martes, junio 19, 2007
¡Follonen, spilen! (Verano del ochenta y tres)
Mi padre me dijo que Beethoven era sordo. Dijo era, pero yo no reparé en el tiempo pasado y pensaba que el tal Beethoven era uno de sus muchos amigos filósofos. Entramos en aquella casa museo y había un par de vitrinas, una con un piano viejísimo y otra con una trompetilla que la gente miraba con veneración, ¿por qué? Y yo mirando por los rincones, buscando juguetes para jugar, o al menos niños para hablar con ellos. Los hijos de Beethoven debían estar escondidos detrás de alguna puerta, qué tímidos. Es increíble lo que pude aburrirme allí, rodeada de partituras amarillas, resquebrajadas como reliquias.
Pero también estaba la escalera roja, y el niño ése holandés y rubio: jugábamos a bicicletas sin hablar casi. Sólo nos decíamos "spilen" o algo así, que significa jugar en alemán. Y yo también decía: "Follonen, spilen". Porque el niño se llamaba Follonen. Eso me dijo. Luego, en España, la gente se reía mucho cuando decía yo su nombre y, como en la tarde aquella del museo, sin pillar ni una me preguntaba incansablemente, ¿por qué?
lunes, junio 18, 2007
Sed de poesía (o cómo apretar el tubo)
En el mostrador el chico me sonreía. Ahí viene la que nunca me pregunta por lo nuevo de Dan Brown. Éste (y señalaba), diez euros. Este otro, nueve. El billete dio un brinco en mi bolsillo, silbando que quería convertirse en dos hermosos poemarios. La poesía hidrata, pensé. Y apretar el tubo de Garnier fomenta el ahorro, fortalece los músculos del brazo y favorece el juego de muñeca.
domingo, junio 17, 2007
Fin de semana
jueves, junio 14, 2007
Versos telefónicos
Ahora Jesús dice que se mete a fotógrafo, y yo le creo. Fotógrafo, poeta, músico, barrendero y espadachín. Un día le dije a su señora que me parecía una mixtura entre Chesterton y Hommer Simpson. El halago llegó a sus orejas, y parece que el segundo término de la ecuación fue el que le gustó más. Él mismo dice que crecer es sentirse niño, y son sus ojos de niño los que alucinan con la barra Kisskiss de Guerlain. Los que escriben como un niño. Los que fotografían un toldo que dice piruletas, con letras rojas que saben a verano despintado.
lunes, junio 11, 2007
Llamada
a la orilla del mar, digo tu nombre.
El mar me dice calla y el silencio
me devuelve las sílabas azules.
sábado, junio 09, 2007
Rebajas
El problema llega de la mano de los probadores, o sea, cuando los probadores te rebajan la autoestima. Más aún. Y la ropa te estresa. Y odias Zara y Mango, y no te enamoras de repente de un vestidito de Miu Miu que viste en un escaparate... A estas alturas te ronda la cabecita una duda existencial, que viene a conjurar los tres males anteriores y formar cuarteto: es que yo... ¿no soy femenina?
Entonces llega el milagro cotidiano. Con el equipaje sin deshacer, mi madre me mira a los ojitos y me dice: "Vamos a H&M". Y luego a Adolfo Domínguez, para educar el gusto. De Adolfo Domínguez me entusiasman sus colonias, sus collares étnicos y sus pashminas. Pero H&M ha conseguido lo que parecía imposible: volverme loca por las compras, como Sophie Kinsella y como el resto de las mortales. Tengo ya tres vestidos que me sientan de maravilla y no pasan de la cuarenta y dos (tallaje alemán, pero éso no se dice...)
Hoy he vuelto a casa con un blusón de tonos verdes, sandalias para el verano y un disco de Miguel Bosé. Sevilla la nuit me sonríe a través de una lluvia imprevista. "Para calmar tu saudade", me susurra. Tan bonita, tan gitana, tan morena...
jueves, junio 07, 2007
Ya

miércoles, junio 06, 2007
Poesía y vida
El profesor Lapesa me gana por dos años. Este Lapesa me lo hizo pasar realmente mal en la carrera, con su manual de gramática histórica, y hoy ha saldado su deuda secreta conmigo al regalarme una deliciosa ponencia sobre la lengua de Calderón. En el comienzo cuenta que, cuando tenía nueve años, cayó en sus manos La vida es sueño, en un librito "impreso con tinta cárdena". Lo leyó de tal manera que sus padres le regalaron un teatrillo de juguete, "con dos decorados, de selva y de palacio". O sea, a propósito para una comedia cortesana. Qué envidia.
De un teatro de cartón nace una carrera de filólogo. De siete barbies y un solo Ken nace una vocación poética. Todo se mezcla como en aquella tarde de playa, tras un recital para estudiantes, cuando por no tener traje de baño me lancé al mar vestida, y una niña me preguntó: ¿Te bañas vestida porque eres poeta, verdad?
martes, junio 05, 2007
Sevilla
Pienso en la calle Cuna con su olor a pizza y a jabones, y en la heladería Rayas, con su helado sabor a nocciolosa, y en la misa de una y media en los Estudiantes, donde este año llovía.
Todo lo pienso aquí, sabiendo que lo tendré: paraíso de la semana que viene. Por eso comienzo a añorar Pampaluna, lo que se va, lo que estoy perdiendo con cada mirada, cada árbol, cada gota de lluvia.
sábado, junio 02, 2007
Recuento
miércoles, mayo 30, 2007
Milagro en Pampaluna

"Le voy a describir este pueblo en una sola frase: aquí, si dices que vas a educar a tus hijos en euskera, te llaman violento. Y si los educas en castellano, te llaman facha."
Era lunes. Yo iba a responder "pues a mí me gusta", pero habíamos llegado al campus, y tras mirar los arces cubiertos de rocío, articulé tres palabras: "¿cuánto le debo?"
lunes, mayo 28, 2007
La vie en noir
No me gusta, en cambio, el kas de naranja ni las prisas, ni las ventanillas desabridas de la estación, ni el imsomnio y los sudores fríos de esta noche electoral. Mi madre me da una valeriana para dormir y me dice: "en el fondo, eres tan politiquera como tu abuela María". Y yo pienso en los árboles de Vitoria y me digo que, después de la calma, llega la tormenta.
jueves, mayo 24, 2007
Una tarde en la ciudad
martes, mayo 22, 2007
Makimarujeo
El marujeo se compone de una mezcla de crítica/exaltación/adulación que a veces hace gracia pero siempre acaba hartando. A mí en concreto me harta toda esa épica en torno al tema de cuernos y divorcios, como si fueran gestas heroicas. Pero hay el otro cotilleo, que consiste en preguntar al personal por sus pinturillas de guerra... Ése me encanta. In Style tiene una sección llamada "Manual de belleza" en la que van pasando una por una todas nuestras glorias nacionales, Marta Etura, Natalia Verbeke, Alicia Borrachero... Te hablan de hijos, embarazo, estrías, aceite de rosa mosqueta y cremas exfoliantes. Y luego el fotógrafo fotografía el contenido de su neceser y lo muestra en primera plana, "lo que esconde el bolso de..."
Resulta un buen ejercicio ver cómo van cambiando los objetos de nuestro deseo. Antes nos volvía locas Bobbi Brown, y aunque siga pegando fuerte (junto a Mac...) ahora le toca el turno a las firmas japonesas: Shiseido, Kanebo, Kenzoki... Me encanta cuando alguna confiesa que usa la lata azul de Nivea. Y la doctora Cruz Gándara comparte cin su bebé unas gotas de Nenuco antes de irse a dormir. El Chanel número cinco lo deja para la red carpet: un hurra por ella...
lunes, mayo 21, 2007
Ya estoy aquí
martes, mayo 15, 2007
Árdua luna de miel
De repente se hizo la luz. Había un guión, que tuve que rehacer porque me lo robaron, y había ideas sueltas... Un puzzle, un laberinto, una historia por contar. Aunque tuviera notas al pie de página y se llamara tesis, era mía.
La primera vez que vi a Calderón fue a través de los ojos de Denis Rafter, un director hispano-irlandés de barba blanca, sabio, mitad Sean Connery mitad John Wayne. Y yo me enamoré... de Calderón. Denis decía que en el Siglo de Oro la gente era gente de carne y hueso, que cortejaban, soñaban, reñían como hoy. Bueno, era un comienzo. Por eso uno de los epígrafes de mi trabajo se llama: Personajes femeninos. Amor, audacia y disimulo en Clariana y Auristela.
Hoy tengo cincuenta páginas, entre introducción, argumento, estudio métrico y personajes. Lo de los personajes es lo que más promete, y lo que más puede despeñarme por la vía de la literatura. Para presentar a los dos protagonistas masculinos, me he lanzado con este párrafo:
Arsidas y Lisidante: dos príncipes, dos enamorados, dos espadachines con antifaz e identidad dudosas. Más tarde serán dos caballeros que se unen en momentos trágicos y entablan una sorprendente amistad.
Y de aquí a Otoño... donde Calderón me lleve.
jueves, mayo 10, 2007
Maratón de cine y tesis
Por la noche ha comenzado el cine. Por la noche y al medio día, ahí radica la diferencia, porque sube el estrés de la tesis y hay que cortar de algún modo. El estrés que no es estrés (¿qué será lo que es tres?, pregunta Obélix), porque yo voy siempre por libre. El truco es vivir en plan dolce far niente aunque trabajes nueve horas al día. Y parar cada tres horitas para cometer alguna frivolidad, como comprar arroz salvaje con verduras en el Corte Inglés, y de paso te acercas al stan del maquillaje y te pruebas la base en mousse de Rimmel, que es muy fresquita para el verano. Subes en el ascensor saludando a una vecina y te lanzas a los octosílabos de la primera jornada con los ojos cerrados.
En el siguiente descanso escuchas la canción Bitch, cantada por Meredith Brooks, y piensas que deberías insertar una cita de aquel librito que leíste de Charles Aubrun... En el medio, cine. Little miss Sunshine, El príncipe de las mareas, Por qué las mujeres siempre queremos más... (peli francesa de Cecilie Taberman que recomiendo.) En qué piensan las mujeres, con Helen Hunt. El amor tiene dos caras, de Barbra Stresand... Cine y PC, y cansancio en cantidades industriales. That´s life!
domingo, mayo 06, 2007
Aquellas pequeñas cosas
Pensaba yo en todo eso ayer tarde, tras salir de H&M con mi madre, llevábamos una bolsa con vestido babydoll rojo y unos zapatos rojos altísimos ¡para mí! El rojo ha entrado en mi vida como una llamarada, y ahora Calderón se ríe de esa niña que abobinaba de los tacones y del color más alegre de la primavera.
Mi verdadero idilio con el rojo ha venido, cómo no, de la mano del maquillaje. Ya estaba yo tardando en esto de comprar una barra de labios roja como manda la esquiva y fugaz moda, con un matiz frío como dicen los expertos que le sienta bien a mi piel blanca. Hace unos días me hice con un rouge intenso, tirando a fresa, que es una preciosidad. Mi madre no opina lo mismo, pero cuando lo llevo puesto con una camisa roja que me compró ella, de corte imperio y mangas farol, me siento poderosa. No puedo dejar de sonreír, subida a mis altos tacones y pensando en un nuevo capítulo de mi historia secreta con Calderón.
viernes, mayo 04, 2007
Pirata


La cascada, una auténtica catarata de alegría surcada por el canto de los coquíes, me la dio mi amiga puertorriqueña Diana, y pertenece al Yunque. El campus nevado, cortesía de Anacó, me trae mis días de Pampaluna, cuando neveba en marzo y los copos caían sobre mi frente blanca.
miércoles, mayo 02, 2007
Alto nivel teorético
Cayó la Inquisición, cayó el sacro poder del terror teocrático, cayeron mis prejuicios de niña burguesa y yo sigo aquí, esperandote. ¿Por qué? Y viene Carmen Martín Gaite en mi ayuda y susurra cerca de mí: el misterio intriga, el misterio enamora. Siglos y siglos intentando entenderlo todo, y ahora resulta que lo mejor de la Religión se esconde precisamente en lo que no entendemos, ay, la cara oculta. La penumbra del Sagrario desprende más luz que un día sin nubes, me dije, y entonces el cura dijo, con mucha parsimonia, podéis ir en paz.
lunes, abril 30, 2007
Fotos
Todo lo recoge la cámara y a todo da respuestas, aparezco en columpios y campos, y en los sucesivos viajes de mis padres (Treveris, Venecia, Brujas) siempre hay castillos y catedrales góticas al fondo, ajá me digo, ya sé de dónde viene esta afición mía por las iglesias medievales. Y por los helados, y por las piscinas, todo está allí, en los primeros meses de matrimonio de mis padres.
Mis padres que parecen en las fotos de los setenta una joven pareja de intelectuales progres, con ese eterno escenario de bibliotecas y biciclatas en Münster.
miércoles, abril 25, 2007
La luna

Parejas sentimentales
Me gustan las palabras de mi padre porque vienen de una época en que el lenguaje era rico y al concubinato se le llamaba concubinato. Las palabras se heredan, y mi familia hunde sus raíces en una burguesía liberal y católica cuyo refrán era: "se dice el pecado pero no el pecador".
Ahora corremos el peligro de confundir tolerancia con ambigüedad lingüística, con lo bonitos que eran los sinónimos fuertes de antaño, que sabían a sangre y a fuego, a cuerpos fundiéndose de verdad.
lunes, abril 23, 2007
Desde mi balcón
Es el balcón de Maite mi muñeca. Entonces era un parque, caía el sol a plomo sobre la jardinera de cactus y por debajo se oían, plaf, los baños en mi piscina. Era verano. Es verano. Maite lleva un pichi a cuadros que hizo mi madre con un retal de mi uniforme. Acabo de recogerla de la guardería y vamos al parque a beber limonada. ¿Y la señora, qué quiere? Un Vermut rojo. Ya está Maite pidiendo la aceituna.
Pasaron quince años y estoy en la terraza con Merl. Acaba de cortarse el pelo, la selvática melena negra, y parece un duende. El sol se mece por su falda y hace un guiño en los vasos de cristal. Mi padre nos hace una foto.
Otros cinco años, y Nico enciende una vela mientras elige Dire Straits de música de fondo. La noche es azul cobalto, su risa estalla en las copas. Hay un cuaderno sobre la mesa, escribimos en él, rito de paso. Y jugamos al túnel de los nombres.
Hoy Pablo lee un poema y yo otro, en el eterno desayuno del balcón. Aquí Beades y Ale cantaron soledad y silencio de no estar contigo, trajeron una guitarra y se hizo el desorden. Era la víspera de un viaje, la víspera de todos los viajes.
domingo, abril 22, 2007
Desde mi celda II: Lluvia
Desde mi casa he aprendido a ver la lluvia de un modo filosófico, porque la contemplo tras el cristal, que da un barniz de lirismo a la tarde más triste del año. Me gusta todo lo que rodea a la lluvia: cómo rezuma la tierra, cómo brotan los paraguas, uno a uno, cómo mojan las primeras gotas a la gente que aún no lo ha abierto, cómo lo va convirtendo todo en una tarde de cine, disuelve los colores imponiendo el color diagonal del cemento y el grafito. Me gusta su música de segundos entrecortados y líquidos, ¿quién necesita reloj? A última hora de la tarde se mezcla con campanas, y más allá, en tu noche, con vacas y corderos y fogones de casa rural. viernes, abril 20, 2007
Estoy en Tarragona...
Han tomado, para la cita, tres frases de Me gusta - No me gusta/ este mes toca, la sección itinerante que pueden ustedes ver a su... ¡derecha! De ninguna de las tres me arrepiento, porque no hieren a nadie, así que las escribo de nuevo.
No me gusta el aborto.
No me gusta el chantaje terrorista.
No me gustan los insultos indiscriminados a la iglesia Católica.
Y es que es verdad, ninguna de las tres cosas me gusta. Cualquiera puede responder en los comentarios: a mí sí. Lo más divertido del caso es que estas son las tres únicas frases políticas de mi blog más bien hobbítico... Y recordando un agudo poema de Ibáñez Langlois que recitó Enrique en noviembre, os pregunto: ¿Son las barras de labios de izquierdas o derechas? Y las chimeneas ¿qué ideología tienen? ¿A qué partido votarán las palmeras, los naranjos, las hayas de Maestu?
jueves, abril 19, 2007
Desde mi celda I
Creo que de pequeña aprendí a sufrir, el problema es que ya lo he olvidado. Rodaba de hospital en hospital y mis padres me recuerdan feliz, era un milagro diaro. Los hospitales me llegaron a resultar interesantes: en ellos conocía gente y aparatos nuevos. Sólo berreaba como un toro ante las inyecciones. Todo lo preguntaba, pero sobre todo nunca llegué a preguntarme por qué. Por eso fui feliz. Hacerse mayor es empezar a pedir cuentas.
Yo no conocía el nombre de la lipotimia: los médicos decían terrores nocturnos. Y yo le llamaba el Susto. Mis padres me llevaban a su cama, ellos debieron pasarlo mucho peor que yo: su niñita de cinco años convulsionaba y gritaba de miedo. Había en la pared del dormitorio una máscara veneciana en forma de diablo que me inspiraba auténtico pavor. Entonces cerraba los ojos y veían ante mí un enorme tablero de ajedrez, una jugada imposible.
martes, abril 17, 2007
La neumonía ataca
No pongas cara de zaguán recóndito.
Doctor, doctor, ¿es grave?
P.S.: Es grave, sí. Tengo neumonía. Y no voy a ir a Tarragona. Habrá que dar gracias a Dios y todo, porque cuando la médico me enseñó la fastidiosa manchita y dijo aquello de "un engrosamiento pulmonar"... Bueno, ya se ve que soy adicta al melodrama, y a Hospital central. ¡Y tuve mieditoooo!
Me han mandao reposo, pero puedo leer, ¡y puedo bloggear...! Así que aquí me tienen, para lo que quieran.
domingo, abril 15, 2007
Y... ¿porqué te gusta tanto Chesterton?
Así que les dije, sencillamente, que GKC habla de cosas que me interesan: cuentos de hadas, castillos, tabernas oscuras, amigos, vasos de leche, Alegría. Un mundo de palabras que yo amo, que desprenden un halo de belleza medieval. Ese halo que descubro también en poemas de dÓrs, cuando habla de vacas y de lluvia. Ese imán poderoso que intuyo en los arcos y espadas de Europa. Ese destello en los poemas de Beades o Joaquín Moreno, cuando se parecen a cantigas o leyendas.
Es cierto, me gusta Chesterton porque habla de las cosas que más me gustan.
viernes, abril 13, 2007
Nombres

Mi carrusel comenzó cuando apenas contaba yo meses, y mi padre me puso un nombre: Goye, mi primera palabra. Goye es nombre propio y común: designa un género, yo soy un goye, el Goye. Recuerda que para mis padres siempre seré algo pequeño y tierno. Además admite prefijos, que mi padre inventa y va escribiendo en un librito, De los nombres del Goye, cada uno con su explicación. Poegoye porque escribo poemas, Hidrogoye por mi pasión por el agua, Mugigoye por mi propensión la los mugidos en el siempre difícil desayuno...
EGM inventó para mí aquello de Llir, porque mi padre dice que yo siempre voy con un lirio en la mano (de ahí viene también Lirigoye). De mi paso por la Sociedad Tolkien conservo el honroso nombre de Adaldrida. Lord Scutum dio en nombrarme Lady Gis o Gis por una de esas historias interminables... Joaquín se refiere a mí como Ros Roris, fantástica declinación latina. Mis primas me llaman Rochipín, Espinete (¿por qué?) y El Comando Nafarroa cuando vestía, según ellas, un poco radical. Esto último se lo permito sólo gracias al cariño inquebrantable que nos une.
Mi verdadero nombre lo sabré cuando me muera: "pondré, cuando me muera, los cimientos".
martes, abril 10, 2007
El camino cotidiano
Luego el autobús me deja en la plaza de la Encarnación, cuya popular belleza no socava ni la seta flotante que están construyendo. Allí alargo la vista para intuir, en una milésima de segundo, la taberna Alcázares y todas las tardes con amigos. Camino por el Valle, las ventanas góticas de la calle Cuna, el McDonald, viajes Bonanza. Cruzo la calle Tetuán, alcanzo la nueva Plaza Nueva y entro en Harinas, donde me espera el Centro Norteamericano: una casa doble con un patio, una fuente y el fluir de las horas de trabajo, los ojos transparentes de Kara Stang.
lunes, abril 09, 2007
Historia de los colores
Al pensar en colores yo siempre pienso en las tonalidades de la fruta de verano, en postres golosos de invierno o en copas de licor chispeante y atemporal. Por eso prefiero designarlos con términos que aluden a sensaciones gustativas: rojo guinda, rojo vino, color grosella.
Por ejemplo nunca diré beis, que me parece un horror, sino crema, si es que tengo que nombrarlo de algún modo. Otros dicen marfil, hueso. También lo llaman champán, pero el champagne es ligero y con burbujas, y su color remite a un brillo satinado como de traje de novia, a algo que el mojigato y ramplón beis no evocará nunca: noches de lujo y copas estrelladas contra el suelo de un barco.
Y siguiendo con los colores dulces: chocolate claro, caramelo, miel. O los ácidos: pomelo rosa, lima, verde limón... Unos me traen a la mente el vaho de la ropa en la cocina, las tazas humeantes; otros me llevan al frescor de las piscinas, las tardes infinitas de verano.
sábado, abril 07, 2007
Acción de gracias
Por eso la nostalgia es tan distinta e infinitamente mejor que la melancolía: en el siglo XIX las damas enfermaban de meláncolía, y lo que tenían en realidad, como dice mi amiga Cris, es una terrible depresión. La nostalgia te hace sonreír, recordando tiempos que no volverán, pero tiempos felices al fin y al cabo. Momentos que te pertenecen para siempre, que nadie te quitará. El baúl de los recuerdos entonces eres tú, el continente de todo contenido. Corre por nuestra sangre una muchedumbre de personas, ciudades, tardes con lluvia, amores en blanco y negro y en tecnicolor...
Esto es lo que dijo Pablo Moreno en su poema Atardecía, con esa cita genial: omnia mea mecum porto, y el verso último: nunca estaremos solos. Y todo esto decía mi amigo en una sola línea, y yo la leía con ojos cegados por el entusiasmo, la visión del mundo recién descubierto que tiembla en mi primer libro: Magia.
Han transcurrido seis años, ni muchos ni pocos. Ahora recuerdo los columpios y el sol amarillo de mi infancia, así como las últimas noches de mi vida hasta ahora, y digo: omnia mea mecum porto. Ahora lo contemplo todo y puedo decir: Todo era verdad.
miércoles, marzo 28, 2007
Las siete Barbies solteras

Cuando yo era pequeña mis padres organizaban las mejores veladas filosóficas, en el salón de casa, con amigos, colegas y maestros, y hay quien dice que a los ocho años andaba yo disparando definiciones de la libertad a diestro y siniestro, ¡horror! Recuerdo que pensaba bastante, y me recuerdo a esa edad preguntándome qué sucedería si yo no existiese. Pronto supuse que la pregunta completa era: qué me sucedería a mí, y la respuesta era nada, pues sin existir no podría interrogarme. Entonces me imaginaba abriendo una puerta, y encontrando un umbral donde había otra puerta, y luego otra, y luego otra... Harta de tantas puertas me ponía a jugar con mis Barbies, que me provocaban otra clase de preguntas.
Por ejemplo, por qué tenía yo ocho Barbies y un solo Ken. Ellas se multiplicaban en mi cajón, pero a nadie se le ocurría regalarme un Ken Hawaiano, que era lo que yo necesitaba. Jugar es inventar, así que invertía la mitad de la tarde en buscar motivos por los cuales mis siete Barbies estaban tan solas, a pesar de poseer una anatomía de infarto. Siempre había una Barbie numeraria (!), una con novio en la mili, una independiente... Al final quedaba la ganadora de mi particular Operación Triunfo, la dueña del corazón del afortunado Ken: una Barbie de rizos color castaño claro y grandes ojos violeta, a la que solía llamar Frances o Sylvia, porque mi obsesión entonces eran los nombres en inglés, fruto de mis excesivas lecturas de Enid Blyton.
Con los años acabaron regalándome el Ken Hawaiano, pero tan rubio y con ese dorado playero más parecía un playboy que un novio formal, y rotaba de mano en mano, respetando sólo a la Barbie numeraria.
lunes, marzo 26, 2007
Escapada breve a La Rioja
Una mañana de lunes robada al calendario laboral, tras el viaje insomne y las películas infames de autobús de segunda, cabe en una sola frase: Paseo lento con mi tío Javier, sentándonos en los bancos de los parques bajo un pálido rayo de sol, disparando flashes en blanco y negro y demorándonos en librerías antiguas.
martes, marzo 20, 2007
El primer naranjo
Entre esos dos aromas se pasa nuestra vida, quién vió el primer puesto de castañas, quién vió el primer naranjo.
lunes, marzo 19, 2007
Almería 2007
Temo que voy a defraudar al público, pero ni he visto el mar ni he oído a Drexler. Durante estos días viví en, por y para el teatro. Y ha habido teatro de todos los colores, además de saludos, conferencias, guijarros blancos. El marco, me perdonarán los almerienses, no era tan incomparable como el de las jornadas de Almagro. Todo estaba más lejos y más tarde, todo un poco disperso.
Pero llega el primer día, y tras las palabras de rigor de organizadores, delegados culturales etcétera, esperamos como niños buenos el primer discursito del primer académico. Nada. En vez de esto, sube al estrado el director de las jornadas y nos pide que nos imaginemos inmersos en un pueblo profundo de preguerra española, en un día de fiesta. También pide que los hombres se quiten la corbata. Expectación. Mientras tanto alguien reparte paquetes entre el público, y al abrirlos, un extraño presente: boina para ellos, pañoleta bordada para nosotras. En la calle nos esperaba una banda, como de organillo, tocando pasodobles. Había un camión de época y una muchacha regalando claveles rojos. Nos pusimos a bailar pasodobles, sólo se veía una maraña de boinas y pañoletas, y los viandantes alucinaban.
Luego nos metimos otra vez en el salón de actos de unicaja, obra socio cultural, y nos representaron la última escena del caballero de Olmedo, preciosa, lúgubre, mágica. Entonces supe que todo esto era un homenaje a Federico García Lorca, que había extendido el amor al teatro clásico por toda la España rural y republicana.
lunes, marzo 12, 2007
sábado, marzo 10, 2007
Bloggadicta. (Todos somos frikis.)
Hace unos días mi padre me llamó bloggadicta y, que quieren que les diga, me sentó mal. Luego lo pensé un poco mejor para acabar diciendo, si fuera eso sólo...
Existen adicciones eternas y adicciones temporales: por ejemplo yo, de mes en mes, me obsesiono de pronto con las hamburguesas del McDonald, es como un brote, es la mezcla de pepinillo, mostaza, carne y queso, que emana endorfinas. Casi siempre lo supero, aunque a veces caigo al abismo de las grasas polisaturadas. Adicciones de siempre, el agua mineral (sic), la poesía, la música de discman en plan ermitaña... Decididamente, las librerías y los libros, pero también otros objetos de consumo menos nobles. Queda muy bien decir aquello de "yo sólo veo los docus de la dos", cuando en verdad te pones morada de ver Cámera café y Hospital central. A mí me enganchan los libros, pero no menos me atraen las barras de labios, las revistas de moda y los anillos de plata, "la señora de los anillos" me llama mi padre.
Y los amigos, poetas y bloggeros... Una pregunta a lo Carrie Bradshow: ¿pueden los seres humanos crear adicción?
jueves, marzo 08, 2007
Todas queremos ser...
El jabón te va inundando la cabeza, acariciando tu cuero cabelludo, y un poco antes de alcanzar la quinta esfera del Nirvana te ofrecen un café, en plan local pijo-caro que va a pagar tu madre con la visa. Madre sólo hay una, y en mi caso, cita con el peluquero sólo hay dos: otoño/primavera, suficiente.
Luciendo un buen corte y un brillo especial por cortesía del gloss cristal matizador (¡toma ya!), nos dirigimos al suplicio fashion. Por primera vez, la sesión de compras con mi madre ha sido una fiesta, ¿estaré más delgada? ¡No: tenemos mejor humor! Nos reímos entre probadores mientras van cayéndose las perchas al suelo. Por suerte, C&a no es Mango, el tallaje es alemán y te sube tramposamente el ego haciéndote creer que cabes en una cuarenta, ¡adictas al made in Germany!
Además se llevan los talles altos, estilo imperio, y los escotes en uve, por fin ropa favorecedora para gente normal. Me apunto a la estética de blusón hippy y cazadora ligera con bordados indios. Mi madre mira con ojos críticos una blusa preciosa: el escote es demasiado, dice como buena madre, te lo coseré un poco. Vale, me lo coserás, no quiero ser indecente. Pero quiero que siga siendo un escote en uve, y que siga siendo sexy... Ella me mira con el asombro pintado en su cara. Vale, ya sabes que no suelo utilizar mucho esa palabra, pero toda mujer tiene su corazoncito.
martes, marzo 06, 2007
Mi vida con Inés
Inés es mi hermana. El único problema es que no llegó a nacer nunca. Mi madre ya tuvo bastantes dificultades conmigo, (esta niña es un milagro dice mi abuela), y cuando el predictor dio de nuevo señales de vida no quiso ilusionarse mucho, pues lo probable era que el bebé acabara perdiéndose. sábado, marzo 03, 2007
Oh Jeremy...

Sentido y sensibilidad y Mucho ruido y pocas nueces, con la deliciosa Emma Tompson invadiéndolo todo. Emma, con el atracativo Jeremy Northam, "my Mr. Knightley". Northam no se prodiga por los saraos internacionales porque es actor de teatro en Inglaterra. Un hurra por él. Lo vi en El caso Winslow, en Enigma y en el breve papel que hizo en Amistad, de Spielberg. Arrollador, pero nada supera al Mr. Knightley que me volvió loca en Emma. Debo anotar que ya me fascinaba el personaje en la novela, tan íntegro y caballero, afable y serio a la vez... Pero es que verlo en el cine fue como una revelación de lo ya revelado. Nada que ver con el Aragorn pálido y desleído de Viggo Mortensen.
Pero sigo con mis películas inolvidables. Onegin, (peliculón), Miss Potter (la recomendada del mes), Orgullo y prejuicio... Ay, esa mirada de McFadyen... mi mundo por una mirada así, ya rezo yo todas las noches, Dios mío, no quiero despedirme de esta vida terrenal sin que me hayan mirado como Darcy miró a Eliza antes de pedirla en matrimonio a su padre. A ver si me hace caso. A good woman ( la Hunt está insuperable), y La importancia de llamarse Ernesto, donde Colin Firth... ¿alguien tiene un cleenex?
Y tú desde una isla...
Feliz bajo la sombra de los sauces
que llueven sobre mí, voy demorándome.
Y tú desde una isla me sonríes,
de ventana a ventana, de vagón
a vagón en un tren de luces rojas.
viernes, marzo 02, 2007
dosdemarzodeldosmiluno
Ah, pero el mágico 2000 lo cambió todo. Era el año del jubileo y yo estaba más que harta de no tener plan nunca y vagar por los rincones en plan niña triste. Y Dios me puso al lado a una panda de locos poetas, y el nombre de Miguel dÓrs se puso de moda en mis oídos... En marzo del dos mil uno fui a Pampaluna por vez primera, y mi padre, que ya estaba instalado, me dijo: mañana hay un recital poético en el central. Así sin anestesia se enfrentaron mis pobres oídos a la maravilla, en voz baja que no impone nada, que se abre paso por sí sola. Al flechazo que había sentido por Pamplona se unió un segundo flechazo, fuerte, deslumbrante: en esa hora se decidió mi vocación poética.
Al salir del aula, totalmente hechizada, mis ojos se encontraron con los ojos oscuros de un hombre oscuro que pasaba por allí. Y esa mirada enigmática y acogedora fue para mí como una confirmación, el tercer dardo: una especie de nostalgia festiva se había enseñoreado de todo mi ser.
jueves, marzo 01, 2007
Comienzo hipotético de novela (i)
El viernes aprendimos en el colegio la palabra “sinuoso”. Algo sinuoso es algo que tiene muchos recovecos y vueltas. Como un laberinto, no sé explicarlo mejor. En casa hay una escalera larga y sinuosa, de peldaños muy bonitos de mármol negro. A Siro y a mí nos gusta saltar de hueco en hueco, a la pata coja, mientras mi madre se tapa los ojos, se desmaya y dice muy bajito: bruto... Es como estar en el teatro. Lo de bruto se lo dice a Siro, a mí no, porque con los ojos cerrados no me ve. Cuando llegamos abajo, se quita los dedos de la frente y castiga a mi hermano.
El castigo es estarse quieto durante quince minutos en el cuarto oscuro, que no es oscuro ni nada porque la luz se cuela por una rendija. Además del techo cuelga una bombilla, eso sí, una bombilla pelada que nunca se enciende. Siro y yo lo hemos comentado a veces, que cuando nos encierran nos entra la risa porque hay un botón, y podríamos darle y se encendería el cuarto, pero mamá y papá no deben saberlo y por eso dejamos en paz el botón, porque para algo le llaman cuarto oscuro. Sólo nos quedamos mirándolo, para que sepa que sabemos que está allí, y no nos tome por tontos.
Durante el castigo yo me aburro mortalmente, y me dedico a caminar por las baldosas del salón jugando al ajedrez, voy comiéndome peones, alfiles y al final, ya cerca de la terraza, grito ¡jaque mate!, y mi padre se asoma a través del periódico para decir: “Esta niña está loca”. Encima es domingo y llevo puesto un vestido horrible, con la falda rosa llena de volantes, parece una tarta de varios pisos y los amigotes de mi hermano chillan cuando me ven: “¡Allí llega el pastel de boda!”
Esto es por la mañana, cuando vamos al parque en bicicleta, y no sé por qué mi bici tiene que ser rosa, encima me la regalaron cuando cumplí siete años y tiene pegatinas de Barbie, así que podéis imaginar el pitorreo. El otro día Yeni me dijo que si quería, ella las quitaba, y sacó un cuchillo y se puso a raspar, o sea que hoy he tenido que poner otra pegatina, pero, eso sí, ésta es del capitán Trueno. ¡Menos mal...!
* ...Y aquí se acaba. Podríamos llamarle "Comienzo hipotético de una novela naif", en plan versión femenina de Manolito Gafotas...
martes, febrero 27, 2007
Martes y no llueve...

domingo, febrero 25, 2007
Aviso
Fdo: Rocío/Llir/Adaldrida.
P.S.: He inaugurado una nueva sección del blog: "Este mes toca..." Iré cambiando las cuatro propuestas: libros, pelis, revistas y caprichos terrenales.
jueves, febrero 22, 2007
Henos aquí inmersos en el siglo XXI

El maravilloso mundo de los emoticons. Debo reconocer que me encantan,
si tuviera la suerte de casarme con un alemán bautizaría a una hija mía con el nombre de Karen: contundente y sonoro. Todo esto, claro, si viviera en Alemania, porque aquí es impensable. Imaginaos a la típica criatura adorable, tres años y dos coletas, y de nombre, Karen María Rodríguez Osorio.
y los emoticons. Algo tiene el agua cuando se la bendice, es un dicho popular. A mí las Converse All Star me chiflan, sobre todo en colores primaverales, y las caritas expresivas han acabado convenciéndome. Ay.Pesquisas
Para alguien como yo resulta alucinante la cantidad de miga calderoniana que ofrece la pantalla del PC. No soy muy experta, pero puse las palabras "comedias caballerescas Calderón" en el buscador de Google y ¡abracadabra! Hasta la una estuve leyendo y apuntando en cuartillas rayadas tipo Celia lo que dice. Y yo que me deshojaba en antiguos archiveros por encontrar alguna referencia. El nuevo método es menos romántico, pero funciona. Y la lírica de los megabytes también existe.
La joya de la corona: un portal italiano llamado Casa di Lope, tiene tooodo tipo de bibliografía, y no sólo libros, sino ponencias recónditas de esas que interesan y no encuentras nunca, porque los buscadores de Fama.us.es sólo van a títulos de libros (o eso creo, ¡ñaaang!).
El descubrimiento: La comedias de caballerías, actas de una de las jornadas de Almagro, contiene artículos maravillosos y ¡está en nuestra biblioteca! También tienen buena pinta las actas de Giornate calderoniane Calderón 2000, pero encontrarla no va a ser tan fácil...
A veces la tesis te regala horas preciosas, intensas, horas en las que te sientes como una versión femenina y algo torpe del señor Holmes.
martes, febrero 20, 2007
Mis aventuras con el ordenador
El ordenador es un ser complejo, caprichoso y categórico. El ordenador no es nada listo, a pesar de lo que diga mi padre. Mi padre siempre dice que los ordenadores son lógicos, que las que no somos lógicas somos mi madre y yo... Gracias, gracias. ¡Por supuesto que somos ilógicas, somos mujeres! Pero tenemos un mínimo sentido común que nos ha regalado la naturaleza, para poder llevar una casa adelante y apretar el botón correcto de la lavadora. (Como me oiga una fan de Simone de Beauvoir, me la cargo.)
El ordenador es como un niño pequeño: hay que contemplarlo minuto a minuto. Como algunos amores: estaba bien y dos minutos más tarde sucede el cataclismo. En fin, el ordenador comete la mayor de las osadías: cuando se va la luz, ¡muere! Que es lo que hoy me ha ocurrido: y, ¿cual ha sido mi respuesta? Pues la reacción de una persona razonable. Galletas (cinco o seis) y libros (seis o siete.) Ahora estoy un poco más gorda y mis bolsillos un poco más vacíos, pero ¡oh, la sabiduría! No hay pena que la despensa de mi casa y la librería de mi calle no puedan ahuyentar.
*
Redondeo la sublime mañana con una encuesta, cómo no, sobre libros. Esta es la pregunta:
Un libro para regalar, un libro para divertirse y un libro para disfrutar.
Y ésta, mi elección: Requiem, de Tabucchi; No hay burlas con el amor, de Calderón de la Barca ( o Las joyas de la Castafiore, de Hérgé), y Emma, de Jane Austen.
domingo, febrero 18, 2007
Rome sweet home
Y es que "bajo esos adoquines palpitaba la piel del mundo".
miércoles, febrero 14, 2007
Flechazo

No sé porqué, pero Kristen Dunst me recuerda a las caras dulces y llenas de energía de Modigliani: mejillas rojas, sonrisa enigmática, ojos oblícuos... Sucede que a veces las mujeres nos obsesionamos con la belleza de alguna que otra fémina, y eso nos inquieta un poco, aunque no debería. La belleza de Kristen Dust es comparable a la belleza de un naranjo o una catedral gótica. La belleza nos despierta, y a veces despertar es algo doloroso (ocho de la mañana, lunes.) Sucede, puede suceder que yo sea un poco platónica, y vea en todos los objetos que despiden un fulgor a mi paso una vía ascendente... Señales tras cada esquina, dolor de esquina, gozo de esquina. Y, como soy platónica, me gusta pensar que Dios juega al escondite, "que aparece, un relámpago, y que desaparece", tris tras, siempre Miguel dÓrs de fondo. Contemplar un bosque de hayas mojado y translúcido, contemplar a Modigliani o a Kristen Dust sería entonces como leer fragmentos de un manual de uso que Dios nos ha dejado para sacar partido a este mundo taaan mundanal. The quiet man

Cuando yo tenía quince años, me gustaba Paul Newman. Ahora me parece demasiado guapo: como para ponerlo en una vitrina y mirarlo y remirarlo. A Paul le diría yo lo que Beatriz le dijo al príncipe de Messina en Mucho ruido y pocas nueces: "Su alteza es demasiado lujosa para los días de labor." Con John Wayne una chica puede vivir a gusto en lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
martes, febrero 13, 2007
Tripartitos
Y así con todo. El tripartito gobierna los gustos a la hora del postre, pues ya se sabe que los seres humanos se dividen en tres: los amantes de la nata, los adoradores del merengue y los fanáticos de la crema pastelera. Y a la hora de encarar el trabajo existen la mente de funcionario, la mente de empresario y la de bohemio. Estas tres opciones se mezclan y se reducen a una, por ejemplo la mía: no tengo nada de empresaria, pero a la hora de pensar el futuro, cada vez más presente, oscilo entre la primera mentalidad y la última, tan contradictorias...
Luego están los de raya en medio, raya a un lado o nada de raya, y los de tortilla, huevos fritos u horror a la salmonela (verbigracia, mi padre.) O tener un hijo, dos hijos o tres hijos, (a partir del número mágico comienza la aventura...)
A los españoles nos han acostumbrado al binomio, al dualismo y al bipartidismo, pero hay muchos asuntos importantes, grandes problemas de la humanidad, que se resuelven mediante el número tres.
miércoles, febrero 07, 2007
Ácido rosa fucsia

Bituminosos armados
Mi trabajo no es divertido ni edificante, lo único que edifica un poco es mi cuenta bancaria. Con la venia, debo decir que los arquitectos escriben algo mal. Se comen los verbos (y las uñas, a lo mejor) y lo ponen todo en plan esquema. Y de las comas ni hablo, quiero decir, ni me extiendo en ese capítulo... Tienen querencia al gerundio y a separar sujeto y predicado por medio de punto y coma. Con los acentos uso de benevolencia porque a mí también se me escapan y se me resisten, y ha sido así desde siempre. Ni cinco años de carrera han conseguido disipar alguna de mis dudas.
Y, sin embargo, me divierto. ¿Y por qué? Me divierto mucho con los nombres disparatados que voy encontrándome. Abundan los apellidos polacos que bautizan leyes físicas, abundan las ecuaciones de segundo grado (no crean, el libro es una mina de sabiduría, así como de incorrección gramatical, y esto último, no tanto...) Por el libro campan a sus anchas los bituminosos armados, el clorocaucho y los monómeros que polimerizan.
Algunos epígrafes parecen un listado de componentes químicos, y entonces al leerlos imagino fluídos exóticos, fluorescentes, esfervescentes, evanescentes... Mi madre dice que la única parte divertida del trabajo la pongo yo, con mi imaginación. Pero es que ya de tanto leer la palabra resina epoxiemulsionable he montado un taller de alquimia en mi cabeza.
lunes, febrero 05, 2007
Deja vú. (Fin de semana en Algeciras.)
Por la tarde, mi amiga me llevó a dar un paseo por una calle ancha y llena de comercios. Me fijé en el nombre de las tiendas, Claire´s, In faradis, y me parecieron tiendas del norte, al menos en Logroño hay un Claire´s y en Pampaluna la antigua perfumería Donna se ha convertido en una gran superficie de la cadena If. Todo esto unido a la lluvia menuda, el tono gris y a la vez alegre, esa extraña alegría que brota del vaho de la calle, y las cuestas mojadas y las verjas verdes me sumieron en un intenso ambiente de irrealidad, "me parece que estoy en Pamplona", dije, "si no fuera por las palmeras..."
El domingo amaneció radiante, y las palmeras se veían mucho más, y la calle ancha del comercio me recordó a la calle o´Daly en Santa Cruz de La Palma. "Oye, hoy me parece que estoy en la Isla de La Palma, ¿sabes...?" Íbamos a misa. Llegamos a una iglesia pintoresca y local: sólo entonces mi amiga sonrió con una medio sonrisita para decirme su nombre: la Virgen de La Palma que, por lo visto, es la patrona de Algeciras.
martes, enero 30, 2007
Hoy cumplo 1.016. (Me repito.)

Teniendo en cuenta que se trata de un blogg poético, a veces calderoniano, casi nunca trasgresor, con escasas alusiones políticas y abundantes incursiones en el mundo femenino del maquillaje, creo que no está mal. (Autobombo y platillo.)
Cada uno tiene sus fantasmas, sus mitos y sus dioses profundos, que diría Rafa Téllez... En definitiva, cada persona tiene un discurso interior, un monólogo. El público podrá divertirse con mis ocurrencias, pero corre el riesgo de terminar conociéndose al dedillo mis temas recurrentes, y eso siempre cansa un poco.
domingo, enero 28, 2007
Frases geniales
Eso es lo bueno de las frases geniales, ¡son tan democráticas! El colgao que dijo aquello de "Bajo la noche nocturnaaaa" se merece un premio, y el político más horrendo puede descolgarse un día con un arranque divertido que nos haga reír. Y la risa redime, y hace olvidar muchas cosas (cosas que no sean del calibre de los muertos de ETA, obviously). Y es que desde aquello de "¡manda huevos!" se mira a Trillo con una medio sorna cariñosa...
Cuando yo tenía diecisiete años y alguna amiga empezaba a salir con un chico, la frase ganadora era "lo que más me gusta de él es su sentido del humor. ¡Es un payaso!" (Risas enamoradas y leve sonrrojo.) Y yo entonces pensaba, aunque me hubiera dejado matar antes de confesarlo, "¡qué tía más superficial!"
Ahora sé que estaba equivocada, porque reírse con alguien es algo bueno, y reírse con la persona que quieres, algo fundamental, casi casi como asistir juntos a recitales poéticos, o como rezar juntos.
O como cazar juntos las frases geniales que se esconden tras las esquinas más cotidianas, y paladearlas juntos a modo de pequeños mantras o talismanes. Yo tuve un amigo que se dedicaba a apuntar las frases que salían, así como al desgaire, de la boca de sus coetáneos.
viernes, enero 26, 2007
¡Cincuenta años de tele! (Salvada por el blogg)

El blogg me salvó de engancharme sin remedio a Sex and the city.
En realidad, en mi casa no vemos la tele casi nunca. Vaya, algunos pueden pasar que somos una familia aburrida: no vamos de rebajas, no vemos la tele... Sin embargo viajamos a la isla de La Palma, bailamos juntos en el salón y vemos conciertos de viejas glorias como Simon & Garfunkel. Pero no vemos la tele, así que de mi vida sólo han formado parte tres o cuatro series míticas. De pequeña veía, muy de vez en cuando, Padres forzosos. Muy de vez en cuando, pero me encantaba. En verano, mis tías me malcriaban un poco y veíamos juntas Farmacia de guardia y Cristal, pero siempre como runrún de fondo, banda sonora de lecturas y conversaciones a cuatro o cinco voces, todos hablando y viendo la tele al mismo tiempo, protestas aisladas, y yo siempre con un libro en las rodillas.
Luego llegó la adolescencia: no tuve granos, no di portazos y me horrorizaban los botellones, así que de algún modo tenía yo que mostrar mi condición de adolescente... En mi caso fueron las verduras (rechazo infinito y sin concesiones) y Médico de familia (qué adicción, colega.) En Pampaluna, ya superada la primera juventud, me aficioné a Hospital central. No puedo remediarlo, ¡me gustan los personajes! Y de mes en mes me emociono con los Simpson. Esta es toda mi historia: nunca vi Verano azul, ni Topacio, ni Gran hermano ni Salsa rosa. Ni sé quién es el pavo del ocho, ni el cuñao, ni el que dice "bajo la noche nocturna", ni he soportado nunca a los Morancos.
Así las cosas, hace algo menos de un año comencé a ver sexo en Nueva York al mediodía, algunos miércoles y jueves que comía y cenaba sola. Me atrapó el glamour, esas cuatro mujeres que, de seguro, nunca se habían tropezado en la calle, ni despistado con el autobús, ni vestido algún trapito informe, ¡siempre impolutas y haciendo juego con lo que les rodeaba! Ni abierto nunca un libro, susurraba algo dentro de mí, pero seguía pegada a la pantalla. Aquellos trajes, aquellos zapatos, aquellas comidas en restaurantes, la ciudad con ese brillo...
Un buen día, Enrique García Máiquez hizo una obra de caridad conmigo y me mandó, via email, el enlace de su blog. Y desde entonces la tele es para mí poco más que invisible. Sin embargo algo bueno tiene sex and the city:el día en que una de mis tías cumplió cuarenta años, puede consolarla diciendo que, gracias a SJP, ¡los cuarenta están de moda!
lunes, enero 22, 2007
El auge del hippy chic, la invasión chic lit y la generación bobó.
Una buena película que a mí me dio miedo: no por los espíritus sino por los personajes. Por un lado Clara, (magistral Meryl Streep), que es definida como "un ser sobrenatural". Más que sobrenatural a mí me pareció paranormal, al estilo de una Galadriel decimonónica y criolla, un ser anémico perturbado por visiones que se divierte tristemente con mover las cosas de su sitio. La suya es una sobrenaturaleza sin Dios, por eso da tanto miedo, supongo. Su mundo es un Nirvana azul y sereno que la hace ser risueña pero fría.
Férula (¿pero qué nombre es ése?) sí que da miedo, tan rígida y tan ambígua, vestida siempre de negro. Sobre todo cuando entra fantasgóricamente en la hacienda y se despide de Clara con un beso.
Esteban es el típico patrón explotador que viola y saquea a las mujeres y que se mete en política, of course por el partido conservador, "los malos". Con la izquierda hemos topado. Porque, por supuesto, tanto la novela como la película tienen trasfondo político, y como no quiero que este blogg lo tenga en demasía, sólo diré una cosa: ese trasfondo, en Europa siglo XX (y siglo XXI), resulta más convencional que la boda de un notario con una niña bien de provincias.
Y es que estamos en la era del Hippy chc, vaqueros desgastados pero de Dior, y en la generación bobó, bohemios que se visten en Armani, burguesas que enarbolan la bandera de la rebeldía y a continuación se van de shopping a Pedro del Hierro.
* AVISO PARA NAVEGANTES: Las opiniones que vierto aquí son sólo acerca de la película. La novela no la he leído, y si digo que es buena es porque lo dice mi madre, que es la experta.
domingo, enero 21, 2007
Ensalada de otoño-invierno
Sábado de librerías, fanta de naranja y tiendas pequeñas por el centro: autobús inundado de sol de colores, breve parada en la Anunciación, libros de poemas y visita al stan de Mac en el Corte inglés, donde una alemana que estudió teatro y acabó de maquilladora en España me tiñe los pómulos con un colorete dorado, hum, huele bien, ¿te gusta Calderón? Una vez maquillé a los protas de una comedia de Calderón, me dice sonriendo.
Llego a casa cargada con una bolsa de jabones para el armario: uno huele a mango tropical y es para mi madre, otro para mi piel sensible se anunciaba como Jabón sábanas de seda azul, al verlo imaginé una casa en La Rioja rodeada de viñas y mazos de espliego. Y cerca el monasterio de Cañas, con el Cristo sereno y luminoso del siglo XIV. Y dentro de la casa, cama de matrimonio con sábanas de hilo, sábanas que huelen a jabón.
Mañana de paseo, tarde de estudio. El domingo nos ha servido para seguir estudiando y para limpiar un poco la casa. Todo para acabar en misa de ocho y en el restaurante que hay en mi calle, donde sirven una ensalada templada de pato que yo he bautizado como ensalada de otoño-invierno o ensalada de Bilbo Bolsón: tiene setas, lechugas variadas, confitura de higo, jamoncitos de pato y nueces. Buen final...
viernes, enero 19, 2007
Mitad y mitad

Las mujeres son ligeras, dijo alguien en el autobús. Me gustó la frase, tan polisémica: sí, somos ligeras, chispeantes, volubles, versátiles, capaces de muchas cosas... Mi madre, al menos, es capaz de dar tres clases seguidas y una conferencia sobre Borges, ir a Misa, tomar café con una alumna en apuros, hilar retales, salir otra vez a la calle, guapísima, vestida con una blusa de Adolfo Domínguez y un vaquero que consiguió por cinco euros Dios sabe dónde, batallar en mil pequeñeces burocráticas para, a las nueve y media, ofrecer en casa un bufette mágico a los amigos del cine forum... Eso es ligereza, así somos las mujeres.
También somos ligeras en lo que leemos: de Calderón a Celia lo que dice, de Chesterton a la revista Cuore. Sí, han leido bien, la revista Cuore que, dentro de la tan odiada avalancha rosa, me hace reír de mes en mes (porque me la permito una vez al mes.) La Cuore tiene algo bueno, y es que sin insultar a nadie pone a todas en su sitio. Ya es un milagro que te demuestren, empíricamente, que Cameron Díaz tiene michelines, que Scarlett Johanson tiene pelos en las piernas y Natalia Verbeke un dudoso gusto en el vestir. Todo esto sin llamar gorda a Cameron, sucia a Scarlett u hortera a Natalia, sencillamente estarían locos si lo hicieran.
Entre Wilkie Collins y la sección de belleza de In Style vivimos muchas, y los Reyes Magos, que son Magos, se apresuran a regalarnos cada seis de enero una pila de libros, anillos y barras de labios.
lunes, enero 15, 2007
She´s got the power
En esta nuestra sociedad se habla mucho de consumismo, ya saben, estamos en manos de las multinacionales, o si no quién paga el bonito alumbrado navideño. Por mucho que algunos tuerzan el gesto, mientras El Corte Inglés exista, las navidades no peligran en el estado español.
Y, sin embargo, a mí me parece que más daño hacen el romanticismo trasnochado y el feminismo descabellado. Nos casamos con ideas tontas en la cabeza, al menos muchas mujeres, que desde niñas han sido engañadas. Para empezar han idealizado el sexo, demasiada lectura de relato erótico salpicado de corazones rosas, saturado de frases tipo "pasión entre las sábanas". A los diecisiete ella cree que él debe mandarle veinte SMS al día, a los veinte se efada si él no languidece al teléfono, el día más feliz de su vida piensa que él siempre sentirá lo mismo que ella, serán una sola alma. Y de repente llega el piñazo padre y ellas se lanzan al trampolín del cinismo y el mercado libre. Hagamos cuentas, cariño, porque yo lo valgo, yo me quedo con la casa y los niños, y tú me pasas un pastón al mes para pagar las clases de judo de Mikel y la peluquería del perro que tú le regalaste a Vanesita...
La mujer siempre tiene razón. La mujer se queda con los niños. Los niños son una mina. Del amargo desengaño al reconfortante parné, que todo lo cura. ¿Divorciarme? Chica, fue como una limpieza de cutis: entré hecha una pena y salí radiante: el negocio de mi vida.
(*) Como desgraciadamente hay de todo, debo decir que no es mi intención herir sensibilidades de mujeres maltratadas, cuyo número crece y crece como una mala enfermedad.
viernes, enero 12, 2007
Rebajas
Las caras de las señoras suelen ser de asombro, al encontrarse en plena acera con un paraguas chino de rayas amarillas, un par de mules, otro par de converse all star en tono verde hierba, un bolso góndola, otro baguette y seis pares de calcetines de Ágatha Ruiz de la Prada. El señor que acompaña tiene un sempiterno gesto de sí querida, o todo lo más una indignación circunspecta. Los hombres NUNCA deberían venir con nosotras de compras. A veces ni siquiera nosotras deberíamos ir.
En mi casa ya es tradición que no hacemos rebajas, por mucho que todo esté más barato, porque ya los Reyes nos lo han regalado todo. Sólo si se necesita algo, y mira qué casualidad estamos en enero, condescendemos los seres de mi rama familiar en sumarnos al caos imperante. Claro que lo de primera necesidad es un término muy relativo, porque vete tú a decir a un chinito del Congo (1) que necesitas un jersey nuevo porque el antiguo hace bolas, o una crema anti rogeurs, o una toalla celeste para el baño...
Yo necesitaba un botecito de colonia de The body shop que huele a pomelo. Los primeros días de Enero vi que se acababa y ayayay, menudo cataclismo.
(1) Los chinitos del Congo. ¡Hazlo por los chinitos del Congo!, solía decirme mi padre ante el severo plato de verduras. Papá, en el Congo no hay chinos, sino negr... Qué sabrás tú, seguro que hay chinos y se sienten desplazados, acababa diciendo él, mirando el plato con ojos de guardia civil.
miércoles, enero 10, 2007
Vacas en Santa Teodosia

A mí me gustan las vacas porque me gusta Maestu. Y en Maestu hay vacas de color café, y tienen ojos húmedos y apacibles. Mi madre dice que son tontas, yo digo que son místicas. Me gusta cómo miran, lo pensativas que se ponen, me gusta la leche que dan. Es tan espumosa, y suena tan bien en los cántaros, canción blanca, y huele a sábanas recientes y a madre buena, como los crêpes callejeros de Les Halles, en París.
De todos los rincones de cuento que hay en Maestu, mi preferido es el hayedo de Santa Teodosia. Siempre es otoño allí, siempre crujen las hojas debajo de los zapatos. Y se oyen las esquilas de las vacas, no sé de quién serán. Una vez íbamos cinco, me acuerdo, mi padre desde luego y creo que mi tía Maite y mi tía Celina, y yo, claro, y el último no sé si era mi primo Miguel o mi primo Edu, éramos cinco. Andábamos en fila india, yo remoloneaba un poco porque lo que me gusta es ver el paisaje, las ramas de los árboles que quieren escaparse. De pronto vimos una vaca, caminando a nuestro lado, paralela a nosotros. Ella hacía su camino, tan tranquilo como el nuestro pero más rápido, como se vio. A los cinco minutos se había situado la primera de la fila, así, sin hacer ruido, y la dejamos estar.
Fue una gran estampa: una vaca melancólica pastoreando a cinco caminantes despistados.
jueves, enero 04, 2007
Gracias

Ya pasó la tragiborrasca: gracias a todos. A los amigos, que como dice ese lector anónimo, (¿o lectora?), son lo mejorcito que tengo: Lord Scutum, Enrique, Cerero, Carlos... Gracias a Sonsoles por la preciosa anécdota: lo mío, como podéis imaginar, no era para tanto....
Una pequeña tragiborrasca, término acuñado por Merlín, no el mago sino el gracioso de la comedia que ocupa todos mis bytes.... ¿O pensábais que en Navidad no iba a enredarme nuevamente con la tesis? Pues desde el veintinueve le dedico dos horas y medias al día, y a fecha de hoy he llenado el 80% de lo que me había fijado... todo un record.
Os dejo con una coplilla que canta el pretagonista delante de su amada frustrada y contrariada:
lágrimas son, pero impías.
Las mías más en razón
van, pues son de amor las mías:
mas ¡ay!, qué inútiles son.
En resumen, Ajmatóva cura mis heridas, pero a medias con el gran Calderón. Lágrimas de rabia, de soberbia, de orgullo herido, lágrimas son, e incluso justas o al menos necesarias, pero se borran con un poco de sol, con seis sonrisas cibernéticas.
miércoles, enero 03, 2007
Spleen
Hay, también, una estupenda vía intermedia: llorar en las páginas de un libro. Enfoco la fiebre consumista por ese callejón, entro en Don Gumersindo y salgo con más luz en la cara y con una bolsita en la mano. Antes sólo quería llorar, ahora sólo quiero perderme en los poemas de Trapiello y de Anna Akhmátova.
