domingo, abril 25, 2021

Todos me lo han regalado todo

Parece que no se estilan ni la gratitud ni la humildad.

Para una vez que un rayo de clarividencia te inunda y proclamas que tus colegas y jefes te han tratado bien, que te invitaron a tal o cual congreso cuando menos currículum tenías, que un renombrado pope de tu área de conocimiento te ha dado oportunidades y que un crítico literario te ha mirado con cariño, viene un indignado y te bendice con la frase de moda: "no te abajes tanto, que nadie te ha regalado nada".

Y encima se lo tienes que agradecer, pues a su manera ¡te está piropeando! Sólo que a mí se me antoja un piropo bien triste.

"Nadie me ha regalado nada": el mantra de nuestra generación, el Nirvana, el estado ideal. La lista de favores en blanco, no deber nada a nadie y los méritos propios creciendo cual tumor vociferante, pero benigno y ansiado.

Pues en esta cultura de la meritocracia, reivindico. Y digo que lo que más me enorgullece es lo que me han querido, la amistad de mis maestros, lo que me cayó cual lotería. Y digo que lo que mejor sabe es aquello que te dan porque sólo había un germen y a alguien le gustó esa semilla y quiso dedicarse a regarla. 

Así  quiero llegar a la plena madurez; orgullosa de todo lo que me han regalado.

5 comentarios:

Félix Caballero Wangüemert dijo...

Amén. No me cabrían loa aplausos que merecería este comentario. Nos sobran los motivos para agradecer.

kitty dijo...

Qué certero!
Si tuvieramos solo aquello que merecemos te aseguro que, al menos en mi caso, tendríamos bien poco...

Maria Angela dijo...

Consideración muy oportuna, muy aguda y muy verdadera. Gracias, Rocio.

Anónimo dijo...

Cierto. Precioso. No se llevan las "gracias", ni recordar que muchos somos lo que somos gracias a la generosidad de otros, de esos que no se cobran los favores, y están en cada momento de nuestras vidas...valvanuzp

Pedro Serna dijo...

Cuanto más brillantes son las personas a las que he ayudado, más agradecimiento me han mostrado. No necesitaban, para no perder su propia estimación, negar lo recibido. Por el contrario, el mediocre suele evitar el agradecimiento: le debe parecer que vale aún menos si reconoce todo lo que ha recibido.