martes, abril 28, 2009

Glad to be unhappy

Por fin, por fin, ¡por fin! me ha visitado la Musa. Creo que es mi primer poema tras cinco meses secos. Se lo dedico a Pablo, a Nico y a Merl

GLAD TO BE UNHAPPY

Suena como una música sin letra
mi vida tan feliz, llena de sombra.
Recordar es poner nombres antiguos
a toda mi alegría
cansada y cejijunta.
Por un instante solo me ha vencido
el deseo de ser otra persona.
Y luego me despierto,
y caigo de este lado de mi Arcadia.
Una piscina azul bajo la luna,
un fuego en el invierno,
tres palmeras que luego derribaron.
Si yo no fuera yo,
cansada y con ojeras incipientes,
aquel balcón abierto con un naranjo vivo
no sería tan nuestro como ahora.

sábado, abril 25, 2009

La prueba de la fuente

Dedico esta entrada a Piccard y a Caipiriha, del Foro Maccounter. Y si queréis verme en el blog "Cotilleo Potinguil", pincharaquí.

Toda mujer ha realizado, a lo largo de su vida, un peregrinaje más o menos largo para encontrar la clave de su estilo, la ropa que le hace sentirse bien, el tono con el que siempre acierta. Para mí fue esclarecedor el que se pusieran de moda los vestidos mejicanos. Y entrar por vez primera en H&M. Descubrir las pashminas de Adolfo Domínguez. El color rojo en primavera y el azul marino todo el año. Y el olor a lavanda y talco de Jonsohn´s baby. Cada mujer tiene sus mitos y algunos se encuentran como jugando, al azar.

Y, sin embargo, encontrar la base de maquillaje perfecta resulta tan difícil como casarse con el príncipe azul del cuento.
En mis primeros veinte usaba el Ever Fresh Makeup de Maybelline que era barato y bueno: no llegaba a las ochocientas pesetas y luego supe que Paula Begoun, la temida crítica beauty, lo recomendaba. El problema es que solía comprar el tono 22 Cameo, que era clarísimo y tiraba a rosado. Mi madre siempre me decía, "estás muy blanca". Y entonces yo untaba mis mofletes con un rubor rojizo en crema de Clinique. Estos fueron mis dos básicos hasta que cumplí veinticinco.
Entonces hice un gran descubrimiento: el muy querido y nunca suficientemente llorado Ideal Balance de L´Oreal. Yo usaba el tono 22 Miel doré que, aunque en la mano parecía oscuro, se fundía perfectamente en mi piel. Mi amigo Nico solía decirme en esa época, "¡tienes cutis de porcelana!" Pero llegó el cruel adios, y cuando lo descatalogaron estuve muchos meses huérfana de señales, haciendo experimentos nefastos. Confundiendo el veneno con el vino, diría Miguel d´Ors.
Tras una época oscura vino la etapa Colorstay de Revlon, que ha gobernado mi vida durante mucho tiempo. Aún hoy la recomiendo a quien tenga bastante que esconder, como yo entonces: lo cubre todo, tiene buenos ingredientes y una textura muy buena. Pero acabé cansándome y pareciéndome a Sara Montiel con capa de tres centímetros y rímel corrosivo. LLegó a mi vida la nueva Double Wear Light de Estee Lauder, que es una maravilla. El único fallo es que llegó en verano, cuando utilizaba el tono dos: en octubre supe que un tono menos no me sentaba nada bien. Esto sucede a menudo, no sólo es cuestión de marcas sino de números, y según los tonos incluso la textura de la base parece que cambia.


Dicen que fondos de maquillaje hay que invertir, pero todas hemos sufrido sorpresas con elixires mágicos que luego "salen rana": a mí me ocurrió con la base oil free líquida de la famosísima Bobbi Brown. Mucho mejor es la versión compacta, auque me siga pareciendo desorbitado su precio en España.
Diez euros más baratas son las bases de Mac, y tampoco muero por ellas. Studio fix fluid de Mac tiene dos ventajas: es de larga duración y es, sobre todo, poseedora de los tonos más bonitos y variados del mercado. Dejé de usarla porque migraba con el agua.
Precisamente este asunto del agua provocó una divertida polémica en el foro Mac. Varias foreras me preguntaron que de qué manera desaforada bebía yo, cuando les dije que la Studio fix fluid dejaba "caminillos de agua en mi barbilla". Tuve que explicarle que suelo beber de una fuente, como cuando era pequeña, y creo que fui la causa de varias carcajadas ese día.
Una de mis interlocutoras me dijo que eso de "la prueba de la fuente" había que patentarlo. Y me imaginé entrando en Sephora y descolocando al megapijo personal con un "perdone, pero esta base ultra cara ¿pasaría la prueba de la fuente?"

La Double Wear Light, tono 2, lo consigue, y la Colorstay de Revlon, también. Y a un precio más económico, en textura más ligera, la Miracle Touch de Max Factor también supera la prueba de la fuente, aunque la duración no sea muy alta y la que tenga brillos en la nariz deba abtenerse.

jueves, abril 23, 2009

Dardos

No a todo me ha concedido el Premio Dardos. Se lo agradezco mucho, ya que me encanta la imagen de este blog como un dardo, no envenenado sino lleno de alegría que inyectar a mis lectores.
La imagen del premio Dardos es esta:


El premio supone un reconocimiento por la transmisión de valores culturales, éticos, literarios y personales a través de un blog, valorando la creatividad, y por todo eso yo a mi vez se lo concedo a:
Enrique García Máiquez: porque su blog es chestertoniano, es la perfecta mezcla del hombre de armas y letras moderno.
Julio Martínez Mesanza: porque nos regala Poesía con mayúsculas y con cuentagotas, y es el milagro imprevisto y más esperado de la bloggosfera.
Toi: porque es mi referente; combina a la perfeción arte y vida cotidiana. Y sus entradas logran el "efecto cuarto de estar con chimenea" que yo tanto deseo.

Por otra parte, Mamen Infante me ha concedido un Premio Meme. El de Mamen es el primer Beauty blog que leo cada día y el que más me interesa, así que imaginen mi emoción cuando leo mi nombre tras las palabras: finalmente me decido por hacer saltar a la fama a... Mamen, para mí aparecer en tu blog es un dardo de alegría, ya sabes: como un vaso de fanta de naranja, como unas gotas de olor a mandarina de Guerlain...
Y he disfrutado mucho contestando a la pregunta tres: ¿Qué es lo que más disfrutas del maquillaje? Entre otras cosas, porque lo que más me chifla es la chaladura de narrar aquí mis compras, mis descubrimientos, el golpe de adrenalina que supone mirar un stand de Mac o Nars probándolo todo.
Para no alargar el post, contesto al meme en mi otro blog delirante, y nomino a Maryland, no tanto a contestarlo, ya que este meme lleva tiempo rodando por la esfera beauty, pero sí como premio y reconocimiento al nuevo espacio que acaba de abrir, que reúne sus looks, reseñas y tutoriales, profesional cien por cien, creativo cien por cien:
Make up by Maryland.
P.S.: Beades, tú y tu reader estaréis estallando en carcajadas.

viernes, abril 17, 2009

Santo Tomás

Tomás de Aquino es mi santo favorito, junto a San Juan de la Cruz, el santo poeta.
La verdad es que no me han educado en la devoción a los santos: en este tema siempre me ha gobernado una cierta austeridad de sentimientos. Y una voz interior que me decía que, donde haya un Sagrario, que se quiten hornacinas y estampitas. Para colmo de males me asustan las estatuas: prefiero mil veces un cuadro renacentista, una virgen de Rafael o Boticcelli. Siempre me horrorizó la imaginería nacional católica de frailes lampiños y corazones traspasados.
Por eso no puedo hablar de fervor sino de simpatías, y Tomás de Aquino me parece un santo muy simpático. Ya lo dije: gordo, filósofo y autor del Adorote devote, ¿qué más se puede pedir? Ignoro qué hay de realidad en la leyenda que cuenta que tuvieron que hacer para él una mesa a medida, en forma de queso gruyere con un buen agujero que encajase con su tripa como la pieza clave de un gigantesco puzzle. Ojalá sea verdad. Qué tipo tan grande, ¡chestertoniano!
En esta predilección mía hay algo de romanticismo infantil, ya que mi Santo Tomás se corresponde con el Santo Tomás de La luz apacible, la novela que me cautivó allá por mis doce años. Recuerdo que era agosto, que estaba veraneando en casa de mis abuelos y que no hacía otra cosa que no fuera beberme el libro, regateándole a la lectura sólo las comidas reglamentarias y las ocho horas de sueño que nunca he quebrantado. Un invitado que pasaba unos días allí estaba estupefacto al verme devorar semejante ladrillo sobre el santo medieval, pero es que La luz apacible es más un libro de aventuras que una hagiografía al uso... Me imagino que convertirte en santo es ya de por sí toda una aventura. Y, por si necesitaba reafirmar mis simpatías por Tomasso, va Miguel d´Ors y le llama en sus lecciones de historia "el inmenso aventurero".
Tampoco soy de las que engranan día y noche plegarias aprendidas, pero el Adorote devote siempre me ha gustado. Por eso me gustó también que don Enrique se dedicara, jueves tras jueves, a desglosar sus versos en estos comentarios que ahora yo enlazo. Grandes personalidades han comentado esta oración eucarística, pero ninguno por internet y con tanta miga "de diario". Con palabras que intentan vestir de color lo invisible: poesía, maquillaje y vida cotidiana.

lunes, abril 13, 2009

¡Pellizca tus mejillas!

Hoy quería hablaros del Colorete.
Porque, ¿qué sería de muchas damas sin la cajita milagro? El Rubor es algo esencial dentro del maquillaje, e incluso las que dicen no cuidarse lo suelen incluir dentro de su rutina. ¿No os suenan de algo las palabras "yo, a diario, sólo uso tapaojeras, colorete y rímel"? Suele ser la frase más utilizada por modelos, actrices y famosas en las revistas, ya que por culpa del trabajo están saturadas de prebases, precorrectores, bases e iluminadores, y en sus momentos de descanso quieren recurrir a lo mínimo, que en mi opinión son estos tres pasos.
El colorete es el encargado de alegrar la cara en invierno y de sublimar el bronceado en verano. Existen versiones en crema como el Cactus flower de Nars, un encendido rojo amapola con brillitos dorados, o en gel, como el divertido Pinch your cheeks de Origins que tantas mujeres usan. También hay cómodos tres en uno, barritas o pastillas en crema que sirven para labios, mejillas e incluso párpados: mis preferidos son el Rouge pot de Bobbi Brown en tono Calipso Coral, o el Múltiple South beach de Nars, que me trajo Pablo de Nueva York.
Sin embargo yo prefiero la clásica fórmula en polvo. El tono elegido puede ser más rosado o más naranja, o una mezcla de ambos como sucede con el Madly de Nars,

o con el Apricot Rose de L´Oreal. Este fue durante mucho tiempo mi blush favorito, y aún es muy especial para mí porque me lo regalaron mis tíos Javier y Eva en un cumpleaños. Deja un precioso color melocotón playero con subtono rosa, y un brillo ligero como de haber pasado un día en el campo.
La mayoría de mujeres adoran el colorete rosa, y a mí me parece una opción que tiene muchos riesgos: para no caer en el efecto Heidi lo mejor es elegir un rosado natural y ligero como el Rose Coup de Foudre de Bourjois o el Dame de Mac, un rosa neutro que podemos usar cuando pintamos los labios de rojo furioso, como dicen que hace Dita Von Teese, lo que significa que es muy discreto.
A mí me apasionan los coloretes de Nars, que valen su peso en oro, y siempre acabo eligiendo un tono melocotón... Dentro de mi neceser, la joya de la corona es el Luster, un melocotón con ligeras chispitas que deja un halo dorado en las mejillas sin ser excesivamente brillante. Lo compré junto a Koizumi, en esa excursión que hicimos a Pozuelo para celebrar nuestros respectivos cumpleaños.

Yo creo que el gran acierto de François Nars es haber creado coloretes que dan aspecto de moreno primaveral a las pieles claras. Tenemos el Silvana, beige camel, el Madly que ya hemos mencionado y es una mezcla perfecta de marrón y rosa y el Sertao, terracota dorado.
Después del Luster, el colorete que más uso es el Fun & Games de la colección Hello Kitty de Mac, un melocotón claro y muy alegre con el que fui débil y renuncié a mis ideas sobre las ediciones limitadas, pero es que era demasiado bonito... El tercero en la lista es el cantaloupe Pro, de Mac también: un melocotón rosado y lleno de vida. No puedo dejar de mencionar el Melba, también de Mac, un melocotón coral totalmente mate que utilicé en la defensa de mi tesis, aunque acabé regalándoselo a una amiga tras comprarme el Luster.
Las que no tienen fácil acceso a mis dos firmas fetiche me lo ponen complicado en este tema, porque no soy muy partidaria de otras marcas. Me salvan del apuro las cajitas redondas de Bourjois, ya que me gustan bastante. Sobre todo el Rose d´Or, que es todo un básico, el Rose Frisson que usaba Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York y el Brun Cuivre, clon del Orchid Rose de Chanel. ¡Siempre nos quedará París!

P.S.: La foto del Luster es de Maryland, la del Madly pertenece a Miss Sir, una forera de Maccounter que no tiene blog, lo cual es una pena porque es sencillamente genial. Por cierto, he ampliado la entrada sobre el dúo Mediterranée de Nars.

viernes, abril 10, 2009

Semana Santa en Sevilla

Dedico esta entrada a Carlos Rodríguez Morales.

De niña era yo una pequeña hereje: no me gustaba la Semana Santa. Tampoco aprendí nunca a bailar las sevillanas correctamente, ni tuve más de dos trajes de flamenca a lo largo de mi vida. Mi tesis era que uno puede ser sevillano hasta los tuétanos sin ser capillitas ni feriante. En lo segundo no he cambiado ni un átomo, pero en lo primero estoy poco a poco en camino de encontrar la verdad.
No me gustaba la Semana Santa por varias razones. La primera era que, si la pasábamos en Sevilla, tenía que privarme de las vacaciones en Logroño, que era y es mi paraíso familiar: una sola tarde con mis tíos valía para mí mucho más que todas las procesiones juntas.
Otro motivo eran las detestables bullas. Me provocaban lipotimias, me desmayaba. Las vírgenes me parecían todas iguales y además tenían cara de folklóricas. Ya digo yo que lo mío era blasfemia, pues qué tendrán que ver la Estrella con la Virgen de los gitanos, bellísimas ambas...
Y luego estaba la manía de estrenar. El Domingo de Ramos había que ir de punta en blanco, y el Jueves Santo, de punta en negro, y yo que lloraba con sólo ver un probador y que aborrecía sacar zapatos nuevos a la calle tenía mi cruz asegurada.
Y esa tristeza impuesta, porque sí. Luego fui sabiendo que no precisamente porque sí, sino porque mi Dios se moría, que es algo que tiene mucha enjundia; pero de niña me fastidiaba tanto silencio y tanta cara de zaguán recóndito.
¿Cuándo empecé a vislumbrar la verdad...? En mis años de carrera me aficioné al Cristo de Los Estudiantes, que se me aparecía como la Belleza absoluta. LLegó el Martes Santo y, tragándome la quina de la bulla, decidí acompañarlo. En algún momento vinieron mis tíos para ver la Semana Santa sevillana y nos lanzamos, la familia entera, a vivir la Madrugá. Nunca lo olvidaré, fue algo mágico. La Macarena iluminada, los balcones florecidos, el Cristo de los Gitanos cargando con su cruz... y con la mía. Terminé radiante de cansancio, llena de cera, con un par de quemazones del incienso, caminando por la Triana profunda en las primeras horas de una mañana llena de sol. Ya nada volvería a ser lo mismo.

miércoles, abril 08, 2009

Lo que me temía...

Mantengo esta entrada por respeto a Benita, que me concede el premio, pero he borrado el enlace a la red Hispania después de echarle un vistazo. Sí, soy española y españolista, pero como digo más adelante, moderada, y en los últimos tiempos, muy moderada. Frases como "siempre nos quedará la Falange" no van conmigo.
Dentro de poco este blog cumplirá tres años, y eso me hace revivir momentos especiales, diálogos profundos y heridas de guerra... Y, de repente, en esta tesitura viene Benita y me concede este premio, que se llama Premio "Amor a España", ¡toma ya! Lo que me faltaba para que en Tarragona se me tache de españolista y ultraconservadora, ¿os acordáis de cuando llenaron de pasquines la ciudad mientras yo me quedaba en casa por culpa de la neumonía...?
Benita dice que me ha concedido el premio Amor a España porque "el cuidado del lenguaje empleando cada palabra con propiedad es una manera eficaz de evitar violaciones de derechos y arbitraridades", lo me recuerda a otro momento estelar: un comentarista anónimo dijo en su día "este blog es patético", ejerciendo su libertad de expresión. La Señora de Beades respondió rotundamente, usando de la misma libertad con más virulencia si cabe. Y el propio Beades zanjó el asunto diciendo que mi blog era patriótico, debido al buen uso del castellano que se hacía en él.
Está claro que amo mi idioma y creo que amo también a mi país, pero con ciertos límites. Me explico: si mi abuelo me enseñó a ser patriota, mi padre me ha enseñado a encontrarme en casa en París, en Roma, en San Juan de Puerto Rico. Él se preocupó de imprimir en mi mente la idea de que un españolismo exagerado es igual de peligroso que cualquier otro nacionalismo. No sé si esto es ser moderada o tener el famoso talante del que otrora hablaba quien tanto nos desgobierna, pero es que no puedo evitar pensar lo que pienso.
Para aceptar el premio hay que seguir unas reglas que no he querido secundar, pero aún así no me privo de nominar a tres blogs. Creo que es ab-so-lu-ta-men-te necesario conceder el premio a EGM, por su defensa de España, la democracia, la libertad y el buen humor en cada uno de sus artículos. Y a ARP, por su defensa también bienhumorada del castellano. El tercer premio voy a concedérselo a Pacotto, porque me encanta el tipo de periodismo valiente y socarrón que hace. Los tres coinciden en que se ponen muy poco solemnes y nada violentos al dejar claras sus ideas, y esa elegancia firme es todo un ejemplo para mí.

domingo, abril 05, 2009

Hombres y mitos

He leído tantas veces Orgullo y prejuicio, y he visto en tantas otras ocasiones la genial serie de la BBC, que ya no sé si el que me atrae con tanta ferocidad es Mr. Darcy, o Colin Firth en la piel de Mr. Darcy. Es en las tardes de lluvia y Navidad cuando me apetece volver a los libros de Jane Austen, eterno retorno, pero también en los primeros días de sol rotundo y azahar, en marzo. Acabo de leer en la esfera de los blogs que, en inglaterra, un doctor ha prohibido a una abuela de ciento cuatro años la visión de la famosa serie, que solía ser su favorita, porque Colin Firth le subía la tensión arterial hasta límites insospechados. Ay Colin, que provocas cataclismos.
Y eso que eres un actor camaleónico (donde el adjetivo no es un elogio sino más bien lo contrario.) Puedes aparecer deslumbrante en Love actually, "bonita Aurelia", o atractivamente atildado en La importancia de llamarse Ernesto... O arrasador y magnético en nuestra serie preferida, claro. Pero también te he visto enrojecido en Mamma mía (Por Dios, si hasta Pierce Brosnan, ¡Pierce Brosnan! parecía mucho más atractivo que tú, con esa voz de doblaje que le ponen que me hace preguntar dónde habrá un hombre así...) Y en Una familia con clase lo único que te salva es ese tango espléndido que te marcas al final, y entonces brotó en mí esa oración tan rara: "Dame Dios mío un momento estelar como ese, un tango y un caballero vestido con levita para bailar con él". Toma ya.
Un actor nada camaleónico, es decir que me arrebata en cada una de sus películas, es Robert Redford. Con esa elegancia desgarbada de hombre alto, delgado e inglés (a pesar de haber nacido en América), esa luminosidad de hombre rubio, esa ironía de buen actor, ese aire avasallador de caballero y esas manos poderosas... no subo aquí una foto porque me temo que no podría elegir sólo una. Como las patatas Lays.
Mi último descubrimiento ha sido Rufus Sewell.

Me encanta su aire despeinado, canalla, sus mejillas rojas que tienen el tono justo de las manzanas silvestres, sus ojos asombrados, su inocencia culpable.
Esa bruma de despiste y de repente ¡zas! aparece con traje de chaqueta y corbata.

Como Dios manda.
Por cierto, había olvidado a Jonh Wayne.

sábado, marzo 21, 2009

LLorar en la peluqueria

Dedico esta entrada a mi amiga Conchi Perea, y por supuesto a Meli, de Koupas, autora de mi nuevo corte de pelo.

Sobre este asunto se ha escrito mucho: las catastrofes que desatan los peluqueros al grito de "tú calla que de esto no sabes". De esto puede que no, murmuras, pero de mi pobre ser con ovalo facial más bien redondo, frente algo ancha y pomulos prominentes sé yo mas que nadie, que para algo me miro al espejo todos los días.
Pero el profesional-como-la-copa-de-un-pino continúa erre que erre, inmerso en el sadismo de las tijeras.
Ya lo he dicho más de una vez, pero lo que más me divierte de las revistas de moda es el makimarujeo que me ilustra sobre cómo se pintan, qué trapitos usan y cómo se cuidan las estrellas del astro imperante. En este apartado es Telva la que se lleva todos los premios de la loteria, con esos brillantes reportajes a toda pagina: "este verano, cuatro modelos te cuentan que reciclar, que conservar y en que invertir", o "el armario de... Patricia Conde".
Y si las it girls del momento me provocan a ira con sus sandeces sempiternas tipo "yo lo que hago es beber mucha agua y dormir ocho horas al día", me llenan de envidia cuando dicen La Frase: "Solamente pongo mi pelo en manos de Kuki, del salon Kuki Fernandez-Schmidt, en la calle Velázquez". Aleluya, pienso. Alguien ha encontrado a su coiffeur. Y me imagino a la famosa de turno cruzando a Ekseption en busca de unos pendientes de alto copete, que es la reaccion natural que te embarga cuando sales satisfecha tras varias horas de lavado + corte + color. Los ricos también lloran, y estoy segura de que aunque te llames Natalia Verbeke en algun tiempo remoto habrás sufrido torturas inenarrables hasta dar con tu media naranja peluquera.
Algunas tienen suerte y despues de mucho buscar, encuentran. Yo, por ejemplo. Despues de toda una decada de experimentos atroces, he encontrado a mi coiffeur. Esa que te escucha, te recomienda, se tira a la piscina contigo y comparte sus dudas, "ay Dios, tu madre me mata". Tanta humildad enternece, sobre todo porque lo que sale de sus manos es una obra maestra.
Se llama Meli, de la peluquería Koupas aqui en Sevilla, en frente del Hotel Colón. La primera vez que me entregué a su oficio, hace un par de años, supe que aquello sí era el comienzo de una gran amistad.

jueves, marzo 19, 2009

Poesía (...y maquillaje)

El recital en Cádiz me hacía mucha ilusión. Nada menos que la Universidad de Cádiz. Me llamó Buko, oye que nos vamos,y luego nos invitan a comer. Dije sí, y sólo dos segundos más tarde pensé dolorosamente en mis ocho horas de estudio.
En el tren, Fidel nos lanza la clásica pregunta: ¿qué estáis leyendo últimamente? El temario de la opo, se me ocurre al momento. La semana pasada compré el nuevo poemario de Carmelo, que es profundo y reflexivo. Y me apetece meterle mano de nuevo a Persuasión, de Jane Austen, y a La luz apacible, de Louis de Wolh. Claro que la primera opción es impensable, porque me he puesto por norma no leer novelas mientras duren las oposiciones. Al menos lo de Wohl lo he devorado unas dieciocho veces y sería un simple repaso. Y debo confesar que ayer me dormí con Cuando Hitler robó el conejo rosa debajo de la almohada: tengo que hacerme mirar esta pasión repentina por la literatura juvenil. Así que respondo: El temario y Judith Kerr.
En Cádiz esperan Inmaculada Moreno y Enrique García Máiquez. De nuevo hablando en verso, escuchando versos después de tanto tiempo. Los metapoemas de Enrique dan pie a un sabroso debate sobre metapoesía, ¿creación, reflexión u ombliguismo? ¿El fin último de un poeta es comunicar? Yo diría más bien crear belleza, como el pintor que pinta la lluvia o Inma Moreno recreando el Génesis: a mí también me parecen mágicas las palabras.
De vuelta, ya de noche, enciendo el ordenador y le echo un vistazo rápido al Foro Mac. En la carpeta "Nars", alguien pregunta por el colorete Gina, mi preferido junto con Luster y el primero que me compré, en París, con un dinero que me dieron por haber defendido mi tesis. Así que respondo emocionada, como una metralleta:

Perfecto, yo no sé por qué no se le hace más caso, es el Gran Desconocido. Es mate, y yo adoro los mates, pero al contrario que el Gilda le da muuuucha luz a la cara, sólo que la luz nace del color, no de la textura (brillos purpurinosos etc...) No. Es perfecto para el verano, tan alegre como un zumo de naranja, nada artificial. Parece que has tomada vitaminas y que el sol te ha sonrojado la cara pero sin bronceártela...

Envío el mensaje y tres segundos después una forera responde:

¡¡Qué descripción, parece poesia!!

jueves, marzo 12, 2009

Inventos y descubrimientos

Son las doce y media, puedo descansar un ratito y pienso, pienso en muchas cosas. En lo asombrosos y sobrecogedores que son los poemas del nuevo libro de Carmelo, ahora que no estoy para leer poesía. En lo mucho que estoy necesitando uno de esos aerosoles gigantes de agua termal de La Roche Posay, ahora que mirarse al espejo requiere diez segundos de puro lujo. Y, sobre todo, pienso en las ganas que tengo de escribir sobre cosas frívolas e importantes, por ejemplo la parafarmacia del Corte Inglés.
Sí, la parafarmacia. Después de mi último brote de granitos rojos de irritación hice un juramento: prometí no mirar a la cara a ninguna crema que no viniese convenientemente empaquetada por un farmaceútico. Aborrezco los tarros de Clinique, Clarins y Estee Lauder, pero detesto de igual manera el rollo eco bío de Lush y toda esa recua de aceites esenciales naturópatas que se han impuesto de moda. No señor; no, señor: vida nueva. Me declaro adicta a la parafarmacia del Corte Inglés.

Ahora paso a detallar los productos que han cimentado mi amor, un amor puro y firme, el sublime amor, el desolado amor... Y comienzo con La Roche posay. El agua termal de esta marca es pura magia, un milagro. Y tenemos la magnífica cremita con olor a pera, Toleriane, que hidrata sin engrasar y calma también la piel. Y los protectores Anthelios, la mejor pantalla solar del mundo en tropecientas texturas diferentes.
Después tenemos la marca Grisi con su gel de aloe vera puro al noventa y nueve por ciento del que ya he hablado tantas veces: sólo añadiré que es una maravilla. Y las toallitas desmaquillantes con aloe vera van perfectas para un apuro puntual.
Crema Biopel para los labios: ¡qué gran invento! Y digo para los labios porque para la cara no es buena: contiene petrolatum, lanolina, aceite mineral y aromas. Es un ungüento tipo alquimia que viene en un tubo hermoso: regenera los labios en un abrir y cerrar de boca, suaviza codos secos y es perfecto para zonas irritadas del cuerpo, repito, ¡no del rostro!
Y no hablo de Korres porque merece una entrada para ella sola, pero apunto aquí que también es una marca farmaceútica.

Por último dejo aquí constancia de dos cosas que sigo comprando en supermercados, excepciones a una regla de oro. El hidragel calmante y el tónico multifunción de Carla Royo Villanova, que llevan un 95% de agua de rosas búlgara y son un auténtico bálsamo para pieles cproblemáticas, y el champú sólido de Lush, que limpia el pelo como ningún otro, dándole cuerpo y sacando tirabuzones ¡sin necesidad de espuma!

lunes, marzo 09, 2009

Fuego de opósitos

Comenzó mi vida de opositora el siete de marzo de dosmil nueve. Ya he leído, subrayado y hecho el esquema de tres temas, voy a tema por día y luego a hacerme yo misma un examen. Vaya un planecito.
Así que para celebrarlo he visto tres películas de cine, una cada fatigada noche, en un claro revival de mis días de apretada tesis. Y como nunca en la vida he sentido estas atroces ganas de dormir la siesta e incluso de escribir poesía, he rebuscado, en una de esas malditas medias horas de descanso, un poema de Ardua mediocritas, libro fotocopiado y encuadernado que me regaló un compasivo amigo poeta diz que hace ya ocho años, mare deu cómo corre el tiempo y blablabá, (ya empiezo a tararme, malo malo...)

OPOSITOR
Fuego de opósitos

Quiero escribir un poema.
Tengo que estudiar. La cama
me llama. Quema la llama
de qué vocación: dilema
entre rima, cama y tema
que me exige una elección.
El Arte en mi corazón,
La Justicia en mi cabeza,
en mi cuerpo la Pereza
y en mí la Contradicción.

Ardua Mediocritas Enrique García-Máiquez, Premio Nacional de Poesía "Mariano Roldán", 1996

miércoles, marzo 04, 2009

Fin de semana en Madrid: apuntes y digresiones

Me escribe una amiga diciéndome que ella y su marido van a disfrutar de unos días en la capital de España... y me pide algunas ideas. Con Madrid me ocurre lo mismo que me sucede con Sevilla: la conozco poco y mal. Al menos he conseguido orientarme en el metro (sigue las señales, sigue siempre las señales...), y eso me ha dado un aire de libertad, una idea tal vez errónea de que domino más esa ciudad para mí de vacaciones y compras que mi lugar de rutinas, bostezos y sol incomparable.
De cualquier modo, estas son mis direcciones no tan secretas para pasar un fin de semana de puro deleite, tanto epicúreo como hedonista.

- No puedes dejar de pasear por el Retiro, preferiblemente un domingo, comprarte un bocata de calamares en cualquier puestecillo antes de entrar al parque y comértelo sentada en un banco: ¡los gorriones de Madrid son geniales! Y después a pasear en barquita por el estanque.

- Ni de visitar la librería del Círculo de Bellas Artes, al principio de la calle Marqués de Casa Riera, se llega con la línea 2 de metro, parada Banco de España. Es una librería que lo tiene casi todo, grande pero con recovecos por lo que parecen muchas tiendas pequeñitas, tiene todas las revistas culturales, poesía, arte, guiones de Woody Allen...

-De los museos, el que más me gusta es la Casa de Sorolla, encantadora y llena de cuadros del pintor, una maravilla. Está en la calle Paseo General Martínez Campos, número 37, se llega en las líneas de metro 7 y 10, parada Gregorio Marañón.

-Mira si hay alguna exposición en la sala Mapfre, paseo de Recoletos, número 23, llegas en la línea 4 de metro, parada Colón.

-De bares y restaurantes lo que frecuento es el Barrio de Salamanca: a mí me gusta La casa del abuelo, una taberna tradicional con buenos pinchos y platos de huevos rotos deliciosos, en plena calle Goya, se llega en las líneas de metro 2 y 4, parada Goya. Es más barato que cualquier bar en Sevilla. Restaurantes, me chiflan tres: Geographic Club, en la Calle Alcalá, 141, también parada Goya, ¡no te lo puedes perder! Es colonial- étnico, con comida mejicana y de distintos países, y con un decorado exótico maravilloso. También, La Galette, en la calle del Conde de Aranda número 11, metro Retiro: restaurante vegetariano romántico y un poco de nouvelle cuisine pero comer, se come. Sugiero las croquetas de manzana, la ensalada de manzana y un plato de arroz y carne que se llama Corona de reyes. Y El inti de oro, calle Ventura de la Vega número 12, línea de metro 2, parada Sevilla. Es un peruano increíble, tiene los mejores ceviches que he probado.

-En cuanto a garitos y pubs no puedes irte sin haber entrado en el Libertad 8, calle Libertad, metro Chueca: el mítico pub de los cantautores, con algo de suerte escuchas a Tontxu o a Paco Bello como a mí me ocurrió.

- Y llegamos a la parte interesante... ¡compras! A mí me encantan los hippies de la calle Goya, junto al Corte Inglés (Metro Goya, líneas 2 y 4.) Tiene un tenderete que se llama La nave va en el que venden cosas de la india, pulseras de cobre, anillos de madera. También por la zona una tiendecita llamada Azul de mar, calle Francisca Moreno (perpendicular a Goya por la altura del Deutche Bank). Venden pendientes para boda, bolsitos joya, muñecas rusas, anillos de piedras de cristal de colores preciosos... bastante barato.

- Y si lo que quieres comprar es... maquillaje, has llegado a La Ciudad. En la misma calle Libertad, número 3, hay una tienda de maquillaje profesional que vende dos marcas buenísimas, poco conocidas e inaccesibles si no viajas a Madrid o Barcelona: Harlow (lo mejor son sus brochas profesionales a precio razonable), y Kryolán, que ofrece sombras de ojos en polvo o crema, con base de agua, en formato de pigmentos... y coloretes y bases de maquillaje de gran calidad y precios más que razonables.
Pero la calle principal para comprar cremitas en Madrid es Fuencarral: ¡me encanta! Se llega en la líneas de metro 1 y 10, parada Tribunal. Tienes Korres, Kielhs, un Sephora, Lush y... la magnífica e increíble tienda profesional de Mac.
Y por último, si tienes ánimos, toma el cercanías de Pozuelo y visita el stand de Nars en el Hipercor de Pozuelo. Creo que a partir de mayo van a colocar un corner mucho más cercano en el Corte Inglés de Goya, pero hasta entonces, si quieres ver en directo los maravillosos coloretes y múltiples de esta marca, ¡hay que lanzarse a la aventura!

Y termino con dos apuntes "soplados" por Benita: La pastelería salón de té Embassy, en el Paseo de la Castellana 12, metro Colón: un anónimo apoya la moción y añade: "mis pasteles preferidos son las barquitas de fresa. Todos los de fruta fresca son deliciosos". Creo que hay que visitarlo...
Y, ¿cómo se me pudo olvidar? La magnífica tienda de Álvarez Gómez, llena de frasquitos de violeta, jazmín, lavanda... En la calle Serrano número 14, metro Serrano, naturally.

miércoles, febrero 25, 2009

301

Era de noche y volvíamos a casa. Sentadas en la parada de autobús, de incomparable marquesina de PVC transparente que en primavera, verano y mitad del otoño provoca efecto invernadero, rumiábamos los últimos minutos de un domingo más que se nos iba. Del otro lado del telón aguardaba el lunes, ya sin lluvia pero igual de negro que un paraguas de caballero. De caballero a la antigua usanza, claro, no de los que andan ahora con la corbata sembrada de piolines. Estábamos solas y calladas.
Y de lejos llegaron dos seres como metidos en un aura, ay el aura, será blanca o negra o de colores. Estos dos venían rodeados de chisporroteos de fuego alegre, si no fuera cursi diría que nimbados, deja ya el almíbar tú que te quemas, pues nada, bendito punto y aparte.
Son mimos profesionales, dijo mi madre en voz baja. Qué van a ser, lo que son es amigos o novios o qué se yo, muy besucones no eran, sólo se abrazaban, se enlazaban y bailaban. Con dos bufandas. Y reían, reían sin parar, pero con una risa como banda sonora de peli americana, de las que no molestan porque parece que van por dentro, a juego con el ambiente. Y se ponían a bailar claqué entre risas, fredasterianos, y yo le empezaba a ver ya la trampa al domingo de posguerra que me había fabricado, y la marquesina di que sí, transparente para así filtrar los rayos solares, lunáticos, el aire y el agua en danza.
Sois geniales, tíos. Tendría que haberlo dicho. Pero me iban a tomar por rara, cuando pa raros, ellos. Benditos raros.

P.S.: Esta es mi entrada número 301, pero perfectamente podría haberse tratado del número de la línea del autobús.

sábado, febrero 21, 2009

La maravilla difícil

Todo duele como esquinas de cristal que, de pronto, se fragmentan en mil trozos de una luz que te sorprende. Comienza la difícil maravilla. Es el vacío rápido, una espiral que ralentiza el tiempo. Y estás solo como un niño pero sin las armas mágicas que la infancia te dio. Quieres pintar un teje en el suelo y saltar las casillas cantando para encontrar la salida, inventar nombres dulces para el lobo y que así se convierta en menos lobo.
La clave está en jugar. Ofrecer lo que no es juego para transformarlo en juego, regalar lo regalado, el tiempo atemporal y lo que queda del día. Sin más droga que la música, el sol que se nos mete por las venas, la vida que se entrega en puro éxtasis.
Y el día que comienza es el potro desbocado que te conducirá, si sabes gobernarlo, a la cima.

domingo, febrero 15, 2009

Tardes doradas en el parque

Giraba el columpio y creías que Supermán iba a aparecer de un momento a otro, llevándote en volandas para esquivar el duro suelo. El suelo sabía a adoquines con sangre y a manchas de chocolate rosa, y las rodillas repletas de barro te daban ese aura de San Jorge venciendo al dragón que tus padres nunca entendían. Y no querías llegar tarde por culpa de la mercromina, moco verde el último, y perderte el comienzo de Dragones y mazmorras. El amo del calabozo nos dio poderes a todos, y foskitos, y piruletas. Que no se entere mamá.
Y siempre cenabas tortilla porque entonces no había colesterol, y la sartén crepitaba en los fogones que estaban en un rincón recóndito, blanco, mezclado con el aroma del aceite frito. Los saleros y las cebollas. Y todos a comer.
La bañera llena de burbujas y tus primas chapoteando, y tu primo intentando entrar por alguna rendija para ver, qué querrá ver si aún tenemos cuerpo de niña, dijo alguien una noche. Sólo quiere fastidiar, para eso es chico.
De este lado del cuento, veinte años después, abro el bote redondo y granate de Moussel y la bañera va llenándose de pompas, y en cada pompa cumplo un año menos hasta rozar el agua caliente con sólo nueve inviernos a mi espalda.

viernes, febrero 13, 2009

Nevermore (saudade, morriña, murria)

Ando llorando por las esquinas, imbuida del síndrome de Estocolmo. No volveré a subirme los miércoles, a las nueve menos cuarto, al autobús veintisiete para bajar donde se vislumbra la iglesia evangelista, reinando en el centro de un descampado de flores silvestres. No volveré a demorarme en los mil desayunos de las doce, "que se note que vamos a ser funcionarios" dice Juan María y, como a la voz de un conjuro mágico, abandonamos el departamento de lengua en busca de media tostada de tomate y una fanta de naranja, bebida azucarada y energética que me permito una vez a la semana. Hasta ahora, los miércoles.
Nunca más las tardes en el IES Nervión tragando frío y ciencia, la ciencia de enseñar, explicada en voz baja y con profusión de libros que ruedan por los pupitres. Siento tal vacío, canguelo, penita, saudade y morriña que voy a empezar a leerme la bibliografía recomendada, comenzando por Mal de escuela y Latín y mentiras.
Las clases del CAP terminaron, y yo me he quedado huérfana. Sin chanzas.

martes, febrero 10, 2009

Frente al espejo

Lentamente el sábado se va, decía Sole Gimenez con dulzura cortante, y yo cada vez iba quedándome más ronca. Abrí el armario de mi habitación y vi la madeja de libros reflejada en el espejo: nunca estaremos solos. El teléfono maullaba también, gritón y acogedor. Y sonaba el piano, ese piano vecino que presta a mis tardes un doble fondo de realidad, ya lo dije, y me hace sentir como en mi propia casa.
Es el momento perfecto para maquillarme, pensé, aventurando combinaciones. Nadie me espera. Y me dispuse a abrir la bolsita de las pinturas, y a jugar, soñar, imaginar.

Con ayuda de un desmaquillador de ojos suave, salieron de mis manos dos looks diferentes. Para ambos utilicé la prebase de sombras de Art Decó, que es una maravilla barata (seis euros en perfumerías Douglas), y mantiene los colores fijos y vibrantes. También, tres pinceles básicos: uno en forma de lápiz para trabajar con tonos oscuros y trazos precisos, una brocha Smudge para difuminar y un pincelito fino y biselado para delinear. Los tres de Sephora. Y también resulta muy útil tener al alcance de la mano algunos bastoncillos de algodón, para corregir cataclismos.

Para el primer look podríamos utilizar un nombre poético, al estilo de "El resurgir de una sombra". Poético y verdadero: quería probar si con la prebase de Art Decó aguantaría bien una sombra de Mac tan bonita como caprichosa: Deep Truth, un azul oscuro, intenso y escarchado, eléctrico digo yo.

Durante mucho tiempo fue una de mis sombras favoritas, pero empezó a mostrarse difícil y a migrar por todo el párpado: una maquilladora me dijo que los pigmentos azules sufren siempre esa tentación. La saqué del fondo del baúl y la fui depositando con el pincel lápiz en la almendra del ojo, a toquecitos. Esto es algo que aprendí recientemente: cuando una sombra es muy especial y tiene reflejos, (como mi querida Beauty marked de Mac), debes extenderla a golpecitos, sin frotar ni arrastrar.
A continuación descargué el pincel y marqué la esquina externa y la banana con la sombra Knight Divine: gris oscuro con reflejos azules. Y, para que no quedaran cortes de color, difuminé ambas sombras con la smudge.
Aplicando prebase también a ras de las pestañas inferiores, me aventuré a trazar con el pincelito una línea imprecisa de sombra Knight divine. Casi nunca lo hago, me gusta dejar el párpado inferior limpio y evitar así el efecto ojera, pero me apetecía divertirme un poco, y es cierto que un auténtico ahumado requiere ese toque final. Iluminé con una sombra clara, en mi caso con el pigmento Jardín Aires de Mac, el arco de la ceja, y quedó terminado el look.

El segundo podría denominarse "Look Ala de mosca", y combina dos joyas de la corona: la sombra Greensmoke de Mac, un verde oliva ahumado lleno de misterio, y la controvertida Club, color ala de mosca, versátil y tornasolada.

En pocas palabras puedo decir que utilicé los mismos pasos (véase el caso uno, dirían aquí las instrucciones de un manual.) Prebase, Greensmoke en el párpado móvil, Club en la esquina y en el pliegue. Como toque último, me evité la siempre arriesgada acción de trazar una línea a ras de pestañas inferiores con sombra, y utlicé el mágico y mítico lápiz Orpheus de Mac, negro con reflejos bronce/dorados. Fue parte de una colección limitada, pero tenéis un clon baratito en Mercadona: Lápiz nº8 de Deliplús. No sé si la mina será tan deliciosamente blanda y manejable, pero podría valer, y para las nostálgicas siempre nos quedará Ebay.

P.S.: Las fotos pertenecen al blog de Vanesce. Completé ambos looks con la barra de labios kisskiss de Guerlain en tono Peche frivole, un rosa-melocotón que todas necesitáis. Por cierto, la Greensmoke también queda de miedo combinada con una de las nuevas sombras de esta marca, la Nuit, negra verdosa con brillos dorados.

jueves, enero 22, 2009

Cosmética en tiempos de crisis

En estos malos tiempos, me dijo un amigo, lo mejor es abrir una panadería: nadie va a dejar de comprar pan.
Nadie dejará de comprar pan, y ninguna mujer debería dejar de cuidar su piel y, por qué no, su maquillaje. En La luz apacible, Louis de Whol atribuye al inefable Tomás de Aquino un párrafo en defensa de este arte. Y si "pintarse la cara" no era pecado ni en la Edad Media, ahora sería un pecado estético no hacerlo. Toda mujer, incluso la que dice que no se arregla, tiene un arma infalible: no usará fond de teint, pero no sale de casa sin la raya negra en el ojo, o sin depilarse las cejas.
El maquillaje no sólo te hace sentir bien a ti sino que hace la vida más agradable a los demás. Una mujer que se ve guapa no irá por la vida arañando a otras mujeres, y cuando un hombre le ceda el asiento no pensará de él que es un sucio machista, sino que está deslumbrado por su belleza. Somos la mitad de la raza humana que usa tacones y rímmel, y eso nos tiene que servir de algo.

Y, comenzando por el rímmel, diré que existen máscaras fabulosas de Chanel, Givenchy, Estee Lauder y Lancôme, pero que todas tienen un ligero problema: caducan en seis meses. Enseguida empiezan a oler mal, por lo que propongo el primer ahorro del año: no inviertas en la nueva Phenomenon eyes (28 euros) sino en la Great Lash de Maybelline (unos 8 euros): el bote rosa y verde es famoso, lo usan muchas actrices americanas y por algo será.
Segundo paso: vaselina pura. Pero no los tarritos de Gal o Agatha Ruiz de la Prada, que a la larga salen muy caros, no; ve a un herbolario o tienda bío y hazte con un tarro de cincuenta mililitros. En Sevilla, en la Jaboteca (Calle Cuna), me costó a mí unos cuatro euros. Sirve no sólo para hidratar labios, sino también codos, talones, uñas y... ¡contorno de ojos! Una esteticista me dijo que la vaselina era un gran contorno de ojos: no acaba con ojeras, pero hidrata, atenúa bastante las líneas de expresión y previene las patas de gallo.
Siguiendo con esta línea, la mejor "crema" nutritiva, regeneradora y antiarrugas es el aceite de rosa mosqueta: dicen que es caro, pero el de Marnys, que es puro, no llega a los siete euros. Y siempre quedarán marcas como Olay y Deliplús: de esta última recomiendo su agua de avena, el mejor tónico para piel grasa e incluso sensible, a pesar de que al alcohol sea uno de sus ingredientes. Siempre tendrá menos alcohol que los tónicos de Clinique, y cuesta tres euros en vez de veinticinco.
Otro tónico buenísimo es el agua termal de Avene, y si tu piel es seca, el agua de rosas de Cuve, en farmacias, cuesta también cuatro euros.
Una base de maquillaje para tiempos oscuros: el fond de teint pinceau de Bourjois. Es el clon de la ya mítica base de YSL, sólo que mejorada, ya que es libre de aceites pero muy confortable. Y de larga duración: incluso la recomendaron en la revista In Style hace unos meses... Cuesta unos quince euros.
Sombras de ojos para no arruinarse: las de Art Decó. Si tienes cerca una perfumería Douglas, ¡corre hacia ella! Por cinco euros tienes clones de las sombras de Mac, y la calidad es buena. La 262 es muy parecida a la mítica Parrot, un azul turquesa loro; la 245 me recuerda a la Sumptuose olive, un verde oliva brillante; y la 92 es un clon aceptable de la preciosa sombra Shale, un malva grisáceo. Y la base de sombras de esta misma marca no te la puedes perder: cuesta seis euros y pico y logra mantener tu look todo el día, puedo asegurarlo.
Adaptando el lema de Francois Nars, también yo puedo decir: diviértete, sólo es maquillaje... barato.

lunes, enero 19, 2009

El infierno de los réprobos

Alejandro dice, comentando la entrada anterior, que sabe que se puede dialogar conmigo. Y yo me quedo sin saber si su elogio es cierto o no, en realidad no sé si está en el alma de los españoles el don de poder debatir desapasionadamente, sin iras reconcentradas, sin prejuicios de derechas o de izquierdas, cuyo nombre es legión en ambos casos.
Sencillamente, hay cosas que me hacen daño, y detesto la polémica. A veces desearía tener en mi sangre unas gotas del humor inglés, al estilo de Enrique García Máiquez, para capear el temporal y hablar de lo que nos plazca sin salir airados ni trasquilados. Una, que no tiene vocación de vencedora ni de vencida, desearía sentarse en su cuarto de estar en los días de lluvia, encender una imaginaria chimenea y abrir una tras otra las novelas de Wilkie Collins.
Pero, mientras redacta su trabajo de didáctica general, una tropieza con la noticia de que la subvención a ciertos colegios andaluces está en el aire porque practican la "discriminación sexual". Son malos, malotes. Por supuesto se menciona al Opus Dei, pero una comentarista del blog de Batiscafo nos recuerda el caso del Colegio de las Hermanas de la Cruz que no sólo es un colegio más, sino que allí viven "las niñas que los padres no pueden atender y eso lo sabe muy bien la Junta."
A estas alturas, una ha olvidado completamente su deseo de no entrar al trapo y orillar temas espinosos en este su blog hobbítico. Que quieren, ahí me han dado. Yo estudié en uno de esos perversos colegios femeninos, y es una de las mejores cosas que pudieron hacer mis padres por mí. La verdad, no sé cuál es el problema. Vivimos en un país democrático, y por eso existen varias opciones subvencionadas para una verdadera igualdad. Nadie va a obligar a tu hija a inscribirse en Ribamar, ni a tu hijo a estudiar en Altair. Tal vez el delito tan grande de profesores como Fidel Villegas sea sacar poetas de debajo de las piedras y hacerlo a las orillas del Parque Amate.
Aquí termina mi exabrupto del lunes, y ya estoy deseando volver a mis plácidas entradas sobre buenos poemarios y coloretes de Nars.