sábado, marzo 08, 2008

Mañana de sábado

Los sábados se hicieron para las librerías. Cruzas la calle pensando en poemarios mientras el aire te recibe con "los grados justos/ para salir sin el abrigo". ¿Tienen algo de Chesterton, por favor? ¿Seix barral, Antonio Gala? No hombre no: Joseph Pearce. Hombre y mito, escritores conversos. El hombre se sonríe de medio lado. Tú como siempre. Sí.
Encuentro unos cuadernitos perfectos para el bolso, rayados y en azul marino. Moleskine, los legendarios cuadernos que usaban Hemingway y Picasso.
Últimamente me ha dado fuerte por el color azul, que ya me gustaba en sus tonalidades agua, lavanda, turquesa y noche, pero ahora prefiero en tono marinero y azul gastado, dénim lavado o navy. El turquesa es un color muy versátil, según el matiz me entusiasma o me horroriza, puede ser un brocado en un palacio francés o un collar de cuentas de plástico del bazar chino. Qué horror, tendré que tomarme la temperatura al llegar a casa, pienso cosas muy raras.
Y todo eso mientras pago el moleskine, cuatro noventa. No, yo no es por Hemingway ni mucho menos por Picasso, es que tiene el tamaño perfecto, y luego el nombre que es muy chic, tener un Moleskine me acerca un poco a Carrie Bradshaw en sus días de gloria.
En la acera hay naranjos, estamos en Sevilla. Huelen a calor sin hacer calor aún, por eso me gusta tanto el mes de marzo. Huelen a colonia de Guerlain, mandarina y albahaca, a barra de labios flash´n dance, que en la página web americana de Mac se describe como intense tangerine with pink pearl.
El naranja y el rosa fuerte se unen en mi mente como un grito de alegría, y me apetece de pronto ir al parque, comprar un par de globos y beber fanta de naranja bajo un toldo de rayas azules y blancas, mientra leo a Wislawa Szymborska.

viernes, marzo 07, 2008

Fafi: naranja suave, dénim y verde lima

Hoy tuvo lugar la anunciada sesión de maquillaje en el stand de Mac en el Corte Inglés, al terminar mi segunda semana de trabajo. He probado el colorete Hipness de la colección Fafi: bonito, pero no tanto como para tentarme, como dijo Darcy en el primer capítulo de Orgullo y prejuicio.
Luego me han manchado los labios con una barra chulísima: se llama Flash´n dance y la recomiendo vivamente. De hecho no me suelen gustar los labiales rosas, pero éste me parece maravilloso, ya que no es el típico rosita baby doll (enemigo a la vista, huyamos despavoridos...), ni tampoco un fucsia de neón de bar en Las Vegas. Tiene un color vivo, fresco, que da alegría sin resultar llamativo. Como de haber comido fresas en el campo.
En todo el párpado aplicaron el Paint Bare Canvas: una base de sombras en tubo, color champán, que consigue que las sombras queden fijas, no se cuarteen, no aparezcan rayas etc... También lo recomiendo. Utilizaron después la paleta eyes 2. Yo tenía los ojos semicerrados, e intuía cómo difuminaban sobre mí distintas sombras con varios pinceles. Parecía el juego del veo veo con misterio y sorpresa al final. Al mirarme al espejo "vi" un degradado perfecto en verde lima, naranja suave y azul: un azul desteñido, como de blue jean, borraba de mis ojos el cansancio de toda la semana.

lunes, marzo 03, 2008

Shadowy lady

De verdad, de verdad, de verdad, que estoy en un túnel negro.
No; no penséis en suicidio inminente, malditos, ni en una luz al fondo del túnel (¡No, no, no te acerques a la luz! -No puedo evitarlo, es tan boniiiita... sshhprt....)
¿Veis? Sólo se me ocurren tonterías y asquerosidades. ¡Este es un blog serio! Ay, Dios mío, que llueva... en España y en mi pobre ser. Esto lo he dicho yo ya: me suena de algo. Confirmado. No es mi primera crisis. Debería saber cómo se sale de aquí.
Bueno, lo intentaré con el tema del maquillaje, que siempre ha funcionado. Primero un punto, luego una coma, un pie tras otro y aprendemos a andar. El jueves me maquillan en el stand de Mac con productos de la nueva colección, "Fafi for Mac", que tiene un colorete coral precioso. Pero ya tengo el Peaches, y el Gina de Nars, y estamos en Cuaresma, así que nooo, no, no, no no no, nooo, no, you´re not the one for me. Lo que sí he comprado es una sombra oscura llamada shadowy lady que es incroyable. En dos palabras. Mi trabajo está al ladito del corner de Mac en el C.I. del Duque, señores, qué peligro...
Ya conocéis la ecuación famosa, ¿no? Ojos pequeños = sombras oscuras. El efecto ahumado es lo que mejor me va, y por supuesto mi firma preferida es la que más sombras oscuras puede ofrecer. Ya tengo la Knight divine, un gris oscuro escarchado
con reflejos azul y plata (suena bien, ¿eh?) pero ahora he conseguido esta, que es mate, muuuy oscura y morada, pero parece gris con reflejos morados. Muy cuaresmal, digo yo. Básica.
Para arrancar tras la sequía, he cumplido. El jueves contaré cómo me han dejado.

martes, febrero 26, 2008

Últimas lecturas

Ayer me enfrenté por vez primera a un grupo de doce alumnos, y yo era la profesora. Dar el salto produce un poco de vértigo, aunque estaban callados y muy formales porque eran norteamericanos: todos con mejillas rojas y piel rubia. Tienen consigna de no hablar inglés dentro del centro, pero me da pánico la sola idea de que empiecen a hablar a borbotones en un idioma que leo bastante bien pero no entiendo.
Estudiaremos los Siglos de oro, por lo que tendremos que leer el Lazarillo de Tormes, que no me gusta mucho: La picaresca y yo no somos uno. Garcilaso y San Juan, en cambio, son una alegría que destaca con letras azules en el temario, y Cervantes, y Lope... y Calderón.
En París estuve leyendo por cuarta vez Perder y ganar, de J.H. Newman, y ahora no concibo la vida sino como una larga e ininterrumpida lectura de esa maravilla de libro. Ay, Oxford. Ay las controversias y los desayunos con carne y grosellas. Ay el párrafo de Willis sobre la Misa, "¡O, sapientia, fortiter suaviterque disponens omnia, O Adonai.. . O Expectatio gentium... veni, Domine Deus noster...!"
Ahora leo Retorno a Brideshead, por vez primera. Espero que se convierta también en uno de los libros de mi vida. Y ayer, cuando llegaba a casa "radiante de cansancio", me esperaba mi padre con una última reliquia parisina: el perfume Aqua Allegoria Mandarin & Basilic de Guerlain: lo compró en el duty free y lo reservó para mi primer día de clase. Ahora puedo oler a mandarina y albahaca sin pasar a hurtadillas por los probadores del Corte Inglés.

viernes, febrero 22, 2008

París

Ahora que ha transcurrido casi una semana desde que dejé París, quiero hacer recuento. No me subí a la Torre Eiffel ni al arco del triunfo, ni paseé en barco por el Sena. Esos son planes de turista y yo no quería viajar a París sino "volver" a París, revivir nuestra historia de rápidos encuentros en pequeñas callejas, crepes humeantes y piedras bañadas por la luz. Quería recorrer el París medieval y el más "in" de los maquillajes, de la maison Guerlain y de los anillos de plata comprados al peso como si fueran gominolas.

En Cluny volví a encandilarme ante la penumbra de La Dama del Unicornio y ante los Cristos serenos de piedra azul. El silencio me decía cosas silenciosas pero nuevas, no como cuando era niña y no sabía contemplarlo y me impacientaba. Antes una calle era sólo una calle, ahora son olores, esquinas, rostros. Supongo que eso significa crecer, algo de reposo nos dejan los años.

En el Sephora enloquecí, como predijo Nebel. Me rizaron las pestañas con el mítico rizador de Shu Uemura, que desde luego no compré (costaba 28 euros y mis pestañas son rubias: el efecto no es tan dramático como para tentarme...) Sí que me dejé tentar por el stand de Stila: compré una sombra llamada Cloud que es todo un básico para vestir los ojos a diario. Cloud significa nube y la sombra tiene ese color, entre gris y blanco, de tormenta. Por la mañana abre la mirada y la deja muy limpia, sin recargar. Mi última compra de Stila fue un nude precioso, tirando a melocotón; y, por supuesto, no salí del Sephora sin mirar los famosos coloretes de Nars: me llevé el Gina, el único tono "ponible" (los demás son muy teatrales): melocotón naranja. Valía 29 euros y mi madre se escandalizó, sin embargo en un restaurante pedían 270 por un plato de caviar, y en Le Bon Marché, 2000 euros por un vestido: ¡París es muy caro! Así acuñé la frase que se convirtió en leit motiv de la semana, "hay cosas más caras que el colorete de Nars". Cada vez que la repetía, ante un nuevo asombro, no podíamos evitar una enorme carcajada.

domingo, febrero 17, 2008

Gaviotas sobre el Sena


La isla de San Luis. La torre de Saint Jaques desde lejos, alta y azul. Dibujos medievales en la piedra. El Sena por la tarde: islas y puentes y retales de sol sobre las torres. El vuelo orquestal de las gaviotas.
Palomas que se cuelan por las altas vidrieras y escuchan misa en San Eustace. La Dama del unicornio, roja y dorada, reza también en su carpa de brocado que dice: mi único deseo. Castillos góticos, tumbas de reyes. Y volviendo, mujeres negras y serenas en el metro, con el rorro a cuestas. Merci de votre comprension. Final de trayecto.
Escaparates de Cartier y Chanel. El Léon de Marseille con su menú de mejillones a dieciséis euros: mules, frites a volonté y créme caramél. Tiendas de Mac, de Origins, de L´Occitane, de Shu Uemura. Marionnaud y Sephora.

viernes, febrero 08, 2008

Benedicto XVI, también poeta


Leyendo La sal de la tierra he descubierto que Ratzinger escribió poesía en su adolescencia. Me ha ilusionado saberlo, la verdad. El entrevistador le pregunta "pero, ¿de qué hablaba en sus poemas?", y el entonces cardenal responde:

"Hacía poesía de todo lo que veía, de todo lo cotidiano, poesías dedicadas a la Navidad, a la naturaleza. Simplemente era una señal de que me gustaba exteriorizar mis sentimientos, sobre todo de que me gustaba dar algo de mí mismo a lo demás".

Dar algo de sí mismo a los demás: eso es lo que un poeta hace.

P.S.: Me voy a París, de ahí que os haya plantado esta foto que nada tiene que ver con B16, pero bastante con la poesía... El blog descansa hasta el domingo 17, pero prometo luego una detallada crónica parisina. La foto es del blog de Nebel, una chica del foro Vogue: http://nebel-allure.blogspot.com.

jueves, febrero 07, 2008

Doctores tiene la Iglesia

"Ya soy doctora", le dije a Juan Montero, mi director, al salir de Río Grande. Él se sonrió con los ojos como es su costumbre antes de responderme: "como Santa Teresa". La noche anterior había dormido poco, la noche siguiente dormiría menos aún... El sol de febrero picaba y los nervios me comían la moral.

El traje elegido para la ocasión era un vestido gris oscuro de lana con talle bajo y mangas ranglán comprado en Zara (talla L, ¡milagro!), combinado con tacones sport negros, bolso hippie de piel india trenzada y chaqueta azul noche de Adolfo Domínguez, "el Ferrari de mi armario" me dije de broma al probármelo. Una mezcla de elementos bohemios y pijos que dice mucho de mí.

La voz no me llegaba a los labios, pero comencé a leer la defensa mirando de vez en cuando al tribunal, que imponía (¡eran cinco!) Me di cuenta en seguida que la defensa estaba bien escrita y que "podía hacerlo bien", lo malo es que luego me llegó el turno de callar y comenzaron a hablar ellos. No fue nada horrible, me señalaron una a una las erratas (sí, ésas que con tanto esmero corregí, y que luego un duende emborronó), y un par de cosas un poco más serias desleídas entre alabanzas y sugerencias al estilo de "siga usted por aquí". No se ensañaron conmigo, me trataron muy bien y tras los minutos de rigor en los cuales esperábamos fuera (con el corazón en la boca), me dieron la nota máxima: sobresaliente cum laude por unanimidad.

El público apalaudió, el jurado me besó, todos me felicitaron, el teléfono tronó a lo largo de la tarde, Blanca Merck me regaló una cadena dorada (cobre envejecido), y yo apliqué capas y capas de Carmex sobre mis labios resecos, y luego gloss de Nuxe color chocolate claro, y otra pasada de colorete Mac en el cuarto de baño del restaurante...

Me quedo con la sonrisa de Begoña López Bueno, presidente del tribunal, al decir "hemos decidido por unanimidar otorgarle la máxima calificación". Me quedo con la alegría de mis padres y con las lágrimas de mi abuela, y con la voz orgullosa de de mi amigo Pablo Moreno, de mi amiga Ana diciendo "María que nos lo ha contado lloraba de emoción". Ese cariño intangible, insobornable: palparlo ha sido lo mejor que podía haberme ocurrido en la vida.

jueves, enero 31, 2008

Númenor en NT


Leo Nuestro Tiempo desde que era niña: recuerdo los ejemplares en el revistero de mi salón y yo con doce años hojeándolos, sin entender gran cosa pero fascinada. Pensaba que los traía mi padre a casa, y como él es filósofo, pensaba que hablaban de filosofía. Algo muy grande y profundo. Luego me di cuenta de que más bien tenían que ver con el mundo de la comunicación: un asunto igual de importante. Ya estaba enganchada: al formato, a las firmas, a los dibujos tan originales...
En junio del 2007 llegué a Pampaluna y me presentaron a Sonsoles, la redactora- jefe. Este es un blog público y la amistad es algo público y privado al mismo tiempo, así que lo que llegó a ser ella para mí en pocas semanas lo guardo o, al menos, lo salvaguardo. Sólo diré lo que es público: que gracias a que leía mi blog me alojó en su piso, y que gracias a nuestra amistad llegué a colaborar en la revista que tando admiré en mi primera juventud.
Lo hice con un artículo sobre Númenor, y por mi culpa se coló una pequeña errata que me he adelantado a subsanar. Quien esté interesado en los libros de Númenor (los últimos son la antología de Carmelo Guillén Acosta y las ópera primas de Cerero y María Eugenia Reyes Lindo, debe dirigirse a:

ediciones@fundacionculturaandaluza.org.


Actualizo: Mañana, 6 de febrero de 2008, a las 11:30 horas de la mañana, y en el aula de grados de la Facultad de Filología, ¡¡¡Defiendo mi tesis doctoral!!!

martes, enero 29, 2008

Poesía en la calle

Esperando el autobús abro los ojos, y leo el cartel que me separa de la lluvia. En él un chico desenfadado, con vaqueros y aureola, sostiene una botella de Habana club y me invita a abrirla y perderme en la noche. Debajo puedo leer: "El culto a la vida".
Y como en una ráfaga vienen a mí esos versos de José Mateos, esa pregunta recóndita:

¿Cómo saber, en la agitada noche
de estridencia y alcohol, cuando te besan,
si es la vida o la muerte quien te besa?

miércoles, enero 23, 2008

La barbera del rey süevo lee Emma, de Jane Austen

La barbera del rey süevo lleva siglos leyendo a Jane Austen. Concretamente lleva disfrutando con sus novelas doce años, desde que en 1995 viera en el cine Sentido y sensibilidad, de Ang Lee. Jane Austen es lo suyo, dice, y se casaría sin pensarlo dos veces con Mr. Knightley o con Jeremy Northam. Sus simpatías por Gwyneth Paltrow datan de cuando actuaba en Emma, de Douglas McGrath (1996), una película deliciosa.

Mr. Knigthley compite en su corazón como mito masculino con el Aragorn de Tolkien, y han venido con el tiempo a fundirse en una sola cosa: un caballero oscuro y reñidor que de repente se muestra a nuestros ojos como alguien perfecto, radiante. "La primavera ha venido/ nadie sabe cómo ha sido."
En el caso de Aragorn, el milagro sucede cuando sonríe por vez primera, y dice aquellas palabras, "te pido una vez más que me permitas ser tu compañero", que convertirían en un Adonis a cualquier mortal sonriente, cuánto más al Heredero de Isildur. Mr. Knigthley es un galán más de andar por casa, sin esos aires de leyenda y ese porte de rey pordiosero, pero no es menos atractivo y sí mucho más accesible como ideal. Su luz va abriéndose camino entre la lluvia de sus silencios y brusquedades, como debe ser, luz oscura e incluso áspera que se va tiñendo de matices cálidos en cada página leída.

La barbera confiesa que su visión austeniana es puramente romántica y subjetiva, y no puede entresacar ningún párrafo superior a otro, porque la novela entera es un todo lleno de ironía tenue, intenso costumbrismo rural y honda introspección sicológica.

sábado, enero 19, 2008

Puerco araña


He visto con mis amigos la divertidísima película de los Simpson. La canción de Spider Cerdo (que es un símbolo de algo pero aún no sabemos de qué, dijo Pablo Moreno), en Inglés suena así:

Spider-pig, Spider-pig
Does whatever a spider can
Spins a web, any size
Catches thieves, just like flies
Look out! Here comes the Spider-pig!

He buscado en Google, y resulta que en Latinoamérica lo han traducido como "Puerco araña". "¡Miraaa! Es el puerco arañaaa". Qué mal. Lo prefiero en castellano:

Spider Cerdo, Spider Cerdo
Hace lo que un Spider Cerdo hace
Puede columpiarse en una red
Pues no puede
Es un Cerdo Atencióooooon!
Es un Spider Cerdo

Claro que sin música pierde mucho, quiero decir, sin Joaquín y Buko entonándola en el restaurante Los Monos a la hora de las brujas.
Adoro los Simpson porque me recuerdan a mis amigos. Hubo una época en mi primera juventud, (hace casi ocho años), en que tener amigos era una novedad en mi vida, y por tanto también en mi poesía. Escribir poemas era igualmente una novedad, así que mis versos hablaban casi siempre de mis amigos, con una mezcla de entusiasmo e infantilismo que era un cóctel atroz y a veces funcionaba. En aquel tiempo escribía sin apenas saberlo mi primer libro, "Magia", y abusé en él de la palabra "amigos", la más alegre y nueva para mí entonces. Y ahora. Y acuñé aquella frase: "empieza la mejor época de mi vida", "estoy en los mejores años de mi vida"...
Creo que esa etapa no se ha cerrado ni ha declinado aún. Han ocurrido cosas más o menos graves, más o menos tristes, pero eso no quiere decir casi nada. Mientras haya amigos locos que se parezcan a Hommer Simpson, habrá poesía.

miércoles, enero 16, 2008

Entrada nº201. -¿Sobre qué va a tratar? -Tictactictactictac... -And the winner is... ¡Maquillaje! -(Ufff... ésta me la salto.)

La eterna pregunta de cualquier consumidora es: ¿maquillaje barato o caro? ¿Supermercado o perfumería? Los expertos dicen: con la piel no se juega. Al menos el fond de teint tiene que ser medianamente bueno. Hay que decir que en Bodybell, Douglas y Sephora os saldrá todo un 10% más barato, como en las rebajas del Corte pero durante el año entero. De nuevo os propongo una lista, ahora no con lo mejor de cada marca, sino con la mejor marca de cada producto. Ofrezco un par de opciones en casi todo, y los precios. Si os parece bien, dentro de unos días cuelgo la lista de la cosmética.

LO MEJOR en maquillaje:

Base: Colorstay de Revlon (25 euros)/ Sense matte de Biotherm (25 euros.)
Corrector*: Concealer kit de Bobbi Brown (24 euros)/ Everfresh Concealer de Maybelline (7 euros.)
Colorete: Mac en tonos Peaches, Melba, Hushabye (20 euros)
Maquillaje en polvo: Sato, de farmacia (18 euros.)
Bronzer (Polvos de Sol): Mac (20 euros)/ Terracota de Guerlain (carísimos pero espectaculares: 27 euros.)
Iluminador: Nars y Bobbi Brown, pero son prohibitivos*. Max Factor tiene un Shimmer Panstick, clon del Copacabana de Nars por doce euros y Sephora tiene un clon del mítico Shimmerbrick de BB por unos 12 euros también.)
Pinceles: Mac (pero son muy caros.)/ Sephora Profesional (brochas profesionales, buenas y baratas o al menos ajustadas de precio: 12/15 euros.)
Barra de Labios: Kisskiss de Guerlain (22 euros.)/ Accord naturels de L´Oreal (12 euros.)/Soft Sensation Vitamin Care de Astor (lo único bueno de esta marca: 8 euros.)
Gloss: Mac (13/15 euros.)/ Biotherm (18 euros.)
Perfilador de Labios: El Spice de Mac (13 euros)
Sombra de Ojos: Mac (16 euros)/ The Body Shop (13 euros.)
Lápiz de Ojos: Mac (13/16 euros)/ Zara (4 euros.)
Rimel: Inimitable de Chanel (25 euros.)

MARCAS BARATAS: Lo que sí y lo que no.

No se os ocurra comprar ni base de maquillaje ni gloss de marcas tipo Astor y Pinaud: estropean la piel y son muy malos. En cambio salen muy bien los coloretes de Pinaud y los de Maybelline. El producto estrella de Maybelline, ya lo he dicho, es su corrector de pincel, no graso pero muy cubriente y luminoso. Prohibidas las marcas de todo a cien como Yolizul, Penumbra o Vera Valenti. Los polvos compactos de los Chinos, Deliplús y Myrurgia son azufre para la piel. En cambio, si entràis en Zara, arrasad con los làpices para la raya del ojo: cuestan cuatro euros y son buenas, buenas.

sábado, enero 12, 2008

Cumpleaños

Dedico esta entrada a Beades, a la Señora de Beades y a Joaquín, pero especialmente, como mi eterno interlocutor, a Lord Scutum.

Viernes tres y media de la madrugada, cuando la música se apaga y todo termina, y todo comienza en el pasado, que siempre nos pertenecerá.
Doblé tu carta en cuatro pliegos y besé cada pliego de tu carta, como quien besa las mejillas y la frente de un hermano. Me diste un anillo élfico, celta, con rosas labradas en plata. Todo concuerda, todo se comunica misteriosamente, hoy que cumplo treinta años y casi un mes y lo celebro con vosotros. Cumplí venticinco años en la lluvia de Pampaluna, y mis amigas de un día, de un mes, de siempre, me regalaron una caja de madera con rosas labradas. Cinco años después, frío soleado de enero y rosas, siempre rosas.
Leo tu carta en duermevela, junto al poemario de Wislawa, uisuaua dice Beades, debajo de una sencilla manta de cuadros y con una luz halógena en mis ojos que da reflejos de color ambarino pensando sólo en ti. Del frío azul al melocotón rosado, ese color de isla mediterránea que tanto te gusta. Leo tu carta y me duermo. El-tiempo-ha-comenzado.

jueves, enero 10, 2008

Paseo de miércoles por mi ciudad

El 21 llegaba en esa hora mágica en que las farolas empiezan a encenderse y la luna a dibujarse. Y el cielo está azul brillante casi malva, y luego azul oscuro casi negro como en la película, pero iluminado. El azul noche, precisamente este, es mi color favorito. Los autobuses por la noche se encienden y parecen islas. Did you ever want to cry, susurraba Mama Kass en mis oídos mientras la máquina se tragaba temporalmente mi bonobús. Pasen al fondo. Señoras con cestas antiguas, niños raperos.
Entro en la Facultad y es ya de noche, del techo penden farolillos de bajo consumo que me deprimen. Tendría que llover para que el cuadro fuera completo, recuerdo la canción aquella, "como Camarón", y el poncho raspberry de mi amiga Merl y nuestro encuentro a la altura de los juzgados, un ocho de enero. No estábamos en la hora mágica, llovía y tronaba el frío, pero desde ese día el mes de enero ya no me pareció tan desolado y desguarnecido como antes. Pronto empezarán a oler los naranjos de la avenida.

martes, enero 08, 2008

La-Vida-Normal

Retorno del lado oscuro y vuelvo a La-Vida-Normal. Y me alegro. Yo, que soy tan navideña, me alegro. La Navidad, con sus largas veladas familiares, sus mañanas plácidas y sus jornadas maratonianas de compras, me mantuvo en estado de encefalograma plano con respecto al blog. Este es un blog muy cotidiano, de lunes partidos por la mitad y prisas y retoques de make up en el espejo de la mercería de mi calle.
Hoy, martes, digo lunes, el más lunes del año, aunque no sea fiesta necesito un sorbo de esplendor... Rebusco en el bolso el Kisskiss excés de rouge, me doy cuenta que al final no lo compré por aquello de que el rojo de labios engorda, y pienso en dar una carrerita a las rebajas del Corte Inglés.
¿Qué me regalaron los Reyes? Un colgante hippie de plata, un anillo pijo de circonitas, un collar de cuentas de cerámica, pijo y artesano a la vez (me lo hizo mi madre con material de Lakú, una tienda pijísima de Logroño), un libro, una colonia, tres cedés de los Beatles y The mamas & the papas y un Ipod.

viernes, enero 04, 2008

Rasga la tela de este dulce encuentro...

Rompe el silencio, me pide Carlos. Como sus deseos son órdenes, tomo entre mis dedos la pluma cibernética.
Y sigo callada. No sé qué decir. Es horrible, ¿no? Espero que se me pase pronto. No quiero cerrar el garito. Houston, tenemos un problemaaaaa!!! Al menos el siete de enero os podré contar lo que me han regalado los Reyes. Porque lo que cuenta es eso, contar. Hablar. La lluvia que caerá sobre mi cuerpo y mojará... Lo dijo Bebe.
Hablaremos. Esto no acaba.

viernes, diciembre 28, 2007

silencio

Silencio en Navidad. Estoy muy callada últimamente: motivos no faltan. Sin embargo hoy, día de los Inocentes, he querido detenerme en un desconocido locutorio de Logroño para desearos feliz año, que las clínicas abortistas declaren huelga indefinida, que los enfermos terminales mueran en paz, que los tacs y mamografías del mundo entero den negativo en sus resultados, y que las parejas separadas o al borde del divorcio sufran un aluvión de recuerdos positivos y decidan pensarlo otra vez. Y que vuelvan las musas a mi pobre ser... Son mis deseos para esta Navidad.
El dos de enero regresaré a este blog. Gracias a todos por leerme,
Adaldrida.

miércoles, diciembre 19, 2007

La barbera del rey suevo lee Para siempre, de Rafael Juárez. (Reseña desenfadada y no remunerada.)

La barbera del rey suevo les ofrece aquí su visión particular de este libro, que tanto le costó encontrar y que tan buenos ratos le ha regalado. El título del poemario es lo primero que le gusta, dice. Para siempre. Juárez tiene títulos geniales de poemas, que es cosa que la barbera del rey suevo envidia y yo también, ya que mis dos libros los han titulado mis amigos (el uno, Beades, el otro Pablo Moreno, los dos accésit de Adonáis.) Es verdad que a partir de títulos de poemas míos, pero vamos, que lo más genial que he hecho en mi vida poética fue aquello de "La noche sobre Pampaluna", y de ahí surgio todo, escribir un libro sobre mi vida en Pamplona y por sugerencia de Pablo llamarlo así, Pampaluna.
Me he ido. Vuelvo. Juárez tiene títulos tan buenos como "Tres recuerdos del cielo". El poema llamado El sueño es buenísimo y lo trascribo entero:

COMO una llave dulce me trajo tu desnudo
el sueño, aquella casa de habitaciones claras.
Siempre hay niños que encuentran en la noche cerrada
pasadizos ocultos.


A la barbera del rey le gusta el modo que tiene Juárez de nombrar las cosas, las cosas más sencillas, con palabras sencillas también y certeras.

He vistos las naranjas
en el árbol, dorando
la mañana, las rosas
de diciembre
(...)

En este libro hay misterio y nostalgia, dos de los ingredientes de la buena poesía. Y no está todo explicado, acabado, como una mesa tan brillante por nueva que nadie se atreve a tocarla. La poesía no debe ser así, y la poesía de Juárez afortunadamente no lo es. Es minuciosa pero a la vez enigmática, como tiene que ser:

Es temprano, domingo y primavera.
Te mira alguien que cruza
la plaza, peregrino de la noche,
el sábado y la lluvia.
Y a sus ojos se asoma la nostalgia
de no haber sido nunca.

*
Hogueras en la vega,
dragones en el cielo.
(...)
*
Por las ramas doradas llega el día.
Recuerdo con piedad lo que he soñado
y no quiero decirlo.


La barbera del rey suevo es un poco caradura. Es verdad que le gusta la poesía de Rafael Juárez porque habla de cosas que a ella le gustan: Naranjas, árboles, noviembre, lluvia. No me canso de decir, lo dije también el el prólogo del libro de María Eugenia, que el oficio de un poeta es nombrar las cosas, y para nombrarlas, contemplarlas.

martes, diciembre 11, 2007

Libros

Descubrí en un recital al poeta granadino Rafael Juárez. En la copita que sigue al acto poético, José Julio Cabanillas me recomendó un poemario suyo, Para siempre, para luego decirme con un poco de sorna que no lo iba a encontrar, "está en la Veleta"... Ya veremos. Este puente me escapo a Logroño, y en Logroño me espera la librería Castroviejo...
Llego y hace frío. La parte vieja de la ciudad me enseña sus luces y sus árboles desnudos, el suelo de piedra antigua. Callejas y tiendas de caramelos: caramelerías. Y té, y especias. Y sombreros. Tiendas bajo los soportales con nombres solemnes, "ciudad de Londres", "Nueva antiqua". Portales despintados, "Tebriz". La calle San Juan y Castroviejo, con música india y gente que busca libros. Gente no, personas. Una madre con dos bebés, un campesino que tras comprarse un libro iba a acudir a la manifestación por los viñedos...
Oiga, ¿tienen un libro de Rafael Juárez que se llama Para siempre y que se publicó en La Veleta? El hombre me mira. No me mira con cara de "de dónde ha salido ésta" porque ya me conoció en verano. Con tristeza me dice qué va, qué más quisiera yo, ya sabes que la Veleta... Sí, ya sé que Andrés Trapiello no reedita. Pues si no lo encuentro aquí, en ningún sitio... Sonríe y mira, ¡por si acaso!, en el ordenador. Un minuto. Aquí dice que hay un ejemplar. Todo se ilumina. Todo menos él, que tras buscarlo y encontrarlo, con un deje de pena comenta, casi no te lo vendo, me lo quedo yo.
Por favor...
Y te lo vas a llevar por once euros, canalla.
Tu tienda es la mejor del mundo entero.
En la calle hace frío. Cruzo dos calles, he quedado con mi tía Carmen en una esquina. No viene. Decido sentarme en un banco para abrir el poemario, no tenía tanta urgencia por leer un libro desde que compré En lugar del mundo. Empieza a caer un tímido sirimiri norteño, como pidiendo perdón porque llegue diciembre. Y yo consigo cerrar el libro, antes de que "aquella casa de habitaciones claras" se diluya entre las gotas.

miércoles, diciembre 05, 2007

A day in the life

un día en Pampaluna. Vuelvo y lo miro todo con ojos de extraterreste, como desde otro mundo. Todos me felicitan por haber depositado la tesis; quedo con Raquel Lázaro, con Anacó, Inés, Teresa, con mi prima Cecilia. En casa de Sonsoles me espera la botella de ginebra azul, pero al final del día sólo soy capaz de beberme dos vasos de leche caliente con Colacao, después de leer el artículo sobre Peter en el último NT. Curioso lo de Peter: cómo se metía en mi blog en los que eran sus últrimos meses de vida, y yo sin saberlo. Le gustaban los palíndromos, inventar palíndromos. Por ejemplo, "¡agur, oruga!" o "No son sirimiris, no son"...
A última hora me hace efecto el efferalgan, bueno, el mismo efecto que dos copas de ginebra, revivo y la borrachera es de aúpa. Me invento una nueva palabra: Chupitanga. Aún no sé lo que significa... nada indecente, espero. Se admiten sugerencias honrosas. Sons y Pegamoide brillan a mi lado, y en la pantalla del PC suenan, alternativamente, all i want for Christmas is you de la peli Love actually y Allí estaba tú, del amigo Onofre (quien lo quiera escuchar, que vaya al rincón de Pacoto y pinche en la sección música, y luego en "chocante"...) Un día glorioso en Pampaluna.

miércoles, noviembre 28, 2007

Adaldrida furiosa (o el poder de la mente)

Hace algunos años venía con mucha frecuencia a mi mente la imagen de un hombre con traje impecable, manos implacables y "mirar de fuego detenido". Sus ojos tenían un poder terrible, sonreían con seriedad. Con el tiempo se convirtió en un tema literario, lo que no tuve nunca ni tengo ni tendré. La imagen palidecía.
Ahora, ese hombre es para mí una prueba evidente de que la tentación se puede superar. Con tentación no me refiero a algún trato carnal que no fue nunca posible, sino a dejar de ser dueña de mis pensamientos. Un mundo paralelo en el que él y yo... Y la imaginación deja vía libre a los puntos suspensivos, y qué dulce es la cuesta por la que rodamos sin remedio.
Ante eso sólo vale la humildad de saberse frágil, de ejercitarse en movimientos de despego, maniobras de distracción. En ocasiones la única estrategia es olvidar que hay algo que olvidar. Lo dice Mai Meneses: "Si supieras cuánto tiempo gasto al día para no pensar en ti..." Ahora, cuando alguna amiga me confiesa que "no pudo evitarlo", sin juzgar a nadie soy yo la que no puedo evitar preguntarme, "¿de veras no pudiste?"

jueves, noviembre 22, 2007

La abuela María

Ahora que llega Diciembre y el Corte Inglés se apresura a forrar sus pasillos de alfombra roja, se levantan las voces de quienes aborrecen la Navidad. Tienen todo el derecho. Hablan de hipocresía, de consumismo. Yo no reniego del consumismo, precisamente porque no soy hipócrita. Si me entusiasma regalar y que me regalen, ¿para qué entonar lamentos jeremíacos? Y comprar, con moderación, pues también.
Por lo que no paso es por el momento fúnebre de quienes dicen: "cuando se ha perdido a alguien ya no es lo mismo..." Es como si sólo ellos hubieran sufrido ese tipo de pérdidas. A mí se me murieron de niña mi abuelo y mi bisabuelo, pero la infancia suele borrar esas heridas. Recuerdo a mis tías llorando. De mis dos abuelos recuerdo que eran perfectos caballeros. Mi abuelo se convertía en niño durante el mes de Diciembre, porque le volvían loco los niños y la Navidad. A mi bisabuelo le entusiasmaban los Álvarez Quintero y los musicales de Fred Astaire, como a mí.
Lo que sí ha sido una pérdida en toda regla, y duele, es lo de mi bisabuela. Murió hace dos años, tenía cien. Era dulce y firme, tenaz y muy lista. Le gustaba la política y la Bolsa. Le gustaba Rajoy y no le gustaba Arzallus. Se santiguaba antes de encender la tele, pero no dejaba de ver el telediario. Ni de leer el ABC, "doña María, que no es la Biblia", solía decirle el cura. Le gustaba rezar. Era ecléctica rezando. Fue de las Marías de los Sagrarios y de las Conferencias de San Vicente, y asistió a los círculos que imparte el Opus Dei. Todo le servía...
Le gustaba hablar conmigo. Se le encendían los ojos. Y a mí. Y también me decía aquello de "qué bien que siendo tan jovencita vayas a Misa todos los días, qué alegría me das" Y al oírlo, si llevaba yo digamos un tiempo despistada, decidía espabilarme. Sólo por verla sonreír.

miércoles, noviembre 21, 2007

El día D

¡Acabo de depositar la tesis! He depositado mi tesis, he terminado de leer la autobiografía de Chesterton y he comprado la barra Kisskiss de Guerlain en tono Cuivre ardent, y para celebrerlo todo, os cuelgo la lista D[e cosmética] ¡¡¡Viva la frivolité!!!

Los mejores productos de La Roche Posay:

Esta marca me encanta, tienen talco líquido (“Talcofluid”), tónicos hidratantes y cremas para todo tipo de pieles. Si dais con una farmacia que lo venda todo, mirar el expositor es una fiesta. Yo me lo paso casi tan bien como con Guerlain, Mac o Bourjois, mis otras marcas favoritas.
Me entusiasman sus productos de maquillaje, sobre todo el Fond de teint Unifiance fluid “alisado óptico”, y el corrector en tarrito (Unifiance Touch pro) que lo tapa todo, todo y todo. Es mágico, se funde con la piel por lo que puedes llevarlo en zonas estratégicas sin tener que añadir más pote encima, y está probado en pieles atópiocas y acneicas.
De cremitas me gusta sobre todo la Toleriane: hidratante, calmante, rica en agua termal, sin alcohol ni aceites, y los protectores solares. El agua termal de LRP es buenísimas, y cuentan maravillas de sus desmaquillantes.

domingo, noviembre 18, 2007

Conocerse

Hoy toca teología. O filosofía de la religión, no lo sé. El caso es que he pensado de pronto en cuánta gente fue educada en la fe católica y perdió esa fe a los dieciocho, veinte años. O dejaron de ir a Misa, sin más. Este domingo no, el siguiente tampoco.
Dejaron de creer por culpa de las monjas del colegio, que daban coscorrones, o por la dictadura franquista o por la parroquia más aburrida del mundo, o por pura pereza. O se enamoraron y de repente embarazo y boda de penalti. Y ese runrún de mesa camilla en sotto voce, de sacristía rancia, con prisas y el padre diciendo "la niña tiene que casarse". Y la murmuración. Todo culpa de los demás, todo culpa nuestra. Por esas rendijas se perdieron. Pero ahora, con cuarenta o cincuenta, recuerdan sus ocho años de rezos a la Virgen y mes de mayo en el colegio.
Pienso en mi caso, que es una historia al revés. Pienso en cómo antes de los catorce la Religión no era nada para mí. Es que no tenía conciencia de mí misma, y me creía buenísima e incapaz de toda maldad. Y esa incapacidad anulaba cualquier inquietud religiosa. Dios era para mí eso que mi madre me decía al pie de la cama, jesusito de qué sueño. Era la media hora más triste del domingo, cuando todo acababa. No había razón para oponerse, ni tampoco para pensar en ello más de dos minutos seguidos.
Tuve que meterme en un lío gordo para empezar a ver la realidad. Tuve que sacar cinco cates y congelarme de miedo y falsificar la firma de mis padres para, cuando todo fue descubierto, descubrir a mi vez que yo no "era" buena, que no lo sería nunca sin Dios a mi lado. Conocerse es saber lo que no tienes, lo que Dios te puede dar.

viernes, noviembre 16, 2007

Númenor reedita la obra poética de Carmelo Guillén Acosta

Menuda noche la de ayer. No estaba preparada yo para el ciclón emocional que se me venía encima. Ya dijo Beades que tras escuchar a Carmelo a uno le entraban ganas de hacer cosas buenas, qué peligro. Qué feliz propósito para un poeta, levantar los mejores deseos en el ánimo del oyente, y qué éxito si los cuentos de la lechera casan por una vez y le sale bien el invento, como aquí ocurre...
Carmelo ayer en el parque de Maria Luisa, en un pabellón iluminado entre palmeras nocturnas. Hablando del amor con ritmo insobornable, actuando con miradas y gestos y esas manos grandes que acompañan a la poesía, ¿por qué todos los poetas tienen manos bonitas? Manos de hombre. Hablando de ríos y cafeteras, y peines y móviles, y amigos y montañas.
Esto es poesía, y ayer nadie quedó incólume. Al principio del recital nos nombró a todos, como una lista poética interminable de amigos congregados al calor de sus palabras. Luego fueron saliendo los poemas de su boca, con el timbre de voz justo, propio de quien se mueve ante el público con toda naturalidad, de quien nombra las cosas con sencillez y certeza. La poesía, dice él, es cuestión de ritmo y amor. De las dos cosas hubo en esta noche, y ambas eran palpables, tangibles, reconocibles. Todos salimos con la misma herida. Ya nada volverá a ser lo mismo.
P. S.: Otro día cuelgo aquí un poema suyo, cuando obtenga su permiso.

lunes, noviembre 12, 2007

amenaza surmenage

La ciudad me parece que está hecha de espejismos. El paraíso está en la otra esquina, una esquina que se escapa. Cuando era niña creía llegar al paraíso cuando entraba en la tienda de juguetes más próxima: "si no os hacéis como niños..." Yo ahora no pido un otoño explendente, un calor dorado y atardecido ni una boina en los días de lluvia. Sólo pido que no se esconda el tiempo pintándome puertas de trampa y cartón: si dije esta semana, esta semana debe ser. Y de vez en cuando esconderme en este cuarto con chimenea, para poder decir tonterías hermosas sin rigor alguno.

jueves, noviembre 08, 2007

Sueños inocentes...


Hoy he soñado con la guardería a la que fui de niña: espacio imposible, porque lo derribaron hace tiempo. En el sueño se había convertido en una dependencia de la Junta, y caminaba yo por aburridas salas de funcionarios que sellaban carnets, diciendo "aquí me manché un dedo con pintura azul". El funcionario con cara de ratón y gafas redondas levantaba la vista, sorprendido. "Y aquí había un columpio blanco, porque ésto era el jardín".
De ese columpio nos caímos una vez. Era grande y de metal blanco forjado, con remates dorados en las esquina, y cabían unas cuatro personas. Pero nosotros éramos cuarenta, todos en tropel. Buscando cochinillas por el suelo lleno de barro. Olía a una mezcla de barro, vida submarina y pastelitos de la Pantera Rosa.
Y había también una escalera negra, de mármol: la teníamos que bajar a las cinco de la tarde para merendar tres onzas de chocolate con pan. Había carreras y tropezones, yo bailé por aquellos peldaños en sentido inverso. Dolían. Pero luego el chocolate sabía a cielo después del purgatorio. Con nueve años pensé en aquella tarde y me dije que el purgatorio era una escalera negra que había que bajar rodando, si luego querías chocolate: el purgatorio o la vida.

viernes, noviembre 02, 2007

Invierno

La música del reloj en la cocina es la música del invierno, de todos los inviernos.
En la cocina hay una mesa redonda con mantel de limones estampados, y una lámpara flota sobre la mesa, con una bombilla grande que refleja mi cara. Siempre que leo aquel poema de d´Ors que empieza diciendo “qué dicha no ser Basho” pienso en la bombilla grande de mi cocina, e imagino una escena de amor cotidiana entre fogones. Con las mejillas rojas por el humo.
En mi cocina hay también un radiador, que la convierte en el cuarto más apetecible del invierno. Allí traslado a veces mi PC y los folios en cuarto creciente de la tesis, y al oír el tic tac pienso en Machado y en el invierno. Pienso también en mis días de colegio, cuando llegaba a las seis y media con los deberes sin hacer. A las seis caía la noche a plomo sobre la cocina, sobre la taza de cola-cao y el libro de matemáticas esperando. Siempre era de noche cuando batallaba con los números, el sudor frío y la ausencia de sol.
De niña nunca escuchaba la música del reloj en las largas mañanas de verano, y el tiempo me parecía algo que sólo pertenecía al invierno.

martes, octubre 30, 2007

Mataharis

Ayer fui al cine Alameda para ver Mataharis, la nueva peli de Icíar Bollaín. Reconozco que no tuve estómago para tragarme su anterior trabajo, "te doy mis ojos", y que "flores de otro mundo" me dejó un poco fría. Sí, a mí me va el happy end, no puedo remediarlo. Que por lo menos nos engañe el cine. Lo mío es Shirley Maclaine, John Wayne y James Stewart. Los musicales de Fred Astaire. Y esas deliciosas comedias que recrean novelas de Jane Austen.
Pero algo está cambiando: ya me gustó bastante La vida secreta de las palabras, de Coixet, que es bien durita... Mataharis me ha entusiasmado. No había nadie en la sala, y mi madre dijo claro, es que la gente quiere evadirse, no verse retratada. No nos gusta que nos retraten, que pongan altavoz a nuestras caras tristes o a nuestros problemas. Pero ayer, viendo Mataharis, le di la razón a Alberto Fijo: el dolor es el que hace contraste, por él sabemos dónde están el placer y la alegría. También podemos pensar, como Amalia Bautista, que el dolor no cura nada. Pero eso sería en la realidad, en el cine al menos sirve de catársis.
Sorprende la naturalidad de las tres actrices, la ausencia de maniqueísmo, la cercanía. Bollaín respira frescura y buen hacer. Puede ocurrir (como a mí me sucede) que Diego Martín nos caiga en gracia, pero ésta no es una peli para lucir cuerpazo, para morirse por Colin Firth ni para arrellanarse cómodamente en el sillón esperando besos y surf en California. Y qué. Creo que la sesión de las seis de este sencillo lunes me ha hecho madurar, cinematográficamente hablando. Nunca es tarde...

sábado, octubre 27, 2007

La crónica


Todo empezó el viernes diecinueve de octubre. Otoño y Sevilla. Julio Martínez Mesanza y Miguel d´Ors llegaban a Santa Justa a la misma hora, catorce treinta. En la estación, Julio me dijo: "cuéntame cosas", y es el saludo más original que he recibido en mi vida. Ya en el coche Miguel desbarraba lúcidamente con sus sátiras, en plan tiro con arco. La comida tardía en mi casa fue una piñata rellena de fuegos artificiales, y para mí tuvo el aliciente de saber, paladear que tan sólo era el principio.
Leyó primero Miguel, poemas nuevos y poemas célebres. Le he oído en varias ocasiones y creo que no soy injusta si digo que no fue su mejor recital. Yo disfruté, cómo no hacerlo con tan grandísimo poeta, pero hubiera preferido escuchar otras piezas, tal vez...
Mesanza arrasó. Deben ser hechizos de la poesía épica. Pensé que crecía en cada poema hasta convertirse en un gigante que iba a destrozar mi corazón a fuerza de belleza. Supongo que con lo que acabo de decir no aclaro nada, porque lo he expuesto de manera muy subjetiva. Pero el Paraninfo estaba lleno, Toi disparaba flashes a traición y el indecible silencio avalaba mi pobre descripción de los hechos. Al bajar del estrado, Joaquín me dijo "tengo que devolverte el libro de Calderón... y los calcetines de tu padre".
Al día siguiente estaba hecha trizas. "I go to pieces..." Y me costó recuperarme. El viernes veintiséis recogí, a las seis y media de la tarde, a Amalia Bautista, luego vi en el hotel a Enrique. Leyó primero Amalia, poemas tristísimos y hermosos como enigmas. Con Amalia me ocurre algo singular: leyéndola me siento acongojada, y hablando con ella ¡me divierto tanto...! Me emocionó "El puente", y yo estaba a su derecha, sentada en el sillón rojo como de Reyes Magos, "musa de los cafetines", dijo Beades, y no podía llorar.
Por último Enrique volvió a cautivarme con poemas de droga dura. Porque en Casa propia hay droga dura. Le descabalé pidiéndole que recitase "las moradas", destruyendo un orden difícilmente construído, ya me perdonará. El poeta tiene que hacer que los oyentes perdamos pie, y si él lo pierde también en el viaje, mucho mejor.
Llevaba una corbata con vacas diminutas estampadas, en mi honor. Y en el de Carlos, y en el de Nodisparenalpianista, le recordé.
Ahora ha terminado todo, pero todo comienza. Pronto llegará noviembre.

P.S.: La fotografía es de Toi.

viernes, octubre 26, 2007

El milagro


Una vez subí al castelo de Säo Jorge. Recuerdo mi cansancio, y que pensé que Lisboa era una ciudad de piedra. Y que me gustaban los castillos, pero eso ya lo sabía antes de ir. También pensé que la lluvia fina era la mejor banda sonora del mundo. Al bajar, la lluvia había fermentado la tierra que olía a primer día de la creación, pero sentí vértigo. Y no había ninguna mano amiga a la que acogerme. En el bolsillo tenía un rosario que había comprado en Fátima: apreté el puño muy fuerte mientras decía: "Madre, voy de tu mano". Y me di cuenta de que nunca, nunca hasta entonces había rezado a la Virgen. Y supe que no me caería, porque el primer deseo siempre se cumple.

lunes, octubre 22, 2007

Solución: alquimia

A veces pienso que el mundo de la cosmética no es práctico. Los cosmetólogos deben creer que toda piel sensible es además seca, o que para combatir granitos necesitan usar una fórmula agresiva... Todo está muy bien ordenado en los expositores de Lancome, Clinique, los tarritos de cristal brillando, tentadores; todo impoluto, sí. Pero cuántas mujeres no encuentran lo que buscaban. Quizás es que queremos en un solo frasco todo, y las marcas no hacen otra cosa que sacar al mercado sérums, prebases y precorrectores.
La buena noticia es que la poca flexibilidad de la cosmética excita nuestra imaginación. ¿Has encontrado la hidratante ideal pero no tiene spf? Pues, en vez de embadurnarte la cara dos veces por mañana puedes mezclar en el dorso de la mano una gotita de ésto con un poco de lo otro, trabajarlo, crear una buena textura y voilâ! ha nacido una estrella. Si tienes rojeces y granitos a la par, te sugiero que combines una nuez de gel de aloe vera de Fridda Dorch con un botón de Pura A de Garnier.
Así, lo primero que una madre debería decirle a su hija nada más cumplir los dieciséis es: "hija mía, la crema perfecta no existe. Mezcla, inventa, explota tu imaginación". Y uno de los deberes de cualquier chica debería ser convertir su cuarto de baño en un laboratorio, un lugar para la alquimia.

martes, octubre 16, 2007

El ataque de los CBRs

En mi época, el mundo se dividía en dos: pijos y canis.
Eras lo uno o eras lo otro, y si no eras nada de eso te tenían por raro, mucho más que ahora, si dices que vas a misa. En aquellos años todas íbamos a misa, a remolque de nuestros padres, aunque unas se quejaban más que otras. Se veía bastante claro quién "lo dejaría" antes de llegar a Cou, y luego estaban todos esos debates de si besar era pecado y hasta qué punto y hasta dónde podían llegar las manos para poder comulgar tranquilas el domingo. Eso las que querían comulgar.
Las pijas compraban en Globe y en Benneton y criticaban duramente los almacenes C&a. Y gritaban de horror si veían un chico en chándal y calcetines blancos: lo de los calcetines era definitivo. Algunas llamaban a sus portadores CBR, "calcetín blanco reluciente", y huían o se mofaban de ellos. O las dos cosas a la vez: un CBR, por el solo hecho de serlo, quedaba descalificado como candidato a novio.
Creo que lo que separa mi adolescencia de mi primera juventud es el hecho de que, si en aquélla escuché mil diatribas contra los canis, en ésta tuve que soportar dos mil diatribas contra los pijos. Comenzó con la facultad: cambió el mundo que me rodeaba y cambiaron las claves para transitarlo. Me vi invadida por los cebeerres y vi que no era tan trágico. Eso durante la primera semana, porque ya en la segunda descubrí que sus prejuicios eran aún más feroces que los de las compradoras de polos Ralph Laurent.
Yo nunca conseguí llegar a la categoría de pija, quizás porque la ropa me importaba bien poco. Desde luego no era cani, por mucho que en verano coqueteara con los vestidos hippies y los collares largos. Que luego se convirtieron en icono pijo. Yo no era nada, como me dijo alguna. Y me sentía bastante a gusto flotando en mi ingravidez, mezclando ropa de Naf Naf con pañuelos de mercadillo.

L´Oreal

Hace algún tiempo Benita me preguntó en un comentario por la marca L´Oreal. Entonces me callé, porque mi historia con esta firma es una larga película de encuentros y desencuentros. Ahora que estoy realmente fascinada por lo último que ha sacado al mercado, vuelvo sobre el tema.
Yo suelo juzgar una marca de cosmética por sus bases de maquillaje, no puedo evitarlo: me es muy difícil pasar por alto un pote indeseable, por mucho que la modelo de turno sonría en la tele y diga "porque yo lo valgo"... ¿Porque tú lo vales te salen granos en las mejillas cuando usas el producto milagro? ¡Pues vaya gaita! Un producto no es bueno porque haga salir estrellas de tu piel, si los resultados no se mantienen a medio o largo plazo. Y, sinceramente, ninguno de los fonds de teint de esta casa me convencen mucho. Para eso Biotherm: me lo dijo Sonsoles y no lo creí, pero ahora lo creo.
Pero no sólo de base vivimos las mujeres, y LÓreal tiene muy buenas barras de labios, coloretes increíbles (probad el blush delicieux en tono apricot rose...) y sombras que funcionan bastante bien. Y ha salido toda una gama de desmaquillantes que, cuando la pruebas, te das cuenta de que lo que usabas antes era pura agua; agua irritante, que es lo peor.
¿Cuál es el balance final? A mí me escama tanto marketing, cuando las pestañas que llevaba Penélope en el anuncio de la super máscara eran postizas, ¡qué bochorno! Para el precio de la marca (que ya no es tan económico) yo tiro sin contemplaciones para el stan de Bourjois, que tiene envases originales de aire vintage. Para darme un capricho caro, Guerlain. Y para comprar una base de maquillaje, daré tres opciones: Colorstay de Revlon (¡esta marca es calidad!), Cool matte de Rimmel (barato y efectivo), y mi preferida, Sense matte Biotherm, que se acerca peligrosamente a la perfección...

miércoles, octubre 10, 2007

TODO DEBERÍA SER AZUL


Todo debería ser azul. Ni el agua ni el cielo son azules, nos lo imaginamos azules. El color azul es entonces una entelequia, una quimera, una sombra que todos perseguimos... El agua es transparente, el cielo es negro. Y, sin embargo, todo es verdad: en algunas ilustraciones de cuento, la luna es azul.
Hay muchas clases de azul. Está el brillante casi malva de las farolas en verano, a las diez y media de la noche. La noche soleada de julio. La luz de la tarde noche, que siempre es misterio. Está el azul raro y lechoso del dénim lavado, el oscuro de uniforme y todos los matices de turquesas y verdes mar. El verde mar es azul. Hay el azul agua, el azul lavanda, el añil, el cobalto. El lapislázuli. El príncipe azul. El "baby, why are you blue?" Y el true blue de Madonna, que es un grito de alegría. Y Rubén Darío. Y José Pérez Olivares. Y uno de los libros que más me gustan de Miguel dÓrs es azul. Y, por supuesto, el carmín que mejor sienta a las pieles claras es el que tiene una base de azul.

viernes, octubre 05, 2007

Lo que no me gusta nada

Benita me pasa un meme, y me pide que proteste. Así, protestar, en cuatro o cinco puntos que no me gustan nada. Esto es todo un privilegio, aunque normalmente no me guste nada protestar. Vamos a ver:
1. No me gusta que ninguna marca de cosmética, barata o cara, haya dado con la clave de la base de maquillaje ideal, aquella que sea oil free, libre de alcohol y perfume, ligera pero cubriente, que no me haga brillar como una bombilla y que tenga un color bonito, ni muy claro ni muy oscuro.
2. No me gusta que el colorete de Sisley sea tan caro, y las barras Kisskiss superen los veinte euros... ¡Y tampoco que Bourjois haya retirado sus lápices de labios "pour la vie"! (Concretamente el tono "peche juteuse".)
3. Sigue sin gustarme el aborto ni el clantaje terrorista, pero cada vez me gusta más el color rojo.
4. No me gustan los que van en contra de algo como un todo: en contra, por ejemplo, de los pijos, de los rojos, del Opus Dei. No me gusta el pensamiento anti, ni las críticas masivas o los deprimidos forever.

Paso el meme a Carlos RM, a Nodisparenalpianista y a Batiscafo. (Y a Toi, y a EGM, y al gran Beades...)

domingo, septiembre 30, 2007

Bombay Sapphire


Mañana me voy de Pampaluna. Hemos celebrado la tristeza con Bombay Sapphire: la botella más bonita del mundo. Yo pensaba que la ginebra era azul, y me he llevado una desilusión: ¡es el cristal el que tiene ese color de zafiro! La una y media: no estoy borracha, sólo floto. Y digo ay, en plan flamenco. Hoy he conseguido terminar las correcciones de mi tesis: sólo me queda medio capítulo para cerrar todo este tema. Por eso he bebido y he viajado al Corte Inglés, a comprarme un litro de colonia Álvarez Gómez para niños. 14 euros, y huele muy bien. La recomiendo. Y empiezo a ver el final, el principio del final, mientras suenan Simon & Garfunkel. Ellos también dicen ay, sólo que de un modo más artístico.

lunes, septiembre 24, 2007

La piedra que decía dors

... en "pues vaya con la divina providencia", ha caído sobre mí. Bueno, es una piedra de colores, como todas las que me llueven encima. Pesa pero poco, y aun así me hace callar. Adaldrida está callada, ¿qué tendrá Adaldrida...? Mi padre diría que tengo mustio el lirio que llevo conmigo siempre. La tesis me agobia, es un dolor tan feliz que llueve soleadamente. Aquí puedo decir tonterías sin ningún rigor, decir por ejemplo que Calderón gusta de las damas atrevidas, dignas, valientes y enamoradas, y no preocuparme de buscar la cita. Lo digo porque sí. Pfxxxxktgt! Uf, qué alivio!

jueves, septiembre 20, 2007

Banda sonora


Tu nombre me sabe a yerba, de Serrat, cantado por Marisol. "Porque te quiero a ti, porque te quiero... mi voz se rompe como el cielo al clarear". Y sí que se rompe contra el cielo azul de Pampaluna, por la mañana, dividido en dos mientras bajamos al campus a paso ligero y compartiendo el ipod. Maria Dolores Pradera, Coldplay, Van Morrison. Carlos Vives. Volviendo a casa con el frío azul destiñendo nuestra ropa. Con un poco más de calma. Música matutina y vespertina suena en nuestros oídos y marca el paso que late en mi muñeca: potros salvajes de alegría o niña romántica que llora. Tú eliges, yo sugiero. Otra vez aquella que pregunta, ¿sabes de qué tengo ganas...?

lunes, septiembre 17, 2007

Sábado por la tarde, domingo por la mañana

Sábado por la tarde, domingo por la mañana. Dos días, dos momentos, dos largos paseos hacia el centro de la ciudad. Tarde de sábado en el casco viejo de Pamplona, sentadas en un banco y pintándonos las uñas de azul flúor, después de la expedición al Corte Inglés. Primera parada: el stan de Guerlain, en el que contemplamos la belleza y educamos el gusto. Nos pasmamos ante un khol blanco permanente, ante las polveras art decó y lo bien que huele todo. Hay un colorete en mousse que no compraremos, pero nos embadurnamos las mejillas en nuestro momento teenager. Y yo me pruebo en los labios una de las barras kisskiss, por supuesto. Es de color cobre. Segunda parada, el stan de Bourjois. Ahí sí compramos un tímido lápiz verde, un gloss transparente y el frasquito de laca azul. Y nos dirigimos al banco de piedra, para pintarnos las uñas en una semipenumbra azul.
Domingo por la mañana. Hay una droguería en la calle San Miguel que vende productos de L´Occitane. Escudriñamos el escaparate, con tubos de óleo y cremas para la cara, y pisamos la hierba de la Ciudadela. Descalzas. Y por la noche, picnic en Yamaguchi bajo las estrellas, cena de otoño benévolo brillando sobre nosotras.

viernes, septiembre 14, 2007

Tesis

Ahí estoy. En la tesis. Y, de repente, Javier Marrodán, el director de Nuestro Tiempo, me presta varios libros de Miguel d´Ors. Algunos hasta con fotocopia for me. Los primeros, los que no tenía. Hombre, no. Eso no se hace. Que por la noche no duermo.
Son las nueve y media y el escaparate de la perfumería se enciende. Los árboles de la ciudadela se conjuran en mi contra. El reflexivo septiembre aquí en la calle Iturrama consiste en farmacias y tiendas chinas de alimentación. Todo tan anodino, ¿por qué me gusta tanto...? Los chinos venden confitura de tomate. Mi tía me regala un postre de mousse de chocolate.
La biblioteca es blanca, sus pasillos blancos, sus ventanas grandes y detrás, arces japoneses con flores rojas. Y flores rojas en mi vestido, que puedo combinar con mi pintalabios de Revlon, "copper frost", número 371. Y los chicos me dicen qué guapa estás. Sonriendo. Y me dejan notitas en la mesa. Calderón está celoso, pero me tiene enterita de diez a dos y de cuatro a nueve.

lunes, septiembre 10, 2007

College & japo chic

Cuando yo empezaba a pintarme, me gustaban mucho unas sombras de ojos que eran como tizas. Se mezclaban con los dedos y se difuminaban en los párpados como jugando. Eran de Hysterical Glam, una marca barata que desapareció y que se proponía divertir con sus productos a las consumidoras. Ahora el relevo del "maquíllate divirtiéndote" lo han tomado otras marcas americanas nada baratas por cierto, pero sí muy glamourosas, con envases vintage y truquitos de los de "sólo te lo cuento a ti" en el prospecto. Como Benefit, que tiene un corrector de rojeces amarillo, no graso, que debe ser la bomba y que aún no me he agenciado porque se vende en Madrid por unos 29 euros, casi nada.
Hysterical glam tenía estética de mercadillo, y tenía también lápices de purpurina y pintauñas en colores flúor. El color flúor arrasa esta temporada, así que continúan los labios coral en el otoño y ¿quién sabe?, quizás también en el invierno. Y por fin, por fin se ha puesto de moda el colorete en tonos melocotón, ¡ya era hora! (los gurús de este circo se ven atacados por una crisis de buen gusto...)
Otras tendencias de temporada: el bronce imparable y el college & japo chic: tez pálida empolvada, boca roja mordida. El pintalabios aplicado con los dedos, sin llegar a las comisuras. Si no te gusta el rojo, puedes probar con el ciruela, que es preciosos. O con los nudes, que siguen al alza. Y la raya de ojos imperfecta, como borrada, a pegotes. Me recuerda a las tizas de mis quince años.

jueves, septiembre 06, 2007

Premios que hacen pensar

Dos personas me han concedido un Thinking blogger award... ¡ay! Y, si he tardado tanto en seguir la rueda y conceder yo mis propios premios a cinco blogs (¡qué difícil!) es, ni más ni menos, por la pereza que me da confesar mis ignorancias cibernéticas. A ver: se supone que debo enlazar a quien me ha premiado, pero creo que no sé hacerlo. Pondré sus nombres.
La primera que lo hizo fue Benita, a quien no conocía pero que empezó a leerme (y yo a leerla, porque me encandilaron sus historias cotidianas). Está enlazada en la sección "hogueras vecinas", eso sí se hacerlo. Lo que me ha descolocado es el segundo premio, que viene de un señor de 55 años llamado Barahona del que nada sabía hasta hoy. (¡Gracias!)

Mis cinco blogs que me hacen pensar... a ver... son cinco, sí. Todos enlazados en Hogueras vecinas:
Nodisparenalpianista (me hace reír, y la risa es otro modo de pensamiento),
Cuestiones naturales (el blog de Julio Martínez Mesanza, que me hace pensar sobre la poesía... y contemplarla),
Cuaderno de vísperas (enlazado como "islas", me hace reflexionar sobre la belleza),
el blog de Toi (leerlo es como estar hablando con él, y la mística del cafelito tiene raíces profundas...) y
Rayos y truenos (leerlo me hizo abrir este blog, ¡miren si me hizo pensar!)

Normas del premio:1.- Si, y sólo si, alguien te da el premio escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.2.- Enlaza el post original para que la gente pueda encontrar el origen del premio.3.- Opcional, enseña el botón del premio enlazando el post que has escrito dando tu premio.

martes, septiembre 04, 2007

Jerez y tarta de café en Pampaluna

Hoy he probado un trozo de tarta de café del Obrador: he recordado todos los desayunos de domingo en el Obrador, mordiendo lazos de hojaldre y saboreando periódicos y revistas, demorándome. El desayuno llegaba hasta la una de la tarde, y solía hacer frío soleado.
También me han servido un vaso de jerez, pero al primer sorbo lo he derramado por el suelo. No importa, me dicen, así flota en el aire un olor a bodega.
Siempre quise volver. Volver al campus y ver de nuevo los árboles como estatuas vivientes y la gente sonriendo. Un mundo de puertas de cristal que van abriéndose y cerrándose con murmullo de lluvia.

viernes, agosto 31, 2007

Libros, confitura de tomate y uvas de vendimia

Desayuno en casa de Ana. Con cada una de mis tías tengo un rito, un rito de paso que me acerca a ellas. Con Ana hago collages, me tumbo en el sofá de piel y comemos uvas negras, pequeñas. "Son de las de vendimiar". Y la mermelada es de tomate. Salimos al casco antiguo y me enseña tiendas raras, de cajas de té.
Y la mejor librería del mundo: la he encontrado hoy, en Logroño. Hay una tienda recóndita muy cerca de Portales (su plaza de corte antiguo, con la Redonda al fondo, como de tarde con lluvia en Venecia.) Se llama Castroviejo y es la joya de los siete mares, ¡tiene de todo! Y en formato pequeño, con estanterías y mesitas. He encontrado libritos de La Veleta, Renacimiento, Pre- textos. Y la colección entera de Valdemar. Y El acantilado. Mis editoriales preferidas. Libros para amar, para oler, para doblar sus páginas o guardarlas como se guarda una cubertería de plata en un arcón. Prosas de Andres Trapiello, cuentos victorianos, una novela de Jane Austen. Olían a mar y a tierra, a manzanas. Castroviejo olía a tardes en el fondo inmenso de un sillón. Volveré, le dije, cuando por dentro bailaban otras palabras, "no quiero marcharme".

miércoles, agosto 29, 2007

El amor, el lobo

UNA HISTORIA DE MIEDO

Caperucita iba caminando por una gran avenida de la ciudad al atardecer. Las farolas comenzaban a encenderse. Se le acercó el leñador, que olía a campo y llevaba una horrible camisa de cuadros, como todos los leñadores. Tenga cuidado, le dijo; tenga mucho cuidado porque por aquí puede venir el lobo.
- ¿Qué señas tiene, dígame usted, para que yo lo identifique como lobo y tenga cuidado?
- El lobo tiene buenas intenciones, eso es lo peor. El lobo no quiere ser lobo, pero es que lo lleva en la sangre. Tiene muy buenas formas y le gusta hablar. Se acerca y le habla como cualquiera. Puede hablar del tiempo o de Gustav Mahler, porque es muy culto. Es inteligente, intuitivo e imaginativo, vamos, muy “artístico”...
- Me lo está pintando usted muy bien, como para marido...
- El único problema es... no se asuste... hay un problema.
- ¿Bien?
- No debe contrariarle. No le contraríe nunca. Tampoco debe darle la razón como a los tontos y los locos porque se enfada.
- Entonces, ¿qué debo hacer?
- Ése es el problema, que uno nunca sabe qué hacer. Es como un laberinto, o como el piso de una casa antigua, uno nunca sabe dónde está la madera que cruje. Cuando dices la palabra errónea, el lobo aúlla, rompe vallas, se desborda, es una desgracia, señorita. Como el amor, pero en malo.
- ¿Cómo “como el amor”?
- Quiero decir que el amor aúlla y rompe vallas, pero eso es bueno, ¿no? Es como eso que dicen del fuego y el infierno, cuando donde hay fuego es en el cielo...
- ¿Hola?
Caperucita se está divirtiendo. El leñador teólogo sugiere que el amor es fuego, y que San Juan dice que Dios es amor.
- Así que el cielo debe ser una latitud cálida. Nada de nubes azules con angelitos tocando la bandurria, que te aburren de muerte. Lo dijo algún santo. Tomás de Aquino, creo, o Chesterton.
- Se está yendo usted por las ramas. ¿Qué hay del lobo?
El leñador piensa un poco antes de contestar.
- El lobo no existe, era una mera excusa. Quería hablar con usted un ratito para pedirle que se case conmigo. Ya ve, tengo treinta y cinco años y una profesión honrada. Soy un poco hortera vistiendo pero eso lo cambia usted en un pispás. Y soy católico como usted, hasta he citado a Juan el evangelista, a Santo Tomás de Aquino y a Chesterton...
- Pero GKC no es santo.
- Pero a usted le gusta leerlo, como a mí. Otra cosa que tenemos en común.
Caperucita mira al leñador, intrigada. Está empezando a enamorarse, pero de pronto piensa que el leñador es formal, culto e imaginativo. Muy “artístico”. Se cruza de brazos.
- No me casaré contigo, Robbie.
- ¿Por qué no, Cara? Me estás contrariando, pero para que veas que tus sucios pensamientos no son ciertos, me voy. Mañana, si te encuentro, te lo preguntaré otra vez.
Cara se queda mirándolo de lejos, tristona. El leñador es muy listo... y muy guapo. Ahora tiene miedo a que no sea él el lobo.

lunes, agosto 27, 2007

La canción del verano

En la radio suena "cien gaviotas", de Ducan dhu. La música me hace viajar a mundos recónditos. Mis diez años en Maestu. Mi prima con quince y unos walkman, y una plancha para cardar el pelo. Parecía tan mayor... yo pensaba que iba a casarse ya, a los dieciséis. Había grabado unos videos musicales que veíamos sin parar, con canciones de Wet wet wet y Glen Medeiros, y anuncios de cocacola. En uno salían dos niñitos rubios besándose y nos hacía mucha gracia, era algo así como "el primer beso", que yo a mis veintinueve aún sigo esperando. El verano entero era un video de Kylie Minoghe y Jason Donovan, specially for you. Aún tengo diez años cuando escucho los primeros acordes. Y un niño pecoso de ojos azules pasea en bicicleta, y dibujo en un cuaderno su silueta rubia, su casa tantas veces soñada.

jueves, agosto 23, 2007

LLuvia

LLuvia y frío. He vuelto a la ciudad, el campo tenía brillo de escarcha. La bruma se agarraba a las piedras y nos hacía rodar. Mi sobrina, (el duende verde), subía y bajaba los peldaños de madera barnizada conmigo de la mano. Fuerte, fuerte, atrapadas en la lluvia. Añorando el fuego. El vaho de la mañana y el abrigo de la noche me recordaban al otoño, un otoño de hojas azules.

sábado, agosto 18, 2007

Intrahistorias

"Hijo, eres el ungüento amarillo", le dice mi abuela a mi tío Jorge, que nos está arreglando los enchufes. Mi madre, tras el periódico: El rescate de la espeléologa nos ha costado veinticinco mil euros. Y remata: "de ahora en adelante que nadie se meta en una cueva". Mi padre juega con un tubito de rímel transparente que dejé yo en la mesilla. Calligraphic. Stilyng & care mascara. Astor Paris, made in UK (¡toma paradoja!) "ésto, si eres feo, ¿te lo das y se te borra la cara?", pregunta. Yo me río de los tres, ellos se ríen de mí. No me río de ti, me río contigo.
De nuestro último paseo por Haro, antes de volver a Maestu, guardo una fotografía. Huele a pan y a pasteles en torno a la confitería de mi calle, donde han colocado un cartel que dice: "Hay piruletas moradas".

martes, agosto 14, 2007

Ciruelas en Maestu


Muerdo una ciruela camino de Leorza. Sabe a dulce morado, a caramelo de niños que dejas a medias envuelto en un papel pringoso. A piruleta con sabor a ciruela. Mi padre y yo comemos fruta salvaje por el camino del monte, hay ciruelos y nogales, y más allá huertas cerradas. Hemos llegado a la casa de los enanitos, que sigue sola entre los árboles, de cuento, de miedo... pero pronto llegamos al pueblo y a la fuente. La fuente de todos los veranos.
Mis primas y yo bebemos. Tenemos ocho o nueve años y manchas de fruta en la ropa. Hay tres grifos y ellas se ríen de mí, porque aprisiono en mi boca el hilo grueso que cae en una poza pequeña y rectangular. "¡Ese es el grifo de las vacas, ahí beben las vacas!" Yo me avergüenzo un poco pero digo que vale, que las vacas beben de la poza, no del grifo. No las veo pegando lametazos al grifo, la verdad.
Hoy es agosto y veinte años más. Bebo del grifo de las vacas, haciendo cuenco con las manos, llenándome el vestido de agua. Está fría sobre el aire frío, sobre el sol frío que se diluye. De cuento de miedo.

jueves, agosto 09, 2007

Backstage de andar por casa

Claudia y yo delante del espejo encendido. Hemos volcado el neceser en la mesilla, donde ahora flotan los tubitos de rímel, coloretes, pintalabios. Es tarde con lluvia y mecedoras en el salón, qué hacemos, dice Claudia. Los naipes están cansados y los libros también.
"¿Por qué no me enseñas lo que hay en tu bolsa de pinturas?" Tris tras, ni lo ves, ni lo verás. Y estamos atrincheradas en el baño, lo hemos convertido en camerino, camarote, pasarela de fiesta de disfraces. Emborronamos discos de algodón para probar los distintos acabados. Por ejemplo el ojo dramático, con mucha máscara negra y sombra marrón fumé. Luego hacemos fotos al espejo, sonreímos al flash en la luna. Nos sonreímos de un móvil a otro, "ésta me la envías por el bluetooth."

martes, agosto 07, 2007

...Pero no cierro

Hoy he venido por venir, por abrir el chiringuito, pero estoy seca. Sin rastro de poesia, de vida, de inspiracion. Y encima, me ha tocado en este ciber uno de esos ordenadores anglosajones que no marcan acentos ni egnes. Cuando lo que yo queria decir era "sin segnales de humo". No escribo porque estoy seca y al mismo tiempo llena de voces familiares. No se que decir, no se ni poner tildes. Ni endecapixeles escribiria yo en esta tarde. A ver si se me pasa, porque definitivamente este blog no se cierra: me quedaria sin aire...

viernes, agosto 03, 2007

Vino de Haro


He estrenado mis vacaciones con la visita a una bodega. En nuestro primer paseo por el pueblo tropezamos con Isaac Muga que, por supuesto, conocía a mi abuelo: todo un señor. Mi abuelo luchó porque el buen vino se repartiera entre todos los obreros. Isaci nos invitó a bodegas Muga, el orgullo de la tradición. No ha entrado allí el acero inoxidable: huele a mosto y a madera, a años macerando el mosto... Y el vino sabe a calor de verano, y la cocinera nos obsequia con tortilla de chorizo. Y en la tienda venden la pulsera de la leyenda del vino, que le regaló mi tío Javier a su novia. La he comprado: plata y cristal de Swaroski, color vino, 35 euros.

miércoles, agosto 01, 2007

Dos en la cama

(Sigo con la novela, o algo así, la no-novela ésa que empecé y le gustó tanto a D. Enrique...)

- Marta, hija, que me haces equivocarme.
Es mi madre con las agujas de la lana, el sábado a las ocho. La luz del cuarto de estar se va apagando, y en esos ratos es cuando yo le pregunto cómo se hacen los niños, y esas cosas.
Mi prima Vicki tiene nueve años y es una fantástica. Me dijo que para que nazca un niño los padres se tienen que acostar en una misma cama. Pero no caben, dije yo, porque en el cuarto de mis padres hay dos camas estrechas, separadas por una mesita de noche. Y encima un crucifijo. Es que se ponen uno debajo y otro encima.
Que no, que no puede ser. Qué calor. Menuda cochinada, no quiero hacerme mayor para eso. Vicki se reía.
- Pues todos lo hacen, tus padres y los míos también. Y si no, nosotros ¿qué? Además es muy bonito. Se ríen.
- ¿Pero tú los has visto? Le pregunto con los ojos grandes que suelo poner en clase de matemáticas, de no entender nada.
- No porque cierran la puerta. Pero se ríen.
Siro dice que parecemos mayores, de tanto hablar. Que se nos pone la voz ésa baja como de las románticas de películas.
- A Vicki seguro que ya le gusta un niño.
¿Qué niño?, pregunto yo. Mi hermano me mira con su mirada de ya-tengo-diez-años y me dice que todas las niñas somos tontas.

sábado, julio 28, 2007

Por fin es viernes

Ya estaba tardando, yo también, en organizar en mi casa una de esas fiestecitas donde se mezclan la comida, la poesía y el cine. Buko había traído Sacrificio, de Tarkovski, pero Joaquín dijo que por qué no lo veíamos rompiendo las copas y clavándonos los cristales en los ojos. Le dimos la razón. Joaquín además teledirigía el chovendo, un chovendo que hay en mi salón, bueno, puede que a chovendo no llegue porque no lleva paraguas, pero en la peana pone chovendo. Es un cura preconciliar negro y amarillo, enjuto de carnes, violentamente cerúleo... Eso y un monaguillo lampiño de porcelana, tamaño natural, son las únicas cosas de Iglesia que me han dado miedo siempre.
Joaquín le ponía voz al Chovendo. Yo lo volvía de espaldas "para no verlo más", pero él lo giraba poco a poco rechinando como una puerta y llenándome de miedo y risa: ¡Juaquín, que luego duermo sola! Luego quise grabarlo en mi móvil en plan politono, como el gañán o Bocaseca, y entonces él se puso muy serio y dijo: "¿Pues no quiere que hable un cura de madera?" Yo casi lo mato.
Vimos el jovencito Frankestein. La peli de mis ocho, nueve, diez y once años. Buko se durmió debajo de la pantalla, pero los demás no parábamos de reír. Duendes me ayudaba a llevar vasos a la cocina, qué majo. Se había acabado el guacamole que hice yo por primera vez, sabía bien pero no era verde. Bueno, yo creía que sí era verde. Beades me dijo que yo era daltónica, y que no podría nunca nunca pilotar un avión.

viernes, julio 27, 2007

La otra cara de la luna


Adaldrida soy yo. Hoy me apetece dar explicaciones: las explicaciones son, claro, sobre mi persona. Ya hay quien dice que lo que aquí hago es striptease emocional, pero lo que a mí me preocupa no es el striptease sino la fama, se me habrá pegado algo de los caballeros de mi comedia.
Tengo mieeedo: miedo de quedar siempre bien en la foto, como Tintín en los álbumes de Hergé. Qué más quisiera yo que haber salido de la pura fantasía, como dice don Enrique Monesterio. Pero hoy no soy Adaldrida sino Rocío Arana, y no Rocío Arana la poeta, la de las fiestas, los amigos y la magia. Soy Rocío a palo seco. Incapaz de levantarse por las mañanas, incapaz de hacer régimen y controlarse un poco con los helados veraniegos. Incapaz de contar hasta diez antes de lanzar un exabrupto. Como el Capitán Haddock.

domingo, julio 22, 2007

La boda de mi mejor amigo

Ayer se casó Nico. La boda, en Sotogrande, "quizás un poco frívola", me dijo él con tono de niño que espera una reprimenda, fue fantástica. De frívola nada: se casaron en una ermita blanca, con un traje blanco [ella] y velo por la cara, como a mí me gusta. El cura, del Opus, dio bastante caña en la homilía por expreso deseo del novio, y en el momento de la Consagración la banda tocó el himno nacional, momento estelar que le valió a mi amigo el apelativo de facha durante el banquete. "Tío, pero qué facha eres".
Yo diría castizo y cosmopolita a la vez, a la vista del aperitivo, en el que reinaba el jamón ibérico, el sushi y el son de un cubanito. Y un frío aterrador, que se iba incrementado por oleadas de leyenda urbana, se dice se comenta que la cena será también al aire libre. No pude creerlo, pero al fin era verdad. Me compadecí de las espaldas desnudas y escotes generosos, que por una vez no levantaban calor sino frío. Yo sólo llevaba desnudos los brazos y la mitad de las piernas, y mi padre se ofreció a ir al hotel para traerme algo de abrigo. Pero sólo había en mi maleta una cazadora playera de rayas que no combinaba, vaya por Dios, con el vestido de Naf Naf que mi madre me había traído de París.
En la mesa, Beades hablaba hasta debajo del agua con un antiguo amigo de Altair (¿quién no conoce a Beades? ¿Quién es ése de blanco que está con Beades?...) Le oía, como en ráfagas, ir y venir de los anticonceptivos al Concilio Vaticano II y de la libertad a los designios divinos. Las mujeres decían si no podíamos hablar de lo que se habla en las bodas, o sea, trapitos, amigos comunes y menús de boda. Se lleva mucho la vieira gratinada, iba a comentar yo. Pero me venció el torrente Beades y dije: "dónde está, oh muerte, tu victoria".
Hubo música de la B.S.O de Grease, años ochenta, flamenquito. Yo bailé y bailé descalza, llevando los hermosos zapatos de Nicolás (la marca Nicolás, quiero decir), en la mano.

martes, julio 17, 2007

Beatles

Con el tiempo me va gustando más la música de Simon & Garfunkel y los Bee Gees que la de los Beatles, quién iba a decirlo. Con la obsesión que tenía por ellos a los dieciséis. Estuve todo un curso escuchando sólo dos discos, uno de los Beatles y otro de Mamas & Papas, que aunque gritan me siguen entusiasmando. Mi padre, (¡mi padre!), me dijo que la batería de Ringo suena a hojalata, y no quise escucharle. Yo estaba muy orgullosa porque habían empezado a gustarme dos meses antes de que estallase la beatlemanía, que en realidad nunca ha dejado de estallar.
Lo malo de los Beatles, lo que cansa, creo yo, es que quisieron ser algo más que cuatro buenos músicos. Quisieron ser un icono, y los iconos, si no están engarzados en el plano mágico de la realidad, acaban agotándose. Yo a una canción de Lennon & Mccartney le pido lo mismo que a un poema de Mesanza: que despierte mi alegría y mi tristeza a la vez. Por eso me gustan tanto los primeros álbumes, sin sicodelias, tristemente felices, creo que lo dijo Borges. Les pido que levanten en mí un deseo poderoso, y que no lo sacien del todo nunca, lo mismo que a un poema de Miguel d´Ors. Por eso vuelvo siempre.
Todavía hay canciones que consiguen eso conmigo: Girl, Across de universe, Ask me why, For no one. Y me río y me río con esa película tan gamberra, Qué noche la de aquel día. Pero quizás en mi discman, para escuchar un disco entero, elija a los Bee gees, o a Nena Daconte. O a Ella & Louis: Can anyone explain the wonder of love?

domingo, julio 15, 2007

La media naranja

No me gusta la cocacola light, pero es lo que suele haber en casa. Es uno de los restos de una dieta fallida, de la que sólo quedan los veinte largos diarios que nado en la piscina y el triste propósito de no picar entre horas. Es el régimen del fifty fifty: el McDonald prohibido, los helados, imprescindibles. Y de beber, cocacola light, que no me gusta.
Lo que me gusta es la fanta. Y los pastelitos de la pantera rosa, fantástica basura rosa que rescata mis veranos en Maestu, con nueve años y los bolsillos del peto blanco reventando de chuches. Porque cuando yo era niña las porquerías estaban prohibidas durante el invierno. Y durante el verano también, sólo que en Maestu la ley perdía vigencia debido al poco apoyo de mi abuela, que decía: los padres educan, los abuelos deseducan. Y financió un concurso surrealista de helados entre los primos. Ganó C. al zamparse catorce mikolosales de nata y fresa en una tarde, y es un récord recordado en la familia y elevado a la categoría de leyenda.
No me gusta la cocacola light, y por eso he inventado un remedio. Plan A, tirar la ristra de latas a la basura. Plan B: el refresco de la media naranja. Consiste en partir media naranja de zumo en cuatro gajos y dejarlos macerar en en vaso alto, con cubitos de hielo y la insípida cocacola. Diez minutos en la nevera. Así desfoga el useño refresco, se le va el gas sobrante y desprende un aroma de patio de naranjos que emborracha los sentidos. Me estoy aficionando tanto que ya me gusta más aún que la fanta de naranja...

sábado, julio 14, 2007

En El Puerto con EGM y Leonor

I. Enrique nos esperaba en el andén. Una estación puede ser la imagen viva de la soledad o de la alegría. Bajamos del vagón nosotras: Amanda, pequeña y pelirroja; Cristina, con ojos de sorna contenida y ese halo de bullicio sereno que suele acompañarle, y en este caso venía de nuestra conversación en el tren. Y yo, acalorada y envuelta en una bruma de agua termal, y con los labios pintados con el Kisskiss de Guerlain que se me está quedando en las últimas.
II. El Puerto me pareció un lugar salado y ligero, azul, con palmeras que me daban la bienvenida. La casa nueva de EGM y Leonor, un espacio blanco y luminoso, como una burbuja rodeada de árboles. Y en la que habitan ahora vi un desván lleno de libros. Había alquimia. Me sentí como en mi propia casa, sólo que en mi casa no hay escaleras suicidas ni perros que bajan y suben para convertirlo todo en un tiovivo delirante.
III. Hablamos de Alberti y de Rosales frente al mar. Un camarero italiano me dio dos besos, porque adiviné su lugar de procedencia. Las manos del mar acariciaban mi ropa, pero le dije bajito: "con este vestido de H&M no, hombre, ¿no ves que tiene tela fina?"

miércoles, julio 04, 2007

Una de sal y otra de arena

I. En cada ola canta una canción distinta, pero todas dicen lo mismo: "ríndete, entrégate." Y yo me acuerdo de aquella otra canción: "precipitó en el mar caballo y caballero, caballo y caballero..." Porque voy montada en un rulo verde y largo, de poliuretano, y al verlo el mar ha fruncido el ceño, para hacerme saber que no le gustan mis armas. No: a él le gusta tomarme por sorpresa, a la velocidad de la luna, mordiendo mi cuerpo y trazando con él dibujos en la arena... En cada surco ruge, estás en mis manos, estás en mis manos. Túneles y besos blancos se suceden a la velocidad de la luz. Y es un vaivén de alegría suicida, y yo siempre vuelvo.

II. Ha venido al mar mi primo Jots, de doce años, cabalgando en otro rulo. Bailando en el rompeolas parecemos estar en un tiovivo, pero pronto los rulos se trocan en espadas. Empieza el combate. Mejor dicho, el rulo nos sirve de acero y montura, y pronto logro tirarle del caballo. Ah, pero él me hirió en un hombro como un Nazgul. Decidimos unirnos contra el mar, al grito de "esa ola corre mucho, ¡a por ella!" La frase es de Jots, y yo la comparto.

lunes, julio 02, 2007

La votación II: Los resultados

Indiscutiblemente gana la frase 8, la de la vieja solícita: Que topas, que topas, cohones. Es la preferida de EGM, de Batiscafo, de Anacó, de Benita, de Carlos, de mi amigo Pablo... eso suman seis votos.
Mención especial quiero hacer a la escrita por Carlos RM, que en plan serio es la que más ha gustao, y a la que aporta Macarena, fuera de concurso.

domingo, julio 01, 2007

Pelirroja


Un lector anónimo y cariñoso me ha preguntado si soy pelirroja, ¡qué ilusión! Por desgracia no es ése el color de mi pelo, pero si mis palabras me dan un ligero aire pelirrojo, no seré yo quien lo niegue. Uno de los pocos pasajes que de verdad me gustaron de Los Chesterton, de Ada Jones, es aquél en que Mrs Cecil Chesterton comenta que las heroínas de GKC tenían el cabello de un tono rojizo, como símbolo de aventura.
De hecho yo me imagino así a Auristela, protagonista de mi tesis, audaz dama calderoniana, con ese aura medieval y con esos destellos de oro rojo que desprende. Y así imagino también a Olimpia, la princesa prendida en cárcel de amor, "si es que amor prende con hierros". Alguien me pidió que regalara de vez en cuando alguna esquirla de mi comedia, ahí tenéis en canto de Olimpia según Calderón:

Huye pues, huye el peligro;
mas no te olvides, huyendo
de que tú la prisión dejas
y yo en la prisión me quedo.

Si es que Amor prende con hierros. También era pequeña y pelirroja Amanda, la amiga de Cris, y por eso ayer no hacía yo otra cosa que llamarla Olimpia. Olimpia es un nombre muy in, me dijo EGM, empeñado en demostrar mi status de niña pija. Que no, Enrique, que me gusta comer piñones en la placita de la Juncal. Pero, ya que estamos, nuestra visita a El Puerto y nuestra comida con Enrique y Leonor (¡felicidades!) pide otra entrada aparte, pues, como dice un amigo mío portugués, no se puede guardar la belleza en un cajón. Otro día.

viernes, junio 29, 2007

Sugus

Manuel me regala un sugus de color azul. El azul es mi preferido, sabe a piña, a flash de verano. Manu quiere que juguemos a pollito inglés en mi casa, pero está malo y tose, y su madre no quiere que los niños corran, se acaloren o se rían. De vez en cuando vamos a mi habitación para ver mi pez naranja. Descubren tesoros escondidos, la guitarra que me regaló Beades, el palo de lluvia, las cajas de madera tallada... Abren cofres y desbordan pulseras, anillos, tobilleras de las mil y una noche por el suelo, porque somos una banda de piratas y hay que saquear la ciudad perdida, yo soy la jefa, abren cajones, nada importa. Arden las hogueras a lo lejos, y luego el mar: "nos iremos en barco".
A la hora de partir un pañuelo de lágrimas, pero Manu me convence para que duerma en su casa. Este hijo mío va para presidente de gobierno, dice su madre. A la mañana siguiente, enmarañados en la cocina, nos volvemos a encontrar. Manuel me dice, desde sus siete años, que va a traerme "los mejores libros de la biblioteca de su padre". Espero. Vuelve en pocos segundos con tres tomos gordísimos. Son la Odisea de Homero, El Señor de los Anillos y El Quijote.

miércoles, junio 27, 2007

Frases geniales (La votación...)

He seleccionado diez frases geniales, unas en broma y otras en serio (o sea, todas "en brerio", como diría Carmen Martín Gaite...) Prometo, esta vez sí, publicar el resultado de la encuesta. Estas son las candidatas: ¡A votar!

1. El hombre es una explosión de alegría y caos (Paco Vals.)
2. Me suicidaría si no fuese por las agenditas (Prendes.)
3. ¡La cebolla es genial! (Beades.)
4. Este fin de semana voy a Madrid por encima de Carlos V. (Anacó.)
5. ¡Dolo, hija, deja el shocolate que te ansias! (Una vecina mía.)
6. ¡Raulino, bébete el fanta! (Una vecina de Merl.)
7. ¡Ya me has mojado el peine! ¡Como me vuelvas a mojar el peine te vas con tu madre! (Una vecina de mi abuela.)
8. Que topas, que topas, cohones (vieja solícita.)
9. ¡Perraaa! ¡Perra infernaaal! (Cutrefamosa del Cuore.)
10. Dar gloria a Dios sería como aplaudirle eternamente (Carlos RM.)

lunes, junio 25, 2007

Demonios son las mujeres

(...) Pero, ¿cuándo
ellas de nada se duelen,
como a ellas no les falte
almendrucos y pasteles,
chufas, fresas y acerolas,
garrapiñas y sorbetes,
despeñaderos y crines,
perritos y perendengues?


Así ve Calderón a las mujeres, diría algún crítico. Pero no. Así las ve el gracioso de turno de una comedia calderoniana. Y lo que prueba esta pequeña diferencia es que el criado Brunel se equivoca de medio a medio en sus apreciaciones, como buen gracioso. Él descarga su lengua brava contra ellas porque cantaron durante la noche, mientras su amo estaba a punto de ser ejecutado: ¡Demonio son las mujeres! Lo que no sabía es que con ese canto la arrojada dama estaba dando una clave secreta para que el galán pudiera escaparse. Por eso el caballero da un cariñoso tirón de orejas a su lenguaraz lacayo, diciéndole que, si supiera la verdad de las cosas, "acaso no murmurara". Y, de paso, Calderón nos deja una enumeración genial...

jueves, junio 21, 2007

Maquillaje caro (y entrada larga con reflexión sobre el lujo...)

El maquillaje caro nos deslumbra, por supuesto. Aunque, bien mirado, la premisa no es tan evidente. Quiero decir que hay muchas cosas baratas que a mí por lo menos me vuelven loca. El pan y las patatas, comida pobre, la mejor. El agua mineral Fuente primavera de San Benedetto, a pesar del nombre tan pijo y tan tachín sólo cuesta veintisiete céntimos en el Más. Y es una botella de dos litros. (Niña, ¿nunca te dijeron que hablar de dinero era de mala educación...?) Y los yogures de Macedonia marca P.M.I, es difícil encontrarlos, pero son buenísimos y... baratos. Y la ropa de H & M, que además es chic y voluptuosa.

Hablando de potis nada te sale regalado, dirían algunas, pero hay cosas ajustadas de precio, como las cajitas redondas de colorete, el agua termal de la Roche Posay o el fondo de maquillaje de la misma marca, que para ser oil free y sin alcohol y ser taaaan bueno, en mi opinión, sólo te cuesta dieciséis euros. Está bien.
Lo malo y lo bueno del maquillaje es que en seguida se asocia al concepto de lujo. Por eso nos atrae tanto el colorido de firmas como Guerlain y Shiseido, que encima son originales y eficaces. Y ni te cuento Nars, que sólo se vende en Madrid, en Ekseption: una tienda que tiene hasta guardia de seguridad, que por cierto intentó ligar conmigo. Eso fue antes de ver que no iba a comprar nada: tendría que haberlo deducido por mis pintas.
Por lo visto Nars tiene un colorete que es un hit. En tono melocotón con reflejos dorados, mmm... Y resulta que Bourjois tiene un clon del afamado colorete. Y otro clon de Chanel. Ah, pero eso no vale... Perdonen ustedes, pero yo seguiré comprando cajitas redondas de Bourjois por once euros tan ricamente, no faltaría más. Tiene colores geniales.
Lo que ocurre es que todos ansiamos el lujo, pero el lujo es limitado. Como dice Juan Arana, si tocásemos a jamón de Jabugo por persona, si se abarataran los diamantes, la cosa no tendría gracia ya. Por eso las ediciones limitadas causan furor, pero a mí me llenan de rabia. Yo soy una chica sencilla: si algo me funciona quiero repetir. Si éso no es femenino, lo siento mucho. Tiene mucha razón mi padre, cuando habla del lujo en su libro Filosofía de lo cotidiano...