenzamos el lento yermo de la mañana laboral hablando de poesía farmacéutica.
Este viernes yo tenía que impartir una sesión sobre maquillaje en una asociación cultural. Y me habían pedido que, antes de la práctica, fundamentara la necesidad de afeites cosméticos con argumentos filosóficos. En mi vida me he visto en tal aprieto.
Decidí recurrir a Santo Tomás, todo un clásico. Uno de sus famosos remedios contra la tristeza es un baño de burbujas.
...Bueno, recogí velas ante sus ojos atónitos, el santo habla de un baño, las burbujas, sales e incluso velitas las pongo yo.
De pronto, mi amiga se acuerda de un poema renacentista en el que el trovador alaba a su dama, que entra en cierta iglesia de sevilla y los monaguillos y hasta el cura se confunden y

"por decir amén, amén
decían amor, amor"

Es interesante, apunta, porque al describir a su señora habla de que en su boca había dulzor, en sus mejillas arrebol y en sus ojos... alcohol, o sea, una sustancia cosmética.
Estuvimos buscando la cita exacta en Google durante un buen rato, porque, decía ella entre risas, si juntas las palabras "Poema" y "Alcohol" en el buscador famoso, te dirige directamente a...¡Joaquín Sabina!

sábado, noviembre 19, 2011

Votar o no votar

Hoy, que todos callan, voy a hablar de política... y de Correos.
Enciendo la radio y escucho alternativamente: súmate al cambio, pelea por lo que quieres... si puedes, añado yo en voz baja.
Noventa mil personas se van a quedar sin votar por correo, y yo estoy entre ellas.
LLegó un sobre grande y resultó ser de HO, plataforma que me revienta, aunque "pelea por lo que quiero". No me gustan sus métodos, pero por una vez estuvieron muy acertados editando una especie de folleto en el que dicen qué dicen de los temas candentes (aborto, educación, libertad religiosa...) los grandes padres patrios que nos quieren desgobernar. De lo leído saco en conclusión que no quiero empadronarme en Logroño ni en Sevilla sino en pampaluna, para votar a UPN. Pero eso es imposible. No puedo votar a UPN... ni a ningún otro partido.
Ayer dije en el trabajo: si lo llego a saber, me meto el sábado en un autobús y amanezco el domingo en mi ciudad natal, para acudir al colegio de mi barrio y "complir con la democracia"... Grandes risotadas, ¿de verdad lo harías?
Pues sí. Y es que soy una politiquera. Y una ingenua.

lunes, octubre 31, 2011

Aurora

Por supuesto, dedico la entrada a ARP

Azul brillante, con burbujas de charol en el fondo. Así era el día esta mañana, muy de mañana.
He visto amanecer.
La aurora no era rosa, ni cursi, ni lenta: era rápida y azul. Vertiginosa. soleada. Y la tierra parecía exhalar humo. Crecía el humo blanco en espiral, formando una interrogación sobre el campo azul.
Lo veíamos desde el coche gris, camino del trabajo. Un grito de alegría iba inundando silenciosamente la tierra: una alegría que, como todas, tenía también su secreto escondido, su pregunta repleta de veneno, su pequeña sombra. Una alegría misteriosa.
Y decidí llenar del todo mi vaso: si me das esta mañana tan azul y este lunes en el que nada quiero sino llegar a la oficina... ¿qué otra cosa puedo temer?

miércoles, octubre 26, 2011

Irse de casa (I) La Radio

Me he ido de casa.
Ya no vivo en Sevilla, con mis padres. Tampoco vivo en Logroño, en casa de mi abuela. Vivo en Logroño, sola. En una casa que he amueblado yo, con ayuda de toda mi familia.

Mi padre arregló el tema de la electricidad: al fin y al cabo las mujeres, o ciertas mujeres, seguimos siendo machistas. Los enchufes y bombillas... ¡¡¡ellos!!!
Mi madre me hizo unos visillos preciosos y me acompañó a comprar muebles. la base de la cama se llama "tapiflex". Las sillas de madera son muy caras, si quieres que sean buenas.
Me fascina mi casa: tiene una mecedora y un tocador vintage. Está situada en medio de todo, en el epicentro de la ciudad, en una calle repleta de farolas y gente paseando. Volver a casa a las diez de la noche es como organizar un camping en una tarde de verano... con luna en el cielo.

Y no tengo televisor. No estoy en contra, conste... es que supuse que con el ordenador encendido, los libros por leer y las visitas me bastaría.
-Pero, pero, pero... ¡¡¡si vives sola!!!
Sí, es cierto: se agradece escuchar un run run acogedor cuando llegue a casa, un gato que me pregunte con bigotes y cabriolas: ¿cómo te fue?
Y, precisamente por eso... me he comprado una radio, y la enciendo nada más llegar a casa, tras dejar las llaves en una bandejita de vidrio azul en forma de botella que me regaló Merl.
No es una radio cualquiera... Es radio despertador. Me despierta a las ocho de la mañana de lunes a viernes, con música o noticias, lo elijo dependiendo de mi estado de ánimo en la noche anterior.
Y claro, tengo que escoger cadena.
Por ahora, mi casa es una mezcla de Onda Cero, Kiss FM, Los Cuarenta, Radio Clásica y... ¡Cadena Cien!
Esta última es la que suele endulzar mis primeros minutos: levantarme con Javi Nieves por la mañana es encontrar, entre las sábanas aún revueltas, una llamarada de alegría.

sábado, octubre 15, 2011

Feria del Libro Antiguo en Logroño

Mañana dorada de septiembre... El reflexivo septiembre, lo llamó Lord Scutum: risueño, somnoliento, suspendido entre dos tiempos distintos... En La Rioja, este año, su clemencia se ha ido alargando suavemente, y ahora es Octubre.
En el parque de El Espolón han colocado una hilera de casetas y lo llaman Feria del Libro Antiguo..., y como mi voraz pasión por el maquillaje sólo se ve eclipsada por mi violento amor por la lectura, he acudido, en la dorada mañana del día del Pilar.
En casi todas las casetas había un revoltijo de cosas nuevas y viejas, mucho esoterismo, muchos ejemplares del Principito y de Juan Salvador Gaviota y mucho libro de cocina. Había un stand repleto de libros de los Hollister, Ester y Torres de Mallory, lecturas juveniles de mi infancia, y tebeos amarillos ya del capitán Trueno.



En cambio, en el puesto de la librería Al Tossal, encontré por solo diez euros  nada menos que los Diálogos de Platón, encuadernados en dorado y rojo. Tenían muchísimos libros encuadernados así, o con los lomos en verde esmeralda y plata, y tras la combinación de pasta, cartón y papel rancio se vislumbraba un amor inquebrantable. Me llevé también un fascímil de barajas antiguas, inglesas del año 1689. Y un compendio de cuentos de hadas de la Condesa de Segur (qué buenos ratos pasé, con trece y catorce años, leyendo Juan el alegre y Juan el gruñón...)




Un poco después encontré la caseta de la librería Prim, de Valencia. Tenía apilados en grandes montones cenicientos un sinfín de cuadernillos de La Novela Teatral, y me entretuve buscando por más de media hora algo de mis adorados y perdidos Álvarez Quintero... No encontré nada. No están de moda. En lo que llevo de vida en Logroño (un semestre largo) he tenido ocasión de ver dos comedias de Jardiel Poncela en el teatro, pero Serafín y Joaquín... no aparecen por ningún lado.
Por puro consuelo me llevé dos folletos de carlos Arniches, uno del año 1917 y otro de 1922. Se me rompen entre las manos de puro amarillo y antiguo, ¡qué gran emoción!

( P.S.: La primera imagen la he sacado del blog de la Librería Praga, y la segunda, de la página web Todocolección. Hubiera querido ilustrar el post con fotos mías, pero mi móvil se ha declarado en huelga y no envía por email las imágenes que disparo...)

miércoles, septiembre 28, 2011

La edad dorada

Cuando yo tenía doce años andaba por el campo en verano, entre fresas silvestres y nogales, con mi melena rubia al viento y un peto vaquero que me permitía triscar por la pradera como un cervatillo. Mi prima iba conmigo: ella era más princesa que yo, y envidiaba mi pelo rubio... pero yo admiraba, ya por entonces, su figura esbelta y sus piernas larguísimas, de princesa.

Mis piernas eran cortas, y las piernas cortas siempre fueron un obstáculo. Porque la falda que en otras vecinitas era una monada a medio muslo, en mí quedaba tan minifaldísima que no se podía permitir.
El pelo de mi prima era liso y no se enredaba jamás. Yo hubiera dado mi brazo izquierdo porque mi cabellera se volviese castaña pero tranquila, sin esos enredos que jugaban al escondite con el peine y parecían carcajearse de mi pobre ser ante el espejo. Estaba mal visto gritar de dolor, para algo tenía ya doce años, por lo que la única vía de escape era enfurecerse recónditamente, con una ira tan concentrada que pareciera una taza de café negro del que bebían los adultos.

Los doce años son una edad mágica, lástima que una no lo sepa entonces y no lo pueda apreciar en su justo valor.
Eres todavía un niño, pero ya te enteras de casi todo, ya sabes cómo son en realidad las cosas pero aún percibes ese halo de maravilla que las rodea, y que durante tu adolescencia se eclipsará.
Quieres ser mayor, por supuesto, pero no sabes a ciencia exacta en qué consiste eso que tanto deseas, y por lo tanto no sientes miedo sino un delicioso vértigo, el veneno de la libertad recién saboreada, en monodosis, como debe ser.
Te empiezan a inquietar los chicos, pero aún no sabes sufrir por amor. Sólo sientes el pellizco de la belleza en el estómago. Y eres tan de verdad que te crees a pies juntillas que los Trascendentales van unidos siempre, siempre siempre, y que si un niño es guapo con avaricia también será soberbiamente bueno y verdadero.

Luego llegan los catorce años con su saco de malicia a cuestas: has aprendido a no estudiar, a mentir a tus padres y a saberte el patito feo que nunca será mirado con arrobado éxtasis por ningún miembro del sexo contrario. Has aprendido a no hacerte ilusiones, que es la peor enseñanza que la vida te puede endilgar.

Pero con doce años todo es dorado todavía, y siempre, siempre siempre que vuelves la vista atrás, será verano en Maestu, el eterno, feliz y último verano antes de que los hormonas iniciaran su baile, es decir, antes del comienzo del final.

lunes, septiembre 26, 2011

Motivos para retomar el blog

He vuelto.

Regreso tras una larga ausencia, un periodo de descanso o de poca inspiración.

Abrí este blog hace ya cinco años, y lo hice porque me encontraba aislada del mundo, embebida en mi casa mientras redactaba una tesis doctoral que parecía no tener fin.

Ahora las razones son muy distintas. Defendí mi tesis, tuve un par de trabajos intermitentes en Sevilla, viajé a La Rioja. Ahora no estoy aislada del mundo sino disfrutando de él, en el más puro centro, un centro bullicioso y enigmático. Trabajo en un proyecto emocionante, porque ver cómo crece día a día una universidad joven lo es.

Pero poco a poco he ido dejando de escribir, y ya casi no me siento poeta.
Me siento profesora de literatura, dueña de un blog de maquillaje, dueña de un pie que se rompió y que se está forjando de nuevo, dueña de una familia de tíos y primos que juegan a naipes...
Pero no poeta.

Y por eso, vuelvo.

Hablaré de mi infancia, que por lo visto se me da bien. Repetiré temas y argumentos que dieron sus frutos antaño, si es necesario me repetiré.
Quiero volver a tener lo que antes era mío.

domingo, agosto 28, 2011

Un poema, ¡por fin!

MAGIA

En el monte vivimos una noche
cuando éramos niños, y vimos un fantasma.
Era un castillo verde y ojival
con ventanas abiertas y una hoja en el aire.
Volando sobre el aire, sola se mantenía
por pura magia, o eran nuestros ojos
quienes la sostenían. No había viento alguno
y un sol naranja sombras medievales
dibujaba en la tierra, ya penumbra.
De nuestros ojos un incandescente
amor mecía aquella hoja sola.
Era la prueba de que el mundo existe,
con su destello único, su fuego de Merlín:
¡No podía caer al suelo aquella hoja!





P.S.: ¡Por fin sale un poema de mi dormida musa! El último que escribí fue el de la tortilla francesa, que generó un bonito debate. Con éste espero otro tanto, y ya ha comenzado (ver P.S.3...)

P.S2.: Mi padre es el inmediato culpable de que las musas hayan vuelto a mi pobre ser: me llevó de paseo hacia el palacio de Narros, en Zarauz, me dijo que había allí un fantasma y que había una hoja suspendida en el aire (yo no la vi), y terminó diciendo: "si después de esto no escribes un poema, ¡renuncio" Luego yo se lo tuve que hacer...

P.S3.: Mi admirado E.G-M, poeta más experimentado y luminoso que yo, sugiere que elimine la primera alusión a los ojos que mantienen la hoja, porque luego se repite, y según él adquiriría más fuerza la imagen dicha una sola vez.

A mí me parece que la repetición es parte del poema, porque es elnúcleo de él, pero a lo mejor no es necesaria. ¿Qué opinan ustedes?

miércoles, agosto 24, 2011

El mismo mar, la misma lluvia




Foto tomada hoy en Zarauz: ¡se veranea!




Y mira que Zarauz es bonito: hay un mar celeste, gris plata, azul marino y azul noche, con una franja clara en el horizonte bajo la capa plomiza de nubes, y con olas enfurecidas llenando la orilla de riachuelos blancos.
Es un mar entre montañas, un azul entre verdes. Y las señoras de postín todavía recuerdan y te narran con una épica emocionante la época en que la primera línea de playa estaba señorialmente tomada por principescas villas ajardinadas y hermosísimas, en lugar de estos edificios con fachadas cubiertas de pequeños azulejos.
Y está el restaurante de Arguiñano donde, según leyenda familiar, puedes tomar un aperitivo, y el Aiteneche que sirve pequeñas croquetas deliciosas, pero siete escalones la guardan contra mi gula. Y a los calamares se les llama Rabas, que es un nombre como muy norteño, de color azul marino también.
Y aquí no hay chiringuitos sino terrazas, porque es una playa con señorío, y el paseo marítimo se llama malecón y está lleno de mujeres bien vestidas, y las terrazas tienen nombres impronunciables.
Y hay también camareros guapísimos, que sirven unas banderillas picantes y muy sabrosas que se llaman "gildas", en una cuchara de plata doblada y una nube de esquirlas de cebolla.
Y en la parroquia antigua, con rejas y piedra y verde, la liturgia es tan serena y cantan tan bien los feligreses que hasta se te olvida que la misa es en vasco y que es un funeral de córpore insepulto.
Y la casa donde vivo es blanca, con paredes blancas y visillos blancos y ventanas blancas, y esa claridad salada frente al mar me llena de una tranquilidad azul.
Y todo, todo todo tendría un brillo inaudito y vibrante de alegría... si no lloviera tanto.


domingo, agosto 07, 2011

La receta de guacamole





Creo que en algún momento prometí ofreceros una receta de Guacamole, tal y como yo lo hago. Me lo suelen pedir mi madre y mis tías en fiestas familiares y en cenas con invitados de alto copete.
Preguntaréis qué tiene que ver el guacamole con una mecedora. No es una mecedora cualquiera, sino un mueble comprado con mi última nómina, y el primer mueble de la que en octubre será, D.m., mi primera casa. Colocarla en el salón vacío y lleno de luz fue como un aldabonazo, destello de mi nueva vida..., y unos minutos después llegó Ana con una vieja minipimer que ya no utiliza, "te vendrá bien".
Mi amor por los platos que no requieren fuego, aperitivos, ensaladas, canapés o cremas es conocido ya entre mis conocidos, y mi gran pasión por la Minipimer es mundialmente famosa.

El aguacate engorda, pero está lleno de energía, vitamina y grasa de la buena, que haberla hayla. Yo necesito dos, y que sean maduros. Los pelo y los troceo sobre un vaso alto y ancho de plástico blanco, y los riego con el zumo de un limón. Después pelo y troceo un tomate rojo, pequeño y también maduro, y media cebolla. Añado unas gotas de tabasco, dos puñaditos de sal gruesa, un chorretón de aceite de oliva y unas hojas de hierbabuena fresca.

Este es el toque exótico de la receta, mi toque personal, ya que tradicionalmente se adereza este plato con cilantro. Pero yo amo la hierbabuena, le da un matiz fresco al guacamole. Otro truco: al rectificar el punto de sal, si nos hemos quedado cortos ponemos más, pero si nos hemos pasado..., agregamos otro trozo de aguacate.
Pasamos por la minipimer hasta que quede una crema fina, que decoramos con otras dos gotas de tabasco. Si tenemos que añadir aguacate mucho mejor, porque lo cortaremos en dados pequeños y lo mezclaremos con la crema para que resulte algo más rústica.
Y en vez de servir con nachos, que aportan calorías vacías al plato, lo sacamos rodeados de palitos de zanahoria cruda, y lo acompañamos de Fanta zero de limón en vasos altos, a los que añadimos muchos cubitos de hielo, unas rodajas de lima fresca, unas hojas de la hierbabuena sobrante y una gota muy gota de ginebra Bombay Sapphire.

Et voilà! Listo para regar una cena, un aperitivo... o la inauguración de una nueva casa.

domingo, julio 31, 2011

Crónicas de Patachula, III

Estuve aparcada en mi silla de ruedas en un rincón, en una tienda de sillas y mecedoras. Mi madre iba y venía por los recodos sinuosos de la tienda, en penumbra, mientras yo esperaba pacientemente en mi rincón viendo una mecedora antigua de rejilla y madera modernista. Esta me la compro, catapúm, pensaba. Es como las que tienen mis abuelos en Maestu. Sueño con un suave balanceo frente al balcón lleno de luz, con una comedia de los Álvarez Quintero en mis rodillas.

De pronto una madre joven aparca junto a mí una silleta de metal rosa y lona azulada. La aparca y se va. De la silla emerge una niña como de tres años, mejillas rojas y coletas. Que trepa por su asiento para salir o caerse o jugar al eterno balancín.


- Cuidado que te caes, le digo con angustia. Y no podré ayudarte, pienso. Ella me mira. Mira mi pierna.

- ¿Por qué no tienes un zapato?

- Porque me caí... mira, tengo una escayola.

A ella no le interesa la escayola. Gira la cabeza, mira mi silla, me sonríe gorjeando y musita:

- ... Y tienes cuatro ruedas, como yo.

Toda mi condición ontológica expresada en una sola frase, y con un clarividente dedo manchado de nocilla, señalándome.

lunes, julio 25, 2011

Crónicas de Patachula, II

Cuando ves la vida desde una silla de ruedas, comprendes muchas cosas.
Los niños y adolescentes, que no saben disimular, te miran raro. Algo hay en la silla negra y en el que va en ella, sin poder moverse, que impone respeto y temor, el temor a lo extraño y lo feo, el indecible horror a lo grotesco.
Queremos ver la calle rebosando de vida, niños jugando al sol, chicas con su rabioso piercing incitando, ojos azules y melenas rubias. Las piezas del puzzle que no encajan deberían amontonarse al otro lado de la acera, pensamos inconscientemente, sin pensar.
Del otro lado, las adorables viejecitas te saludan con una sonrisa sobre sus cuatro ruedas y un hilo de solidaridad, invisible y luminoso al mismo tiempo.


P.S.: Y a mí se me termina en unas semanas...

miércoles, julio 20, 2011

Crónicas de Patachula, I

Patachula soy yo, porque me he roto el tobillo. Dolía el suelo duro y lleno de chispas de sol. Dolía.
Ahora tengo mucho tiempo para leer y jugar a las cartas. En busca del tiempo perdido, de Proust, novelas de Agatha Christie, escaleras y tríos y el Golpe del Escorial...
Y mucha, mucha paciencia...

martes, julio 05, 2011

Elogio de las Rebajas

Yo nunca me he detenido en las rebajas de julio, y menos en las de enero: era una cuestión de principios.
En mi niñez, mis padres me inculcaron la sana idea de que no había ninguna obligación de salir en estampida y beberse la ciudad de un trago sólo porque todo estuviese un poco, o un mucho, más barato. No me gustan las mareas humanas ni las obligaciones, las fechas con caducidad. Hay personas que no le encuentran gusto a eso de estar felices porque sí en las navidades, lo ven como una imposición foránea. Y yo, que sigo aún soñando con los Reyes Magos... en medio del sofocante calor, me rebelo contra ese afán corporativista que nos sacude en los primeros días de julio porque... ¡comienzan las rebajas! Y hay que quemar suela y lanzarse a la calle con un letrero luminoso ardiendo en nuestra frente que grita: "lo quiero...¡todo!"

No piensen ni por un momento que soy contraria el consumismo: ojalá me ocurriera algo así. Me confieso pecadora, y como lo he querido todo durante todo el año, llego al borde del verano con los bolsillos vacíos y el alma libre.

Hasta ahora. En este año, el mes de julio me ha pillado mileurista... ¡por fin! Y si el dinero me impone respeto porque sé lo mucho que cuesta ganarlo, también me provoca una chispa de gozo invertirlo sabiamente, porque sé muy bien que no estoy gastando la paga de mis padres, ni el ocasional fruto de un trabajillo como correctora de pruebas o unas mal pagadas clases de literatura a extranjeros... No. Ya no.
Cuando compro un poemario o un tarro de crema, puedo ver plasmadas mis ocho horas de trabajo diario, mi placentera rutina, los bostezos de la primera hora y la luz que brilla en la última.
Y si es verdad que el tiempo es oro, por una mágica ecuación el tiempo se convierte en vestidos veraniegos, bolsitos de rafia, lujosas barras de labios... cuando llega el mes de julio.

martes, junio 21, 2011

Prohibido hacer "bordillito"

Tenía doce años y mezclaba muñecas con barritas de carmín. Patrick Swayze y columpios,, polveras de rubor y bastoncillos de rojo regaliz.
El verano era un túnel de sol y de agua azul. La piscina es el túnel del tiempo siempre azul. Era pisar la hierba, los efluvios del cloro que albergaban un paraíso azul, y zambullirse en olas turquesas dando saltos.
Había flotadores, burbujas, corcho rosa, pero yo era mayor. Y como era mayor, me fascinaban los chicos del bordillo. De pie sobre un poyete, con sus trajes de baño de colores y sus ojos verdosos y su voz dulce y áspera. Era una voz de estreno, oliendo a primer día. Yo quería nadar como era siempre, bucear hacia el fondo, dejar de respirar esa felicidad extraña y torpe. Y debajo del agua las voces se escuchaban como en eco.

Subidos al poyete, presumían. Querían sumergirse en la piscina como un raro delfín, desde la altura, pero estaba prohibido. A realizar el salto tan valiente lo llamaban así: "hacer un bordillito", prohibido y deseado.

Pero él conseguía realizar la proeza y mis ojos bailaban, la alegría veloz se zambullía. Pero estaba prohibido. Luego en casa, jugando con muñecas, pensaba en esos ojos: el gesto decidido, las briznas de agua azul. Mirar como miraba también era peligro: debería prohibirse, me decía.

jueves, junio 02, 2011

Lauda, por fin... ¡y yo a mil kilómetros!



A mil kilómetros..., así comenzaba una canción del cantautor Fernando Arduán. Tenía ritmo pegadizo, tenía voz rota, de susurro y luz de vela, y tenía una música inolvidable.
No supe al escucharla que algún día entonaría yo esos primeros acordes con auténtica tristeza... y con orgullo.

A mil kilómetros de mí, dentro de una hora, se presenta en la Casa del Libro de Sevilla el último libro del gran poeta Pablo Moreno, Lauda. Sólo él y yo sabemos lo mucho que he luchado por esos grandiosos poemas, cómo batallé para que no terminasen cerrados en un cajón. La Belleza sirve para celebrar el mundo, para iluminarlo.

No se hizo la luz para esconderla: yo vi esa luz en sus comienzos y la reconocí. Poco a poco, con el permiso del autor, irée desgranando aquí algunos poemas.

Por eso Pablo escribe en las dedicatorias que soy la madrina de esta nueva obra, la mejor de su trayectoria. Y yo alzo mi copa desde el Norte, con nostalgia y con orgullo... un orgullo que raya en alegría.

miércoles, mayo 25, 2011

Carta a los Reyes Magos



Al leer un poema precioso de Luis Alberto de Cuenca titulado así, Carta a los Reyes magos (en El reino blanco), he recordado una carta surrealista que escribí en estas navidades y no llegué a publicar. Es ésta:

Queridos Gaspar, baltasar y Melochor:


Este año he sido buena y he aprendido a poner la lavadora sin que se me caiga la tapa sobre la cabeza al recoger la ropa, con la consiguiente melopea lírica que se me viene encima cada vez que acontece tal desastre.

También he aprendido a planchar pero... que no cunda el pánico: sólo servilletas, paños de fregar y pañuelos blancos de dama. Todavía los puños de camisas masculinas se me resisten, por lo que la cohabitación y torpe concubinato con un hombre es algo que me está angélicamente vedado. Item más he dedicado menos de un segundo coma dos al día en fatigar el sexo mandamiento, y me he cortado el pelo como una chica buena: con la nuca despejada, que luego hay corriente.



Por todo eso y por varios puntos incógnitos que irán desvalándose vengo a pediros algunas cositas.



Primero quiero que me hagáis saber si gaspar es castaño o pelirrojo porque la duda me corroe. Y ya que he hablado de aquello, no me vendría nada mal despertarme un día y descubrir que me he vuelto pelirroja. No, no os estoy pidiendo un cheque regalo en cualquier peluquería, os pido un cambio sobrenatural en el color de mi pelo. Que lo solucione gaspar si es que al fin resulta que es pelirrojo, y si no, que parezca un accidente.


Quiero que de los grifos de mi casa mane agua Evian. Ni más ni menos. Tengo entendido que en lanjarón, el pueblo, el agua que beben los lugareños es agua lanjarón. Siento un enorme agravio comparativo.

También quiero un lazo rosa, una foca de peluche forrada con piel de foca, un delfín de peluche forrado con piel de delfín, y una ardilla verdadera (con piel de ardilla.) Por cierto, aseguráos que la foca y el delfín que prestaron sus pieles murieron de muerte natural.
Os dejo alpiste. Cuidado con comerlo todo, los camellos también vendrán con hambre.

Vuestra,

Adaldrida.

sábado, mayo 21, 2011

Encontrar un tesoro






Encontrar un tesoro requiere mucho tiempo, paciencia, y sobre todo amor. Y tener la mañana del sábado vacía, y llenarla de libros.

En la calle San Juan, el sol baña las piedras. Hay un farol y una vidriera antigua, que esconde un almacén de tatuajes. Y souvenirs, navajas, lencería... Y al fondo, Castroviejo. La luz renacentista, la madera con sol antiguo, enrojecido.

La música de jazz, el tiempo respirando sin reloj y la mesa con libros aguardándome.



martes, mayo 17, 2011

Corina Dávalos, el Paraíso de un poeta

Tuve la inmensa suerte de presentar el primer libro de Corina Dávalos en Madrid, el sábado 2 de abril. La emoción que siento repasando sus páginas se puede explicar tan sólo a la luz de sus impecables poemas, pero en mi caso hay mucho más: si se me permite la inmodestia, diré que yo vi cómo se hacía este libro, vi nacer a Corina como poeta. Vi cómo crecía desde aquel primer y breve poema “Tenacidad” que apareció en su blog aquel miércoles, 28 de junio del 2006:



Todo el santo día
aporreando las teclas
y el verso que no abre
ni por educación.





Y al final, sí que abrió el verso. En poco tiempo, toda una explosión de poesía invadió el PC de esta filósofa, periodista y poeta ecuatoriana, como una esperanzada ventana al mágico mundo de las sílabas contadas.

Un hombre vale lo que valen sus amores, y del mismo modo puedo decir que un poeta primerizo vale lo que valen sus maestros. En esto, como en tantos otros detalles, Corina muestra una voz que no titubea: sus referentes tienen el peso y la talla de Miguel d´Ors, Anna Ajmatova, Enrique García-Máiquez o Wislawa Szymborska. Como bien afirma Javier de Navascués, con semejantes maestros no nos sorprende la maestría de esta nueva poeta.

Los rasgos más sobresalientes de este primer libro son la transparencia, la delicadeza, el pudor, un optimismo reflexivo y cierto colorismo local que recuerda a su tierra en poemas como “Niñez”.


Recuerdo ahora mi infancia, los días
siempre llenos
de abejas y cometas de carrizo,
la luz en estampida de mañana
y el coro discordante de pájaros indianos.


El centro del libro es un solo verso: ¿Qué es la esperanza, sino memoria del Paraíso? Lo percibimos como una vuelta de tuerca al mítico “se canta lo que se pierde” machadiano. Pérdida y esperanza se dan la mano en este poemario de recuerdos hermosos y tranquilos: se evoca un pasado feliz y se sueña con un futuro que parte del presente actual y que se augura también feliz gracias a la esperanza. Toda esta ópera prima está repleta de paraíso: un milagro cotidiano que fue y que se aguarda.

El mundo “baila” ante los ojos asombrados del poeta. Un velo mágico envuelve las palabras, ya que Corina Dávalos habla del amor con pudor.


[…] Y yo prefiero en cambio aquella esquina
concreta que dibuja mi memoria,
allí donde bien lejos de los flashes
hablaba el corazón sin defenderse.

El banco con astillas de aquel parque,
el sol de un día azul de entre semana,
las hojas primerizas de septiembre
y el rostro que de pronto se sonroja,
pues sabe que no dejo de mirarle.


Versos en endecasílabo, con una musicalidad tranquila y gran fuerza interior. A veces despunta la ironía, un humor sutil que se vislumbra sobre todo en los títulos: un pota se descubre en cómo titula sus poemas, tenemos un gran ejemplo en el llamado “Geometría descriptiva”.) Este humor se deja ver también en los haikus de la autora, imágenes condensadas con maestría:

“Cuidado, muerde”.
Junto a la casa en ruinas,
dormita el perro.

Abunda la metáfora que contrapone sombra y luz, pero una vez más trascendida: en varios poemas del libro la luz nace de la sombra. De igual modo, la auténtica fuerza de la autora se expresa en estas páginas en voz baja, y la alegría de los cuadros verdes que lucen en la portada se atempera con la hondura de muchos de sus versos.



(Publicado en Esmirna. La fotografía pertenece también a ese blog. Quiero agradecer a Javier Sánchez Menéndez que me enviara el libro, a Corina que me ´regalara otro ejemplar dedicado, y a Juan Meseguer que me invitara a la tertulia de Esmirna donde tanto disfruté.)

lunes, mayo 09, 2011

Maldita poesía

En este mayo florido el polen flota por toda la ciudad, en forma de voladoras plumas blancas. Flota también una legión de narices rojas lamentándose por el terrible hecho.
Y yo tengo que esconder mi alegría: el polen me parece hermosísimo y poético. Hubo un día de la semana pasada en que fui peculiarmente feliz, el cielo estaba recién pintado de azul y las calles parecían invadidas de pompas de jabón, o de esas diminutas flores que estallan en el aire de Sevilla...
Ni lo uno ni lo otro, respondes. Es el maldito polen.
Y yo tengo que esconder mi alegría, como si de un extraño delito se tratara.

martes, mayo 03, 2011

Historia de la anodina y el hombre cañón

He tenido un sueño.
Un sueño como de película, rodado en blanco y negro.
Yo vivía en París, y quería alquilar uno de esos apartamentos ultramodernos que se ocultan tras una fachada antigua de piedra gris, portón con arco de medio punto y tejado de pizarra, en pleno barrio diplomático. Iba a visitar la casa que pretendía poseer y me la enseñaba un matrimonio, conduciéndome a lo largo de pasillos blancos, con techos entelados y cortinas inmensas. Pero yo sólo tenía ojos para mis anfitriones.
Ella me cayó mal desde el principio. Se parecía a Andie McDowell y era completamente anodina. Mi opinión, de todas maneras, era muy poco objetiva, porque me gustaba él.
Era todo lo que debe ser un hombre: elegante, alto, con manos poderosas y cierto aire intelectual. Olía a tierra húmeda. Sonreía poco y muy bien, con ráfagas de luz que iluminaban lo oscuro. Su mirada era también oscura y luminosa, de lluvia con sol deshilachado.
Me encandilaba abriendo puertas con sus manos de pianista victorioso. Sus ojos ejercían sobre mí la atracción de la piedra imán.
Terminé de ver el apartamento y bajé al zaguán por las estrechas escaleras con él acompañándome, porque debía abrir la puerta con su llave dorada. Al trasluz me giré para mirarle, con la puerta ya entreabierta, y bajando los ojos le dije que sentía hacia él la atracción de la piedra imán. Él se inclinó sobre mí sonriendo y me dio las gracias. Se alejó para subir las escaleras y yo me quedé en el ángulo de sombra, en el zaguán, esperándole. Se detuvo en el rellano, con el pelo alborotado por un rayo de luz.
Volvió hacia mí para besarme. Fue lluvia, fue viento. Sus manos caminaban por mi pelo hacia su patria última.
Nos fuimos de la mano hacia un lugar que ignoro. Sonaban los acordes de jazz de un disco antiguo, pero tras un segundo, ya despierta, supe que lo que sonaba en mi cabeza era los acordes de mi despertador.

jueves, abril 28, 2011

Escritura autómata

Harta de no tener inspiración, aporreo las teclas. Recuerdo atardeceres. Y me digo a mí misma: la Fanta de Naranja nada vale, mejor la Cocacola, lo dije (sí, lo dije), en este mes de abril que se termina.

La calle es gris y hay sombras de sol en los portales. Casi las nueve y media (la hora del trabajo), y batallan escobas y porteras cantando. Yo salgo del bar Génesis con un vaso de plástico de color Cocacola. La dueña del café ya me conoce, "lo quieres con dos hielos y un limón, en un vaso de plástico, ¿verdad?" Y sí, lo quiero así, subir las escaleras con el vaso bailando de alegría, y ser bebido a sorbos dulcemente junto al PC que truena.

Las horas de trabajo me parecen de ámbar. Calladas y con luz. Luego voces a coro y luego, más trabajo. La cocacola tiene sabor de medicina y de película, de metal de frambuesa, de cine de verano.

El trabajo es la chispa de la vida, ay no, la cocacola, ¿o no me equivoqué? Una risa cansada llena el tiempo. Cansados de la guerra hemos caído junto a tantos papeles cristalinos. Recuerdo los poemas ingenuos de mi libro, del primero. Era feliz entonces. Ahora lo soy más, con nubes encendidas. Como quien ha llegado de un desierto, doy gracias con temblor. Que dure mucho.

Me comprometo a escribir una vez por semana en este blog, con musa o sin musa.
Los pocos lectores que me queden son testigos.

jueves, abril 14, 2011

La pantera rosa, la pantera naranja

Eran insoportablemente rosas. Sabían a calor, química dulce. Sabían a sábado por la tarde, a parque y a columpios. Te manchabas el traje de lazos, no importaba, manchas rosas y sombras por el suelo. Había un gran dragón detrás de cada árbol. Pinceladas de sol, se deshacía la tarde y los bocados eran lentos y rosas. Era rosa también la voz que te llamaba, y las sábanas limpias y el hilo de soñar.


Los domingos cambiaban de color: el parque era naranja, como los toboganes y el refresco. Bailaban escarchados los vasos de cristal. Y la misa también era naranja, ardían los ladrillos y el altar cuando cerrabas los ojos y era el sol furibundo. Fuegos artificiales en los bancos solemnes,en silencio. Naranja era la cruz y el tirachinas, en un mismo bolsillo. Y podéis ir en paz.

La paz era naranja, pues salíamos al sol de piedra y musgo. Toda la claridad venía a nuestros ojos. Tras cada misa el mundo parecía más nuevo. Más naranja.

viernes, abril 01, 2011

Vuelve la Poesía

LLega Abril, vuelve la Poesía. Ya está subida, en Poesía Digital, mi reseña sobre el deslumbrante libro de Baltanás.

jueves, marzo 24, 2011

Encontrarás dragones




Mañana estrenan la película. Tengo amigos que la han visto en pre estrenos y pases especiales y salieron entusiasmados.

La rueda de prensa, en este link.
Y aquí, una preciosa aunque breve reseña de ARP. Aquí, otra un poco más larga de Batiscafo.
P.S.: Marinero, no te quejarás: estoy siguiendo al pie de la letra tu consejo...

viernes, marzo 18, 2011

Árboles rosas


Disparé esta foto somnolienta, deslizándome por las baldosas llenas de sol. Era sábado. Caminaba por el centro de la que ahora es mi ciudad, como hacía en Sevilla, demorándome en árboles y libros. En Castroviejo sonaba un antiguo disco de violines.
En la calle Portales había llegado la primavera.

martes, marzo 08, 2011

Dándome un respiro

No me gustan nada los blogs que no actualizan. Pasa una semana, pasan dos, y el triste post de final de febrero sigue allí, colgado y solitario. No me gusta carecer de inspiración para otra cosa que no sean mis amadas pinturas de guerra, pero hoy por hoy es precisamente eso lo que me sucede. Y no lo puedo evitar.


No me apetece mantener un blog en silencio o semipenumbra sin daros ninguna clase de explicación.

No, no voy a cerrarlo, sólo voy a dejar la puerta entrecerrada... esperando el furor poético.

Sigo en mi otro blog delirante. Allí me encontraréis siempre.


Pero no me despido, os dejo con un esperanzado "hasta luego".


Adaldrida.

jueves, febrero 24, 2011

Logroño


Estoy en Logroño, trabajando en la Universidad Internacional de La Rioja.. Para todo el cuatrimestre.

Hoy comenzaba a sentir saudade, tan pronto, de los recitales que organiza Rafa Organvídez en la Casa del Libro y luego las tapitas que ofrece Siltolá en la bodeguita Barbiana, y de las tardes con café en el centro con Marie Christine del Castillo y de Toi mirándome con ojos de fotógrafo, y de Ramón Simón en blanco y negro, y de Merl en un fin de semana cualquiera y de Cabanillas en la perdida Nova Roma. Y de Beades tocando con su flamante grupo en la cafetería Bravo. Y de Pablo, Nico, Paco y yo en mi casa con música de jazz.

Y por eso he visitado la librería Castroviejo, y luego me he metido en el locutorio más cutre de La Rioja para escuchar una vez más Las chicas son guerreras, versioneadas por Los Walkman. Más que guerreras, me han parecido brutales.

martes, febrero 15, 2011

Una aproximación a Baltanás

Estoy leyendo de nuevo el último poemario de Enrique Baltanás, Trece elegías y ninguna muerte, porque me han pedido una reseña para Poesía Digital. Es un libro poderoso. Los anteriores libros de Baltanás no me parecieron tan poderosos, incluso este no me lo pareció tanto en una primera visión. Es un libro que se abre y crece y crece a medida que lo lees, como un bosque, igual que un laberinto. Comienzas a leer con los pies en la tierra: sabes muy bien a dónde vas, nada puede sorprenderte: ahí te encuentras el estoicismo bien medido y la frialdad exacta.
Pero no. Tras volver algunas páginas estás abriéndote a otros mundos. Gigantescos. Como una sinfonía coral que nunca cesa.

Existen muchas formas de reseñar un libro. La mía es desesperante pero funciona: me leo los poemas uno a uno, muy despacio, a sorbos, de manera cansiiiina. Y escribo con un lápiz un sinfín de anotaciones. Y flechas hacia arriba y hacia abajo. Luego leo muy rápido los poemas, y las anotaciones de los márgenes. Cotejo lo que hay de sorpresa, lo que coincide en todos ellos. Me meto en internet para ver lo que otros han dicho, pero eso más tarde.

Comencé a leer despacio el viernes, en mi último día de trabajo en Sevilla, durante una hora de guardia. Mi última hora de guardia.
El que no es ni ha sido maestro no sabe lo que es una hora de guardia en un colegio. Es el infierno en la tierra. A una colega tuya se le ha roto una uña o se le ha calado el coche, y te deja a sus deliciosos monstruos para que los cuides y les mandes callar hasta el infinito.

En esta ocasión los monstruos eran deliciosos de veras y me dejaron leer tranquilamente, con un millón de post its rodeando mi cabeza metida en el libro. Estaba escribiendo algo sobre las anáforas cuando me interrumpieron. Las anáforas, como en este poema mesanciano, son un dardo que sumerge al lector en un círculo obsesivo de belleza, pura y rotunda belleza.
Una niña que no trabajaba pero al menos guardaba silencio me estaba contemplando.

- Profesora... ¿qué lee?

- Un libro...

- ¿De poemas? ¿Suyo?

- Nooo. De un poeta profesor de la Universidad de Sevilla...

La niña me mira, muerde el extremo de su boli, se ruboriza y calla. Al ir a consultar la hora, veo de reojo mis mejillas rojas en los dorados antiguos de mi nuevo reloj. Yo también me había sonrojado. Qué secreto, recóndito, el acto de leer un poemario.

viernes, enero 21, 2011

La (Buena) Vida Literaria

Qué noche de magia poética nos han ofrecido Javier Sánchez Menéndez y la Casa del Libro de Sevilla. Qué breve el tiempo real y qué largo el futuro en el que todo se recuerda. Qué rápida transcurre una tarde, pero luego qué lentamente se contempla y saborea.

El autor de dieciocho puntos incendiarios sobre la vida literaria nos ofrece un auténtico disfrute poético, recital tras recital. Antonio Rivero Taravillo aplaude, como no podía ser menos, su tarea, y se le nombra Quijote en estos tiempos de extravío. Pero él tiene una explicación más sencilla y rotunda: mientras otros gastan su dinero comiendo langosta a diario, él prefiere publicar la poesía que le gusta. Y ofrecérnosla.




El día 19 de enero se presentó en La Casa del libro el poemario Poesía para niños de 4 a 120 años, publicado por el propio Sánchez Menéndez, José María Jurado y Jesús Cotta en la Isla de Siltolá. El libro, del que por cierto se habla hoy en el diario ABC, recoge poemas de los mejores poetas vivos del momento, aunque con alguna laguna (la ausencia de Carmelo Guillén Acosta es la más honda). Si quieren leer dos o tres joyas que atesora este libro-joya, les recomiendo visitar el blog de Ramón Simón, que ofrece fragmentos y hermosísimas fotografías salidas de sus manos en un mágico blanco y negro.




Lo importante de este recital fue el público: no había sillas, sino globos. Una impresionante marea blanca de globos, piruletas y libros. Niños jugando sobre una alfombra que susutituía al tradicional patio de butacas. Cuando la poesía comenzó, abrieron mucho los ojos, se sentaron en los brazos de sus padres o en el suelo, entre globos que iban estallando. Fue un recital con música de petardos, pero sin un solo grito, sin una llantina. La poesía amansando a las fieras. Una niña de dos años miraba fijamente los gorros y sombreros de los antólogos, mientras Jose Julio Cabanillas hablaba en voz queda de su gata Jueves, o Elías Moro recitaba una espléndida lista de objetos convertidos en poesía.



Toda esta magia es posible en la fabulosa isla de Siltolá.

sábado, enero 15, 2011

Yo Ya Lo Sé Todo... Porque Soy Mayor

En el autobús colegial, los niños saltan apaciblemente sobre los asientos utilizando sus cinturones como camas elásticas, cantando a grito pelado la balada de Pito Pito Gorgorito cuando...

- ¡¡¡Papá Noel no existe!!!

Una científica voz de niña de siete años rasga el aire lleno de juegos. Don Melitón tenía tres gatos, que los hacía bailar en un plato. Y por la noche les daba turrón, que vivan los ga...

- ¡Papá Noel no existe! Papa Noel es un cuento, me lo ha dicho mi madre...

Las profesoras clavamos nuestra más intimidatoria mirada en la niña, que alza contra nosotras unos ojos clarividentes de duende verde y burlón. Los niños se han quedado mirándola, y llueve sobre ella dinamita verbal:

-¡Mentira!
-¡Sí, hombre! Y entonces, entonces... ¿quien te deja todo ese mogollón de regalos?

Arde la tensión en nuestros cuerpos... son siete segundos en los que se juega toda la magia de una docena de niños, hecha añicos por culpa de una sabihonda con gafas y descaro.

La niña exacta levanta la barbilla retadora y responde:

Pues quién va a ser... ¡Los Reyes Magos!

jueves, enero 13, 2011

La laaaarga cuesta de Enero...

Encontré esta viñeta en el blog de Morgan, "No sin mis labiales"... Ella la colgó a la vuelta del verano, pero a mí me cuesta mucho más volver de las Navidades.

Diréis que estoy muy silenciosa... y tendréis razón. Durante la primera semana de enero disfruté en silencio de mi felicidad navideña, y en la segunda semana del mismo mes estoy reponiéndome, en silencio también, del desierto emocional que supone el fin de las vacaciones... ayayay.

Sin embargo hay luces que brillan y me consuelan: el conjunto de tres relatos de Edith Wharton que compré en Castroviejo, y cuya lectura me llena de una alegría soleada. El precioso librito de Irene Nemirovsky que me regalaron los Reyes Magos, y cuya lectura me llena de una rara alegría oscura. Y este post de Enrique García-Máiquez que no puedo dejar de leer, y cuya lectura me llena de una alegría... épica.

viernes, diciembre 31, 2010

2010 (entrada llena de enlaces)

Ha sido el año que corona una década.
Hace exactamente diez años conocí a mis amigos poetas, bohemios de misa dominical, hedonistas y católicos. Hace diez años desayuné por vez primera en los Reales Alcázares con Lord Scutum. Comí tarta de manzana en el Trinity con Beades. Desayuné en el balcón de mi casa con Pablo. Visité un humeante puesto de castañas con Merl. Y, un poco después pero en ese mismo año conocí y comencé a leer a los que hoy son mis poetas vivos preferidos, auténticos mitos que de vez en cuando andan por mi casa... Enrique, José Julio, Carmelo Guillén Acosta, Amalia Bautista... YMiguel d´Ors. El tiempo ha sido bueno conmigo: diez años son muy pocos en una historia de admiración que camina,un paso tras otro, hacia la amistad.

Pero el tiempo no se ha detenido. Este fue el año de Mirar el fuego. De Las siete barbies solteras. De Julia, la hija de Fernando do Vale. De Carmen, la hija de Enrique. El año de los recitales en la Casa de libro, con champagne en el ático. El año de mi Renacimiento: Conocer a Marie Christine de Castillo y hablar con ella de poetas y perfumes ha sido una de las cosas más bonitas que me ha sucedido.
Ha sido el año de Siltolá: también he conocido a Javier Sánchez Menéndez, y en su editorial ha publicado mi gran amiga Corina Dávalos su primer libro.

Ha sido el año en el que he tomado en serio mi blog de maquillaje. El año de las ciento diecinueve mil visitas. Gracias a esas visitas he conocido a Kitty, a Cantaloupe, a Gadirroja, a la dulce Claudia y a Morgan, entre otras bloggeras. A Alejandra de Kenzo. A Franc Delgado, maquillador de Nars. A Olmo Longarbo, maquillador de Tous. Todos ellos me han ido inficcionando cada día un poco más con esta pasión por llenar de burbujas doradas la piel.

En definitiva, Dos Mil Diez ha sido el año de los amigos, los libros y las barras de labios. O, como dice mi madre: ¡cuánta vida en una vida!
To be continued, siempre to be continued.

jueves, diciembre 23, 2010

FELIZ NAVIDAD


Este año os felicito la Navidad con palabras que no son mías sino de un genial poeta, Carmelo Guillén Acosta, que en un mensaje de felicitación me envió una emocionante escena navideña:


¿Qué suerte tenemos con la llegada de la Navidad! ¡Es nuestra fiesta! Yo acabo de hacer pestiños y mi casa huele a anís sobre todo. Por lo demás, el Belén, con una enorme tinaja que he incorporado este año, el árbol, con el brillo intermintente de la alegría, mi pájaro (se llama Halo), cantando sin parar, este Sol... ¡cómo se llena el alma de Vida! Ya solo falta el Niño, que viene mañana, ay... Muchas, pero que muchas felicidades en estos días, para ti y los tuyos. Son nuestros (los días).



¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!