Dedico esta entrada a Cantaloupe, Koizumi y Miss Sir
Review: qué gran palabra. Sabia, serena, amiga de la verdad. En el fervor que produce la fiebre cosmética, picos de adrenalina en sangre incluidos, todo se ve de color rosa, y si escribimos sobre nuestras compras recientes el post se puede convertir en un catálogo de maravillas que mañana se calificarán de baratijas sin pudor alguno. En este mundo de tocador barroco el desencanto es más rápido aún que el enamoramiento, por eso hay que poner tiempo, distancia, probar varias veces y con la pátina de al menos siete usos, sentarse a describir el último grito en nuestro neceser.
Todas necesitamos un bonito happy end cosmético para vivir, y tal vez por eso mismo Cantaloupe me haya pedido reportaje detallado sobre el Madly y el Mediterranée de Nars. No fueron fruto del azar ni de una tarde loca, sino de meses y meses cavilando, ¿me quedará bien, merecerá la pena...? Y así di comienzo a las pesquisas, que empezaron en encargos telefónicos a una perfumería de provincias y en negocios virtuales para, por fin, convertirse en besos callados a la caja registradora del Corte Inglés, estirando la tarjeta Secretos de Belleza. Y puedo decir que no me he equivocado.
Los errores en materia de maquillaje escuecen más o menos según el dinero desembolsado en cada ocasión: no es lo mismo llevarse un chasco por una sombra mineral negra con vetas doradas de Kiko que emborrona la mirada, que detestar con toda el alma los escasos nueve gramos de maquillaje compacto y oil free de Bobbi Brown, tras descubrir que confluyen con el clima subtropical sevillano y se derriten en la piel.
Sin embargo, abundan los hallazgos que perduran más allá de las primeras setenta y dos horas. Estrené oficialmente el dúo Mediterranée en la Comunión de mi primo Manu, aplicando la sombra naranja vitamina por todo el párpado y la banana con mano generosa, iluminando el arco de la ceja con la sombra vainilla y delineando a ras de pestañas superiores con la sombra marrón humo del Cordura. El resultado fue un ojo alegre y primaveral que equilibré con un nude en los labios y un melocotón suave y alegre en las mejillas, el Fun & Games de la colección Mac Hello Kitty que se está convirtiendo en mi favorito.
El colorete Madly... Lo definen a veces como un rosa nude y otras como mezcla de pigmentos rosados y marrones. En mi piel recrea un perfecto rubor de verano: un moreno de subtono rosa que da mucha vida a las mejillas sin cargarlas: si no lo trabajas bien, el Madly puede quedar algo oscuro, pero extendiéndolo a toquecitos con una brocha de pelo corto y suave como la de Laukrom que aparece en la foto, consigue ese efecto tan buscado en el que el leve bronceado parece surgir desde el interior de la piel.
En la fotografía, que por cierto es 100% casera, aparece también una esquina de "la barra de labios fantasma": es el rojo más alegre del universo, perlado y con un toque cobrizo: Copper frost de Revlon. Le encargué a mi tía Carmen que me comprara una en la perfumería Idoia de Logroño, donde aún quedaban existencias.
Me temo que la han descatalogado, y eso me llena de insatisfacción. Pero, al mismo tiempo, me da ese toque chic de las revistas, cuando la entrevistada habla de su producto fetiche y acaba con la mítica frase: me entra el pánico cuando se termina.
Yo también puedo decirlo, y no será ninguna hipérbole.

4 comentarios:
Necesito labios rojos para morder la vida. Gracias por tus recomendaciones.
Esta vez debo decirte que más que el post lo que me ha encantado ha sido la música... me he metido de lleno en Mucho RUido y Pocas Nueces al entrar en tu blog... gracias porque ha hecho que sea un momento genial!
Kitty
Ailof yor niu meicap, an yu nou it!
En serio, la semana que viene me voy a la tierra de Juana de Arco y pasaré por un Sephora ha hacerme con la sombra Tropic. Quizá se me peguen el colorete Gilda y la sombra Cordura. Yo no digo nada más.
Jajaja. Yo piqué con esa sombra negra con pintita doradas de Kiko, pero reconozco que no la he probado aún =X
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