lunes, agosto 31, 2026

Lecturas de verano: Dante & More...

Mañana comienza septiembre y yo, por supuesto, no me he terminado aún la Divina Comedia...




Porque no sólo me compré este libro para leer en agosto, sino que también me he bebido a Simone Weill y sus Intuiciones precristianas en una nueva edición de Alianza Editorial que comprende los textos originales en griego y las deliciosas traducciones que hizo la genial filósofa, aunque al fin y a la postre mi fragmento favorito del libro no trata de mitos griegos sino que es aquel del cuento escocés del duque de Noruega... Resulta apasionante cómo desgrana Weill la presencia divina en la preciosísima literatura popular.




A mí la forma de buscar al amado que narra al desgranar la historia me recuerda al Cantar de los cantares o al Cántico espiritual de San Juan. Y me parece preciosa la idea de que la princesa estuviera disfrazada de moza de cocina... Porque nuestra alma es exactamente así, una gran señora vestida de criada.

Luego, antes de meterme en Dante todavía, me dediqué a este arrebatador poemario de Mario Míguez, La cabeza de Tomás Moro (y otros poemas católicos), con prólogo de José Mateos. Sin desmerecer a los otros poemas, -por ejemplo tiene muchísima fuerza la forma de narrar el bendito sacrificio de Edith Stein o la magnífica locura de Juan "el loco de Dios"-, es absolutamente arrollador el poema que da nombre al libro.  Hipnotiza el discurso de la dulce Meg que viaja en un crescendo, desde la tristeza hasta la santa cólera...

"¿Qué sois mil sabios ante un hombre santo? Un santo vale más que cien mil sabios…”




Por fin llegué a la Comedia traducida por Mico en El acantilado, y estoy tomándomela con calma, porque es un libro que hay que disfrutar sorbo a sorbo. No hay prisa ninguna, solamente hay que gozar de los tercetos dantescos uno por uno, demorándose en su gran belleza. La música de la que los ha dotado José María Micó, plenamente fiel a Dante y a la vez plenamente poético en castellano. 




No me extraña que haya ganado premios ni que varias personas entendidas me hayan recomendado esta edición. Estoy aún al principio del infierno y no me siento con autoridad para decir gran cosa sobre un autor que han estudiado tantos sabios, pero simplemente quería recomendaros con viveza esta lectura, para lo que resta del verano (¡ay, septiembre!, L'eté indien!) y para el comienzo del otoño. 

¡Y para iluminar el invierno entero!

martes, agosto 04, 2026

Lecturas de verano: Reino de Estrellas, de Juan Ramón Trotter

 


Pasé la primera quincena de julio entre la minuciosa corrección de exámenes y la absoluta delicia de leer poesía por la tarde, en el jardín o junto a la ventana. Y qué poesía. Nada menos que Reino de Estrellas de Juan Ramón Trotter, publicado en Númenor a finales del año pasado.

De Mal que bien, el fabuloso poemario de Enrique García-Máiquez, dije cuando me llegó que su lectura me alegraba tanto como la Navidad: en este caso he vuelto a sentir lo mismo y con motivo, porque Reino de Estrellas (Númenor, 2025) fue una publicación navideña de un autor que siente en lo más vivo la Alegría de esos días... Pero me llegó en pleno mes de abril, y en esta segunda lectura vuelvo a tener mi ración de gozo navideño fuera de fecha.






Como éste es un blog de andar por casa, de chimenea encendida, mesa camilla y cuatro amigos leyendo, no voy a tratar aquí la variedad estrófica ni a fatigar influencias, algo que hace perfectamente Enrique en su reseña en El debate, que llamó con acierto "Todo es don, todo es misterio", uno de mis versos favoritos del libro, que además da nombre a una poderosa sección.

Sí que hablaré de la emoción y el magnetismo que emanan los poemas. Virtudes que van in crescendo, de menos a más, del principio al final del poemario. Al comienzo puede parecer un libro culturalista que respira Grecia y bebe del mundo del arte, algo totalmente lícito pero que si se quedara ahí, sería pobre... Sin embargo, ya entonces hay versos absolutamente cautivadores como: 


"el alma resplandece, insobornable",


O


"Mira mi corazón hecho de niebla,

se queda hecho jirones a tu lado,

a tu lado defiende la Belleza".


Esta primera parte alcanza su clímax en el poema que da título al conjunto, Reino de Estrellas, que transmite una idea persistente en el libro: la firme voluntad de responder a una vocación, a un camino que a la vez es regalo. Es una pieza hipnótica, para usar una palabra de García-Máiquez, gracias a las repeticiones obsesivas que van creciendo en intensidad y nos introducen en una determinada atmósfera, algo que Trotter ha aprendido bien de Julio Martínez Mesanza.






Y llegamos, creo, a la razón por la cual este libro me ha subyugado tanto: desde que empecé a leerlo me di cuenta de que su autor y yo hablábamos el mismo idioma, de que Juan Ramón Trotter era "uno de los nuestros": en su universo brillan Tolkien, Chesterton, Dante, Mesanza y hasta John Henry Newman, nada podía salir mal. 


De ahí, hacia arriba, hasta las estrellas. 

En "Uno de los nuestros" los homenajes literarios traslucen la emoción, no la enturbian sino que la revelan. Y en "Esto perpetua!" hay una alegría himnica, épica, una verdadera alegría: la clara tendencia hacia el bien y la belleza derivan en un disfrute que hace brindar a los caballeros, con García-Máiquez a la cabeza.





En muchos otros poemas hay, por contra, un dolor callado y humilde, tímido, y un deseo de trascenderlo mediante, precisamente, los trascendentales. Un afán de nobleza que ennoblece, un deseo de inocencia que es también exigencia.


Hay también un amor por el silencio y la lentitud que se transparenta en la sección La luz entra a raudales. Y es que el libro cierra con luz, una luz chispeante que acaba por hacernos suyos. Esa mezcla de don y misterio que realmente son una sola cosa se apodera de los poemas más navideños, pero late también en las páginas anteriores. Esa intuición de que los Reyes Magos son chestertonianos, y esa oración sotto voce, absolutamente confiada y humilde en la cual el poeta pide a Dios que nunca le ofusque la mirada son conmovedoras y tienen la fuerza de la buena literatura unida al arrollador atractivo de la verdad.