sábado, noviembre 27, 2010
También la lluvia
LLueve. El jueves también llovía. LLovían llamas desde el panorámico home cinema del Aula Magna en Filología. Alberto Fijo, crítico de cine y director de FilaSiete, nos bombardeaba un año más con la belleza en bruto. Habló de la versión de Emma para la BBC, que ya está disponible (dada mi pasión por Emma sobra decir que ¡la quieroooo!), y de por lo menos treinta películas que merecen la pena porque nos dejaron o nos dejarán el alma en vilo. Muchas de ellas las había visto ya: An education, Once, Lars y una chica de verdad, 500 días juntos. Las mejores películas que desfilaron el año pasado por la cartelera. De dioses y hombres: triunfó en el festival europeo de Sevilla y yo estuve allí, dando gracias por el maravilloso don de ver lo que veía. El patio entero de butacas se vino abajo en un aplauso unánime.
Yo iba apuntando algunas joyas que vendrán en enero, y que Alberto Fijo ya ha visto. Mi forma de apuntar, totalmente antediluviana, consiste en enviarme mensajitos de móvil a mí misma. Icíar Bollaín: También la lluvia. Tenéis que verla, silabeaba Alberto en medio de su propio esplendor, en el escenario. Y, obediente, me envié el mensaje... a mí y a cuatro o cinco personas más por error.
Media hora después vuelvo a mirar mi teléfono. Aluvión de respuestas: Rocío, ¿estás bien...?
No, no estoy bien. He perdido pie, un año más.
domingo, noviembre 21, 2010
Recitaaaaal
¿Os gusta Les Luthiers?El viernes 26, a las siete y media, los geniales poetas Enrique García-Máiquez y José Julio Cabanillas recitarán en la Facultad de Filología de Sevilla.
Lugar: Aula Luis Cernuda (junto a la Conserjería.)
Hora: 19,30.
Día: Viernes, 26 de Noviembre.
Organiza: Rocío Arana.
Colabora: Decanato de Filología.
¡Os esperamos!
jueves, noviembre 18, 2010
Los cuatro estados del alma: el Buen Rollo
Pero... ¿no eran tres?A mí no me gusta la expresión buen rollo. La combinación del adjetivo buen unido al sustantivo rollo no me suele agradar, me parece una frase hecha... de vacíos. Pero es un hecho que hay estados del alma que sólo podemos denominar así: El Buen Rollo.
Esos momentos de hermandad total, de conocimiento y flechazo ético o estético... ¿qué son sino una enorme burbuja de Buen Rollo? Ocurre cuando alguien te llega por vía de un amigo común: si el amigo que compartes con ese desconocido es una persona muy querida y admirada por ti..., entonces el Buen Rollo te invade y te rindes sin condiciones ante el nuevo ser que se te presenta.
A mí me ocurre mucho. Más aún: cuando me escribe o saluda alguien que es amigo de otro alguien que es "La-leche-en-bote-y-el-pijama-a-cuadros", sólo por ser amigo de quien es ya le he vestido en mi imaginación con todos los dones y virtudes que posee nuestro estimado eslabón común. Se ha dicho y repetido aquello de "somos lo que comemos", también "somos lo que leemos"... Yo digo que somos, sobre todo, los amigos que elegimos.
El Buen Rollo también te sacude cuando, en una situación que debería ser de alto riesgo, una intuición genial te susurra poderosamente que en realidad no hay peligro alguno. Sucede por ejemplo cuando en una discoteca conoces a un chico y, tras media hora de conversación, sabes con certeza absoluta que seréis como hermanos, que no puedes tentarle ni puede tentarte él a ti... Y bailas, sonríes, te sonrojas, piropeas y hasta pones tu cabeza en su hombro con total impunidad, sin que ninguno de estos actos sean (ni sean vistos como) peldaños previos hacia ninguna parte.
El Buen Rollo no decepciona nunca. No suele fallar. No hay nada erróneo en él... salvo su propio nombre.
sábado, noviembre 13, 2010
Teletransportadores supersónicos
La cocacola en cambio tiene ritmo de vértigo: Tina Turner, su gesto de superwoman negra. Voy a comerme el mundo. Te metía en las venas la alegría del sol. Ya tengo doce años y el verano es lo más del universo: pelo frito, pijamas de Mafalda. Y cien gaviotas dónde irán.
La Cocacola light es un verano y un anuncio de fábula, con varias señoritas, un camión y un guaperas. El muchacho de brazos poderosos, bebiendo cocacola sin azúcar y derritiendo el tiempo. Y el calor cada vez más sofocante.
El negro pan de molde de Silueta, integral con semillas, me lleva a mis seis años alemanes. Lagos y chimeneas, ardillas, casas rojas. Era el pan de la tarde y la mujer de Otto con su pastel de nueces y manzanas.
El guacamole tuvo su momento también, y vuelve siempre: la Cantina del Carmen, mis primos en racimo, Vitoria soleada. Y siempre estoy allí: sólo cerrar los ojos y abrirlos en el verde plato nuevo.
P.S.: Hacía mucho tiempo que no escribía un proema de mi infancia, como cuando abrí el blog. Temo repetirme, pero no he podido evitarlo. En la próxima entrada, receta del guacamole sentimental.
jueves, noviembre 11, 2010
LLegaron libros

LLegaron a mi casa tres libros como tres caramelos: alegres y coloridos por dentro y por fuera. El de Corina Dávalos tuve el placer de ver cómo nacía, de impulsarlo y hasta de corregirlo, y ahora que lo veo ya vestido de cuadros verdes, un verde esmeralda que enamora, hallo un nuevo poemario... más sereno, más brillante, más irónico y a la vez intimista que cuando lo conocí.

El sincretismo gobiena mi escritorio en estos días, ya lo veis: a los poemarios de Siltolá se suman Perder y ganar del beato Newman (sí, de nuevo estoy leyéndolo, ¡no me canso!), el beauty book de la revista Elle (maravilloso), el suplemento de belleza del Vogue que no me ha gustado nada y terminó en "el cubo de los papeles", El cuarto de hora de Oración, de San Enrique, y Sociedad limitada de Miguel D´Ors.
Todo se superpone ante mis ojos, en una sinfonía frívola y profunda.
domingo, noviembre 07, 2010
Lujuria correcta, lujuria incorrecta
La película "iba de" un hombre y una mujer que se encuentran, se acuestan y comienzan una relación informal. Ambos han traspasado el umbral espléndido de los cuarenta: están en la edad peligrosa. Peligrosa por lo que tiene de atractiva, aclaro. A lo largo de los ciento veinte minutos de metraje, el cazador cazado va dejando su corazoncito en la relación y termina más enganchado que un mantoncillo de flecos en plena feria. Cuando se arroja al balcón de su amada dispuesto a salmodiar la serenata de "milagro, el amor por fin", descubre que ella... ¡tiene marido e hijos1 De hecho considera lo que hay entre ellos como un paréntesis en su vida cotidiana.
Cuando las llamas en color se apagan y los focos del aula se encienden, las chicas de la primera fila están en éxtasis. Esto sí que es una mujer liberada: por fin hemos aprendido. Una mujer que hace lo que quiere, o sea, lo que le pide el cuerpo. Bien, bien y muy requetebién.
Al fondo, un chico alza la mano, pide la palabra y les pide a las de la primera fila un poco de seriedad. "Si el infiel hubiera sido un hombre", comenta, "no habría perdón. Le estaríais despellejando vivo, llamándole cretino y canalla."
Bien dicho, pensé entonces: ¡acabemos con la doble moral!
martes, noviembre 02, 2010
Hojas amarillas y pompas de jabón
Y, puesto ya en el dedo, parecía una pompa de jabón irisada, de color rosa muy suave, casi malva, casi aire.
jueves, octubre 28, 2010
Rechazo político, flechazo poético
En la copa que ofrecían después, hablamos de C.S. Lewis y de las memorias de Chesterton. De ese mundo de teatrillos de cartón, el vaso de leche y el caballo dorado. Comentó que detrás de todo aquello se vislumbraba una auténtica alegría, y que despertaba en él verdadera nostalgia.
- ¿Has leído a Newman? -, le pregunté.
- No, pero me apetece leerlo ¿Qué me recomiendas?
- ¿Te gusta Oxford?
- Muchísimo.
- ¿Y las discusiones teológicas de fines del XIX?
- También.
- ¿Aunque terminen en conversión al catolicismo?
- Me da igual.
- ¿Puedo casarme contigo?
La última pregunta sólo me la imaginé. De viva voz me limité a recomendarle Perder y ganar, publicado en Encuentro. Y, en el autobús de vuelta a casa, le pedí a Dios que sembrara España de progres como él. Después dee todo, no importa tanto a quién votas: lo que de verdad interesa es a quién lees.
martes, octubre 26, 2010
Olor a tortilla francesa
Como un ciclón invade los salones,
la casa, las alcobas, el vestíbulo,
un aroma de huevos cocinándose.
Era primero el eco de la loza
contra el rojo metal del tenedor:
ruido de castañuelas y cansancio,
el pijama de pies, las gotas de Nenuco.
Los deberes que nunca se acababan,
la lámpara flotando sobre el lunes.
Luego la lumbre se encendía, y era
el amor sin cansancio del aceite: fundirse, crepitar.
Y mi madre logrando
la redondez exacta, amarilla y brillante.
Una felicidad redonda y de diario.
(* Existe también la posibilidad (que me ha silbado Pablo Moreno), de dejar caer el último verso ("Y las barbies muriéndose de envidia") y terminar con la felicidad de diario.) P.S.: Tras todos los comentarios, he decidido hacer caso a Pablo Moreno (y a Carlos RM, ¡gracias!), y dejar caer a las barbies. Os agradezco mucho a todos vuestra ayuda en este cyber taller poético.
sábado, octubre 23, 2010
La piedra de la fertilidad
jueves, octubre 21, 2010
Nube de humo poético: primeras ráfagas
By Candelight: a la luz de la vela. Nombre romántico, inspirador y muy invernal. Lo veis en la foto: se trata de un tono marfil dorado, cálido y con un importante subtono melocotón suave. Aporta un halo de luz dorada y pálida al mismo tiempo. Te regala el look de mejillas navideñas. parece que acabas de abrir los regalos que había bajo el abeto, al lado de la chimenea.
Pocos minutos después, una comentarista me dice: "Que peligro tiene esto de que un poti te lo describa una poetisa. Suena todo tan requetebonito que te dan ganas de correr al stand!" Y, tan sólo porque ella me ha llamado poeta, vuelvo a sentirme poeta otra vez, por encima de la pertinaz sequía.
Estoy en la calle Sierpes. Voy sorteando escaparates llenos de luz, al encuentro de la Belleza. La librería abierta, la gente merodeando impaciente, esperando el comienzo del recital. De repente me envuelve una bruma de casi invierno, promesa de diciembre: el primer puesto de castañas se vislumbra como un fogonazo, una nube blanca de carbón negro. Y, de fondo, suenan violines: una polaca con mejillas rojas hace sonar con fuerza una delicada música. Y va a comenzar la presentación de La memoria frágil, de José María Jurado.
Entramos, y suena la poesía. Esa que, según el autor, es a la vez "el enigma y la llave del enigma".
jueves, octubre 07, 2010
Los tres estados del alma (III)
“Dificilmente pudiera
conseguir, señora, el Sol
que la flor del girasol
su resplandor no siguiera:
Dificilmente quisiera
el Norte, fija luz clara,
que el imán no le mirara;
y el imán difícilmente
intentara que obediente
el acero le dejara.Si el sol es vuestro esplendor,
girasol la dicha mía;
si Norte vuestra porfía
piedra imán es mi dolor;
si es imán vuestro rigor,
acero mi ardor severo;
pues ¿cómo quedarme espero,
cuando veo que se van
mi Sol, mi Norte, mi Imán,
siendo flor, piedra y acero?”
Así comienza Calderón de la Barca una de sus comedias más enredadas y líricas, Casa con dos puertas mala es de guardar. Una mujer tapada que camina por la calle. Un hombre que la sigue. Ella se vuelve, con sonrojo y apuro, y le ruega que no la siga más. Él declama unos versos que han trascendido el tiempo con Mano de música; recita la declaración amorosa más bella del mundo, y formula el tercer estado del alma: La Atracción de la Piedra Imán.
Ese estado de obsesión por la belleza que gira en un crescendo y nunca termina de llegar al anticlímax. Ese desvelo del alma humana que es capaz de prenderse en un reflejo de luz, una vez intuido y nunca visto del todo. Basta un segundo para encender nuestro corazón e iluminarlo, para llenarlo de magia, de sueños, de obsesiones. Podemos vivir toda una vida de humo, de polvo estelar, de una ráfaga que un día nos deslumbró y regresa, siempre, agazapada en la esquina más gris y cotidiana.
Un día descubrí que a esto llama la gente "fantasías", y a veces "mito erótico". Y me parece un crimen: el pulso de una vida condenado en una gota de sudor. La Atracción de la Piedra Imán puede sucedernos con un hombre imposible, sí, pero también con cierta poesía y con cierta música. Robert Redford rodando en mi cintura, vestido de los pies a la cabeza, tiene el mismo poder que cuatro versos de Eloy Sánchez Rosillo para mí.
La Piedra Imán es un peligro, también una revelación. Nos puede deslizar por un volcán maldito, hacernos desear lo que nos hace daño, pero para un poeta es algo imprescindible. Lo mismo que te abisma puede darte la luz. Ese dardo feroz y luminoso es lo que mueve el mundo de un poeta: escribir muchas veces es desear ardientemente algo, algo que brilla al fondo inaccesible, una nostalgia que te transfigura.
Lo que se recomienda en estos casos es convertir las obsesiones en pura inspiración, como dijo uin poeta. A mí me ha sucedido: el poema que cierra mi libro "Mirar el fuego" nace de un ataque agudo de Atracción de la Piedta Imán:
VIAJES
Mi corazón doméstico y descalzo,
de andar por casa, de mirar el fuego
con su magia primera, de paisajes
interiores; ventanas y ventanas,
mi corazón que duerme por el día,
que siente la llamada de las tres
tiendas, que no se quiere levantar
y vuelve cada noche al escenario,
mirándote mirar se quedaría
toda la vida, si dijeras dónde.
martes, octubre 05, 2010
Los tres estados del alma (II)
No se trata de la típica depresión de baja intensidad que nos acomete en otoño, ni del spleen, bajón o día nublado. La Maldición de la Piedra no es sólo una sensación aguda del alma sino una certeza, una terrible certeza. Tomé el nombre de un poema de Miguel d´Ors titulado "Pues vaya con la divina Providencia":
[...] Imaginad ahora
una piedra salida
de la Mano Divina
cruzando siglos-luz por los que rotan
con música callada las esferas,
una piedra en el vasto
silencio de los mundos.
Pues yo apuesto un millón
a que adivino en qué cabeza cae.
Hay temporadas en que vivimos encogidos, sabiendo fieramente que ahí, en lo más alto, donde tanto brilla el sol, hay una piedra destinada a mí solito, aguardando el momento propicio para caerme encima. De este pensamiento maligno hay que huir por encima de todo: "enemigo a la vista, huyamos despavoridos".
Lo primero que hago es ponerle un nombre poético y ridículo a partes iguales, y de paso leer de nuevo el fantástico poema dorsiano. Y ya que hemos abierto el libro, seguir leyendo al buen tuntún poema tras poema, y cuando ya me he empapado bien de hórreos y vacas en Cotobade, una luz oscura como de lluvia del Norte, con ese brillo negro del charol, se abre paso en mi mente y, aunque resulte paradójico, tanto domingo desaprovechado y lunes lluvioso llena mi alma de una insana alegría.
Si el pérfido estado del alma me ataca en un momento poco cultural, recurro a la ecuación más dulce del mundo: Música + Azúcar = Subidón. Hay que escuchar a toda pastilla la canción Life de Des´ree, o Viva la vida de Cooldplay que también sirve, pero mientras se fatigan mis oídos debo saborear una piruleta roja de corazón, marca "Fiesta". Si no, la receta no acaba de funcionar. Antes de que las dos canciones terminen tengo que contemplar mi cara en un espejo, como la reina de Blancanieves. Veo mi lengua roja, y en claro silogismo recuerdo que para Dios soy, sigo siendo y seré siempre una niña.
Y ya sabemos todos que los niños son de goma: el poder de la Maldición de la Piedra no prevalecerá contra mí.
miércoles, septiembre 29, 2010
Los tres estados del alma (I)
Hoy hablaré del estado más placentero, que a pesar de su aparente quietud encierra un gran peligro: yo lo he bautizado como "la Tentación de las Tres Tiendas". El nombre viene de un pasaje del Nuevo Testamento: en el instante mismo de la transfiguración de Jesús, en la cumbre del monte y en medio de una nube de eternidad, Pedro medio borracho de Dios balbuce: "qué bien se está aquí: hagamos tres tiendas." Esas tres palabras resumen lo que cualquier otro ser humano hubiera querido decir. No te escapes, no te escapes, susurramos siempre a la felicidad esquiva.
La Tentación de las Tres Tiendas es el momento de máximo placer, de máxima calma, cuando el alma parece no desear otra cosa que seguir sumida en esa burbuja, auténtico spa espiritual que le ha deparado el risueño destino. Ojo, no debemos confundirlo con la mera pereza: estamos hablando de un estado del alma. Lo que sucede cada mañana a las siete y cuarto en mi cuarto no es la Tentación de las Tres Tiendas, sino más bien un ataque brutal de vaguería. Y es ése el peligro latente: como en un espejo oscuro debemos descubrir qué placeres tranquilos merecen el nombre de tentación.
La verdadera Tentación de las Tres Tiendas se desencadena en pleno recital poético de Jose Julio Cabanillas, o en plena lectura del último libro de Miguel d´Ors, o cuando lees con deliciosa lentitud el blog de Enrique García-Máiquez. También ocurre cuando escuchas por decimocuarta vez una vieja canción de Mocedades, o en medio de un concierto de Los Walkman. Sucede cuando nos rodean los buenos amigos, esos seres ante quienes nuestra alma se pone cómoda, en bata y zapatillas. Un café con Lord Scutum. Una tarde en la placita de la Juncal con Merl, entre niños que juegan con monopatines. Unas horas en la terraza del hotel Doña María con Amalia Bautista. Fernando do Vale Salteiro en la cafetería Alcázares, entre ceniceros y vasos de fanta de naranja.
domingo, septiembre 26, 2010
El amador hippy
De repente, un chico se nos cruzó, dando dos pasos rápidos y adelantándonos. Se puso a lanzarme una parrafada en arrebatado francés, y yo en la luna. Pensé que me estaba pidiendo la hora, así que le enseñé mi reloj. Él desabrochó el botón de su puño para mostrarme que también tenía reloj. Y, entre muchas otras cosas que no entendí, me dijo: "Je m´apelle Henri, je suis celibataire". Celibataire significa soltero, pero yo lo traduje por célibe. Pero para ser célibe parecía tirar los trastos con gran soltura mezclada con una sonrisa tímida que lo hacía simpático. Y hablaba: yo seguía sin entender nada, aunque más o menos supuse que me estaba cortejando de una extraña manera.
Lo contemplé: tenía pinta de hippy elegante, despistado y gentil. LLevaba el pelo largo y limpísimo, castaño, le brillaba. Iba vestido con ropa de mochilero pero con clase: ya saben, colores bien combinados. Y, sobre todo, tenía una frente despejada, unos ojos risueños y una gran sonrisa de niño grande. Tenía manos grandes también.
Entre el torrente de palabras comprendí que me estaba diciendo que yo era muy dulce y que deseaba verme más. Y de pronto reparó en mi madre, me preguntó "ta mére?", y le dirigió sus respetos. Hola me llamo Henri, soy soltero y me gusta su hija. ¿Da usted su permiso?
Alucinadas, le dijimos que éramos españolas y que no entendíamos nada. Y nos despedimos haciendo adiós, adiós con la mano. LLegamos a Sephora y, entre colorete de Nars y sombra de Stila, yo intenté reponerme.
A veces pienso en Henri. Tenía buena pinta.
miércoles, septiembre 22, 2010
La musa resopla donde quiere
Estuve haciendo cuentas poéticas, y salgo mal parada. LLevo más de dos años bajo mínimos, escribiendo muy poco. Y aunque eso no nos deba preocupar, a mí sí me preocupa. Y no porque pretenda llegar a un cierto número de versos, superar una cifra como Clooney: en esto de la poesía sucede como en lo de "sacar" novio: si no salta la chispa, no hay manera. Y lo que a mí me inquieta precisamente es eso: la ausencia de chispa.
La poesía nace de la contemplación, del silencio que uno mismo guarda para mirar las cosas, iluminadas por dentro, en su maravilla esencial. La poesía está para mirar el mundo, deslumbrarse y dejarse fascinar. Y si duelen las muelas, metáfora amorosa, como Joaquín Sabina.
Hice mi examen de conciencia. Pensé que la pintura me estaba obnubilando. Y entonces comenzaron a afluir a mi mente decenas de buenas ideas para un buen post cosmético. LLámenle tentación, pero de pronto recordé... que no había escrito nunca nada sobre esmaltes, que tenía que hablar de la Cordura, que mi deber estético era rendir honor al Betadine.
Y había desistido de mi idea primera, había renunciado al heroico retiro cuando, escribiendo sobre jabones ¡zas!, vino la musa.
LA SAVONNERIE
El jabón, derritiéndose en mis dedos
con espumosa lentitud, me lleva
como en un cine exín a mi niñez,
y me enardece luego con lujuria
cosmética.
No es gran cosa, cojea por alguna parte que no sé vislumbrar aún, tendré que corregirlo... o tirarlo sin más a la basura, pero mientras me rondaba por dentro me sentía feliz. Y un poco menos frívola, supongo.
lunes, septiembre 20, 2010
Ora pro nobis!

Me chifla el cardenal Newman. Todo comenzó en marzo del dos mil uno, en una conferencia que impartía Víctor García Ruiz en Navarra. La mano de Dios, cuánto más callada, más poderosa, recuerdo que dijo, y recuerdo muchas cosas más. Me veo bebiendo en algún rincón destartalado sus diarios publicados en Rialp, y luego sus cartas completas en Encuentro, y luego Perder y ganar: una de mis novelas favoritas. La tenéis aquí, aunque recomiendo su compra física, un buen sillón en una tarde lluviosa de domingo y escuchar el suave crujir de las páginas. Y hundirse y empaparse en el Oxford decimonónico: desayunos, debates teológicos, partidos, cotilleos, rencillas, ironías y chanzas hasta el gozo infinito del lector. Y en una página recóndita, oculta, la penumbra litúrgica, llena de poesía: tremenda luz de vela que surge de las palabras de Willis, cuando intenta describir lo que para un converso significa la Eucaristía:
"Allí hay niños pequeños y ancianos, gente ignorante y gente instruida, almas que no han pecado y almas que han pedido perdón; pero de todas esas almas distintas se alza hasta Dios un solo himno eucarístico. Y su medida y su fin son esa Acción Inefable. Y... ¡Oh, Bateman! Querido Bateman... tú me has preguntado si es una ceremonia absurda, formalista... Es... (exclamando y poniéndose en pie) ¡una maravilla! ¡una maravilla!" (Newman J. H., Perder y ganar, ed. V. García Rúiz, Madrid, Encuentro, 1994, p. 279.)
miércoles, septiembre 15, 2010
En el Bazar Belmondo
Y un perro negro y feo nos miraba.
domingo, septiembre 12, 2010
Me he vuelto roja
-Es la última frase que pensé escuchar de tus labios, me dice Carlos desde el otro lado del mar y del hilo telefónico.
- Tranquilo, cariño, que sigo yendo a misa to´los días...
(Risas telefónicas.)
- Vamos, que a la pira de sotanas no llego, pero... como me enganché a Amar en tiempos revueltos...
-Y eso qué tiene que ver...
-Hombre, pues mucho... Es un daño colateral. Ya sabes: tanto va el cántaro a la fuente... Sobremesa tras sobremesa con el corazón en un puño por culpa del escritor comunista encarcelado, primo de su primo... y de su prima...
(A ver, que me desvío. Más risas telefónicas.)
-... Y encima "me" encarcelan también a "mi" Angelito...
(Cielo santo, que alguien pare esto. Empiezo a hablar como una... como una... )
-Pues eso, que he generado una enorme sensibilidad hacia la represión franquista.
(Sí, ahora arréglalo con jerga supuestamente profesional, o sea, relamida, pavisosa, insufrible, lacia y definitivamente lánguida.)
- ¿Pero tú antes eras azul o qué?
- Así a sabiendas ni azul ni roja, yo no era nada, por algo nací en el 77... Peeeero nunca podemos minimizar el riesgo que tantos prejuicios de pequeñoburguesa... proliferando... latentes...
(Hala, yo sigo a lo mío.)
-No sé, mira, creo que hasta ahora, por respeto a mis abuelos, había obviado la cara menos amable del franquismo, y de repente surge, flup, como un gigantesco lirio negro...
Carlos tiene, ante todo, una mente literaria:
-Mmmmmm... ¿Y por qué no lo escribes en el blog? Ya estoy viendo el título de la entrada, "Me He Vuelto Roja", y las visitas disparándose...
-No sé, tú... Igual pierdo el poco público que me queda.
-No creo.
-¿No?
miércoles, septiembre 08, 2010
El Ocho de Septiembre

Imagino la plaza llena, los bares llenos, la basílica llena de velas encendidas. Y faroles. Y olor a otoño, viento en la orquestina de la música. Y sombras en los escaparates, vestidos ya de camel y de gris.
Atrás quedó el verano, el soleado vermut y nuestros juegos. Derrochamos las tardes indolentes, en partidas de naipes infinitos; mi primo se abrió un blog,

y entre vídeos de youtube y misas de doce se nos fue el verano.
Aquí termina el idílico post nostálgico festivo y comienza la publicidad descarada, pero el lugar lo vale: Id a Haro. Es el rincón perfecto para perderse en un fin de semana otoñal. Y la Herradura es la mejor zona de pinchos de todo el Norte, porque en La esquina sirven los mejores pimientos rellenos que ha comido el Ser Humano,

y en el Benigno, las patatas más picantes y sabrosas que podáis imaginar.

viernes, agosto 27, 2010
Claroscuro
Esta mañana compré el periódico, y saltó la sorpresa, (como una liebre). En el diario La Rioja sale un artículo precioso sobre Mirar el fuego, firmado por Diego Marín A. Mi abuela casi se ahoga de la emoción. Pero lo más importante es que emergen, uno a uno, los recuerdos: de cuando era niña, de los terrores nocturnos que sufría, de cómo milagrosamente fue encauzándose todo. Y de tanto recordar, sale un poema, el primero que escribo en nueve meses, concretamente desde éste.
EL SUSTO
El susto era un dragón de fuego rojo
que venía a comerme. Son terrores
nocturnos, salmodiaban
los médicos: bajadas de glucosa.
Era el terror primero, sordo y mudo:
los muebles se torcían contra mí,
la pared era un potro de tortura
y la luz un ciempiés interminable.
Y yo, con las pupilas dilatadas,
giraba en espiral. Era la guerra
de relámpagos secos. Para mí
era el dragón nocturno, y los demás
no traspasaban nunca mi planeta.
Ahora todo es luz entre las sombras,
he guardado el dragón bajo la cama
y dormir es mi sueño favorito.
martes, agosto 24, 2010
Morriña, murria, saudade
Maestu ya forma parte de mi nostalgia: nos fuimos en una mañana soleada y mi despedida fue un último disparo. Eva retratando la puerta del Paraíso que dejaba atrás:

Más fotos del Locus amoenus que puebla los veranos de mi infancia: nuestro pequeño y frondoso campo a la hora del mediodía, cuando llegamos cargados de niños, bolsas, carretilla, mantel de cuadros y tortilla campesina:

La cascada fría, banda sonora de nuestras tardes:


Ya no estoy allí. Pero en esta semana última disfruto de Haro, de la fila de alegres plátanos que se goza desde nuestro balcón, del tropel de primos y tíos que van entrando, saliendo, pernoctando a racimos en la casa, de las misas vespertinas en La Vega:


viernes, agosto 06, 2010
En Logroño



Y pude ver por fin su famoso homenaje a las víctimas del 11 M, "solidaridad".

sábado, julio 31, 2010
Una semana en el cielo
Esta es la llave de nuestra casa: una llave grande, recia, algo tosca, como la alegría que nos une bajo los árboles. La llave de un mundo mágico que se llama Verano en el campo.






En el suelo se cruzaban las sombras, como las bóvedas de una catedral. Y recordé los versos sencillos de José Martí.
sábado, julio 24, 2010
Primeros días en el Norte


Mis primeras fotos, disparando flashes sin control, entre risas. El camino de Leorza, con su recodo idílico y lleno de misterio, como la manzana primera.
miércoles, julio 14, 2010
Rebajas

En menos de una semana volaré a Maestu dispuesta a leer, a respirar montaña, a bañarme en el río. Para el pelo tengo un artilugio fenomenal que consiste en un spray del Body Shop. Huele a arándanos y protege la cabellera del sol, la sal, el cloro y el calor artificial que nos atizamos las mujeres en nuestra brutal coquetería.
¡Esta es la imagen de la felicidad!
martes, junio 29, 2010
Una chica normal
Las profesoras del colegio, atendiendo el deseo de ambas familias, intentaron apartar a Daniela de Blanca. Y eso hizo que ambas se buscasen con mayor empeño. Tenían la misma imaginación ardorosa: les gustaba jugar con las palabras, construir un mundo de ciencia ficción. Habían creado lo que pomposamente llamaban "una sociedad secreta", y la habían bautizado con dos letras, I.F. Las siglas de Imagen de Fátima. No es que fueran muy devotas, eran más bien dos fantásticas, y se reunían debajo de un precioso olivo que, en palabras de Daniela, "era muy apropiado para que la Virgen se apareciese encima". Allí hablaban de príncipes azules, inventaban alfabetos en clave y coleccionaban piedras. Piedras raras como el oro, como raras eran ellas mismas.
Pasó el tiempo y llegaron a cumplir los doce años. Es una edad peligrosa: las chicas miran hacia atrás y se avergüenzan de haber disfrutado tanto jugando juntas. Lo que desean ahora es robar la laca de uñas a sus madres, cardarse el pelo y admirar la esbelta figura de Patrick Swayze mientras tararean Be my baby. Daniela tiene la posibilidad de viajar a París junto a Laura, la chica más mona y rica de la clase. Le promete a Blanca que cuando regresen... Ya no recuerda qué sucederá cuando regresen. Ya no importa. Ha transcurrido un curso entero y ahora tienen trece años. Velozmente se acerca el mundo de las puestas de largo, y Laura y Daniela se entretienen hablando de tierras y viejos títulos. Nobleza obliga.
Blanca tiene más de treinta años y está cenando en un bar algo pijo con su madre y unos amigos, a la luz de las velas. Én la mesa de al lado hay un hombre perfecto, vestido con una corbata y una sonrisa. Derrocha elegancia. Tiene toda la pinta de tener dinero, de venir de una buena familia y de seguir siendo aún así un tipo normal. Blanca no puede ver a la mujer que lo acompaña, sólo intuye que es andaluza y cosmopolita. Gírate con cuidado, susurra su madre. Y se encuentra frente a frente con ella.
Guapísima, llena de distinción. Su pelo es un rayo negro lleno de fiereza, y ella recuerda cómo bullía desordenado. Ahora brilla. Y sobre todo, brilla en Daniela la ilusión del primer momento, esa que no miente nunca. Y hablan, recuerdan, se ríen. Él interviene de vez en cuando. Mi marido, Javier. Yo no tengo marido. Ya vendrá. Boda y mortaja, del cielo baja...
Dicen muchas otras cosas. Todo a cámara lenta. Blanca entiende de pronto por qué en el cine se oscurecen e iluminan de pronto algunos fotogramas, por qué se ralentiza el tempo. No escucha, no respira, sólo contempla. Y lo que está contemplando es el más asombroso de los espectáculos: una chica salvajemente normal.
domingo, junio 20, 2010
La última cima
viernes, junio 04, 2010
Sorteo + 30.000 visitas
En la esfera beauty es corriente realizar un sorteo entre lectores cuando se alcanza una cima relativamente redonda, como esta. Yo no voy a sortear barras de labias entre vosotros, pero un lote de libros recomendados desde este cuarto de estar con chimenea... eso sí que pega, ¿verdad?
Las normas de los sorteos suelen estar ya establecidad, e incluyen:
- Hacerme un comentario en este post, con vuestro nombre real o al menos con el pseudónimo que habéis estado utilizando durante todo este tiempo. En el comentario podéis contarme cuál es vuestro libro favorito y por qué.
- Seguir este blog.y enlazarlo si tenéis vuestra propia página.
Y el premio... consiste en tres libros deslumbrantes y en un "regalo de la casa".
- Sociedad limitada, de Miguel d´Ors.
- El hacha y la rosa, de Luis Alberto de Cuenca.
- El último número de la revista Renacimiento, que lamentablemente se clausura.
- Las siete barbies solteras, de Paco Umbral (Nooo, es bromita.)
El ganador será elegido mediante el tradicional método de "la Mano Inocente": mi sobrino Manu escogerá al azar un papel bien doblado, introducido en un saco junto al resto de nombres participantes.
Este sorteo tiene, como todo sorteo que se precie, un patrocinador: la editorial Renacimiento y, concretando un poco más, Marie Christine del Castillo.
¡Suerte!
lunes, mayo 31, 2010
Libros y ron
Por una vez acertó. Comenzó la locura el viernes en la estación de trenes, recogiendo a la poeta Amalia Bautista de un ave tumultuoso. En el balcón de mi casa guacamole, cigarros y diálogo, mucho diálogo. Y luego el calor extraño de Sevilla, con nubes, frío en la sombra y un sol picajoso. El hotel Doña María: su terraza a los pies de la Giralda. Tenemos a un palmo de nuestros ojos el pacharán con hielo que ha pedido Amalia y la filigrana medieval. Mientras ella descansa, se ducha y yo la espero, me recorre un río por las piernas, llego hasta la Casa de Libro y compro, electrizada, el nuevo poemario de Miguel d´Ors. En la facultad presento a Amalia y ella nos envuelve con su voz suave, de prodigio lento, de tristeza cálida. Le pido que recite el poema del puente, y el de los pies de sus niñas. Ovación cerrada. Cena con ella y con Cabanillas, Baltanás y Marie Christine del Castillo. Cotilleo poético. Jose Julio nos cuenta un cuento surrealista. LLego a casa a las doce, como Cenicienta. Cansadísima. Feliz.
El sábado me bebo los poemas de Miguel d´Ors. Primero de un trago, luego a pequeños sorbos. Saben a niñez y a vacas, a exabrupto lírico, a guasa épica, a epigrama genial. Saben a siempre y a nunca, a otro Miguel d´Ors, a felicidad imperfecta, a rimas libres. Saben a maravilla de nuevo y nunca acaba, a qué bien otro libro, otro río, otra fuente en la que beber, aquí su acólita.
Por la noche, juerga en casa de L. De nuevo guacamole: no había tabasco y le puse cilantro y crema de vinagre balsámico. De postre copas de caipirinha, lima verde invadiéndolo todo. Juegos de cartas y ron, mucho ron. Ron que sabe a matarratas, a me voy a intoxicar, y todos riendo y acusándome con el dedo índice, "has perdido, ¡bebes!" Así que bebo, grito, aúllo. Y me duermo en la chaise longe, entre almohadones. Ya en casa, dando vueltas a las cuatro menos cuarto, medio dormida busco Omeprazol. Mañana arde París, digo mi estómago, si no encuentro la pastilla bicolor que todo lo cura.
Y el domingo me despierto flotando, en medio de una resaca benigna de color champán. Nubes soleadas. Encuentro el librito Blogueína, de José Miguel Ridao, y me lo enchufo en vena hasta la noche, misa de ocho y cine en casa.
Pedazo de fin de semana loco: libros y ron.
jueves, mayo 27, 2010
One fine day
Quedamos en la calle Sierpes y les sometí a uno de esos recorridos literarios que hacía yo antes con bachilleres de distintos puntos de España: ahora Cervantes, ahora Cernuda, ahora el Ateneo, ahora Gertrudis Gómez de Avellaneda y siempre los hermanos Bécquer y Machado... El camino coincide con otro itinerario más fashion, de tiendas especiales, secretas o vox populi (vox dei.) Comenzaron extasiándose con el antiguo teatro imperial convertido en librería: les conduje a la misma boca del escenario, donde han istalado las secciones de poesía, teatro y cine. Te giras un poco y puedes ver el paraíso convertido en libros, gran metáfora.
Una vez en la acera divisamos el arco efímero que han levantado para la celebración del Corpus Christi ("esto era así en todas las ciudades, en la sacrosanta España barroca...") Por un momento regreso a mis clases, a mis rubias alumnas que deben leer junto a Clarín y Valle Inclán las aventuras del Capitán Alatriste... "¿esto es literatura?", pregunta Katherine con curiosidad reprobatoria.
Después, en Los tres reyes magos, nos volvimos como niños a la vista de patos de goma, biberones mágicos y muñecos vintage. Y acabaron regalándome, por mi santo, un bebé asombrado (totalmente poético, decían), al que bautizamos con el nombre de Tomasso en honor al santo de Aquino, y porque la filosofía nace del asombro, dijo Jostein Gaarder. Lo he bautizado con agua Evian, nada menos. A Jostein Gaarder no, al muñeco vintage. Tomasso Evian Adaldrido del Lirio Mojado. Bueno, se me está yendo la olla, después tendré que corregir.
Luego fuimos en directo a la calle Amor de Dios, de la que nadie me separará. Entre chupas moteras en amarillo eléctrico, bolsos en forma de radio antigua y camisetas de Tintín nos anocheció. Al filo de las nueve nos dejamos caer, perezosamente, en Isbilia, donde en una vitrina había una recua de muñequitas playmobil vestidas de Bélle époque, con sombrilla y todo. Y otra con hábitos de monja. Pero "no están a la venta", nos dijeron. Yo me llevé un anillo de plata de aires élficos en forma de hoja. Y Teresuca lo fotografió en el Patio de San Eloy, no con fondo de azulejos y botellín de Kass sino flotando sobre un salmorejo bendito que vino a poner broche final a los festejos de mi santo.
domingo, mayo 23, 2010
Acariciar corderos
La cocina con suelo de guijarros huele a nata quemada, a postres de dulce rabia sobre los montes. Por el camino vimos cerdos y gallinas, "los huevos de aquí nada tienen que ver con los de la ciudad". Imagino un mundo idílico de grandes tortillas francesas, espojosas, jarras de leche tibia y quesos redondos, blancos. Panes dorados como muchachas acunan la tarde y la adormecen.
martes, mayo 18, 2010
Médico, cúrate a ti mismo
En esta tarde, cinco años después, nos dispusimos a escudriñar el baúl de cartón repleto de poemarios-joya, como siempre. Brillaban Las trincheras de Mesanza, "pero ya tengo Soy en mayo", me dice Merl. Ah no, afirmo, categórica. Tienes que tener las trincheras. Bueno, voy a mirar un poco por aquí, responde escabulléndose. Yo sigo mirando también, pero cada cinco minutos le recuerdo cuál es su deber. Lo necesitas, lo necesitas y lo sabes. Sabes que tienes que tenerlas. Necesitas las trincheras. Las trincheras necesitas. Nece... ¡¡¡Ya!!!, ruge mi amiga, tomando el libro en la mano y dirigiéndose a la vendedora. En el camino, sus ojos tropiezan con el delicioso volumen de los Chestertons, de Ada Jones. Ah, pero ¿no lo tienes?, pregunto inocentemente. Pues es algo increíble, deberías...
Pero no me dejan terminar la frase, y me acuerdo en un flash rapidísimo aquella historia que contaba mi abuelo sobre un general desesperado que grita: "¡Matad a mi hijo, tomad la plaza, pero por favor dejad de tocar el maldito cornetín!" La vendedora, en cambio, me mira fascinada. "¡Oye!", me dice. "¿No quieres recomendar algún otro libro? ¿No te quedarías aquí conmigo...?" Pero era tarde ya.
Han pasado siete días, y estoy sola en la feria, en la eterna caseta de Renacimiento. Y encuentro, en un destello de sol, El hacha y la rosa, de Luis Alberto de Cuenca. El libro fantasma que amé siempre y nunca tuve entre las manos. Recuento las monedas que tengo en el bolsillo, como hice entonces. Pasaré luego por el mercado medieval y esto supone quedarme sin el sérum artesano para el contorno de los ojos, a base de aloe vera, manteca de karité y aceites esenciales de tilo, jazmín y granada, pero sea. Médico, cúrate a ti mismo, susurra en mi oído mi gemela transparente. Yo también necesito El hacha y la rosa, y también lo sé.
P.S.: mañana este blog cumple cuatro años. Fue el 19 de mayo de 2006 cuando decidí encender la chimenea. Por mucho tiempo más, espero.
sábado, mayo 15, 2010
Espera, corazón, vendrá la lluvia.
Presentó la revista Pablo Moreno, tras las palabras preliminares del Director de la Fundación Madariaga (que nos deja el salón) y del director de la Fundación de Cultura Andaluza (que nos financia los libros y revistas.) Pablo habló con palabras de humo, "de las cinco de la tarde", solemne y cercano a la vez.
Habló de la Revista Númenor y de cómo también es un milagro en equilibrio. Y luego fue presentando a los poetas. Recitó en primer lugar José María Jurado, que participaba por vez primera en uno de nuestros encuentros y que nos deslumbró con sus poemas de cuaresma y su proema sobre José Tomás, cegador. Me pareció admirable su forma de mezclar lenguaje preciosista con motivos cercanos, de tal modo que sus palabras llegan al mismo tiempo al corazón y a la cabeza. Eso no es fácil. Luego leyó Alberto Carpio su terrible poema de Sylvia Plath. Terrible hermosura. Estoy segura de que esos versos atravesarán los años. Buko (Juan José Cerero) recitó poemas de infancia, de su padre, de naranjos. En sus labios sonaban a nuevo y a fresco: eran los mismos temas que aparecían en Oro, su primer libro, pero madurados y evolucionados.
Paco Gallardo se merece párrafo aparte. Este poeta que sólo tiene un libro, editado hace diez años ya, es autor de versos que han fecundado todo el grupo y nos repetimos a modo de conjuro mágico y han servido de inspiración a muchos otros poemas:
cuando no sé qué hacer, estudio mapas
o
la amable arquitectura de tus manos
le gana la partida a la tristeza
o
escucha, corazón, vendrá la lluvia
esos versos que me acompañaron como la lluvia en pampaluna durante diez años, los diez años de mi amistad con los poetas de Númenor, los diez años que me han convertido a mí también en poeta de Númenor, que nos han visto crecer. Ver de nuevo a Paco recitando poemas tan sabios me ha hecho saber que no somos tan niños, ya no somos promesa. Que esto es de verdad. Y los dos últimos poemas recitados por Pablo Moreno han sido confirmación y acción de Gracias. "En ellos está mi casa".
P. S.: Varios me habéis preguntado "cómo fue lo mío". No lo he contado por aquello de no convertir este espacio en una permanente auto crónica, así que os remito al blog de Ramón Simón, que hace una perfecta crónica de la presentación de Las Barbies, hace justo una semana. Y aquí están las preciosas fotos que hizo Toi del Junco. Y aquí, un apunte "pictórico"...
domingo, mayo 09, 2010
Blues del domingo
Hasta enamorarte te da pereza ahora. No podrías quemarte a fuego lento, con banda sonora de lluvia, con ríos en la ciudad. Te da pereza el ridículo,te la dan los relojes. Te da pereza bajar a la calle soleada y volver a casa con doce huevos en la cesta bucólica. Los vas colocando uno a uno en la nevera. Redondos. Blancos. Tan redondos y blancos que duermes, te derramas. Tu pequeña pereza.
Rezar te da pereza, también, pero la vences. Rezar es dialogar, y con voz lánguida hablas a Dios de tu pereza. Dios mío, qué pereza. Y sientes sus dedos en tus ojos, "duerme, te lo mereces". Estoy soñando, dices, lo estoy imaginando. Pero Dios habla siempre entre sueños. También a Dios le gusta tu pereza.
martes, abril 27, 2010
El colgante en forma de galleta

lunes, abril 19, 2010
Las Siete Barbies solteras
miércoles, abril 14, 2010
La Felicidad
Otro síntoma de la felicidad es que un lunes lleguen las seis de la tarde y tras todo un día en el colegio tengas que acercarte al Centro para dar una última clase, y que de pronto Cervantes te parezca tan absolutamente alucinante que te dé igual el cansancio. El cansancio es una isla brumosa, y de repente, la bruma lo eclipsa. Te encuentras en una ciudad irreal, nueva, donde Lope de Vega renace y te emborrona los dedos de tiza.
(*) Lo del triunvirato es propiedad de Pablo Buentes, pedazo de poeta.
lunes, abril 12, 2010
Chucherías
Tampoco es que viviéramos en la posguerra: había dinero para libros, para tebeos de Tintín, para coleccionar minerales y pasear en barca por el río, para campamentos de verano y hasta para helados. El regaliz, en cambio, era visto como un capricho sin razón, y por lo tanto estaba proscrito y yacía ignorado hasta el largo verano, en Maestu, donde mi abuela se dedicaba a deseducar a sus nietos. El mes de septiembre era durísimo entonces: volvía a Sevilla, volvía al colegio y sobre todo volvía a la ley seca.
Cuando cumplí doce años, un vecinito de grandes ojos verdes y nombre romántico comenzó a convidarme a chucherías todas las tardes. Se gastaba cinco duros en regalarme nubes y regaliz rojo, y yo caí bajo sus encantos. Era guapísimo, ayudaba a mi madre con las bolsas de la compra y mi padre le llamaba “el caballero andante”. Yo empecé a sentir cierto pellizco y a escuchar las canciones de los Bee Gees pensando en él, lo que me parecía el colmo del enamoramiento.
Así pasó todo un año y llegó un nuevo septiembre. El chico acabó conociendo mi pasión y comenzó a presumir. En la fiesta de final de verano le vi bailando con otra: bailaba y me miraba, bailaba y me miraba con desdén. Las nubes se volvieron amargas en mi boca.
jueves, abril 08, 2010
(Ganas de cerrar el blog)
Yo no conocía esta verdad universal, pero ahora he caído en ella de golpe. Como las cerezas. Publico muchas más entradas en Makimarujeos de una hobbit pija, siempre tengo inspiración cuando de maquillaje se trata, y cuando llego aquí me parece que nada queda por decir. Había pensado en despedida y cierre, pero me quedo en blanco sólo de pensar en apagar la chimenea de este blogg.
La poesía sale en mi ayuda. Estoy leyendo por tercera vez "Temporada de fresas" (Siltolá), de Pilar Pardo, que me tiene fascinada. Espero sacar tiempo para ofreceros una crítica, y cuando se presente el poemario, el 30 nde abril en la casa del libro de Sevilla, suplicaré a las musas un pedacito de genio para poder hacer una buena crónica. Y tengo que recoger un paquete de correos, cuyo remitente es nada más y nada menos que Miguel d´Ors. Qué emoción. Ha llegado el mismo día que un paquete de ultramar cargado de maquillaje, es mi sino esta desatinada conjunción de versos y barras de labios.
Y luego llega la feria del libro de Sevilla, la de Madrid, Mayo y los encuentros poéticos de Númenor... y a lo mejor me encuentro a mí misma. Por si la espera es larga os dejo un poema inédito que escribí hace ya un año, creo.
LA ESPADA
Por rendijas de nieve
por agujeros lentos se me cuelan
sin pedirme permiso mil imágenes
revelan una foto en mi memoria
y sales tú perfecto sonriendo
atravesando lluvias para venir a mí
la luz rasgando el aire tan oscuro
el sol como una espada combatiendo
la lluvia
y la luz era un dardo
y una espada tu imagen en la lluvia.
jueves, abril 01, 2010
Nosotros, los raros
Pero, me dice B., en realidad todos los poetas son raros...
Silencio. Veo como le llueven codazos a B., me parece muy divertido. Y M., con su buena intención de siempre, intenta arreglarlo:
En realidad, en realidad todos somos raros.




